Fascículos para la depre


 


Fascículos para la depre

Hello and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 102nd episode (Fascículos para la depre) all our friends come again in the shared appartement. Pilar comes to home and she brings a large cardboard in her hand. Their flatmates ask her for it and Pilar explains them that she is finish to start a collection of instalments about eastern cooking. The summer hollidays are finished and now a  long working period has started for all of us. Many people are a little depressed after vacation but it seems there is a new antidote against the postholliday syndrome: all kind of collectable about everything and for everybody.


Hola amigos y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio número 102 (Fascículos para la depre) todas nuestras amigas están de nuevo en el piso que comparten. Llega Pilar, que viene con un gran cartón en la mano. Ante la pregunta de sus compañeras sobre lo que trae, Pilar les cuenta que acaba de empezar una colección de fascículos sobre cocina oriental. Las vacaciones de verano se han terminado, empieza un largo periodo laboral que a todos se nos antoja larguíiisimo. Mucha gente está un poco depre y parece que ha surgido un nuevo antídoto para el síndrome postvacacional y la pequeña depresión que conlleva. Ese antídoto son los coleccionables, los fascículos de todo y para todos.


Coral : -Muy cargada vienes…

Pilar : -Es que me he comprado el primer fascículo de una colección sobre cocina oriental

Alejandra : -¿Tú también has picado? Después de vacaciones, nos bombardean cada día con los coleccionables, como si  fueran el antídoto para la depre que provoca la vuelta de vacaciones y el curro

Pilar : -Yo no me lo he comprado por eso, sino porque me gusta mucho la cocina japonesa y la cocina thai y esta colección es sobre cocina oriental

Montse : ¿Y cuántos fascículos son en total?

Pilar : Cien

Montse : Pero Pilar, eso son…dos años; ¿lo has pensado bien? Es mucho tiempo y mucha pasta

Pilar :-Bueno, no sé, no he hecho tantos cálculos…Me apetecía aprender cocina oriental y ya está. Si me canso, dejo de comprar y listo

Alejandra :-Claro que sí. Pobre Pilar, viene encantada con su fascículo de cocina oriental y se lo amargamos. Venga, Pilar, enséñanoslo y dinos qué plato vas a aprender el primero

Pilar : -Pues mira, la colección empieza con una receta de pollo al curry que tiene una pinta que te mueres

Montse : -A ver, a ver,…

Coral : -Ahora resultará que todas nos engancharemos a los fascículos de Pilar…Lo que es la vida…




Pilar se ha comprado el primer fascículo de una colección sobre cocina oriental. Hace días que está intranquila, desasosegada, duerme mal, la invade una especie de tristeza que no puede quitarse de encima…No sabe qué le pasa, pero desde que ha vuelto de vacaciones y ha vuelto al curro, está en baja forma. Necesita tener una motivación por algo, tener una pequeña ilusión que la saque de este estado en el que se encuentra.


Al volver a casa, pasa por el quiosco de los periódicos que está en la esquina y allí ve un cartón enorme con unas espléndidas fotos de platos orientales: pollo al limón, ensalada de algas con sésamo, gambas al curry rojo, ternera teriyaki,…¡madre mía!, ¡qué delicia de platos! Su comida preferida, sobre todo la japonesa, la tailandesa (la thai) y la china. 


Pero…¡pero si son fascículos para aprender a cocinar estos platos…!, ¡ay, qué ilusión! Esto sí que la anima, esto sí que le levanta el ánimo, la motiva, le ofrece algo a lo que agarrarse y con lo que ilusionarse.


¡Y lo compra! Sí, sí, el primer fascículo, la primera entrega de la colección, el primero de una serie de cuadernos impresos en papel, coleccionables que irán apareciendo sucesivamente, semana tras semana


Un primer fascículo en el que te proponen aprender a hacer un pollo al curry exquisito, fácil, barato, y con el que dejarás a tus amigos boquiabiertos. 


