Quiero tener un hijo




Quiero tener un hijo


Hello and welcome to Spnishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 149th episode (I want to have a baby) Toni and Alice are together 3 years and now a frequent topic is emerging in their talks: the possibility of having a baby. Let's see what they say on the subject.

Hola queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio nº 149 (Quiero tener un hijo), Toni y Alice llevan 3 años juntos y en estos momentos está surgiendo un tema frecuente en sus conversaciones: la posibilidad de tener un bebé. Vamos a ver qué dicen sobre este tema.




Toni :Alice, he estado pensando en lo que me comentaste la otra noche.

Alice :¿Qué te comenté?

Toni :Pues lo de que piensas a menudo en la posibilidad de que seamos padres.

Alice :Mira, Toni, no sé qué me pasa. Este tema jamás me había preocupado antes. Pero ahora es distinto. Es como si mi reloj biológico se hubiera puesto en marcha y me avisara de que ahora es el momento. Si soy sincera conmigo misma, me paso el día pensando en ello y no puedo evitarlo: quiero tener un hijo.

Toni :¡Uf!, ¡un hijo! Eso es demasiado importante…Y yo que creía que el compromiso más fuerte era vivir juntos.

Alice :Y lo era, lo era hace tres años.

Toni :Pero esto es distinto, un hijo es para siempre. No depende de lo que va pasando en tu vida. Pase lo que pase, es tu hijo y tú tienes que cuidarle y protegerle.

Alice :Lo sé, lo sé. Tampoco para mí es fácil esta idea. Tenemos muchos amigos cuya vida ha cambiado radicalmente después de tener a su bebé.

Toni :Desde luego. Luis y Toña hace un año que no han salido de noche con nosotros. Paco y Maribel están en otra onda desde que tuvieron al niño.

Alice :No es sólo eso, es también todo lo previo:el embarazo y el parto. Y después, las noches en blanco, pero sobre todo, saber que nos necesita al cien por cien.

Toni :Es cierto, Alice, lo del parto es la leche. Yo sé que no podría. Os admiro a las tías: 9 meses llevándolo dentro y luego ese momento traumático del parto.

Alice :¡Gracias, Toni! Seguro que con esos ánimos que me das, todo será más fácil…

Toni :Perdona, Alice, perdona. Pero prefiero decirlo ahora y olvidarlo después.

Alice :Mira, cariño, yo necesito hacerle caso a mi deseo. Y en estos momentos de mi vida, deseo tener un hijo por encima de todo. Pero un hijo es cosa de dos. Por eso, si tú no lo tienes claro, esto no tirará adelante.

Toni :A ver, Alice, según lo vamos hablando, lo voy teniendo más claro. Pero tengo que hacerte una confesión: tengo miedo.

Alice :¿De qué?

Toni :De no dar la talla como padre.

Alice :Yo, sin embargo, creo que serás un padre estupendo. Pero lo que es seguro, es que tenemos que seguir hablando de todo esto…

Toni :Seguro. Para empezar, habría que volver a plantear el tema de casarnos.

Alice :Ay, ahora soy yo la que no puede con tantos temas de peso. Vamos a vestirnos que hemos quedado. Y mañana nos vamos a una terraza y volvemos a ello.

Toni :Creo que será lo mejor…


****************


Nuestros amigos Toni y Alice están en un momento importante de su vida, un momento en el que se están planteando cosas en las que no habían pensado antes, cosas tan importantes como es el hecho de plantearse tener un bebé, tener un hijo.


Así es la frase con la que hablamos de este tema: con el verbo tener y con la palabra hijo. Es:


- Quiero tener un hijo

- Es importante tener un hijo

- Tener hijos es una responsabilidad

¿Veis?


También se usa en futuro, cuando una mujer ya está embarazada. Entonces dice:


- Voy a tener un hijo

  • Vamos a tener un hijo
  • Vamos a tener un bebé
  • Vamos a tener un niño/una niña


Y también se dice:


- Voy a ser mamá

- Voy a ser papá

- Vamos a ser padres


O:


- Vamos a tener un bebé 


También para decir que el bebé ya ha nacido. Se dice:


- Sonia y Juan ya han tenido al bebé


Evidentemente también se dice:


