Lenguaje Sexista


Lenguaje Sexista

¿Es sexista la Lengua Española?



Hello dear friends and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 154th episode (Sexist Language), Alejandra and Montse are chatting on the controversial between RAE´s academics (the Spanish Royal Academy of the Language) and the promoters of the use of Not Sexist Language Guides, controversy that has filled the Spanish newspapers and the network in Spanish and that we are going to explain in this podcast the most important things.


Hola queridas amigas y queridos amigos. Bienvenidos a Spanishpodcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio número 154 (Lenguaje Sexista),Alejandra y Montse charlan sobre la poolémica entre los académicos de la RAE (la Real Academia Española de la Lengua) y los promotores de las Guías de uso de un lenguaje no sexista, polémica que ha llenado los periódicos españoles y la Red en español y de la que vamos a explicaros en este podcast lo más importante.


Episodio nº 154: Lenguaje Sexista (¿Es sexista la Lengua Española?). ¿Quieres saber cómo está el tema? Pues acompáñanos y te enterarás de todos los detalles.


Montse :¿Qué haces tan concentrada?

Alejandra :Me estoy apuntando unas cuantas ideas para una mesa redonda en la que me han invitado a participar.

Montse :¿Ah, sí?, ¿sobre qué?

Alejandra :Sobre el sexismo en el lenguaje. Resulta que hay unas guías que dan orientaciones para usar un lenguaje no sexista. Y la Real Academia Española de la Lengua está en total desacuerdo.

Montse :¿Ah, pero nuestro lenguaje, el español, es sexista?

Alejandra :Quizás no en sí mismo, pero sí en la manera en que lo usamos.

Montse :Sí, ahora que lo dices, el otro día me estaban pidiendo mis datos personales para una ficha y el tipo que lo hacía me pregunta: “¿Señora o señorita?”. Le dije que eso no era importante para el puesto de trabajo que yo estaba solicitando. Y él se empeñó en que era un dato que había que rellenar. Al final, le dije que se podía confitar el impreso y que ya no me interesaba un trabajo en el que había que saber si yo era una señora o una señorita.

Alejandra :¡Qué impertinencia, por favor! Nunca he oído que le pregunten a un hombre si es “señor o señorito”, en ninguna situación. Pero esto de las guías va más allá. Casi todas proponen dejar de usar el masculino genérico para referirse a un grupo de personas de ambos sexos.

Montse :¿Qué es eso del “masculino genérico”?

Alejandra :Pues decir “nosotros” para referirse a nosotros y nosotras; o los alumnos, por alumnos y alumnas; el papel del hombre en la Historia, para referirse al papel de las personas, hombres y mujeres, en la Historia; o el término “hombres” que denota por igual a un conjunto de varones o a todos los seres humanos de la Tierra; los políticos, que engloba a todos los profesionales de la política, hombres y mujeres; en fin, hay multitud de ejemplos en los que se usa ese masculino genérico que borra de un plumazo la presencia de las mujeres en el lenguaje.

Montse :Ya, Alejandra, pero eso viene de antiguo. En los momentos en los que se estableció, seguro que respondió al mandato de la sociedad patriarcal, pero en estos momentos sería muy difícil hablar sin ese genérico, ¿no?

Alejandra :No en todos los casos, pero sí en muchos. Mientras tomaba mis notas, he encontrado un fragmento de la introducción de un discurso de la constitución de la República Bolivariana de  Venezuela, en el que se evita el masculino genérico y se desdoblan todos los nombres. Escucha, que te lo leo:



«Sólo los venezolanos y venezolanas por nacimiento y sin otra nacionalidad podrán ejercer los cargos de Presidente o Presidenta de la República, Vicepresidente Ejecutivo o Vicepresidenta Ejecutiva, Presidente o Presidenta y Vicepresidentes o Vicepresidentas de la Asamblea Nacional, magistrados o magistradas del Tribunal Supremo de Justicia, Presidente o Presidenta del Consejo Nacional Electoral, Procurador o Procuradora General de la República, Contralor o Contralora General de la República, Fiscal General de la República, Defensor o Defensora del Pueblo, Ministros o Ministras de los despachos relacionados con la seguridad de la Nación, finanzas, energía y minas, educación; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de los Estados y Municipios fronterizos y de aquellos contemplados en la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional.»«Para ejercer los cargos de diputados o diputadas a la Asamblea Nacional, Ministros o Ministras; Gobernadores o Gobernadoras y Alcaldes o Alcaldesas de Estados y Municipios no fronterizos, los venezolanos y venezolanas por naturalización deben tener domicilio con residencia ininterrumpida en Venezuela no menor de quince años y cumplir los requisitos de aptitud previstos en la ley.»

