Compartir las tareas domésticas

  

 

Compartir las tareas domésticas


Hola queridos amigos y bienvenidos a Español Podcast. Os habla Mercedes desde Barcelona. En nuestro episodio nº 123 (Compartir las tareas domésticas), Diego y Carla llevan ya un año casados. Están muy bien juntos, son felices, todo va bien…excepto el trabajo de la casa. Carla se queja de hacer muchas más cosas que Diego. Ambos tienen sus respectivos trabajos, pero cuando llegan a casa…algo no funciona. Carla quiere hablar de ello.


Hello and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 123th episode (Sharing housework) Carla and Diego have been married for a year. They are happy to be together and everything is OK apart from housework. Carla complaints she do many more things than Diego. Both of them have their jobs out but when they come back to home…some things don´t work. Carla wants to talk about it.




Carla :-¿Podemos hablar, Diego?

Diego :-Claro, ¿qué pasa?

Carla :-Quiero que hablemos de cómo organizarnos con el trabajo de casa

Diego :-No te entiendo

Carla :-Pues que hablemos de cómo repartirnos las tareas domésticas

Diego :-¿Qué es lo que va mal?

Carla :-Pues…muchas cosas. Por ejemplo, siempre limpio yo, siempre pongo yo el lavavajillas o la lavadora, yo tiendo la ropa, yo plancho,…por no hablar de la cena, que la hago siempre yo

Diego :-Ah, eso…

Carla :-Oye, Diego, te estoy hablando en serio. Voy muy cansada porque trabajo fuera, como tú, pero al llegar a casa, lo hago todo yo también

Diego :-Bueno, yo voy al súper a por todo lo pesado

Carla :-Sí, una vez al mes, pero yo hago la compra semanal

Diego :-Pero Carla, yo te ayudo siempre que puedo

Carla :-!Ese es el problema! No se trata de que me ayudes, se trata de que tenemos que compartir las tareas domésticas

Diego :-A ver, ¿qué quieres que haga?

Carla :-Pues, mira, quiero que hagamos la cena una noche tú, y una, yo. Y que la noche que te toca a ti, no cenemos siempre paté y quesos

Diego :-¡Mujer…!

Carla :-Quiero que hagamos la limpieza juntos. Si yo barro, tú quitas el polvo; si yo pongo el lavavajillas, tú pones la lavadora; si yo hago la cama, tú recoges la ropa tendida; si yo friego el suelo, tú planchas

Diego :-Pero, Carla, yo no sé planchar

Carla :-Pues aprendes, guapo. Si has hecho una carrera universitaria, seguro que no es tan difícil aprender a planchar

Diego :-No sé, la verdad…

Carla :-Pero Diego, ¿tú no te sientes mal al ver que yo llevo todo el trabajo de casa, sólo porque soy la mujer?

Diego :-Perdona, Carla, no me lo había planteado

Carla :-Eso es lo que más me fastidia

Diego :-Que no, cariño, lo estamos hablando y estoy tomando conciencia de todo esto. Es evidente que hay que cambiar cosas en nuestro funcionamiento

Carla :-Lo que quiero es que tú también tomes la iniciativa de lo que hay que hacer en casa. Yo no soy la señorita Rottenmeyer ni tengo que decirte lo que tienes que hacer, ni cuándo, ni cómo

Diego :-Bueno, quizás al principio necesite un poco de ayuda. No estoy acostumbrado a pensar en estas cosas

Carla :-Vale, yo te ofrezco toda mi ayuda, Diego, pero dentro de un mes tenemos que compartirlo todo

Diego :-¿Planchar también?

Carla :-Diego, Diego…

Diego :-De todas formas, también yo hago cosas. Siempre soy yo quien lleva el coche al garaje; hago todos los trabajos de bricolaje de la casa; hago la Declaración de la Renta, bajo la basura, …

Carla :-Son cosas menos frecuentes, pero tienes razón, hablemos también de ello





Sí, amigos, éste es uno de los temas que más afectan la convivencia diaria de una pareja.

En muchas parejas actuales, trabajan ambos, él y ella, fuera de casa. Pero lo que funciona fuera sin problemas, o sea, que ambos trabajan y ambos ganan un sueldo, se rompe al cruzar la puerta de la propia casa. Dentro de casa empiezan a funcionar los roles: el rol del hombre y rol de la mujer, los papeles que la sociedad les otorga a cada uno, aún hoy, en pleno siglo XXI.

Diego y Carla han estado funcionando un poco por inercia, es decir, Carla ha asumido, casi de manera inconsciente, que las tareas del hogar le tocan a ella.

