Sueños rotos




Sueños rotos



Hello and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 151st episode (Broken dreams) Malena and Ruth are friends since they were teenagers. It´s a year since they last saw each other. They meet to have dinner, chat and remember old times. Both are concerned about the difficult time they have lived, but while one is quite pessimistic, the other one does not put off by the circumstances. Let's sit really close to their table to find out why their mood.

Hola, queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio nº 151 (Sueños Rotos), Ruth y Malena son amigas desde que eran adolescentes. Ahora hace casi un año que no se ven. Se han encontrado para cenar, charlar y recordar viejos tiempos. Ambas están preocupadas por la difícil época que les ha tocado vivir, pero mientras una está bastante pesimista, la otra no se deja vencer por las circunstancias. Vamos a sentarnos cerquita de su mesa para enterarnos del por qué de su estado de ánimo.


Episodio nº 151:  Sueños rotos. Vamos a conocer esta conversación...


Ruth :Así que Andrés y tú vivís juntos.

Malena:Sí, desde hace un año.

Ruth :¿Qué tal te va con él?, ¿estáis bien juntos?

Malena:Sí, de momento nuestra relación funciona.

Ruth :¿De momento?

Malena:Sí, los últimos meses han sido duros para los dos. Yo me quedé en el paro y él gana muy poco. La verdad es que vamos muy justos.

Ruth :En mi caso, es al revés. Santiago se quedó sin trabajo hace tres meses. Yo, de momento, lo conservo, pero en esta situación de recortes, nunca se sabe. Por las últimas medidas del gobierno catalán, los interinos tenemos la espada de Damocles encima.

Malena:¡Qué difícil que es todo ahora! ¿Te acuerdas de cuando íbamos al Instituto? Estábamos llenas de sueños. Creíamos que si trabajábamos duro en el Instituto y en la Universidad, tendríamos una vida estupenda. Y mira ahora, todo aquello, un puñado de sueños rotos.

Ruth :Es cierto, pero no podemos dejarnos vencer por el pesimismo. Tenemos que cambiar el chip y aprender a vivir de otra forma.

Malena:Eso es fácil de decir, pero en la práctica, nadie sabe cómo hacerlo.

Ruth :Mira, yo hablo por mí misma, pero, en mi caso, yo he renunciado a los ideales de mis padres. Yo sé que probablemente nunca tendré un piso en propiedad, ni un sueldo fijo de por vida, ni la sensación de seguridad de que el Estado me protege. Ahora es diferente. Pero si nos adaptamos, no tiene por qué ser terrible.

Malena:Mira, Ruth, yo no soy tan fuerte como tú. Yo quería todo eso: una casa, un buen sueldo, una seguridad, poder viajar, poder salir por ahí, no pasar penurias económicas a final de mes…En fin, tampoco es pedir tanto.

Ruth :Sí lo es. Eso, en estos tiempos de crisis, deuda, recesión y caos económico, eso es pedir mucho. Hay que acostumbrarse a la inestabilidad, a vivir con una cierta dosis de incertidumbre.

Malena:Es increíble, pero me consuela hablar contigo. Me pasaba lo mismo cuando éramos adolescentes, me hacías ver las cosas de otra manera. Transmites esperanza, infundes fuerza.

Ruth :Bueno, bueno,…Tampoco te engañes. Yo también lucho cada día para no caer en el pesimismo, pero es que …¡no podemos permitírnoslo!

Malena:Ven, déjame que te abrace…

Ruth :Oye, tonta, no llores, que una no es de piedra y vamos a dar un espectáculo en el restaurante…


*********


Ruth y Malena, amigas de toda la vida, han retomado el contacto. Hacía muchos meses que no se veían y por eso han quedado para cenar y ponerse al día la una respecto a la otra.

Ya llevan un ratito hablando. Y Ruth ya sabe que Malena vive con Andrés, un compañero del trabajo y su actual novio. Ruth quiere saber cómo le van las cosas a su amiga, por eso le pregunta:


- Así que Andrés y tú vivís juntos.


Es una frase constatación de lo que Malena acaba de explicarle, pero una frase así sirve para invitar al otro a dar más detalles.


Malena dice:


- Sí, desde hace un año.


Recordad que hay que anteponer “desde” para marcar el inicio del periodo de tiempo que queremos delimitar.