Como ves, el efecto final es muy rebuscado, muy artificial, muy...

Montse :Sí, y una pérdida de tiempo enorme, ¿no?

Alejandra :Ese es el punto. Que el lenguaje se rige por una economía que busca la máxima comunicación con el mínimo “gasto” lingüístico, y sin embargo esta manera de decir las cosas se hace más larga que un día sin pan.

Montse :De acuerdo, todo esto es verdad, pero también lo es que los académicos de la Real Academia Española parecen una tribu de trogloditas que viven aún en las cavernas.

Alejandra :No exageres, Montse, es verdad que son un poco reacios a algunos cambios, pero la mayoría de los académicos de la RAE son magníficos escritores, o renombrados lingüistas, o expertos en comunicación y lenguaje, o excelentes filólogos,...en fin, gente preparada, con una gran formación en el campo de las letras y el lenguaje.

Montse :No lo dudo, pero siempre van a remolque de los cambios sociales y lingüísticos. Cuando ellos aceptan cambios en nuestra lengua, es porque hace ya años que la gente los usa de manera habitual. Una cosa que choca  es que haya tantos hombres. ¿Acaso no hay magníficas escritoras, lingüistas o expertas en comunicación y lenguaje, entre las mujeres? Porque hay bien poquitas en la RAE, y me gustaría saber por qué...

Alejandra :Lo que dices es cierto, pero volviendo a nuestro tema, hay que diferenciar entre la gramática, que es la que es, y los usos que las personas hacemos del lenguaje. Y sí, hay muchos de esos usos de contenidos claramente sexista.

Montse :Sí, sin ir más lejos, algunos refranes son la cosa más machista que me he tirado a la cara.

Alejandra :Mira, te voy a leer una nota con la que te vas a reír mucho. Te voy a leer un listado de palabras que tienen significados diversos en masculino, pero sólo uno cuando se usan en femenino.

Montse :A ver, a ver,...

Alejandra : Mira. “Zorro” es un animal, o es el Espadachín Justiciero interpretado por Antonio Banderas, o, referido a un hombre, significa listo, astuto. Pero “zorra”...

Montse :Sí, sí, puta, ese es el sentido de llamarle “zorra”a una mujer.

Alejandra :Exacto. Sigamos.  El “perro” es el mejor amigo del hombre, pero referido a un hombre quiere decir vago, perezoso. Pero en el caso de una mujer...

Montse :Una perra es una puta.

Alejandra :Eso es. Un aventurero es un hombre osado, valiente, amante de la aventura, arriesgado, un hombre de mundo. Una aventurera es una puta. Un hombre público es un hombre conocido por sus actividades públicas; una mujer pública es...!una puta! Cuando se le llama adúltero a un hombre hay una referencia delimitada a que es infiel a su mujer; cuando se le llama adultera a una mujer, se le está llamando puta. O lobo, un animal depredador y feroz, o un hombre ambicioso y agresivo; una loba, cómo no, es una puta. Cualquier, en masculino, es éste o aquel, fulanito o menganito; una cualquiera, sin duda, es una puta. Mira, un hombrezuelo es un hombrecillo insignificante, un desgraciado; una mujerzuela es una puta. Un golfo es un sinvergüenza, un granuja, un vividor; una golfa...

Montse :Síiiii, es verdad, golfa también significa puta. Oye, estos ejemplos te hacen pensar.

Alejandra :Claro, eso es lo que te comentaba, que los usos de una lengua determinada hablan también de la realidad que reflejan.

Montse :Bueno, sería cuestión de que los autores de estas guías no sexistas y los señores académicos se reunieran y trabajasen juntos en hacer evolucionar el lenguaje sin atentar contra su estructura lingüística. 

