Los buenos modales en la mesa




Los buenos modales en la mesa 


Hello my friends and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 155th episode (Good table manners -or Good manners on the table, I don´t know…) Pilar has attended to a business lunch.  She sat next to a fellow who she wanted to know. But after lunch Pilar is completely disappointed because this fellow has done some disgusting things on the table. Pilar came back home and explained her disappointment to her friends. Everyone explain what kind of bad manners they can´t stand on the table.


Hola queridos amigos y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio nº 155 : Los buenos modales en la mesa, Pilar ha ido a una comida de la empresa en la que trabaja. Se ha sentado junto a un compañero al que quería conocer desde hace tiempo. Pero después de la comida, Pilar está totalmente decepcionada, ya que este compañero ha hecho una serie de cosas muy desagradables en la mesa. Cuando Pilar vuelve a casa, les comenta su decepción a sus amigas. Esto sirve para que todas ellas expliquen cuál es el tipo de cosas que no soportan en la mesa.


Episodio nº 155 : Los buenos modales en la mesa. ¿Queréis conocer en detalle cuál es el comportamiento adecuado y cuál el incorrecto a la hora de sentarse a la mesa? ¿Verdad que sentís mucha curiosidad por saber lo que se consideran buenos o malos modales en una mesa española? Pues lo tenéis fácil. Acompañadme y lo comentamos extensamente.





Pilar :Hola, chicas.

Montse:Hola, guapa. ¿Cómo ha ido la comida?, ¿has ligado con el colega que está como el queso?

Pilar :¿Ligado? Nada de eso. De hecho, estaba deseando que se acabara la comida. Me he llevado una gran decepción.

Alejandra:¿Qué ha pasado? Cuéntanos.

Pilar :Pues, mira, nos sentamos y el tío, antes de pedir, empieza a hablar del último partido Barça-Madrid, insultando al Barça en plan capullo. Claro, los del Barça se han enfadado y le han dicho que se calmara. Finalmente, hemos pedido, pero ya en medio de una tensión innecesaria, ¿no?

Coral :¿Y por eso estás decepcionada?

Pilar :¡Hombre, no! Es que ha sido un rosario de cosas desagradables. Mira, se ha pasado la cena hablando con la boca llena, pero sin ninguna delicadeza. Además, hace un ruido al masticar que te saca de quicio. Más de una vez he estado a punto de decirle: “¿Te importaría comer con la boca cerrada?”

Montse :¡Ese tío es un impresentable! Hay gente que no sabe comer. Y, mira, si estás solo en tu casa, es tu problema. Pero si compartes mesa, hay que saber estar con otros y mantener unos modales básicos.

Alejandra:Mira, yo soy de lo más normal en la mesa. Apoyo los codos sin darme cuenta, pincho en el plato de al lado -si hay confianza-,…en fin, no soy nada tiquismiquis. Pero hay tres cosas que no soporto : que se haga ruido al comer, que se enseñe la comida masticada en la boca, o que se hable de temas guarros. Cuando la gente hace eso, cruz y raya, no voy a comer más con ellos.

Montse :A mí me pasa igual. Pero además de esas tres cosas, que son sagradas, odio cuando la gente se pone perfumes intensos para ir al restaurante.

Pilar :Totalmente de acuerdo con vosotras. Pero, en mi caso, hay una cosa más que no soporto: la gente que escupe al plato las espinas del pescado, o los pequeños huesecillos de la carne, o lo que sea… Cuando pasa eso, estás ante un auténtico cerdo, un impresentable, como decía Montse.

Montse :¿Y sólo tú te dabas cuentas de las marranadas del sujeto en cuestión?

Pilar :¡Qué va! La gente lo miraba con cara de asombro. Pero, claro, nadie decía nada porque es muy violento decirle a alguien: “Oye, vete a aprender modales en la mesa, a ver si te enseñan a comer normal, guapo…”. Si le dices eso a alguien, se acabó la relación. Vamos, que al día siguiente, ni los buenos días.