Por ejemplo:


- David y yo salimos desde hace unos meses.

O:

- Trabajo en esta editorial desde enero.

O:

- ¡Caramba!, ¡como has adelgazado desde la última vez que te vi!

O:

- Desde que se casó, Diego no ha vuelto a salir con el grupo.

O:

- Desde que le vi, supe que sería el hombre de mi vida.

O:

- Tuve miedo de él desde el momento mismo en que nos presentaron.

O:

- Desde que le dije que no iba a salir con él, no ha vuelto a dirigirme la palabra.

O:

- No sé nada de ella desde hace más de un año.

O:

- Desde mi accidente de esquí, mi rodilla no funciona como antes.



Ruth le pregunta qué tal le va esta relación:


- ¿Qué tal te va con él?, ¿estáis bien juntos?


Esta forma: “¿Qué tal te va?”, es muy común en español para preguntarle al otro si las cosas le van bien en una relación, en un trabajo, en la vida en general, etc.


Por ejemplo, si nos encontramos con alguien a quien hace tiempo que no vemos, podemos decir, de entrada:


- ¡Hola, cuánto tiempo!, ¿cómo estás?, ¿qué tal te va?

Y el otro responde:

- Bien, bien, ¿y tú, qué tal?



O, en una conversación con mi amigo, él dice:

- Estoy contento. He podido encontrar un nuevo trabajo.

Y yo:

- ¿Ah, sí!, ¿y qué tal te va?


O:

- Pues, sí, ya ves, he montado un pequeño negocio de artesanía.

- ¡Vaya!, ¡qué bien!. Me alegro. Y dime, ¿qué tal te va?


Recordad que, en la mayoría de ocasiones:

- ¿Qué tal te va?

Tiene el mismo uso que:

- ¿Cómo te va?


Ruth le pregunta si están bien juntos:


- ¿Estáis bien juntos?


Y Malena dice que sí. Pero introduce un elemento temporal, un “de momento” que parece introducir una cierta duda:


- Sí, de momento nuestra relación funciona.


Decir que una relación funciona, en genérico, es decir que las cosas van bien, que están bien juntos.

Pero Ruth se fija en ese pero, en ese “de momento”, que normalmente uno no suele añadir si prevé que su relación será para mucho tiempo. Por eso pregunta sobre esa precisión:


- ¿De momento?


Y Malena se explica:


- Sí, los últimos meses han sido duros para los dos. Yo me quedé en el paro, y él gana muy poco. La verdad es que vamos muy justos.


Los últimos meses han sido duros, han sido difíciles. Han aparecido problemas que han dificultados su convivencia. El primero de esos problemas es que Malena se ha quedado en el paro, es decir, ha perdido su trabajo.

Desafortunadamente, en estos terribles tiempos de corrupción, recesión, endeudamiento e inestabilidad laboral y económica, oímos constantemente esta desgraciada frase:


- Me he quedado en el paro



Quedarse”, este verbo pronominal (quedar + se) que nos habla de un cambio de estado: se estaba de una manera, pasa algo y se está de otra manera diferente. Se estaba trabajando, te han despedido y te has quedado sin trabajo, te has quedado en el paro. Antes tenías trabajo, ahora no, lo has perdido y “te has quedado en el paro”.

Ya sabéis que lo hemos tocado en otros episodios porque lo vais a oír mucho en español, indicando un cambio de estado de algo o de alguien, como:


- Cuando Amanda me ha dicho que se casaba con Juan, me he quedado de piedra.

O:

- Me quedé atónita cuando mi hijo me comunicó que se marchaba de casa para vivir solo.

O:

- Con los recortes del gobierno, los funcionarios nos quedamos sin paga extra esta navidad.

O:

- Después del accidente, Boris se ha quedado con menos movilidad en el brazo izquierdo.

O:

- Le he dicho lo que pensaba de ella y me he quedado muy tranquila.

O:

- Me he quedado inmóvil cuando he visto a mi ex entrar en la misma tienda que yo.

O:

- Toda la ciudad se quedó sin luz después de la tormenta.

O:

- Toda la sala se quedó en silencio cuando apareció el acusado.

O:

- El niño se quedó sordo a causa de unos antibióticos que le pusieron para curarle una infección.