- Ya ha nacido el bebé de Sonia y Juan


Hace unos cuantos días, Alice le confesó a Toni que está atravesando una etapa especial, que piensa frecuentemente en la idea de tener un hijo, que se ha planteado la posibilidad de que sean padres. Esa noche Alice sólo le comentó algunas ideas que se le pasaban por la cabeza, algunas emociones, algunos deseos nuevos para ella. A Toni le pilló un poco desprevenido, porque no se lo esperaba, pero durante estos días ha estado pensando en ello. Por eso le dice:


- Alice, he estado pensando en lo que me comentaste la otra noche


Fijaos, amigos, que cuando queremos darle un carácter de continuidad o de duración a lo que explicamos del pasado inmediato, usamos esta forma de pretérito perfecto del verbo estar + gerundio:


- He estado pensando en lo que me comentaste

O:

- He estado estudiando mucho durante las últimas semanas. Tengo los exámenes finales dentro de poco.

O:

- Sí, sí, dentro de poco tendré el carnet de conducir. He estado tomando clases en una autoescuela.

O:

- Quiero que me digas la verdad. Sé que has estado saliendo con Susana durante los últimos días. Os han visto juntos.

O:

- Hombre, qué bueno verte de nuevo. Ya sé que has estado viajando durante dos meses por toda Europa.

Etc.



Alice quiere especificar el tema:


- ¿Qué te comenté?


Y Toni le dice que le comentó que piensa a menudo en la posibilidad de que sean padres.


Alice, entonces, retoma el tema:


- Mira, Toni, no sé qué me pasa. Este tema jamás me había preocupado antes. Pero es como si mi reloj biológico se hubiera  puesto en marcha y me avisara de que ahora es el momento. Si soy sincera conmigo misma, me paso el día pensando en ello y no puedo evitarlo: quiero tener un hijo.


Cuando estás teniendo sensaciones nuevas, cuando estás sintiendo cosas que no sabes interpretar muy bien, se suele decir así:


- No sé qué me pasa


Alice no había pensado nunca, hasta ahora, en la posibilidad de ser madre. Es tema de los hijos no estaba entre sus prioridades. Había pensado en ello a veces, sí, pero como algo lejano. Por eso dice:


- Este tema jamás me había preocupado antes


Y habla después de algo de lo que hablan muchas mujeres cuando tienen ya una cierta edad, pasados los treinta, cuando surge un repentino deseo de ser madre, cuando ese tema se vuelve prioritario y se desea tener un hijo con toda el alma. Ese tema es el de lo que llamamos nuestro:


  • reloj biológico


 Es como si nuestro organismo tuviera un reloj que ha estado dormidito durante mucho tiempo, un reloj que ha estado parado, tranquilo, casi sin que nosotros supiéramos que lo teníamos. Y de pronto un día empezamos a oír su tic-tac, tic-tac, tic-tac, y empezamos a percibir los mensajes que nos envía y aprendemos que hay una especie de orden temporal en nuestras vidas que nos marca determinadas cosas que no pueden esperar más.

Seguro que alguna vez se lo habéis oído a vuestra pareja, o a una amiga, o en una película, seguro que habéis oído a una mujer hablar de su reloj biológico en el sentido de saber que algo que estaba ahí hibernando, dormido, se ha puesto en marcha y pide un lugar en nuestra vida. 

Y el caso del deseo de la maternidad suele ofrecernos uno de los mejores ejemplos en mujeres que no estaban preocupadas por este tema y que, al llegar a una determinada edad, sienten la llamada de la maternidad con fuerza, con urgencia, con un gran deseo.

Normalmente todos nosotros tenemos un reloj interno que regula nuestros ritmos de alimentación, de sueño, de sexualidad, etc. Pero cuando más oímos hablar de este reloj interno es cuando una mujer quiere tener un bebé porque ya va camino de los cuarenta.



Alice dice lo de su reloj biológico, no como una certeza, sino como una posibilidad. Por eso usa el:


- Es como si…


Que es como decir:


- Puede no ser exactamente así en la realidad, pero yo lo percibo así


Y por eso usa el subjuntivo, en el tiempo del pretérito pluscuamperfecto, porque habla de una hipotética acción previa al momento en el que hablan:



- Es como si mi reloj biológico se hubiera puesto en marcha y me avisara de que ahora es el momento



Otras frases con esta estructura:


- Juan está muy extraño. Es como si se hubiera vuelto muy desconfiado y sospechara de todos sus amigos.

O:

- Esta crisis es incomprensible. Es como si toda la vida sólo hubieran mandado las entidades financieras, los Bancos y los inversionistas. Es una locura.