Esto ha sido así, hasta que Carla ya no ha podido más. Está agotada. Trabaja fuera de casa las mismas horas que Diego, pero al llegar, todo el trabajo de casa es para ella.

Todo va bien en la pareja, menos esto. Pero “esto”, es mucho.

Por eso, Carla plantea:


- ¿Podemos hablar, Diego?


Él no tiene ni idea del tema que se va a plantear, por eso dice:


- Claro, ¿qué pasa?


Carla plantea el tema:


- Quiero que hablemos de…

- Quiero que hablemos de cómo organizarnos con el trabajo de casa


Diego está tan ajeno al tema, que realmente no entiende a qué se refiere Carla:


- No te entiendo


Carla especifica mejor:


- Pues que hablemos de cómo repartirnos las tareas domésticas


El conjunto de cosas que hacemos para que nuestra casa funcione, puede llamarse:


- El trabajo de la casa 

- Las tareas domésticas

- Las tareas del hogar



Por ejemplo:


- Me voy volando, tengo mucho trabajo en casa

O:

- Las tareas domésticas me llevan un promedio de tres o cuatro horas diarias

O:

- No puedo con todo el trabajo de la casa, voy a tener que contratar a alguien para que me ayude

O:

- Odio las tareas domésticas

O:

- Las tareas del hogar son agotadoras


Etc.



Lo decimos constantemente de todas las formas. Fijaos, “doméstico” es un adjetivo que califica todo aquello que tiene relación con la casa, o lo que pertenece a ella. Por ejemplo, una trabajadora doméstica es la señora que ayuda con las tareas domésticas a cambio de un salario; las personas del servicio doméstico son las que trabajan para una familia, para un hogar. Cuando hablamos de animales domésticos, nos referimos a los animales de compañía de las personas, a las mascotas.

Completamente diferente el término inglés “domestic” que significa interior, o nacional. Cuidado, no lo traduzcáis literlmente. A domestic fly no es un vuelo doméstico, es un vuelo nacional.




Carla no está hablando de las tareas domésticas en genérico, sino de cómo repartirlas entre ambos, entre Diego y ella.

El verbo “repartir” quiere decir distribuir algo dividiéndolo en partes. Repartir es adjudicar un trabajo a varias personas. En este caso, dividir el trabajo doméstico entre ellos dos. 


Por ejemplo:


- La herencia que dejó el abuelo al morir, se repartió entre todos los herederos

O:

- La ayuda económica se repartió entre todos los damnificados del terremoto

O:

- Juan, reparte tú la tarta entre todos los invitados



Diego aún no se sitúa del todo en el tema, por eso pregunta:


-¿Qué es lo que va mal?


Diego está fenomenal en su casa. Todo funciona: la casa está limpia, la ropa planchada, las cenas son estupendas, entonces…


- ¿Cuál es el problema?

- ¿Dónde está el problema?

- ¿Qué es lo que va mal?

- ¿Qué es lo que no funciona?

- ¿A qué se refiere Carla?


Carla intenta mantener la calma, aunque el hecho de que Diego no sepa ni de qué está hablando, le hace pensar que el problema es mayor de lo que parece.

Por eso, le enumera algunos de los problemas:


- Pues…muchas cosas, por ejemplo

- Siempre limpio yo

- Siempre pongo yo la lavadora y el lavavajillas

- Yo tiendo la ropa y la recojo

- Yo plancho

- Por no hablar de…(además de…)

- …Hacer la cena, que siempre la hago yo


Ahí está la  frecuencia con la que Carla hace las cosas de casa:


- Siempre

- Diariamente

- Todas las veces

- En todas las ocasiones

- Todos los días

- Todas las semanas

- Siempre 



A Diego, para desesperación de Carla, sólo se le ocurre decir:


- Ah, eso…


Carla ha intentado mantenerse tranquila y amable, hablarlo con normalidad. Pero Diego se está pasando de rosca, por eso ella le resitúa:


- Oye, te estoy hablando en serio

- No es una broma

- No es un asunto sin importancia

- No es: “Ah, eso…”, sino “¿todo eso?, pues…¡es importante!”



Carla añade:


- Voy muy cansada porque trabajo fuera, como tú, pero al llegar a casa, lo hago todo yo



Diego dice:


- Bueno, yo voy al súper (al supermercado) a por todo lo pesado


Y Carla admite que sí, que así es, pero que la compra de todo lo pesado (agua, bebidas, leche, aceite, productos de limpieza,…) tiene una frecuencia mensual:


- Sí, una vez al mes

- Pero yo hago la compra semanal


Carla compra carne, frutas, verduras, pescado, queso, embutidos, etc. una vez a la semana.