O:

- ¡Pobre mujer! Se ha quedado viuda muy joven y con tres hijos a su cargo.

O:

- Estoy muy contenta. Me he quedado embarazada cuando más lo deseaba.

O:

- Me quedé muy sorprendida con la noticia de que la empresa iba a cerrar.


Etc.



Bien, pùes eso es lo que decía nuestra amiga:


- Me he quedado en el paro


El paro, como su propio nombre lo indica, es el paro, el cese de la actividad laboral, la pérdida del trabajo, la falta de trabajo: es parar de trabajar de manera forzada, no voluntaria.

Esta idea se expresa con dos frases muy conocidas:


- Me he quedado en el paro  


O:


- Me he quedado sin trabajo


Oiréis tanto la una como la otra.


Es:


- Quedarse en el paro

- Quedarse sin trabajo

Y también:

- Quedarse sin empleo

- Perder el trabajo

- Perder el empleo



Malena, además, añade:


- Y él gana muy poco


Cuando hablamos de “ganar”, así, en general, en contextos como éste, nos estamos refiriendo al sueldo mensual que nos dan por nuestro trabajo. Es decir, a los beneficios obtenidos por nuestro trabajo o por nuestros negocios.

Ganar tiene otro significado muy conocido también, el de vencer (“Ganaron la batalla”, “Ganó el partido de tenis”, “Ganó el combate de boxeo”, “Ganó el juicio contra la mafia”, o “Ganar un premio”), pero en este caso se trata de obtener beneficios, dinero. Como en estos ejemplos:


- Ganó muchos millones a la lotería


- Ganó un coche en una rifa benéfica


- Ganó mucho dinero en América y volvió a España forrado


- Invertiré en Bolsa y ganaré un dinero extra



Cuando estamos en un contexto en el que hablamos de empleos, formas de vida y sueldos, decimos, simplemente, gana mucho o gana poco:


- Marisa gana poco

- Lola gana mucho

- Manuel vive muy bien, gana mucho

- Álvaro va muy justo, gana muy poco 


En estos ejemplos, la referencia es muy clara: nos referimos al sueldo, al dinero mensual obtenido por tu trabajo o con un negocio.

Obviamente, en estos casos, se elide el sustantivo “dinero”. Es innecesario nombrarlo porque ya sabemos que nos estamos refiriendo a él. Sólo se dice cuando queremos enfatizar esas ganancias:


- Sí,sí, José ha ganado muchísimo dinero con su negocio inmobiliario.

O:

- Teresa ganó una fortuna cuando era joven. Se dedicaba a la compraventa de objetos de arte de dudosa procedencia.


Pero si hablamos en general, recordad, sólo usamos el verbo:


- Hombre, no estoy muy contenta con este trabajo. Son 10 horas diarias y gano muy poco.

O:

- Es un trabajo duro, pero gano lo suficiente para mantener a mi familia y pagar la hipoteca



Por eso, Malena añade:


- La verdad es que vamos muy justos


El asunto es “ir justos de dinero”, pero como estamos hablando de ello, se entiende al cien por cien si digo solamente:


- Vamos muy justos


Cuando algo está justo, es que no sobra nada, ni un ápice. Si vas justo de dinero es que tienes las cuentas hechas al céntimo y no te puedes permitir ningún extra, ningún capricho, ningún gasto que no esté planificado. Eso es “ir justos”, o “ir muy justos”, tener el suficiente dinero como para cubrir los gastos básicos de alimentación y vivienda, y poco más.

Se dice que a alguien “le sobra el dinero” cuando vive sin estrecheces y puede permitirse extras, es decir, todo aquello que no es básico: ocio, salidas, restaurantes, vacaciones, lujos, caprichos, etc. Y se dice que a alguien “le falta dinero” cada mes, cuando no tiene ni siquiera lo básico para sobrevivir. 

