Los candados del amor




Los candados del amor


Hello, dear friends, and welcome to Spanish Podcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 158th episode: Locks of love, Cira and Juanjo are brother and sister. In their family there are four brothers and sisters, 3 girls and the younger brother one, Juanjo. Cira is the older of all, is 23 years old and Juanjo (family name of Juan José) is the younger of them. They both are always very confident each one mutually, that is because (now Juanjo has a dilemma) he prompts doubts to his older sister, Cira. The thing is that Penelope, the girlfriend of Juanjo, wants to put a lock of love in the handrails of the Barceloneta beach, in Barcelona. Juanjo likes the idea, but he is terrorized their friends can see it and they´ll take his leg. Let's see if Juanjo clarifies his ideas after the conversation with his older sister. 

Hola, queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio número 158 : Los candados del amor, Cira y Juanjo son hermanos. En la familia hay cuatro hermanos, 3 chicas y el pequeño, Juanjo. Cira es la mayor, tiene 23 años; y Juanjo (denominación familiar de Juan José) es el pequeño. Siempre ha habido una gran confianza entre ellos dos, por eso, ahora que Juanjo tiene un dilema, le consulta sus dudas a su hermana mayor, Cira. La cosa es que Penélope, la novia de Juanjo, quiere poner un candado del amor en las barandillas de la playa de la Barceloneta, en Barcelona. A Juanjo le gusta la idea, pero le aterroriza que sus amigos puedan verlo y le tomen el pelo. Veamos si aclara sus ideas tras la conversación con su hermana mayor.

Episodio nº 158 : Los candados del amor ¿Verdad que quieres enterarte de qué va este asunto tan exótico y tan romántico? Pues vente a tomar un capuchino conmigo y te lo cuento. Ya verás qué episodio tan chulo…





Juanjo :Cira, ¿puedo hablar contigo? ¿Tienes un ratito?

Cira :Claro, chiquitín, pasa. Dime, ¿de qué quieres hablar?

Juanjo :Pues…, bueno…, es que me resulta un poco difícil.

Cira :Ay, ay, ay, ¿no te habrás metido en algún lío, verdad?

Juanjo :No, qué va, no es eso. Se trata de Penélope y de mí.

Cira :Aaah, vale, ¿cómo van las cosas con Penélope?

Juanjo :¡Cojonudas!…Bueno, quiero decir que todo va genial.

Cira :¿Entonces?

Juanjo :Pues, verás, ¿conoces el rollo de los candados del amor?

Cira :¿Los qué…? Eeeeh, no, ni idea, ¿de qué va eso?

Juanjo :Pues de que las parejas que están muy enamoradas, van a un puente y colocan allí un candado con sus nombres escritos. Lo cierran, se vuelven de espaldas y tiran la llave al agua, por encima de sus hombros.

Cira :¡Anda, mira qué chulo! ¡Me encanta ese ritual, Juanjo!

Juanjo :¿Ah, sí?

Cira :¡Claro! A cualquiera le encantaría sellar su amor con una acción tan romántica, ¿no? ¿Y?

Juanjo :Bueno, pues el caso es que Penélope quiere que pongamos nuestro candado en las barandillas de la playa de la Barceloneta, aquí en Barcelona.

Cira :Bueno, aunque no sea un puente, está el mar. Y me sigue encantando la idea.

Juanjo :Sí, a mí también me gusta la idea, pero…

Cira :¿Pero…?

Juanjo :Pues que, después, si alguno de mis amigos lo ve, me van a tomar el pelo de por vida. Estoy seguro de que se van a cachondear de mí. 

Cira :A ver si me aclaro: te preocupa que lo vean, pero te gusta la idea de poner un candado para sellar vuestro amor.

Juanjo :¡Uf! Dicho así, me avergüenza un poco.

Cira :¿Dicho cómo?

Juanjo :Bueno, todo eso del rollo romántico, eso de sellar el amor y este tipo de rollos.

Cira :De acuerdo, pues no le llames así. Piensa que es un candado del amor entre Penélope y tú, y que lo ponéis para dejar constancia de vuestra relación.

Juanjo :Vale, pero, ¿y si lo ven?

Cira :Mira, eso es facilísimo: poned sólo las iniciales, “P” y “J”, y te aseguro que nadie pensará en vosotros.

Juanjo :¡Qué grande eres, Cira! Ahora lo veo más claro, y me gusta la idea, sí, me gusta, me gusta…dejar constancia de nuestra relación, como dices tú.