O:

- No me encuentro bien. Es como si me hubiera pillado una gripe porque tengo fiebre y escalofríos. Si sigo así, mañana me voy al médico.

O:

- Inés está fatal desde que rompió con Carlos. Es como si ya no tuviera ninguna ilusión, como si hubiera perdido las ganas de vivir. Tenemos que animarla.


¿De acuerdo?


Eso es lo que siente Alice, que es como si su reloj biológico se hubiera puesto en marcha y la avisara de que ahora es el momento.


Y añade:


- Si soy sincera conmigo misma, me paso el día pensando en ello y no puedo evitarlo: quiero tener un hijo.


Decimos mucho esta frase de:


  • Si soy sincera conmigo misma…


Cuando anunciamos que vamos a decir algo de lo que estamos totalmente convencidos, que vamos a decir una gran verdad que creemos firmemente.


- Si soy sincera conmigo misma, me paso el día pensando en ello y no puedo evitarlo: quiero tener un hijo.


Se pasa el día pensando en ello, no puede evitar sentir ese deseo con demasiada frecuencia, el deseo de ser madre, el deseo de tener un hijo. Por eso dice:


  • Si soy sincera conmigo misma, me paso el día pensando en ello y no puedo evitarlo: quiero tener un hijo.


Antes de continuar, una cosita. En este caso, intentad pronunciar la jota lo mejor que podáis, ya que si la suavizamos mucho, diríamos:


  • Quiero tener un higo


Y eso suena francamente mal. Un higo es esa fruta dulcísima, de piel verde o negra y rojo por dentro, que comemos en verano y otoño. O sea que necesitamos ese sonido, jjjjjjj, jota, hijo, para que se entienda claramente lo que queremos y no nos vengan con una fuente de fruta...


Bien, pues, Toni sonríe recordando cuando su principal miedo era comprometerse con Alice e irse a vivir juntos. Por eso dice:


- ¡Uf!, ¡un hijo! Eso es demasiado importante…Y yo que creía que el compromiso más fuerte era vivir juntos.


Porque:


- Un hijo es para siempre. No depende de lo que va pasando en tu vida. Pase lo que pase, es tu hijo y tú tienes que cuidarle y protegerle.



Y es verdad: un hijo es para siempre. Cuando tienes un hijo se convierte en lo más importante de tu vida, incluso cuando ya no vive en el hogar familiar y vuela solo, sigues preocupándote por él como si nada hubiera cambiado. Necesitas llamarlo por teléfono, saber que come bien, saber que está bien, saber que se cuida, que busca su felicidad, que sigue madurando, necesitas, necesitas, necesitas…seguir ocupándote de tu hijo, porque es cierto que un hijo es para siempre, que no depende le lo que va pasando en tu vida porque:



- Pase lo que pase, es tu hijo y tú tienes que cuidarle y protegerle.




Puede que estés enfermo, que tengas problemas en el trabajo, que estés atravesando una crisis con tu pareja, que tengas problemas de cualquier índole, pero ahí está ese pequeño ser que tú has traido al mundo y que depende de ti para todo, para alimentarse, para ser querido, para disfrutar su infancia, para aprender, para no sufrir daño, para que le cuides cuando se pone malito, para que le cuentes cuentos antes de dormirse, para que le des seguridad cuando le mundo le produce inquietud, para, para, para…¡para todo! Y sean cuales fueren tus problemas, vas a seguir queriéndolo y cuidándolo por encima de todo. 


Durante muchos años, los padres son el universo en el que los hijos crecen, maduran, descubren la vida, se sienten protegidos, aprenden lo que es el amor, la generosidad, el calor familiar. También hay algunas criaturas que no llegan a disfrutar de todo eso, pero es un tema tremendo que, desde luego, no vamos a abordar hoy.


- Pase lo que pase, es tu hijo y tienes que cuidarle y protegerle.


Alice está de acuerdo con Toni, por eso dice:


- Lo sé, lo sé. Tampoco para mí es fácil esta idea. Tenemos muchos amigos cuya vida ha cambiado radicalmente después de tener a su bebé.


Las cosas cambian radicalmente cuando cambian mucho, cuando son muy diferentes a como eran antes. También se dice que algo sufre un cambio radical en el mismo sentido, cuando es un cambio drástico, absoluto. Por eso comentan cómo ha cambiado la vida de sus amigos después de tener un bebé, y ha cambiado mucho, radicalmente. Toni añade:



- Desde luego. Luis y Toña hace un año que no han salido de noche con nosotros. Paco y Maribel están en otra onda desde que tuvieron al niño.