Recordad estas formas de hablar sobre la frecuencia de algo:


- Diariamente: cada día, a diario

- Semanalmente: cada semana, una vez a la semana

- Mensualmente: cada mes, una vez al mes

- Anual: cada año


Etc.


Sin una frecuencia fija, sería:


- De vez en cuando

O:

- De tanto en tanto

O:

- A veces



Diego cree que él colabora lo necesario, por eso dice:


- Pero Carla, yo te ayudo siempre que puedo


Carla cree que ése es el problema: ayudar, no compartir. Ella piensa lo que van a necesitar durante la semana y lo compra; ve cuándo  hay que poner la lavadora, y la pone; ve cuándo el piso está hecho un desastre y lo limpia y ordena; piensa cada día qué cenarán, descongela lo necesario y hace la cena; recuerda si hay ropa tendida y la recoge; recuerda que hay ropa por planchar y la plancha.


Por eso dice:


- ¡Ese es el problema!No se trata de que me ayudes, se trata de que tenemos que compartir las tareas domésticas.


Compartir”, la palabra clave en estos asuntos de pareja. Compartir es el uso común de un recurso, de un objeto, de un espacio, de unos trabajos, como en este caso. Compartir es usar algo en común (la familia comparte el cuarto de baño de la casa); o disfrutar algo en común (en un viaje con tus amigos, habéis compartido una maravillosa experiencia entre todos).


En este caso sería pensar y planificar las necesidades diarias y semanales de la casa y repartírselas entre ellos.

Diego comprende el asunto, pero la verdad es que no sabe por dónde empezar, ni cómo planificar “ya” este reparto de tareas. Por eso dice:


- A ver, ¿qué quieres que haga?


Carla empieza por propuestas claras:


- Pues, mira, quiero que hagamos la cena una noche tú, y una, yo 


Es decir, plantea una alternancia en las cenas:


- Quiero que nos alternemos con la cena

- Quiero que hagamos la cena a noches alternas

- Quiero que la hagamos una noche tú, y una yo

- Una noche me toca hacer la cena a mí y otra a ti


Y añade, en función de la experiencia:


- Y que la noche que te toca a ti, no cenemos siempre paté y quesos



Ja ja ja…eso pasa mucho. Cuando el chico de la peli prepara cena, abre el frigorífico y saca el paté y los quesos y…¡ya está montada la cena!

Y, claro, eso, un día, vale, pero cenar tres o cuatro veces a la semana paté y quesos, puede dejarte el estómago un poco…¡hecho polvo!


Diego protesta suavemente:


- ¡Mujer…!


Carla plantea abiertamente cómo compartir las tareas del hogar:


- Quiero que hagamos la limpieza juntos

- Si yo barro, tú quitas el polvo

- Si yo pongo el lavavajillas, tú pones la lavadora

- Si yo hago la cama, tú recoges la ropa tendida

- Si yo friego el suelo, tú planchas


Ahí, Diego, se lleva el susto de su vida:


- Pero, Carla, si yo no sé planchar


Ah, queridas amigas y queridos amigos: “Con la Iglesia hemos topado” (que decimos ante un eterno obstáculo o ante un obstáculo insalvable).

La plancha, planchar, es una de las tareas domésticas que más asustan a los hombres; no a todos, claro, pero a la inmensa mayoría.

Carla le dice con una cierta ironía:


- Pues aprendes. Si has hecho una carrera universitaria, seguro que no es tan difícil aprender a planchar


Diego no se atreve a contradecirla, pero tiene sus dudas:


- No sé, la verdad…


Carla le reprocha que la vea tan cansada y no se plantee por qué:


- Pero Diego, ¿tú no te sientes mal al ver que yo llevo todo el trabajo de casa, sólo porque soy “la mujer”?


Diego le dice que lo disculpe, pero que no se lo había planteado de esa manera y Carla le dice que justamente es eso lo que más le fastidia, lo que realmente le duele.

Diego se apresura a tranquilizarla:


- Que no, cariño…, lo estamos hablando y estoy tomando conciencia de todo esto



Tomar conciencia” es ver y comprender algo que no veíamos y no comprendíamos.


Y añade:


- Es evidente que hay que cambiar cosas en nuestro funcionamiento


El “funcionamiento” es, aquí, la forma en que ambos funcionan en casa: lo que se planifica y se hace para funcionar, para salir adelante, para que todo vaya bien.


Carla quiere especificar un poco más, por eso dice:


- Lo que quiero es que tú también tomes la iniciativa


Es decir, no sólo que ayudes cuando las cosas ya están en marcha, sino que pienses, planifiques y hagas las cosas conmigo, que hagamos estas cosas conjuntamente.