Cira :Pues, claro, hombre. A todo el mundo le asusta ponerse muy romántico, pero todo el mundo adora estar enamorado y declararlo a los cuatro vientos.




¡Casi nada! ¿Verdad, amigas y amigos míos? Estamos hablando, nada más y nada menos, que del amor adolescente, el de los trece, catorce, quince años. Incluso más: estamos hablando del primer amor, ése que se recuerda toda la vida, ése que nos quemaba por dentro y nos transformaba por fuera. Ese amor fuerte, salvaje, maravilloso, frágil y único que se recuerda toda la vida. El primer amor, el amor de nuestra adolescencia, el que dolía, el que nos quitaba el sueño, el amor que derribaba todos los obstáculos y se saltaba todas las barreras. Un amor que nos hacía vivir en una taquicardia permanente, un amor que creíamos eterno, y sin embargo…¡era tan frágil!

Pues ése, ése es el amor entre Juanjo y Penélope, dos adolescentes barceloneses que necesitan dejar, en algún sitio, una prueba de su amor, el más grande de todos los amores, el más intenso, el más romántico, el más erótico, el más sensual, el que será para toda la vida…, creen ellos…

Juanjo y Penélope, como todos los adolescentes, necesitan hacer algo especial que deje un recuerdo imborrable de este sentimiento que están viviendo, algo muy, muy duradero, algo que rompa las barreras del tiempo y les sobreviva. 

Pero Juanjo tiene sus dudas y por eso consulta con su hermana mayor:


- Cira, ¿puedo hablar contigo?, ¿tienes un ratito?


Le pide, con suavidad, una ayudita. Cira es su hermana, pero también es su mejor amiga, su consejera. Juanjo confía plenamente en ella, le tiene una gran confianza y por ello, siempre que tiene un problema, lo consulta con ella.

Cira le llama “chiquitín”, como cuando era pequeño, porque para ella es eso, el pequeño de la familia, el “chiquitín”, aunque ya tenga quince añazos.


- Claro, chiquitín, pasa. Dime, ¿de qué quieres hablarme?


Juanjo titubea:


- Pues…, bueno…, es que…

- Es que me resulta un poco difícil.


Cira se alarma. Al principio cree que Juanjo puede estar metido en un lío.

Así lo decimos en español: estar metido en un lío quiere decir tener problemas, estar en una situación difícil.


Por eso Cira dice, con un cierto temor:


- Ay, ay, ay,…¿no te habrás metido en un lío, verdad?


Lo solemos decir cuando tenemos la sospecha de que ha podido pasar algo que no queremos creer. Por ejemplo:


- Hola, Juan, ¿dónde vas tan solo? ¿No habrás roto otra vez con Matilde?


O:


- Mamá, veo que has entrado en mi habitación a limpiar, ¿no me habrás tocado mis cosas?


O:


- Este coche no tira bien. Oye, ¿no le habrás puesto gasolina normal, en lugar de súper?



Juanjo la tranquiliza:


- No, qué va, no es eso. Se trata de Penélope y de mí.



Cira se tranquiliza y le pregunta que cómo van las cosas entre ellos, a lo que Juanjo contesta:


- Cojonudas


Cojonudo” y “cojonuda” es un término vulgar en español, que indica que algo es excelente, fenomenal. Cuando dices que algo “va cojonudo”, estás diciendo que funciona genial, de perlas, súper, inmejorable. Es una palabra de argot que oiréis millones de veces al día, entre todas las formas de habla, en hablantes de todas las edades y de todos los estatus sociales, y especialmente querida y usada por los jóvenes, entre los que ha dejado de ser un taco, o una palabrota, para convertirse en una muletilla, en un elemento constante e imprescindible de sus conversaciones. 



Juando dice:


- ¡Cojonudas!…Bueno, quiero decir que todo va genial.


Cira dice:


- ¿Entonces?


Que aquí es como decir:


- Así, pues, si las cosas van genial , ¿qué te preocupa?


Ahora es cuando Juanjo, usando la verdadera muletilla de la jerga juvenil, la palabra “rollo”, que la usan para todo y para cualquier cosa, y en cualquier situación, dice:


- Pues, verás, ¿conoces el rollo de los candados del amor?


Cira salta en la silla:


- ¿Los qué? Eeeeh, no, ¡ni idea!, ¿de qué va eso?