Alejandra :Sí, ya, se reunirán cuando las ranas críen pelo...




******



Cuando Montse vuelve a casa, ve a Alejandra absorta en un mar de papeles en los que anota cosas, subraya, colorea, etc. Alejandra está totalmente concentrada en lo que hace. Por eso Montse le pregunta:



  • ¿Qué haces tan concentrada?



Concentrarse en algo o estar concentrado en algo es poner tus cinco sentidos en ello, mantener tu atención focalizada en algo.


Alejandra le explica que está anotando unas cuantas ideas, es decir, escribiendo frases e ideas que se le pasan por la cabeza.


La han invitado a participar, junto a otras personas invitadas, en una mesa redonda sobre el sexismo en el lenguaje. Es decir, la han invitado a debatir en qué medida puede detectarse poco o mucho sexismo en la Lengua Española.


Hablamos de una “mesa redonda” cuando varios especialistas en un tema se reúnen para hablar, un tiempo limitado cada uno, sobre un tema equis, ante un auditorio de personas. Y después se establece un diálogo con ese público que ha ido a escuchar y a debatir con los que han expuesto sus ideas.


La mesa puede ser redonda, cuadrada o rectangular, pero ese tipo de reunión en la que se coparticipa en el debate sobre un tema, se llama “mesa redonda”.



Os informo, amigas y amigos, de cómo está este asunto. A lo largo de las últimas semanas, se ha organizado un buen lío a raíz de la opinión desfavorable de la RAE (la Real Academia Española de la Lengua, máximo organismo que vela por el idioma español) sobre unas Guías de Lenguaje no Sexista que han editado algunas Comunidades Autónomas, algunas universidades, algunos Ayuntamientos y algunos Sindicatos.


En estas Guías se propone hacer un uso lo menos sexista posible del lenguaje, y lo menos machista posible, con el fin de visibilizar (hacer visible) a la mujer, allá donde no existe en el lenguaje.


La RAE, sus académicos, aceptan que aún existe discriminación de la mujer en muchos ámbitos: discriminación salarial (a igual trabajo, menos salario para las mujeres); diferencias en el trato en el trabajo y menos posibilidades de promoción laboral por ser mujer; desigualdad en la distribución de las tareas domésticas, dando como resultado una doble jornada de trabajo para la mujer, dentro y fuera de casa; tratamiento sexista de la imagen de la mujer en la publicidad; actitudes paternalistas hacia las mujeres dentro y fuera del trabajo; y existencia de comportamientos verbales sexistas que son aceptados con una pasmosa normalidad. En fin, para muchas mujeres, un panorama francamente desalentador. 



Los académicos han explicitado su rechazo a cualquier forma de discriminación de la mujer, pero consideran que el español, que la lengua española no la discrimina, sino los usos sexistas que de ella pudieran hacerse, pero no la lengua en sí misma, que tiene una estructura determinada que no puede modificarse. Y, en consecuencia, se han manifestado contra las modificaciones gramaticales que las mencionadas Guías proponen y que ahora explicaremos.



Por eso, cuando Montse le pregunta a Alejandra sobre qué es la mesa redonda, o sea, cuál es el tema, Alejandra dice:



  • Sobre el sexismo en el lenguaje. Resulta que hay unas Guías que dan orientaciones para usar un lenguaje no sexista. Y la Real Academia Española de la Lengua está en total desacuerdo.



Vamos por partes, ¿verdad amigos?


¿Qué quiere decir “sexismo”? Pues sexismo significa ejercer cualquier tipo de discriminación sobre alguien por motivos de sexo, por el hecho de considerar un sexo inferior al otro. 


Y, por lo tanto, un lenguaje sexista sería el lenguaje que ejercería esa discriminación, al hablar o al escribir. Un lenguaje sexista se produciría al contener prejuicios culturales de género, es decir, prejuicios machistas, por ejemplo, que menospreciarían la idiosincrasia femenina.





A Montse no se le había ocurrido pensar el lenguaje en esos términos y por eso pregunta:



  • Ah, pero nuestro lenguaje, el español, ¿es sexista?



Alejandra, que lleva días, semanas, pensando en este tema, se atreve a decirle a Montse:



  • Quizás no en sí mismo, pero sí en la manera en que lo usamos.