Un fascículo es cada entrega de un coleccionable, cada entrega en papel impreso que aparecerá sucesiva y semanalmente, sucesivamente y cada semana (semanalmente).


¡Y lo compra!, ¡vaya si lo compra! El fascículo es del tamaño de un folio, pero va inserto en un enorme cartón de 80x60 lleno de magníficas fotos de platos orientales, todos los textos de promoción de la colección, una cuchara de madera de regalo, papeles por si quieres suscribirte para recibir los fascículos “cómodamente” en casa,…en fin, todo el aparato de marketing de la empresa editora en el inmenso cartón.


Por eso cuando entra en casa con su enorme cartón bajo el brazo, Coral le dice:


- Muy cargada vienes…


Que es lo que decimos cuando vemos a alguien que lleva algo grande consigo, o que lleva una carga que no es habitual, e incluso cuando nos queremos enterar sin preguntar directamente:


- Muy cargada vienes…


Y Coral contesta con ese inicio de frase que ya trabajamos en un episodio anterior:


- Es que…


Y que aquí tiene valor de explicación:



- Es que he comprado el primer fascículo de una colección sobre cocina oriental



Una colección es un conjunto de cosas de la misma clase, ordenadas según un criterio determinado y que tiene valor o un especial interés para quien la hace.



Se puede hacer:


- Una colección de sellos

- Una colección de muñecas antiguas

- Una colección de juguetes de hojalata

- Una colección de vitolas de cigarros puros

- Una colección de minerales

- Una colección de películas en blanco y negro

- Una colección de pinturas renacentistas

- Una colección de botellas exóticas de cristal

- Una colección de sobres de tes de todo el mundo


Etc. Etc. Etc…


Puedes hacer una colección de lo que quieras.



Y las empresas de coleccionables también descubrieron, ya hace mucho tiempo, que coleccionar cosas puede compensar ciertas frustraciones, mitigar ciertas angustias o desplazar algunas tristezas.


 Y esas empresas lanzan al mercado coleccionables semanales (una vez a la semana), o quincenales (una vez cada dos semanas, o cada quincena) o mensuales (una vez al mes) de casi cualquier cosa posible y para todo tipo de público posible. Como por ejemplo:



- Colecciones de fascículos de cocina oriental (o española, o internacional, o vegetariana, o light, o alta cocina,…lo que quieras)

- Colecciones de perfumes

- Colecciones de abanicos

- Colecciones de armas en miniatura

- Colecciones de DVD de películas de todos los tiempos, de películas de cine mudo, de películas de acción, de ciencia ficción, de aventuras, o basadas en los grandes clásicos de la literatura universal, …lo que quieras...

- Colecciones de fascículos + DVD para aprender idiomas

- Colecciones de obras maestras de la literatura de todos los tiempos

- Colecciones sobre cómo cuidar a tu mascota

- Colecciones de fascículos + material para construir un velero antiguo a escala, o una casa de muñecas, o un barco dentro de una botella,…lo que necesites…

- Colecciones sobre cómo restaurar muebles antiguos

- Colecciones para formar libros de arte, de pintura, de… 



¡Colecciones, colecciones, colecciones y más colecciones! Todos los quioscos de España se llenan de colecciones de algo, pero…eso sí, en setiembre y en enero, tras las vacaciones, cuando la gente vuelve al curro y está hecha polvo, tristona, desmotivada y arrastrándose por la oficina.


Pero entonces viene el hada buena con su varita mágica y ¡hale hop!, llena los quioscos de promesas, de color, de fotos estupendas que nos muestran el lado lúdico y colorista de la vida…y…¡y compramos!, ¡claro que sí!, ¿quién rechazaría una ilusión?


Alejandra le dice:


- ¿Tú también has picado?


Picar”, en este contexto, quiere decir “caer en un engaño”, dejarte engañar por algo o por alguien, dejarte seducir por la publicidad, creerte todo lo que te promete, en este caso.