Y Juanjo se lo explica con todo detalle:


- Pues va de que las parejas que están muy enamoradas, van a un puente y colocan allí un candado con sus nombres escritos. Lo cierran, se vuelven de espaldas, y tiran la llave al agua, por encima de su hombro.


¡Ajá! ¡Equilicuá! Acabamos de saber qué es eso que ha dado en llamarse “candado del amor”. Y es una moda que se ha extendido por todas las ciudades europeas, como un reguero de pólvora.

A ver, ¿recordáis qué es un candado? Un candado es una cerradura suelta, móvil, que puedes poner en diversos sitios como cierre de seguridad: en una maleta, en una ventana…, allí donde necesites cerrar algo con una pieza de acero, segura, pero que tú puedes volver a abrir con la llave correspondiente y que sólo tú tienes.

Su parte curva, abierta, se pone alrededor de algo, para sujetarlo y cerrarlo de forma segura.

En el caso que aquí comentamos, el de los candados del amor, se trata de un candado en el que los dos miembros de una pareja han escrito sus nombres. Después, van al puente de la ciudad que tenga río, claro, o a un parque, o a un jardín,  y allí se busca el lugar en el que hay miles de candados colgados, de otras tantas parejas que han querido dejar esa huella imperecedera de su amor.

La pareja cuelga el candado, lo cierra con la llave, y luego, se vuelve de espaldas y tira la llave al agua, por encima de su hombro, para que nadie más pueda abrir ese candado y para que permanezca allí por los siglos de los siglos…O, al menos, el mayor tiempo posible. En definitiva, la pareja ha dejado constancia de su amor con sus nombres escritos en un candado cerrado que nadie va a poder abrir de nuevo, porque la llave está en el fondo del río, con otras muchas.

Amigas, amigos, ¿sabéis de dónde surge esta historia? Pues, parece ser que de una de las últimas novelas del escritor italiano Federico Moccia, ídolo de adolescentes, titulada Ho voglio di te -en italiano-. O: Tengo ganas de ti, en español. En esa novela, la pareja adolescente protagonista sella su amor con este ritual romántico: escriben sus nombres en un candado y van al puente Milvio, sobre el río Tevere, en Roma, y allí hacen inmortal su amor colgando su candado de una de las farolas del puente y lanzando la llave al agua.

Bueno…, inmortal, inmortal, …quizás no tanto… Parece ser que llegaron a colgarse tal cantidad de candados de dos de las farolas del puente, que el peso las arrancó y tiró al suelo, con la consiguiente alarma de las autoridades. Chicos, a ver si es que el peso del amor era demasiado y todo se vino abajo… Bueno, pues eso, las autoridades tiraron todos los candados. Pero al día siguiente, otras farolas diferentes volvían a estar llenas de candados, por lo que se habilitaron unos soportes de hierro con cadenas para que los enamorados romanos pudieran poner ahí sus candados del amor. ¿Os imagináis la cara de las autoridades romanas al ver el puente otra vez lleno de candados, tan sólo al día siguiente de haberlos destruido todos? 

Pues eso, que el amor puede con todo, te hace frágil y te hace invencible a un tiempo, te duele y es tu mayor placer, te vuelve estúpido y te vuelve lúcido, te esclaviza y te hace libre,…En fin, qué voy a decir yo, pobre de mí, que no se haya dicho ya del amor, a lo largo y ancho de este mundo.


Cira, alucinada, dice:


- ¡Anda, mira qué chulo! ¡Me encanta ese ritual, Juanjo!


- ¡Claro! A cualquiera le encantaría sellar su amor con una acción tan romántica, ¿no? ¿Y?



Chicos, ¿qué les pasa a estas dos frases con el verbo pronominal “encantar-le algo a alguien”?


Ambas tienen el mismo verbo, encantar algo a alguien, ese tipo de verbos que no puede usarse sin los pronombres personales. Pero en la primera frase, el verbo va seguido de un nombre:


- Me encanta ese ritual, Juanjo 


Y en la segunda frase, el verbo encantar va seguido de otro verbo en infinitivo:


- A cualquiera le encantaría sellar su amor con una acción tan romántica ¿no?