Muchas veces pasa. Tienes un bebé y las salidas nocturnas decrecen muchísimo. Los nuevos papás están centrados en su bebe, lo disfrutan, lo cuidan. Y, por otro lado, el bebé es muy pequeñito aún para dejarlo con una canguro (una persona que lo cuide). Y van pasando las semanas y los meses, y los que antes eran la alegría de la huerta, ahora están en casa y apenas salen, si no es de día y con su bebé.


Por eso dice que Luis y Toña hace un año que no han salido con ellos de noche y que Paco y Maribel están en otra onda desde que tuvieron al niño.


Estar en otra onda es estar en otro rollo, es decir, no compartir las mismas cosas que antes, no tener ya los mismos intereses, los mismos deseos, las mismas formas de divertirse. Estar en la misma onda es compartir ideas, tener afinidad en gustos y formas de vida, estar en sintonía para hacer muchas cosas juntos y a gusto. No estar en la misma onda, o estar en otra onda, es no compartir ideas, no estar en sintonía en relación a las mismas cosas, no compartir ya las mismas aficiones.



Alice va más allá y dice que no es sólo eso, que hay más cosas que preocupan en torno a este tema:


- No es sólo eso, es también todo lo previo:el embarazo y el parto. Y después, las noches en blanco, pero sobre todo, saber que nos necesita al cien por cien.


Ella es la mujer de la pareja, ella llevará al niño en su vientre, ella tendrá que parirlo, tendrá que dar a luz a su hijo, y eso es fuerte, sobre todo la primera vez.


Así se llama el momento en el que nace el niño: el parto. Se dice que una mujer se pone de parto cuando empiezan las primeras contracciones y la pareja se va hacia el hospital para hacerlo.


- ¿Sabes que María se ha puesto de parto esta noche? A las tres de la madrugada han tenido que salir pitando hacia la clínica.

O:

- Como siga con este estrés, me voy a poner de parto en la oficina. Es llegar aquí, oír las discusiones y sentir dolor ahí abajo. ¡Esto no hay quien lo aguante!


 Si oimos que alguien está de parto, es que ya está pariendo, ya se está produciendo el nacimiento del bebé.


  • Oye, ahora no puedo hablar por teléfono. Mi mujer está de parto, comprenderás que no es el momento.


El verbo es:

- Parir

El sustantivo es:

- Parto 

El adjetivo, sobre todo en términos médicos, es :

- La parturienta

La sala donde las mujeres paren es:

- El paritorio



Parir es lo mismo que dar a luz, y probablemente esta última expresión es más suave y por ello es más frecuente, aunque depende mucho de los hablantes y de los lugares. 

Ponerse de parto o estar de parto sí que es totalmente usual y frecuente, el verbo no tanto. Quiero decir, que es más usual y frecuente oír:


- Mi mujer ya ha dado a luz

Que:

- Mi mujer ya ha parido


Por ejemplo:


- Hola, ¿qué tal?, ¿cómo va todo?

- Bien, bien. Rosa ya ha dado a luz, ya tenemos al bebé en casa.

- ¡Ah, sí?, ¡enhorabuena!¿Y qué tal ha ido el parto?

- La verdad es que muy bien. Todo ha sido fácil y el niño está estupendo.

- Oye, me alegro mucho, felicidades para los dos. 


O:


- ¿Qué, cuánto falta para que nazca la nena?

- Ya ha nacido. Teresa se puso anteayer de parto y la niña nació a la medianoche.

- Hombre, pues muchas felicidades. ¿Todo bien?

- Bueno, el parto un poco largo, pero sin complicaciones. Y la pequeña, estupenda. Ha nacido con 3 kilos y medio.



O:


- ¿Qué tal, Rita, cuándo sales de cuentas?

- La próxima semana. Ay, tengo muchas ganas de que pase el parto y verle la carita a mi niño.

- Normal. Pues, tranquila, que todo irá muy bien, ya lo verás.



Salir de cuentas es cumplir todo el tiempo de embarazo, los nueve mese. Y el embarazo, recordadlo, es el tiempo que dura la gestación de una mujer, es decir, el periodo de nueve meses que dura el crecimiento del bebé dentro del seno materno, dentro del vientre de su madre.