Coral :Bueno, pues ni los buenos días…Pero, en mi caso, ¿sabéis lo que no soporto? Que la gente use palillos mondadientes para quitarse restos de comida.

Alejandra:¡Aaaaaah!, ¡qué asco! Ni lo nombres…

Coral :El otro día había una pareja mayor al lado de nuestra mesa. Pues, después del postre, aquel hombre coge un palillo y empieza a hurgarse los dientes como si fuera a encontrar un tesoro oculto con el maldito palillo. Y cada vez que descansaba, el so muy guarro hacía unos chasquidos de satisfacción con la lengua y los labios, que se oían a todo alrededor.

Alejandra:¿Aaaaah!, calla, calla, no lo soporto. Lo del palillo es un ascazo.

Coral :Pues no sé qué es peor, si lo del palillo, o los que usan la lengua para repasar a fondo dientes y encías, que parece que tienen ahí una pelota de tenis rodando de un sitio a otro…¡ascazo!

Montse :Jolín, chicas, ¿no vamos un poco de maripuris? ¿Y si te molesta algo en la boca?

Coral :Pues te vas al baño (con tu palillito de marras, si quieres) y allí resuelves el problema.  No hace falta compartirlo con el resto de comensales. 

Montse :Pues, para mí, lo peor es la gente que eructa durante la comida, haciendo ruido, quiero decir… Y se queda tan ancha.

Alejandra:Anda, ya, Montse, nadie eructa en la mesa, sería un grosero. Además, si tienes una urgencia, puedes hacerlo sin ruido y con disimulo.

Montse :Bueno, mi abuelo lo hace. Estamos comiendo y ¡plaf!, eructo del abuelo para amenizar la sesión. Y claro, como está sordo como una tapia, y tiene 97 años, nadie le dice ni mu. ¿Qué le vas a decir, al pobre?

Coral :Ja ja ja … Tu abuelo es un caso aparte. Pero, como muchas otras cosas, lo de los eructos también es cultural. En muchos países árabes, el hecho de que un invitado eructe al finalizar una comida, es la mejor señal de agradecimiento para la anfitriona que ha preparado la comida.

Montse :¿En serio?

Coral :Totalmente. Y así, con todo. Muchas de las cosas que aquí consideramos auténticas guarradas, son comportamientos normales en otras culturas, como eructar, comer con los dedos, o comer de platos comunes para todos.

Alejandra:Lo que siempre se ha dicho: “Todo es según el color del cristal con que se mira”.



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Bueno, bueno, bueno,…Ya veis la que se ha armado en esta conversación. Este tema, el tema de los modales en la mesa, despierta pasiones, o mejor dicho, odios incontrolables en mucha gente.

Vamos a empezar por esta palabra: modales, que siempre usamos en plural, recordadlo. Los modales pueden ser buenos o malos, pero hay una frase en español en la que, sin ponerle ningún adjetivo, nos referimos a malos modales.

 Si alguien dice, de otra persona:



- Juan no tiene modales



Está diciendo que Juan no tiene buenos modales, que una persona no sabe comportarse correctamente, que es un maleducado, o que no sabe estar como dictan las normas sociales, en una situación determinada.


O esta otra frase:



- Hay que tener modales en la mesa.



Estamos diciendo que hay que tener buenos modales. Es decir:



- Tener buenos modales


Es sinónimo de:



- Tener buenas maneras


- Guardar las formas


- Ser educado/a


- Saber comportarse





Y no tener modales, es sinónimo de :



- Tener malas maneras


- Tener malos modos


- No saber guardar las formas


- Ser un/una maleducado/a


- No saber comportarse




Importantísimas todas estas formas de decirlo, porque todas las vais a oír muchísimo cuando oigáis a los nativos hablar de este tema.


Hoy hablamos de cuáles serían los buenos modales en la mesa, cuando comemos y, sobre todo, cuando compartimos mesa con otras personas. En esa situación:



- Hay que tener buenos modales


- Hay que saber comportarse


- Hay que tener buenas maneras


- Hay que ser educado/a




Efectivamente, hay unos mínimos básicos en este tema, sin los cuales, la comida o la cena puede derivar en algo desagradable, o en una situación tensa, o en un rato insoportable, depende del grado de esos malos modales.