Y  se explica: Alejandra cree que Pilar ha picado porque las empresas de coleccionables saben cómo ilusionarnos, cómo atraparnos en sus promesas y, de paso, asegurarse nuestra compra semanal durante un tiempo determinado, incluso el tiempo total que dura la colección.



Por eso Alejandra dice:



- ¿Tú también has picado? Después de vacaciones, nos bombardean cada día con los coleccionables, como si fueran el antídoto para la depre que provoca la vuelta de vacaciones y el curro


Bombardear” es una acción de guerra consistente en arrojar bombas y más bombas sobre un objetivo. En nuestro episodio, “bombardear” quiere decir machacarte día y noche con mensajes de publicidad, marearte con mensajes publicitarios, perseguirte todo el día con las mismas historias: compra, compra, compra…¡compra y serás feliz!


La radio, los periódicos, las revistas, las vallas publicitarias anuncian coleccionables de todo tipo, pero sobre todo, la tele. La publicidad televisiva de las más variopintas colecciones es constante, a cualquier hora del día o de la noche y en cualquier tipo de programa.



- Como si fuera el antídoto para la depre que provoca la vuelta de vacaciones y el curro



Fijaos, no dice:


- …Porque es el antídoto


Sino:


- Como si fuera


Imperfecto de subjuntivo del verbo “ser”. “Como si fuera” es: “parece que es el antídoto”. 


Un antídoto suele ser una sustancia que contrarresta la acción de un veneno; un antídoto es un contraveneno, un antitóxico. Los coleccionables, pues, parecen la medicina para el síndrome postvacacional, es decir, un antídoto para la tristeza y la falta de ilusión.


Pilar se defiende diciendo que ella se lo ha comprado porque le encanta la cocina oriental (cocina china, cocina japonesa, cocina thai, cocina indonesia, cocina vietnamita,…cocina oriental).


Montse le pregunta:



- ¿Cuántos fascículos son en total?


O sea:


- ¿Cuántas entregas componen la colección?


O:


- ¿En cuántas partes la han dividido?


O:


- ¿De cuántos coleccionables consta?



Pilar mira el cartón y dice:


- Cien


Ante lo que Montse se alarma porque:



- Cien fascículos son cien semanas


- Cien semanas son veinticuatro meses


- Veinticuatro meses son dos años


- Dos años son dos años de esclavitud comprando un fascículo todas las semanas


- Y dos años de pago semanal de dos euros son 200 euros en total…



Habría que calcular la cantidad de libros maravillosos de cocina y de no cocina que uno podría comprarse con 200 euros…


Pero… pero, pero, pero…¡ése es el truco! Que dos euros a la semana no te cuestan un gran esfuerzo, vamos, que ni te enteras…


¡Con eso cuentan las empresas”!, el truco del almendruco, dos euros semanales no es nada, sobre todo, si compras ilusión..


Pilar empieza a estar molesta por los comentarios de sus amigas y dice que no se ha parado a hacer tantos cálculos y que si se cansa, lo deja, deja de comprar, deja de hacer la colección, la detiene.



Fijaos en este condicional tan sencillito con presente/presente:


- Si me canso, lo dejo

- Si no me llama, me largo

- Si no estudio, no apruebo

- Si no trabajo, no gano dinero

- Si no digo nada, no me comprometo

- Si no tengo dinero, no voy de rebajas

- Si no me quieres, me lo dices y listo



En este caso, “dejar de” hacer una cosa, es pararla, es detenerla, finalizarla. “Dejar de comprar” es no comprar más, dar por terminada la colección.


Alejandra se da cuenta de que le están amargando la ilusión a Pilar, de que la están fastidiando. Por eso dice:


- Venga, Pilar, enséñanoslo


“Enseña el fascículo a nosotras” → “enséñanoslo”.


Este “venga” lo decimos a mansalva, muchísimo. Si venís a cualquier ciudad o pueblo del estado español, empezaréis a oír “venga” por todas partes, en cualquier situación, en todo tipo de hablantes.