Así es. De ambas maneras vamos a poder usar siempre los verbos pronominales con los que expresamos:


- Opiniones

- Valoraciones

- Juicios

- Gustos 

- Disgustos 

- Preferencias 

- Intenciones

- Toma de posición respecto a un tema

- Estados de animo


Y también vamos a encontrarlos seguidos de que + subjuntivo, como en:


- A mí me encanta que tú…


El verbo pronominal va seguido de una oración introducida por “que” + subjuntivo (oración que, en realidad, es el sujeto, es lo que te encanta).



- Me encanta que tú, Juanjo, hagas ese ritual


O:


- Me encanta que Penélope y tú pongáis ese candado del amor


O:


- Me encanta que la gente tire la llave al agua


O:


- Me encanta que todo el mundo sea un poco romántico



¿Lo veis, verdad?


Seguido de nombres, o sustantivos:


- Me encanta el ritual

- Me encanta esa ceremonia

- Me encantan los candados del amor

- Me encantan los puentes llenos de candados



Seguido de infinitivo:


- Me encanta enamorarme

- Me encanta hacer el ritual del puente

- Me encanta tirar la llave al agua

- Me encanta ser romántica



O seguido de “que” + subjuntivo:


- Me encanta que la gente sea romántica

- Me encanta que pongamos un candado del amor

- Me encanta que me digas que me quieres a morir

- Me encanta que celebremos nuestro primer aniversario de estar juntos poniendo un candado del amor en el puente



Y lo mismo con otros muchos verbos pronominales que expresan:


- Gusto

- Placer

- Satisfacción

- Alegría

- Diversión

- Afecto

- Cariño

- Acuerdo

- Buenas intenciones

- Pasión 

Etc.

Todos ellos, de sentido extremadamente positivo.

Verbos como:


* Gustar

* Encantar

* Alegrar/se

* Apasionar/se

* Divertir/se

* Distraer/se

* Tranquilizar/se

* Relajar/se

* Entretener/se

* Fascinar/se

* Entusiasmar/se


U otros similares.


Algunos ejemplos:


- Gustar (me gusta, te gusta, le gusta)

-Me gustan las vacaciones 

-Me gusta ir de vacaciones a España

-Me gusta que podamos disfrutar de 20 días de vacaciones en verano



- Encantar (nos encanta, os encanta, les encanta)

(Mirad los ejemplos de más arriba, por favor)



- Alegrar (se) (me alegra, te alegra, le alegra)

-Me alegra su presencia

-Me alegra poder viajar en vacaciones 

-Me alegra mucho que tu familia y tú estéis bien



- Apasionar (se) (nos apasiona, os apasiona, les apasiona)

-Me apasionan las novelas de intriga

-Me apasiona leer

-Me apasiona que nos vayamos a vivir a Granada



- Divertir (se) (me divierte, te divierte, le divierte)

-Me divierten mucho las pelis de Woody Allen

-Me divierte ir a las fiestas de Hugo. Siempre son muy divertidas

-Me divierte mucho que me cuentes estas historias tan graciosas



- Distraer (se) (nos distrae, os distrae, les distrae)

-No me distraen las revistas del corazón; al contrario, me aburro

-Me distrae mucho ver la tele por la noche. Estoy demasiado cansado para leer

-Me distrae mucho que podamos ir en bici los domingos por la ciudad. Me distrae y me relaja



- Tranquilizar (se) (me tranquiliza, te tranquiliza, le tranquiliza)

-Me tranquiliza la presencia de Ana. Ella sabe tratarme

-Me tranquiliza saber que el problema ya está resuelto

-Me tranquiliza que mi hermano se haga cargo de la empresa. Es muy responsable



- Entretener (se) (me entretiene, les entretiene, nos entretiene)

-Me entretienen mucho los thrillers. La película se me pasa volando

-Me entretiene mucho ir al cine

-Me entretiene mucho que vayamos a pasear al Puerto Olímpico. Hay tantas cosas que ver y que hacer…



- Fascinar (se) (les fascina, os fascina, te fascina)

-Me fascina esa mujer. Tiene una mirada entre dulce e inquietante…

-Me fascina viajar al lejano Oriente. Todo es nuevo y sorprendente para mí

-Me fascina que recites poemas durante horas. Es una regalo para mis oídos



- Relajar (se) (os relaja, le relaja, les relaja)

-Me relaja la montaña

-Me relaja ir de excursión y caminar durante horas por la montaña

-Me relaja que me digas que has estado a gusto durante la cena. Estábamos nerviosos porque queríamos que te sintieras a gusto en nuestra familia



- Entusiasmar (se) (os entusiasma, me entusiasma, les entusiasma)

-Me entusiasma El Quijote. Desde que lo he empezado, no he podido parar de leer

-Me entusiasma aprender español. Es un idioma que adoro

-Me entusiasma que puedas venir a mi fiesta. No podría hacerla sin ti


O con “poner”:


- Me pone alegre

- Me pone contento

- Me pone de buen humor



Bien, retomando nuestra historia, Juanjo continúa explicándole a Cira que Penélope quiere que pongan su candado del amor en las barandillas de la playa de la Barceloneta, en nuestra ciudad, en Barcelona.