En el caso de Pilar, aún es peor. Ella llevaba ya unos meses fijándose en un chico muy atractivo, que se sentaba en la otra sección, a unos cincuenta metros de su mesa, en la oficina.


Por aquellas casualidades de la vida, les había tocado sentarse juntos en la comida anual de la empresa. Y Pilar vio en ello una oportunidad de oro para conocer mejor a ese chico que la atraía enormemente.


Por eso, cuando Pilar vuelve a casa, todas quieren saber si ha ligado:



- Hola guapa, ¿cómo ha ido la comida?, ¿has ligado con el colega que está como el queso?



Amigas y amigos, ligar,  ya sabéis lo que es: entablar una relación, con o sin un objetivo sexual inmediato, más o menos pasajera, aunque puede llegar a ser estable; es establecer un contacto erótico, sexual, puntual o duradero, para una noche o para salir juntos, con otra persona que te gusta, que te atrae. Si queréis ampliar más sobre este tema, repasad el episodio nº 13 (“Ligando”) y la Práctica de Inmersión nº 5.


Bien, pues eso le pregunta Montse, si ha ligado con el colega que está como el queso. ¿Recordáis qué es un colega? La misma palabra, acabada en “a” para el masculino o el femenino. Mi colega es Pepe y también mi colega es Lola.  En este caso, un colega es un compañero de trabajo. Y la referencia de Montse sobre que este colega:



- Está como el queso



Es una de tantas frases que se usan para decir que alguien es guapo y atractivo.

De forma coloquial, se puede decir de las siguientes maneras:



-Estar como el queso (o: estar como un queso)


- Estar muy bueno (o: estar buenísimo)


- Estar como un tren


- Estar para hacerle un favor (o: está como para hacerle un favor)




Frases coloquiales todas, divertidísimas y en pleno uso, os lo aseguro.

Ejemplos de ellas son:



- ¡Madre mía! Me muero porque me presentes a esa rubia. ¿Pero tú la ves? Qué ojos, qué cuerpazo…¡Está para hacerle un favor!



O:



- Jorge está buenísimo…¡Lástima que esté casado!



O:



- ¿Me presentas a ese morenazo de ahí? Sí, sí, ése de las pestañas kilométricas. ¡Señor, está como el queso!



O:



- ¿De verdad no te gusta Diego? Pues, chica, necesitas gafas, porque….¡está como un tren!



Pero Pilar les explica que de ligar, nada de nada. Que, de hecho, estaba deseando que la comida se acabara.


Alejandra intuye que algo ha ido mal. Por eso le pregunta directamente:



- ¿Qué ha pasado? Cuéntanos



Pilar les explica que, nada más sentarse a la mesa, incluso antes de pedir los platos, este compañero ha empezado a hablar del último partido de fútbol Barça-Madrid, y…



- …Insultando al Barça en plan capullo



Insultar es ofender a alguien con palabras o con acciones que le provocan y le ofenden. Es faltarle el respeto a alguien, agraviarle. El verbo es insultar y el agravio, en sí mismo, es el insulto

Y decimos de alguien, coloquialmente, claro, que es un capullo o que está en plan capullo cuando es una persona torpe, tonta, estúpida o, como en este caso, impresentable, grosera.

Todos sabéis que capullo, literalmente, es una flor apretadita que todavía no ha abierto sus pétalos, ¿no? Pero como insulto no es precisamente una flor, sino que cuando decimos de alguien que es un capullo, le estamos llamando poco menos que gilipollas, torpe, inepto, incorrecto o grosero, depende.


Bueno, pues…es que es verdad. Si te sientas a la mesa y empiezas ya a descalificar con tus insultos a todos los que son del Barça, es que tienes menos sensibilidad que una piedra, ¿no?