Pero…vosotros estaréis pensando que qué es esto, ¿no?. Y estaréis pensando que ¿por qué decimos constantemente esta forma de imperativo 3ª persona -del vº venir- si no estamos ordenando ni aconsejando a nadie que venga?, ¿por qué usamos esto si nadie viene ni en subjuntivo, ni en indicativo, ni en imperativo?, ¿qué pasa aquí?


Pues sí, tenéis razón, sí, es una forma de imperativo que se usa como si no lo fuera. Cuando decimos “venga” ya tiene un significado diferente del original y además los usamos para otras funciones comunicativas. Es muy curioso, sí, sí.


Fijaos, estas nuevas funciones comunicativas del “venga” son las siguientes:



1.

* Animar

- ¡Venga, Pilar, enséñanoslo!

- ¡Venga, hombre, anímate!

- ¡Venga, ánimo, que ya falta poco!



2. Otra función es:

* Poner en marcha

- ¡Venga, ocupad vuestros puestos!

- ¡Venga, todos al agua!

- ¡Venga, se rueda…acción!



3.Otra función sería:

* Consolar, reconfortar

- ¡No ha sido nada, venga, hombre, tranquilo, no ha pasado nada grave!

- Venga, Sandra, ya verás cómo vuestra relación se arregla


4. Otra función sería la de:

* Pedir un favor, convencer

- ¡Venga, mami, déjame ir al concierto de rock!

- Venga, Luis, déjame el coche el fin de semana, te prometo cuidarlo, venga tío…



5. O la de:

* Expresar sorpresa, asombro o incredulidad

- ¿Qué Diego y Sonia se han separado!, ¡venga ya!, no me lo creo

- ¿Qué te ha tocado la lotería?, ¡venga ya!, no te lo crees ni tú, fantasma,... ¿en serio?



Interesante, ¿verdad? Ahora ya podéis manejar el “venga” sabiendo lo que decís…



Finalmente, todas se arremolinan en torno a Pilar y en torno al primer fascículo de la colección en el que hay explicada una receta de pollo al curry paso a paso, con fotos estupendas, y que tiene una pinta que te mueres.


Cuando decimos que algo “tiene muy buena pinta” es porque tiene muy buen aspecto, es porque tiene un aspecto exterior estupendo y se ve muy bien. “Tener una pinta que te mueres” es tener una pinta estupenda. “Que te mueres” es una expresión coloquial para decir, en este caso, que algo tiene un aspecto fantástico.


Pues eso, que todas se  van a “enganchar” a los fascículos de cocina oriental, que todas se van a volver “adictas” a ellos, eso es “engancharse” a algo.





Bien, amigas y amigos, oigamos otra vez el diálogo sobre los coleccionables:




Coral : -Muy cargada vienes…

Pilar : -Es que me he comprado el primer fascículo de una colección sobre cocina oriental

Alejandra : -¿Tú también has picado? Después de vacaciones, nos bombardean cada día con los coleccionables, como si  fueran el antídoto para la depre que provoca la vuelta de vacaciones y el curro

Pilar : -Yo no me lo he comprado por eso, sino porque me gusta mucho la cocina japonesa y la cocina thai y esta colección es sobre cocina oriental

Montse : ¿Y cuántos fascículos son en total?

Pilar : Cien

Montse : Pero Pilar, eso son…dos años, ¿lo has pensado bien? Es mucho tiempo y mucha pasta

Pilar :-Bueno, no sé, no he hecho tantos cálculos…Me apetecía aprender cocina oriental y ya está. Si me canso, dejo de comprar y listo

Alejandra :-Claro que sí. Pobre Pilar, viene encantada con su fascículo de cocina oriental y se lo amargamos. Venga, Pilar, enséñanoslo y dinos qué plato vas a aprender el primero

Pilar : -Pues mira, la colección empieza con una receta de pollo al curry que tiene una pinta que te mueres

Montse : -A ver, a ver,…

Coral : -Ahora resultará que todas nos engancharemos a los fascículos de Pilar…Lo que es la vida…




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