Alejandra intenta explicarle a Montse que el lenguaje, en sí mismo, no sería sexista. Pero lo sería el uso que hacemos del lenguaje. Ese uso sería el que marcaría su carácter sexista.


Montse le da la razón. Recuerda que hace unos días le pasó una anécdota que demuestra la falta de actualización de algunas instituciones respecto al lenguaje.


Montse estaba dando sus datos a una empresa que ofrecía un trabajo. En un momento dado, como si fuera la pregunta fundamental del cuestionario, le preguntan:


  • ¿Señora o señorita?



Montse se quedó pasmada. En un trabajo para tres meses, con un sueldo miserable, y para el que te piden que seas un Einstein, resulta que te preguntan si eres señora o señorita.


Mirad, en español, hasta hace años, las señoras eran mujeres casadas y las señoritas, solteras. En otros tiempos, para según quién, era importantísimo que definieras este estatus.


A ver, no confundamos. Puede ser normal, tanto en hombres como en mujeres, poner -en una ficha de datos- si estás soltero/a o casado/a. Pero con ese lenguaje, no con ese anacronismo que huele a naftalina y que te encasilla en señoras o en señoritas.


Montse no se cortó ni un pelo. Le dijo a aquel señor que ese dato no era importante para el puesto de trabajo que estaba solicitando. Pero él se empeñó en que había que ponerlo.


Y Montse le mandó a freír espárragos y le dijo que podía confitarse el impreso.


Cuando le dices a alguien que se confite algo, le dices que se lo puede comer con patatas, o sea, que haga con eso lo que quiera, que a ti te importa un bledo lo que haga con el impreso.



Además, si de especificar en temas personales se tratara, habría que explicar si está casada, soltera, separada, divorciada, embarazada, intentando quedarse embarazada, heterosexual, lesbiana, viviendo en pareja, con pareja estable, con parejas esporádicas, viviendo en casa con los padres, viviendo en un piso con amigas, ninfómana, adicta al sexo, en terapia psicoanalítica porque no se enamora,...ja ja ja...Como si la definición del estatus de una mujer fuera exclusivamente “señora” o “señorita”.



Alejandra no da crédito, por eso dice:



  • ¡Qué impertinencia!



Una impertinencia el algo indiscreto y algo ofensivo que se dice a alguien. Una impertinencia puede implicar, incluso, una falta de tacto y de respeto hacia el otro.



Alejandra dice que, además, nunca ha oído que le pregunten a un hombre:



  • ¿Señor o señorito?


Cuando solicita un trabajo. Se consideraría una burrada, una estupidez y una ofensa. 


Pues...¡aplíquese el cuento al caso de las mujeres!, ¿no?



Alejandra vuelve al tema de las Guías de Lenguaje no Sexista y centra el problema con el que los académicos están en franco desacuerdo. 


Las Guías proponen dejar de usar el masculino genérico, no usarlo,  y desdoblar los nombres en sus dos acepciones, masculina y femenina, cuando nos estemos refiriendo a colectivos en los que hay hombre y mujeres.


Fijaos. Es que esto es muy importante. No sé si habíais reparado en esto, pero es que, en español, usamos siempre el masculino para referirnos a colectivos en los que están ambos sexos, tanto si son dos personas (hombre y mujer--->nosotros, ellos, los dos, etc.) como si son más. El femenino se usa cuando todo son mujeres, cuando no hay ni un solo hombre. Si hay uno solo, entonces ya se usa el masculino.


Alejandra empieza a explicarlo con esta frase:



  • El masculino genérico es decir “nosotros” para referirse a nosotros y nosotras; o los alumnos, para alumnos y alumnas; el papel del hombre en la Historia, para referirse al papel de las personas, hombres y mujeres, en la Historia; o el término “hombres” que denota por igual a un conjunto de varones o a todos los seres humanos de la Tierra; los políticos, que engloba a todos los profesionales de la política, hombres y mujeres; en fin, hay multitud de ejemplos en los que se usa ese masculino genérico que borra de un plumazo la presencia de las mujeres en el lenguaje.



Efectivamente, así es. Hay incontables ejemplos, como es obvio.