Se dice que una mujer está embarazada durante el tiempo en el que está en ese estado, el embarazo. Está embarzada nueve meses, si todo va bien, y tiene un embarazo normal.


- ¡Qué tal estás, Isabel, todo bien?

- Sí, muy bien, gracias. Estoy teniendo un embarazo muy bueno, sin naúseas, con mucha energía, muy bien.


O:


- Pero bueno, ¿qué es está tripita?

- Pues ya lo ves, que estoy embarazada

- ¿Pero de cuánto?

- Pues de cuatro meses ya

- Felicidades, guapa, me alegro mucho


O:


- ¿Qué tal? ¡Huy, estás embarazada? No lo sabía

- Bueno, es que…en fin…, me he quedado embarazada sin pretenderlo. Estaba tomando pastillas y no sabemos cómo ha pasado. Pero en fin, será bienvenido.





Fijaos:

- Estoy embarazada

- Me he quedado embarazada

- Estoy teniendo (o pasando) un embarazo muy bueno


Y fijaos también en esto:



- ¿De cuánto?



Se hace así esta pregunta, así, cortita y escueta, y con ella se pregunta cuánto tiempo llevas ya con el embarazo, desde cuándo estás embarazada.


- ¿De cuánto?

- Pues estoy ya de cuatro meses


¿De acuerdo?


Y eso es lo que le pasa a Alice, que, como es normal, la inquietan el embarazo y el parto, porque sabe que pueden ir muy bien, pueden ir normal, o pueden presentar complicaciones, sencillas a veces, o preocupantes en otras ocasiones. A Alice le preocupa también su edad, pero sabe que ahora todo está mucho más controlado médicamente en el embarazo ya que ahora es totalmente normal que las mujeres se queden embarazadas entre los treinta y los cuarenta y todo está controlado.


Alice también dice que cuando el bebé ya ha nacido, vienen otras cosas, como las noches en blanco, o sea, las noches en las que el bebé no duerme, o llora, o está inquieto, y vosotros dos -la pareja- estáis todo el tiempo pendientes del bebé y pasáis la noche en blanco, no pegáis ojo, no dormís nada de nada. 



Y también, al igual que Toni, Alice dice:



  • Y saber que te necesita al cien por cien



Que el bebé te va a necesitar todo el tiempo, sin concesiones. El es un ser indefenso, totalmente dependiente del adulto, y el adulto tiene que cuidarle, protegerle, quererle, darle seguridad, procurarle bienestar, cariño y todo lo que un chiquitín necesita en esta etapa, sí o sí.


A Toni, en plan sincero, pero inoportuno, sólo se le ocurre decir:


  • Lo del parto es la leche. Yo sé que no podría. Os admiro a las tías: 9 meses llevándolo dentro y luego ese momento traumático del parto.



En español coloquial se dice de algo que “es la leche” cuando queremos decir que es lo más, que nos parece increíble. Y a él, ese asunto de dar a luz, el hecho de ponerse de parto, le parece la leche. Y con la misma sinceridad y la misma inoportunidad, dice algo que creo que muchos amigos nuestros dirían:


- Yo no podría


Es como que la especie nos ha marcado a las mujeres. Nunca he oído decir a una mujer: “Yo no podría”, porque siempre lo hacemos. Pero los chicos nunca han dado a luz y sólo imaginarlo, les hace sudar.


Para intentar arreglarlo, dice:



- Os admiro a las tías: 9 meses llevándolo dentro y luego ese momento traumático del parto.



Ja ja ja…podría haberse ahorrado lo de “traumático”. Por eso Alice le dice irónicamente que no le dé tantos ánimos, que se lo está poniendo fácil…



Alice le dice:



- Mira, cariño, yo necesito hacerle caso a mi deseo. Y en estos momentos de mi vida, deseo tener un hijo por encima de todo. Pero un hijo es cosa de dos. Por eso, si tú no lo tienes claro, esto no tirará adelante.



Alice se sincera con Toni, le dice que tiene que hacer caso a su deseo, es decir, escuchar lo que le dice su cuerpo, tomar en cuenta lo que se está convirtiendo en un imperativo vital para ella. Y en estos momentos de su vida, su deseo es tener un hijo.

Pero añade: 


- Pero un hijo es cosa de dos. Por eso, si tú no lo tienes claro, esto no tirará adelante



Cuando decimos que algo es cosa de dos es que ambos son resposables por igual ante ese hecho. Y en este caso, él y ella comparten por igual su responsabilidad frente al hecho de plantearse traer un niño al mundo.