Los compañeros y las compañeras de la mesa, le han pedido que se calmara, y entonces han podido pedir los platos. Pero, evidentemente, ha sido un mal inicio, innecesario y estúpido, que ha creado una tensión que a nadie le apetecía.


Coral cree que sólo ha pasado eso, y que Pilar es un poco exagerada. Por eso le pregunta:



- ¿Y por eso estás decepcionada?



Decepcionar a alguien es provocar que alguien pierda la ilusión por algo al ver que no es como esperaba.  Es exactamente eso, desilusionar, desengañar a alguien, desencantarlo porque no se responde a sus expectativas. La consecuencia de ello es la decepción, es decir, el desencanto ante algo que pensábamos que era de otra manera; la desilusión ante algo que ha frustrado nuestras expectativas. Lógicamente, el adjetivo aplicado a personas es decepcionado o decepcionada, con el verbo estar:



- Estar decepcionado 


O:



- Estar decepcionada



Pero Pilar dice que no está decepcionada sólo por esta cuestión del principio de la comida. Dice que eso ha sido sólo el principio de un rosario de cosas desagradables. 

Usamos esta metáfora, la de decir que ha sido un rosario de cosas, cuando se han producido muchas, cuando se han sucedido un montón de cosas similares. Un rosario de eventos, o de sucesos, es una sucesión de hechos que pueden enumerarse.


Pilar dice, a continuación:



- Se ha pasado la cena hablando con la boca llena, pero sin ninguna delicadeza



Ay, queridas amigas y queridos amigos, ¡con la Iglesia hemos topado! Estamos ante uno de lo hábitos en la mesa, que más rechazo, tensión y asco provocan: ese hábito es el de tener la boca llena de comida y ponerte a hablar tranquilamente, enseñando todo lo que estás masticando a tus desafortunados compañeros de mesa.

¿Recordáis el significado de masticar? M-a-s-t-i-c-a-r, masticar es triturar el alimento dentro de la boca, sirviéndote de los dientes y las muelas. Igualmente podríamos decir que masticar es comer, porque lo es, claro. Normalmente, uno se lleva el alimento a la boca, lo mastica y lo traga. Pero hay gente a la que le encanta hablar con la boca llena de comida, y…¡qué queréis que os diga! Disgusting, asquerosillo, no gusta, no, más bien disgusta, o mejor, seamos sinceros, da un poquito de asco.


Una cosa da asco cuando te provoca una sensación muy desagradable, cuando te produce repugnancia. Algo te da asco cuando te parece asqueroso o repulsivo. Recordad: con el verbo dar, habitualmente: algo da asco o algo es asqueroso.


Pues, lo que decíamos, que este asunto de hablar con la boca llena, da un poquito de asco. Además, hay gente que lo hace a lo bestia, sin delicadeza, con la boca repleta de comida. Y eso es feo, feo, feo, …


Para más INRI, Pilar sigue explicando que el muchachito en cuestión:


- Hace un ruido al masticar que te saca de quicio. Más de una vez he estado a punto de decirle: “¿Te importaría comer con la boca cerrada?”



Pues sí, amigos, éste es uno de los malos hábitos en la mesa, uno de los malos modales que puede sacarte de quicio, o sea, ponerte muy, muy nervioso, desquiciarte.


A ver, que no es que aquí vayamos de tiquismiquis, o de puristas, o de finolis en la mesa. Se pueden hacer algunos ruiditos al comer, pero ruiditos moderados, soportables. Pero es que hay gente que parece que tiene una trituradora dentro de la boca y hace ruidos constantemente, cada vez que mastica, ruidos un poco enervantes, la verdad.


Seguro que todos hemos comido alguna vez con una de estas personas. Cuando estás a media comida, ya quieres asesinarlo, sí, claro, que cierre la boca de una vez, que coma más tranquilo, que se meta menos cantidad cada vez, …no sé… La mesa acaba intoxicada por este ruido y ya no sabes qué hacer, si largarte, si decirle algo, o si matarlo directamente. Lo peor es que la gente que no tiene adquiridos unos buenos modales en la mesa, difícilmente cambia sus maneras de comer y las mejora. Y puede pasarse la vida fastidiando a todos aquellos con quienes comparte mesa.