  • Los ciudadanos de este país, tal y tal y tal... (los ciudadanos y las ciudadanas)



  • Los profesores de este colegio...(los profesores y las profesoras)



  • Los trabajadores de la fábrica (los trabajadores y las trabajadoras)



  • Los científicos han descubierto que....(los científicos y las científicas)



  • (En una asamblea de trabajadores de una empresa): Todos debemos ir a la huelga (todos y todas)



  • Los padres de Luis (el padre y la madre)



  • Los abuelos de Pepa (el abuelo y la abuela)



En fin, no podemos dar más ejemplos porque hay incontables casos en los que se usa este masculino genérico : en todos aquellos casos en los que están presentes ambos sexos, se nombran con el masculino, incluso en el caso de que haya más mujeres que hombres en esa reunión, e incluso aunque haya muchas mujeres y muy pocos hombres.



Se dirá “nosotros”, o “todos pensamos que...”, o “los aquí presentes hemos decidido que...”, o “todos tenemos que votar esa propuesta”, etc. etc.



Y sí, es cierto, como dice Alejandra, las mujeres están “borradas de un plumazo” en este tipo de lenguaje, o sea, no presentes, no visibles, eliminadas. Y eso fastidia mucho y duele.



Montse, haciendo un esfuerzo de sensatez y sentido común, dice:



- Ya, Alejandra, pero eso viene de antiguo. En los momentos en los que se estableció, seguro que respondió al mandato de la sociedad patriarcal, pero en estos momentos sería muy difícil hablar sin ese genérico, ¿no?




Y eso también es cierto. No decimos que el origen de ese masculino genérico fuera, cuando se originó, un acto lingüístico inocente, seguro que no; pero lleva tanto y tanto tiempo formando parte de la Gramática del Español, que su uso es automático y se nos plantea como necesario para hablar entendiéndonos mediante los códigos que compartimos.



Alejandra está básicamente de acuerdo con lo que dice Montse, aunque puede haber excepciones. Para poner un ejemplo de esto, lee un fragmento de la introducción del discurso de constitución de la República de Venezuela que realmente suena muy rebuscado, muy artificial, y muy...Montse la corta, para decir:



  • Sí, y una pérdida enorme de tiempo, ¿no?



Una pérdida de tiempo es usar mal el tiempo, perderlo en cosas innecesarias o inútiles, no aprovecharlo bien.



Por eso Alejandra dice:



 

- Ese es el punto. Que el lenguaje se rige por una economía que busca la máxima comunicación con el mínimo “gasto” lingüístico, y sin embargo esta manera de decir las cosas, desdoblando,  se hace más larga que un día sin pan.





Y es así, queridas amigas y queridos amigos. Mal que nos pese este masculino omnipresente que ocupa un injusto lugar preeminente sobre el femenino, mal que nos pese, repito, está incardinado en la estructura base del español, nos permite hablar con mensajes más precisos y más económicos, nos permite comunicar mejor en menos tiempo, y al fin y al cabo, todos (fijaos,todos, muchas mujeres incluidas en este “todos”) nos hemos acostumbrado a imaginarnos a todos y a todas cuando sólo oímos “todos nosotros pensamos que...”; o a pensar en los profesores y en las profesoras cuando se habla de los derechos sólo de los profesores; o a intentar pensar en hombres y en mujeres cuando se habla del Hombre y la Historia. 



Vale. Sí, de acuerdo. Lo pensamos, pero no estamos ahí, no se nombra a la mitad de la población.



Pero, ante la imposibilidad lingüística de poder estar, habrá que dedicarse en cuerpo y alma a evitar los usos sexistas del lenguaje, que los hay a toneladas, y a respetar al máximo la gramática del español que nos permite comunicarnos con precisión, fluídez y economía.



A Montse le parece que tampoco es cosa de echarles tantas flores a los señores académicos, que ahí, en la RAE, aún hay mucha tela por cortar, muchas cosas por cambiar, muchos procedimientos que deberían ponerse al día y actualizarse.


Por eso dice:




- De acuerdo, todo esto es verdad, pero también lo es que los académicos de la Real Academia Española parecen una tribu de trogloditas que viven aún en las cavernas.