Alice sabe que si Toni no lo tiene claro, no está convencido, tiene dudas o le provoca demasiada ansiedad la idea de ser padre, esto no podrá prosperar, no podrá tirar adelante, no será viable este proyecto de pareja.


Toni también se sincera con Alice:


- Pero tengo que hacerte una confesión: tengo miedo de no dar la talla como padre.


Cuando se dice, en español, que alguien no da la talla en algo quiere decir que esa persona no tiene las cualidades y los requisitos necesarios para un cometido. Si Toni cree que no dará la talla como padre es porque cree que le faltan las cualidades, los requisitos o las condiciones para ser un buen padre. Tiene miedo porque la idea de un hijo es muy fuerte para él, y le asusta no estar a la altura de las circunstancias.


Alice, sin embargo, que le conoce bien, está convencida de todo lo contrario, de que será un padre estupendo. Y lo dice convencida porque conoce a Toni y sabe que es muy buena gente.


Y así terminan su conversación, posponiendo el tema para un próximo día en el que seguirán ahondando en sus deseos e inquietudes para tomar una determinación, a favor o en contra, de tener un bebé. Ya se verá. Y ya nos enteraremos.



Oigamos de nuevo el diálogo, poniendo especial atención en las nuevas palabras y estructuras que hemos revisado hoy, para captarlas con más facilidad y a una velocidad normal del habla. Vamos allá:



Toni :Alice, he estado pensando en lo que me comentaste la otra noche.

Alice :¿Qué te comenté?

Toni :Pues lo de que piensas a menudo en la posibilidad de que seamos padres.

Alice :Mira, Toni, no sé qué me pasa. Este tema jamás me había preocupado antes. Pero ahora es distinto. Es como si mi reloj biológico se hubiera puesto en marcha y me avisara de que ahora es el momento. Si soy sincera conmigo misma, me paso el día pensando en ello y no puedo evitarlo: quiero tener un hijo.

Toni :¡Uf!, ¡un hijo! Eso es demasiado importante…Y yo que creía que el compromiso más fuerte era vivir juntos.

Alice :Y lo era, lo era hace tres años.

Toni :Pero esto es distinto, un hijo es para siempre. No depende de lo que va pasando en tu vida. Pase lo que pase, es tu hijo y tú tienes que cuidarle y protegerle.

Alice :Lo sé, lo sé. Tampoco para mí es fácil esta idea. Tenemos muchos amigos cuya vida ha cambiado radicalmente después de tener a su bebé.

Toni :Desde luego. Luis y Toña hace un año que no han salido de noche con nosotros. Paco y Maribel están en otra onda desde que tuvieron al niño.

Alice :No es sólo eso, es también todo lo previo:el embarazo y el parto. Y después, las noches en blanco, pero sobre todo, saber que nos necesita al cien por cien.

Toni :Lo del parto es la leche. Yo sé que no podría. Os admiro a las tías: 9 meses llevándolo dentro y luego ese momento traumático del parto.

Alice :¡Gracias, Toni! Seguro que con esos ánimos que me das, todo será más fácil…

Toni :Perdona, Alice, perdona. Pero prefiero decirlo ahora y olvidarlo después.

Alice :Mira, cariño, yo necesito hacerle caso a mi deseo. Y en estos momentos de mi vida, deseo tener un hijo por encima de todo. Pero un hijo es cosa de dos. Por eso, si tú no lo tienes claro, esto no tirará adelante.

Toni :Según lo vamos hablando, lo voy teniendo más claro. Pero tengo que hacerte una confesión: tengo miedo.

Alice :¿De qué?

Toni :De no dar la talla como padre.

Alice :Yo, sin embargo, creo que serás un padre estupendo. Pero lo que es seguro, es que tenemos que seguir hablando de todo esto…

Toni :Seguro. Para empezar, habría que volver a plantear el tema de casarnos.

Alice :Ay, ahora soy yo la que no puede con tantos temas de peso. Vamos a vestirnos que hemos quedado. Y mañana nos vamos a una terraza y volvemos a ello.

Toni :Creo que será lo mejor…


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Bien, amigos, aquí lo dejamos hasta nuestro próximo encuentro, que espero que podamos llevarlo a cabo dentro de unos días. Con mis mejores deseos para vuestros progresos en español y para vuestra vida en general, hasta pronto. Chao. Nos vemos.


 


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