¿Veis la terminología? Igual que en otros contextos, se usan estos términos:

- Sobrar (tener de más)

- Ir justo (tener lo suficiente, pero poco)

- Faltar (no llegar a lo básico)



Ruth le explica a Malena que en su pareja pasa lo mismo, pero al revés. Es su novio, Santiago, el que se ha quedado sin trabajo hace tres meses. Malena, de momento (por ahora), conserva el suyo, su trabajo, pero sabe que estamos en una situación en la que todos los gobiernos, tanto el del Estado, como los gobiernos autonómicos de España, están recortando gastos, están haciendo recortes (recordad que el concepto de “recortes” está ampliamente explicado al final del episodio 147, Zapatero mon amour) y…


- …nunca se sabe


Esta frase, “nunca se sabe”, expresa duda, hace referencia a que no se puede predecir lo que pasará en el futuro. Por eso Malena dice que, de momento, conserva su trabajo. Pero con la política de recortes, en este caso, del gobierno autonómico de Cataluña, nunca se sabe, es decir, puede ser que conserve su empleo o puede ser que los recortes la afecten y la despidan de su trabajo, se quede sin trabajo.

Ruth menciona su trabajo como interina en estos momentos. En un trabajo, un interino es como un sustituto, es alguien que está haciendo el trabajo de otra persona que no está o que falta. Por lo tanto, es una situación laboral temporal, y no definitiva. Es cierto que muchos interinos pasan después a ocupar esa plaza laboral y la hacen definitiva, pero con la actual crisis económica y a raíz de los recortes económicos y sociales que están haciendo todos los gobiernos, la situación de los interinos se ha vuelto más inestable aún, y se rumorea que, en breve, muchos de ellos se quedarán sin ese trabajo y sin la posibilidad de tener un empleo estable en el tiempo.



Por eso Ruth dice:


- Los interinos tenemos la espada de Damocles encima


No sé si esta frase hecha existe en otras lenguas, pero en español se dice constantemente cuando existe un peligro inminente o hay una amenaza probable para alguien o para alguna situación. Es una idea de cariz catastrofista. Algo que va a suceder, me va a perjudicar.  Inicialmente el significado se vinculaba más con personas que tenían un gran poder y a quien acechaba un peligro insalvable, pero en la actualidad se usa como explicábamos al principio, es decir, hace referencia a cualquier persona que pueda ser víctima de una situación muy desfavorable o directamente desgraciada. 

Hay que hacer un matiz: cuando alguien dice que tiene una espada de Damocles encima está diciendo que hay un peligro que le acecha, sí, pero un peligro persistente, un peligro que está ahí y no se va. Puede que la desgracia sobrevenga, o no, pero cuando decimos que tenemos una espada de Damocles encima, hablamos de una amenaza constante.

Y Ruth tiene esa espada de Damocles encima: la posibilidad, más que probable, de que el gobierno catalán siga aplicando su política de recortes y muchos de los actuales interinos se queden sin su puesto de trabajo.


Por eso Malena suspira diciendo:


- ¡Qué difícil que es todo ahora!

Y recuerda cuando sus esperanzas eran como certezas, no entrañaban duda alguna sobre su futuro:


- ¿Te acuerdas de cuando íbamos al Instituto? Estábamos llenas de sueños. Creíamos que si trabajábamos duro en el Instituto y en la Universidad, tendríamos una vida estupenda. Y mira ahora, todo aquello, un puñado de sueños rotos.


Así se dice cuando uno ve el futuro de color de rosa: está lleno de sueños y cree que su esfuerzo superará cualquier dificultad. Ellas dos creían que tendrían una vida guapa, para eso estaban estudiando mucho y duro, tanto en el Instituto (Educación Secundaria Obligatoria, en España, de los 12 a los 16 años), como en la Universidad (de los 17 en adelante), para tener una vida estupenda. Sin embargo, ahora, aquellos sueños se han hecho añicos, son un puñado de sueños rotos:


- Y mira, ahora, todo aquello, un puñado de sueños rotos.


Fijaos. El sueño son las ganas de dormir, y el acto de dormir en sí mismo. Un sueño es la representación de imágenes en tu mente, mientras duermes. Y los sueños tienen este otro sentido, es decir, son los deseos y las esperanzas que tenemos en un momento dado, más allá de si se harán, o no, realidad.


Sin embargo, Ruth reacciona rápidamente a este estado de pesimismo de Malena. Ruth no niega que la situación es crítica, pero cree que no hay que dejarse vencer por el pesimismo, por la tristeza o por la angustia. Ella cree que hay que hacer un esfuerzo enorme y empezar a ver las cosas de otra manera. Por eso dice:


- Es cierto, pero no podemos dejarnos vencer por el pesimismo. Tenemos que cambiar el chip y aprender a vivir de otra forma.