A Alejandra le parece que Montse está siendo víctima del prejuicio que considera a los académicos de la RAE  un colectivo de expertos muy reacios a los cambios.


Y, en cierto modo, así es. Pero también lo es que la RAE es un organismo necesario para establecer las normas gramaticales y de uso del español, velar por la actualización del DRAE (el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua), estudiar y promover cambios gramaticales o de léxico que la sociedad demanda,...en fin, un montón de cosas buenas para el idioma español.



Por eso dice:



  • No exageres, Montse, es verdad que son un poco reacios a algunos cambios, pero la mayoría de los académicos de la RAE son magníficos escritores, o renombrados lingüistas, o expertos en comunicación y lenguaje, o excelentes filólogos,...en fin, gente preparada, con una gran formación en el campo de las letras y el lenguaje.



Pero Montse no se deja convencer fácilmente:




- No lo dudo, pero siempre van a remolque de los cambios sociales y lingüísticos. Cuando ellos aceptan cambios en nuestra lengua, es porque hace ya años que la gente los usa de manera habitual. Una cosa que choca  es que haya tantos hombres. ¿Acaso no hay magníficas escritoras, lingüistas o expertas en comunicación y lenguaje, entre las mujeres? Porque hay bien poquitas en la RAE, y me gustaría saber por qué...




Alejandra admite que un poquito clasista, en este sentido, sí que lo es, la RAE, pero quiere dejar claro su punto de vista:



  • Lo que dices es cierto, pero volviendo a nuestro tema, hay que diferenciar entre la gramática, que es la que es, y los usos que las personas hacemos del lenguaje. Y sí, hay muchos de esos usos en los que hay contenidos claramente sexistas.



Para ilustrar esta tesis sobre que lo sexista sería el uso que hacemos del lenguaje, y no el lenguaje en sí mismo, Alejandra le lee a Montse un listado de palabras que en masculino adoptan diversos significados, pero que en femenino tienen un solo y único significado: puta.



¿Sabéis lo que significa “puta”? Pues es una persona que mantiene relaciones sexuales con hombres, a cambio de dinero. En español, también se las llama “prostitutas”, “mujeres de mala vida”, “rameras”, “busconas” o “fulanas”.



El listado es el siguiente:




    • zorro : astuto * zorra: puta


    • perro : vago * perra: puta


    • aventurero: valiente * aventurera:puta


      * hombre público: conocido * mujer pública: puta


    • adúltero: infiel * adúltera: puta


    • lobo : ambicioso * loba: puta


    • cualquier: hombre * (una) cualquiera: puta


    • golfo : granuja * golfa: puta


    • hombrezuelo:hombrecillo * mujerzuela: puta


    • puto : homosexual * puta: puta





Y hay más, amigos, pero tampoco se trata de ponerlos todos. Creo que, con estos nombres, el ejemplo de la tendencia de una parte del lenguaje, es bastante evidente. Para muestra, un botón.


Montse termina expresando el deseo de que académicos de la RAE y agentes promotores de evitar usos sexistas en el lenguaje, trabajen juntos para democratizar esos usos con más ímpetu y más ritmo.


Alejandra, sin embargo, se muestra tan escéptica, que dice:



- Sí, ya, se reunirán cuando las ranas críen pelo...



La rana es ese animalito que vive en estanques y pantanos, de ojos saltones y piel viscosa y resbaladiza, sin un solo pelo a lo largo de su vida. Las ranas no crían pelo, nunca, en ningún momento de su vida. Por eso, decir que algo sucederá cuando las ranas críen pelo, es dejarlo por imposible, prever que nunca sucederá.



¡Ojalá Alejandra se equivoque!




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Bien, amigos y amigas, escuchad de nuevo el diálogo entre Alejandra y Montse y procurad comprenderlo ahora en su totalidad. 



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Queridas amigas y queridos amigos (yo siempre desdoblaba lo de “amigos”, porque tardo un plis plas en decirlo... :-) hasta pronto. Que os vaya estupendo, que tengáis una semana provechosa y sin especiales problemas, que disfrutéis de lo que más os gusta y que sigáis queriendo el español como hasta ahora. Mientras eso sea así, aquí estaremos. Un abrazo para todos.






 


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