Montse dice:



- Ese tío es impresentable



Se usa mucho, mucho, este adjetivo: impresentable, en español, para decir de alguien que es grosero, inoportuno, maleducado, desagradable o sucio.

Se usa con “ser”, ser impresentable:


- Ese tío es impresentable


Y también:


- Ese tío es un impresentable




Claro, Montse oye la descripción del compa y le parece increíble. Por eso añade:



- Hay gente que no sabe comer. Y, mira, si estás solo en tu casa, es tu problema. Pero si compartes mesa, hay que saber estar con otros y mantener unos modales básicos


Claro, ése es el punto, amigas y amigos, ésa es la cuestión: mantener unos modales básicos, unas maneras mínimamente educadas, unas formas agradables de compartir mesa, unos modales básicos.



Alejandra puntualiza:



- Mirad, yo soy de lo más normal en la mesa. Apoyo los codos sin darme cuenta, pincho en el plato de al lado, si hay confianza,…en fin, no soy nada tiquismiquis. Pero hay tres cosas que no soporto: 

* El ruido al comer

* Enseñar la comida masticada en la boca

Y:

* Hablar de temas guarros

Cuando la gente hace eso, cruz y raya, no voy más a comer con ellos.



Son buenas las frases de Alejandra, ¿verdad? Ella se define como “muy normal en la mesa”. Apoya los codos alguna vez, aunque los buenos modales no lo aconsejan. O pincha algo en el plato de al lado, previo “¿Puedo?”, si le gusta mucho lo de su amiga y si hay mucha confianza.


Dice que no es nada tiquismiquis, palabra preciosa y divertida donde las haya, y con cuatro íes nada menos; tiquismiquis quiere decir ser muy maniático y muy escrupuloso, ponerle reparos a cosas sin importancia. Una persona es  un/una tiquismiquis cuando le pone reparos a todo, cuando le ve defectos a todo, muchas veces defectos inexistentes, cuando le saca peros a cualquier cosa, incluso a las más insignificantes.


Palabras similares son las que hemos usado más arriba:


- Tiquismiquis  


O:


- Finolis


O:


- Maniático/a 



Tiquismiquis y finolis se usan indistintamente para adjetivar palabras masculinas o femeninas. No varían. De significados muy similares en el sentido de tener muchos escrúpulos para todo, en el sentido de exigir una delicadeza desmesurada, y amanerada también, a todo y a todos.


Pues…eso, que Alejandra no se considera una tiquismiquis, pero dice que hay tres cosas que no soporta. No soportar es no tolerar, no aguantar algo, rechazarlo de canto, odiarlo. Pues Alejandra no soporta el trío maldito de algunas personas:


- No soporta el ruido al comer


- No soporta que se enseñe la comida masticada en la boca


- No soporta hablar de temas guarros



Y…¿qué es eso de “temas guarros”? Guarro quiere decir cerdo, marrano, sucio, asqueroso, escatológico, grosero,…incluso truculento, o gore. Así que “temas guarros” serían aquellos temas que nos provocan imágenes mentales, o asociaciones, que no nos gusta mezclar con lo que estamos haciendo, es decir, con el acto de comer, con la visión de los platos, con el aroma de la comida,…etc.etc.

Y todos sabemos que hay gente a la que le encanta hablar de porquerías en la mesa, e incluso que disfruta viendo la reacción de rechazo de los demás.

Seguro que todos tenemos anécdotas que contar en este sentido.