“No podemos dejarnos vencer por el pesimismo”. Si te dejas vencer, el pesimismo gana, te invade y te anula. Si no te dejas vencer por él, tienes otras opciones para salir adelante.


Malena protesta porque cree que eso son palabras. Decirlo es fácil, pero, realmente, ¿cómo se cambia el chip?, ¿cómo tomar otra perspectiva?, ¿cómo hacer frente a todas estas preocupaciones sin caer en el pesimismo?


Recordad, amigas y amigos, el pesimismo es la tendencia de una persona a verlo todo negro. Es la propensión de alguien a ver el lado malo de las cosas y a no ver nunca nada bueno a tu alrededor. El pesimismo es el estado de ánimo negativo, desesperanzado, desanimado, desilusionado, triste.



Ruth se explica:

- Mira, yo hablo por mí misma, pero, en mi caso, yo he renunciado a los ideales de mis padres. Yo sé que probablemente nunca tendré un piso en propiedad, ni un sueldo fijo de por vida, ni la sensación de seguridad de que el Estado me protege. Ahora es diferente. Pero si nos adaptamos, no tiene por qué ser terrible.


Ruth dice que ha renunciado a los ideales de sus padres, ideales de seguridad laboral, de posesión de patrimonio (una casa, ahorros). Renunciar a algo es dejarlo de lado voluntariamente, privarse de algo con plena conciencia, por voluntad propia. 

Ruth, en lugar de desesperarse y abandonarse al desánimo y a la rabia, está aprendiendo otras formas de vida que nadie le enseñó cuando era joven. Ella cree en la capacidad de adaptación del ser humano. Sabe que son tiempos extremadamente difíciles, pero cree que no tienen por qué ser terribles.


Malena confiesa su fragilidad. Para ella es una gran frustración esa renuncia a todo lo que quería y soñaba: a una casa, a un buen sueldo, a una seguridad laboral, a los viajes, al ocio, a no tener que estar pendiente de los números cada mes,… en fin, a una vida cómoda, confortable y llena de alicientes, pero basada en una buena economía:


- Mira, Ruth, yo no soy tan fuerte como tú. Yo quería todo eso: una casa, un buen sueldo, una seguridad, poder viajar, poder salir por ahí, no pasar penurias económicas a final de mes…En fin, tampoco es pedir tanto.


Malena cree que todo esto no es pedir tanto, no es pedir mucho. Su amiga, por el contrario, cree que sí, que lo es en estos tiempos de crisis, de deuda, de recesión y de caos económico. Ruth cree que uno de los cambios fundamentales sería el hecho de acostumbrarse a la inestabilidad:


- Sí lo es. Eso, en estos tiempos de crisis, deuda, recesión y caos económico, eso es pedir mucho. Hay que acostumbrarse a la inestabilidad, a vivir con una cierta dosis de incertidumbre.


Fijaos, es interesante lo que dice. Es verdad que los humanos estamos más preparados psicológicamente para la seguridad, que para lo contrario. Pero en ese esfuerzo de adaptación que hay que hacer ante lo que nos está tocando vivir, una buena estrategia es acostumbrarse a que las cosas no son seguras, ni el trabajo, ni las propiedades, ni el patrimonio, ni…ni casi nada, la verdad. Pero pensarlo es en sí mismo terapéutico. De lo contrario, le veremos las orejitas a la desesperación y sus efectos nos aniquilarán. Y eso no lo queremos nadie, ¿no?


Malena acepta que el hecho de hablar con su amiga Ruth, la consuela porque le transmite esperanza y le infunde fuerza. Y Ruth le dice, no obstante, que no se engañe, que para ella tampoco es fácil, que…


- Bueno, bueno,…tampoco te engañes. Yo también lucho cada día para no caer en el pesimismo, pero es que …¡no podemos permitírnoslo!


¿Os fijáis en cómo lo dice?


- Caer en el pesimismo. Eso, no podemos permitírnoslo.


“Nosotras no podemos permitir a nosotras mismas caer en el pesimismo”: no podemos permitir-nos-lo (permitir a nosotras caer en el pesimismo, permitir a nosotras eso, permitírnoslo).