Tomar la iniciativa” es adelantarse a los hechos y ser tú mismo quien los piensa y los hace, sin esperar a que te digan qué tienes que hacer. Tomar la iniciativa es prevenir y anticipar problemas, y buscar las soluciones adecuadas.



Carla dice:


- Yo no soy la señorita Rottenmeyer (la institutriz suiza de Clara, la amiga de Heidi)

- Ni tengo que decirte qué hacer, ni cuándo, ni cómo


Diego le pide un poco de ayuda al principio “porque no está acostumbrado” a pensar en estas cosas, no tiene el hábito de hacerlo. Diego, pensando sobre todo esto, hace ver a Clara que también él hace cosas que se le adjudican automáticamente por ser “el hombre” de la pareja:


- Yo también hago cosas que tú no haces

- Soy yo quien lleva siempre el coche al garaje

- Hago todos los trabajos de bricolaje

- Hago la Declaración de la Renta

- Bajo la basura


Carla lo admite, aunque sean tareas menos frecuentes, ella cree que también eso debe cambiar. Por eso dice:


- Son cosas menos frecuentes, pero hablemos también de ello



Bien, queridos amigos, ahí dejamos a nuestra querida pareja intentando aprender a funcionar mejor con el trabajo de casa. Escuchémosles de nuevo para entender, ahora mucho mejor, su diálogo:


Carla :-¿Podemos hablar, Diego?

Diego :-Claro, ¿qué pasa?

Carla :-Quiero que hablemos de cómo organizarnos con el trabajo de casa

Diego :-No te entiendo

Carla :-Pues que hablemos de cómo repartirnos las tareas domésticas

Diego :-¿Qué es lo que va mal?

Carla :-Pues…muchas cosas. Por ejemplo, siempre limpio yo, siempre pongo yo el lavavajillas o la lavadora, yo tiendo la ropa, yo plancho,…por no hablar de la cena, que la hago siempre yo

Diego :-Ah, eso…

Carla :-Oye, Diego, te estoy hablando en serio. Voy muy cansada porque trabajo fuera, como tú, pero al llegar a casa, lo hago todo yo también

Diego :-Bueno, yo voy al súper a por todo lo pesado

Carla :-Sí, una vez al mes, pero yo hago la compra semanal

Diego :-Pero Carla, yo te ayudo siempre que puedo

Carla :-!Ese es el problema! No se trata de que me ayudes, se trata de que tenemos que compartir las tareas domésticas

Diego :-A ver, ¿qué quieres que haga?

Carla :-Pues, mira, quiero que hagamos la cena una noche tú, y una, yo. Y que la noche que te toca a ti, no cenemos siempre paté y quesos

Diego :-¡Mujer…!

Carla :-Quiero que hagamos la limpieza juntos. Si yo barro, tú quitas el polvo; si yo pongo el lavavajillas, tú pones la lavadora; si yo hago la cama, tú recoges la ropa tendida; si yo friego el suelo, tú planchas

Diego :-Pero, Carla, yo no sé planchar

Carla :-Pues aprendes, guapo. Si has hecho una carrera universitaria, seguro que no es tan difícil aprender a planchar

Diego :-No sé, la verdad…

Carla :-Pero Diego, ¿tú no te sientes mal al ver que yo llevo todo el trabajo de casa, sólo porque soy la mujer?

Diego :-Perdona, Carla, no me lo había planteado

Carla :-Eso es lo que más me fastidia

Diego :-Que no, cariño, lo estamos hablando y estoy tomando conciencia de todo esto. Es evidente que hay que cambiar cosas en nuestro funcionamiento

Carla :-Lo que quiero es que tú también tomes la iniciativa de lo que hay que hacer en casa. Yo no soy la señorita Rottenmeyer ni tengo que decirte lo que tienes que hacer, ni cuándo, ni cómo

Diego :-Bueno, quizás al principio necesite un poco de ayuda. No estoy acostumbrado a pensar en estas cosas

Carla :-Vale, yo te ofrezco toda mi ayuda, Diego, pero dentro de un mes tenemos que compartirlo todo

Diego :-¿Planchar también?

Carla :-Diego, Diego…

Diego :-De todas formas, también yo hago cosas. Siempre soy yo quien lleva el coche al garaje; hago todos los trabajos de bricolaje de la casa; hago la Declaración de la Renta, bajo la basura, …

Carla :-Son cosas menos frecuentes, pero tienes razón, hablemos también de ello

 


Bien amigos, es todo por hoy. Gracias por escucharnos y por acompañarnos es esta interesante travesía por las aguas del lenguaje. Ánimo con vuestro español. Recibid nuestros mejores deseos y nuestra amistad. Hasta pronto, adiós.





 


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