Alejandra dice que cuando la gente es así:



- Cruz y raya



Expresión coloquial con la que declaramos nuestra intención de no volver a tratar un asunto o de no volver a tener relación con una persona. Una locución que quiere decir:


- Se acabó

O:

- No lo aguanto más

O:

- No vuelvo a comer con esta persona (en este caso)




Motse dice:



- A mí me pasa igual. Pero además de esas tres cosas, que son sagradas, odio cuando la gente se pone perfumes intensos para ir al restaurante



Pues sí, de acuerdo con Montse, la verdad. Estar degustando un fantástico cordero al horno, con su vinito, sus ajos, sus especias, con ese olor característico del cordero…, y que te vayan viniendo ráfagas de Chanel o de cualquier otro perfume…¡Puaf! Eso es horroroso, terrible. Y, sin embargo, pasa mucho, pero mucho más de lo que imagináis. Es que es evidente que hay olores que no ligan, que no combinan entre ellos, dos de esos son un perfume y el aroma de la comida.


Pilar también está totalmente de acuerdo con sus amigas. Pero añade nuevos malos modales en la mesa, que a ella particularmente, le molestan mucho. Dice:



- Totalmente de acuerdo con vosotras. Pero, en mi caso, hay una cosa más que no soporto: la gente que escupe al plato las espinas del pescado, o los pequeños huesecillos de la carne, o lo que sea… Cuando pasa eso, estás ante un auténtico cerdo, un impresentable, como decía Montse



No sé si alguna vez habéis estado al lado de alguien que escupe al plato lo que no puede tragarse: una espina de pescado, un pequeño hueso de pollo…, algo que no puede tragarse. Y sí, hay gente que en lugar de sacarlo con dos deditos y con un poco de delicadeza, lo escupe, sí, sí, visible y sonoramente, lo escupe. Y eso es…¡feo, feo, feo! Requetefeo. Sobre todo, si alguien lo hace por costumbre, y lo hace varias veces en una comida o en una cena. Eso son malos modales en la mesa, y provoca el lógico rechazo en los otros comensales.


¿Recordáis lo que es escupir? Escupir es echar o expulsar algo fuera de la boca, pero no suavemente, sino arrojándolo con fuerza.



Coral interviene ahora para comentar otro aspecto que ella no soporta en la mesa y es que la gente use palillos para quitarse restos de comida que han quedado entre los dientes. 

En español se dice “palillos” tanto a los palillos chinos para comer comida china, como a los palillos llamados mondadientes, y cuyo nombre ,en sí mismo, ya es bastante explícito (monda los dientes, les quita los obstáculos escarbándolos).

Los palillos son esos pequeños y finos palitos de madera, acabados en punta, ideados para picar alimentos (función guapa) o para eliminar restos de comida de entre los dientes (función fea, fea,…ja ja ja…). Pero usar palillos en la mesa, habitualmente al terminar, está también dentro de los malos modales. Puede ser muy desagradable ver a alguien metiendo meticulosamente la punta del maldito palillo entre dientes y muelas, enseñando al resto de comensales los restos que han quedado en su boca, haciendo ruiditos enervantes mientras duran las excavaciones, y hablando y gesticulando con el palillo en la mano. 



Alejandra grita de asco, no puede con este tema. Le dice a Coral:



- ¡Aaaah, qué asco, ni lo nombres!



“Ni lo nombres” es: “No lo soporto, no soporto hablar de eso”, “me da asco sólo nombrarlo”, etc.


Y Coral explica el comportamiento de una pareja mayor (viejitos) que estaban frente a ella, en el restaurante. El señor sacó su palillo y se puso a hurgarse entre los dientes, con verdadera pasión…Ese verbo: “hurgar” en algo, hurgar entre algo, es el que se usa con el tema-palillo, por eso decimos :


- Hurgar entre los dientes


O:


- Hurgar con el palillo entre los dientes


Hurgar, con hache, es, aquí, remover algo con un palillo. Hurgar es mover cosas en el interior de algo, escarbar. La gente que usa los palillos, hurga en su boca, se hurga entre los dientes.


Coral añade que, aquel viejecito, cuando descansaba de usar el palillo, hacía unos chasquidos con la lengua y los labios, que se oían a todo alrededor.  Los chasquidos son esos ruiditos que haces con la lengua cuando la despegas de golpe del paladar. Los chasquidos que se hacen con la boca, con la lengua, con los labios, o con restos de comida aún en la boca, son bastante desagradables.