Malena, emocionada, le dice:


- Ven, déjame que te abrace


Es un abrazo de cariño, de amistad, de solidaridad, de emoción ante las palabras que están saliendo de su boca, de aceptación de una madurez marcada por unos tiempos difíciles. Es un abrazo de consuelo, de confianza con tu amiga del alma. Un abrazo que da fuerza, que anima a buscar otras vías de supervivencia. 


Y Ruth, que se está ablandando por momentos, le dice:


-Oye, tonta, no llores, que una no es de piedra y vamos a dar un espectáculo en el restaurante…


En español, cuando decimos:


- Oye, que uno/una no es de piedra


Le estamos diciendo al otro que no somos tan duros como parecemos, e incluso que nos estamos ablandando por momentos y podemos desmontarnos y mostrar toda la fragilidad que estábamos escondiendo.

No ser (alquien) de piedra” quiere decir que ese alguien es sensible como todo el mundo, aunque pueda no parecerlo. Si dices que no eres de piedra, estás declarando que tú también tienes tus sentimientos, tu sensibilidad y tu capacidad de emoción. Como en estos ejemplos:


- Oye, que aunque Isabel me parece muy antipática, me da mucha pena lo que le ha pasado después del accidente. Una no es de piedra.

O:

- ¡Pues claro que lloré con esa película! Oye, que una no es de piedra.

O:

- Oye, no sigas contándome más desgracias, porque estoy a punto de ponerme a llorar. Hija mía, que una no es de piedra.

O:

- Pues claro que entiendo tus problemas, hijo, y me preocupan profundamente. Uno no es de piedra y estoy muy apenado por tu situación.



Bien, amigos, oigamos de nuevo a Ruth y a Malena charlando durante la cena:




Ruth :Así que Andrés y tú vivís juntos.

Malena:Sí, desde hace un año.

Ruth :¿Qué tal te va con él?, ¿estáis bien juntos?

Malena:Sí, de momento nuestra relación funciona.

Ruth :¿De momento?

Malena:Sí, los últimos meses han sido duros para los dos. Yo me quedé en el paro y él gana muy poco. La verdad es que vamos muy justos.

Ruth :En mi caso, es al revés. Santiago se quedó sin trabajo hace tres meses. Yo, de momento, lo conservo, pero en esta situación de recortes, nunca se sabe. Por las últimas medidas del gobierno catalán, los interinos tenemos la espada de Damocles encima.

Malena:¡Qué difícil que es todo ahora! ¿Te acuerdas de cuando íbamos al Instituto? Estábamos llenas de sueños. Creíamos que si trabajábamos duro en el Instituto y en la Universidad, tendríamos una vida estupenda. Y mira ahora, todo aquello, un puñado de sueños rotos.

Ruth :Es cierto, pero no podemos dejarnos vencer por el pesimismo. Tenemos que cambiar el chip y aprender a vivir de otra forma.

Malena:Eso es fácil de decir, pero en la práctica, nadie sabe cómo hacerlo.

Ruth :Mira, yo hablo por mí misma, pero, en mi caso, yo he renunciado a los ideales de mis padres. Yo sé que probablemente nunca tendré un piso en propiedad, ni un sueldo fijo de por vida, ni la sensación de seguridad de que el Estado me protege. Ahora es diferente. Pero si nos adaptamos, no tiene por qué ser terrible.

Malena:Mira, Ruth, yo no soy tan fuerte como tú. Yo quería todo eso: una casa, un buen sueldo, una seguridad, poder viajar, poder salir por ahí, no pasar penurias económicas a final de mes…En fin, tampoco es pedir tanto.

Ruth :Sí lo es. Eso, en estos tiempos de crisis, deuda, recesión y caos económico, eso es pedir mucho. Hay que acostumbrarse a la inestabilidad, a vivir con una cierta dosis de incertidumbre.

Malena:Es increíble, pero me consuela hablar contigo. Me pasaba lo mismo cuando éramos adolescentes, me hacías ver las cosas de otra manera. Transmites esperanza, infundes fuerza.

Ruth :Bueno, bueno,…Tampoco te engañes. Yo también lucho cada día para no caer en el pesimismo, pero es que …¡no podemos permitírnoslo!

Malena:Ven, déjame que te abrace…

Ruth :Oye, tonta, no llores, que una no es de piedra y vamos a dar un espectáculo en el restaurante…


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