Alejandra dice que esto del palillo:



- Es un ascazo



Ascazo es el aumentativo de asco, que se dice cuando algo te provoca un asco profundo, un rechazo total.


Montse se plantea si no estarán pecando de tiquismiquis, o si no estarán siendo demasiado exigentes. Se plantea si no estarán siendo un poco “maripuris”, como dice ella, con una divertida palabra de uso coloquial.

Mari Puri, tal cual, es el nombre abreviado de María Purificación, o de María Pura, el nombre abreviado y familiar. Pero este nombre derivó (en minúscula y todo junto) en “maripuri” para designar a alguien que va de remilgado, de tiquismiquis, de finolis, o de exageradamente exigente…, alguien que todo lo critica y a quien todo le parece sucio, imperfecto o asqueroso. Hay otros significados, pero hoy no tocan…

En estos casos, se dice que  “alquien va de maripuri”, y eso significa comportarse como un maniático, como alguien lleno de escrúpulos y exigencias. Ir de maripuri (ja ja ja…, es que es una palabra muy divertida) es ir de finolis, ser un tiquismiquis. Ah, no está en el diccionario, es totalmente coloquial.


Y Montse dice:


- ¿Y si te molesta algo en la boca?


A lo que Coral le responde que se vaya al baño y que allí resuelva el problema.


Montse no se resiste a añadir su crítica:


- Pues, para mí, lo peor es la gente que eructa durante la comida, haciendo ruido, quiero decir… Y se queda tan ancha



Eructar, fijaos bien, que la deletreo: eructar. Digo que os fijéis bien porque mucha, mucha gente cambia la ce por una pe. O sea, en lugar de “eructar” dice “eruptar”. Y eruptar, con pe, no existe en el diccionario. Sí existe la palabra erupción (la erupción de un volcán), pero cuando nos referimos a expulsar aire de nuestro cuerpo, eso es eructar, con ce.


El verbo es eructar.


El sustantivo es eructo.


Un eructo, en consecuencia, es una expulsión de gases, por la boca, acompañada de ruido.


Ante la incredulidad de Alejandra respecto a que la gente eructe en la mesa, Montse les explica que su abuelo lo hace, o sea, eructa cuando están todos juntos comiendo. Dice:




- Bueno, mi abuelo lo hace. Estamos comiendo y ¡plaf!, eructo del abuelo para amenizar la sesión. Y claro, como está sordo como una tapia, y tiene 97 años, nadie le dice ni mu. ¿Qué le vas a decir, al pobre?



Coral se troncha de risa porque Montse ha sido muy graciosa explicándolo. Y añade que este asunto de eructar, como tantos otros, es cultural. Y para justificar esta afirmación explica la costumbre de que el invitado a comer en muchos hogares de culturas árabes, eructa al final de la comida, como señal de agradecimiento para con sus anfitriones.


Efectivamente, Coral cree que muchas de las cosas que aquí consideramos auténticas guarradas, son comportamientos normales en otras culturas, tales como eructar, comer con los dedos, comer de una fuente común para todos, etc.


Ni más ni menos. Nada es de ningún color concreto, todo es según el color del cristal con que se mira, o lo que es lo mismo, muchas cosas dependen de tu forma de mirar el mundo. Aunque en la mesa se sigan agradeciendo los buenos modales.



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Bien amigos, espero que os hayáis hecho una idea de algunas de las pautas de comportamiento en una mesa española. Faltan muchas, pero era imposible incluirlas todas. Ya volveremos sobre ello dentro de un tiempo. 

Queridas amigas y queridos amigos, gracias por vuestra compañía. Seguimos estando muy ilusionados con los podcasts y con los materiales de Lengua Española que compartimos con vosotros. Vuestros mensajes nos animan a seguir y nos hacen sentir útiles. Seguid con la misma ilusión vosotros también, y veréis cómo los progresos de vuestro español serán cada vez más visibles. Qué paséis una semana fenomenal y que la suerte os acompañe. Besos.



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