Y Cira dice:


- Me sigue encantando la idea


Y Juanjo:


- Sí, a mí también me gusta la idea, pero…


¿Qué pero hay?


Juanjo, adolescente como es él, está pendiente de la opinión que sus acciones pueden provocar en sus colegas, en sus amigos; por eso dice:


- Pues que, después, si alguno de mis amigos lo ve, me van a tomar el pelo de por vida. Estoy seguro de que se van a cachondear de mí.


Tomar el pelo” significa reírse de ti, burlarse de manera intensa y sarcástica de algo que has dicho o que has hecho.


Y de eso tiene miedo Juanjo, de que sus amigos puedan ver su candado del amor y se burlen de él, le tomen el pelo por ser “demasiado” romántico, y le lastimen, le hagan daño, le avergüencen y pongan su imagen en entredicho.


Por eso Cira le dice:


- Ah, te preocupa que lo vean


Y Juanjo dice que sí, que todo esto, dicho con estas palabras tan románticas, le avergüenza un poco. Avergonzarse de algo es sentir vergüenza por ello, es sentir bochorno por algo, cortarse, ponerse colorado porque algo te hace sentir vergüenza.

Paramos un momento para recoger de nuevo estos dos verbos que afloran en el diálogo:


- Preocupar-se por algo


Y:


- Avergonzar-se de algo



Cuando Cira le dice:


- A ver si me aclaro. Te preocupa que lo vean, pero te gusta la idea de poner un candado para sellar vuestro amor.


Y Juanjo, que es como todos los adolescentes, se horroriza ante este tipo de frases:


- Poner un candado para sellar el amor


Un lenguaje demasiado adulto y formal para él, un tanto artificioso para un quinceañero. Por cierto, sellar, aquí, es certificar, darlo por auténtico. Por eso, el chaval dice:


- Uf, dicho así, me avergüenza un poco

- Todo eso del rollo romántico, eso de sellar el amor y este tipo de rollos

(Todo eso, me avergüenza, eso es lo que está diciendo).

Cira le dice:


-De acuerdo, pues no le llames así. Piensa que es un candado del amor entre Penélope y tú, y que lo ponéis para dejar constancia de vuestra relación.


Eeeh, esperad, que me voy por las ramas…,¿dónde estábamos?

Ah, sí, vale, preocupar y avergonzar, dos verbos de expresión de estados de ánimo, de valoración, de expresión subjetiva sobre algo, pero ahora en sentido negativo, podríamos decir, pero con la misma función de los que estudiamos antes (gustar, encantar, divertir, apasionar, alegrar, entretener,…¿recordáis?).

Bien, pues estos verbos, aunque de sentido negativo, funcionan de forma idéntica a los otros.


- Son pronominales, es decir, necesitan pronombres para ser usados

- Pueden ir seguidos de un nombre, o sustantivo

- Pueden ir seguidos de infinitivo 

- Pueden ir seguido de una frase con que+subjuntivo 

Estos verbos serían:


- Disgustar(se) (que es lo contrario de estar a gusto, alegrarse de algo…..me disgusta algo)

- No gustar (que es lo contrario de gustar……..no me gusta)

- Entristecer(se) (que es lo contrario de alegrarse……..me entristece…)

- Aburrir (se) (que es lo contrario de pasarlo bien……..me aburre)

- Molestar(se) (que es lo contrario de estar a gusto….me molesta algo)

- Preocupar(se) (que es lo contrario de estar cómodo, estar tranquilo o sentirse bien….me preocupa algo)

- Avergonzar(se) (que es lo contrario de sentirse orgulloso por algo….me avergüenzo de…)



O con el verbo poner:

- Me pone furioso

- Me pone triste

- Me pone nervioso

- Me pone de mal humor



Algunos ejemplos:


- Disgustar/se

- Me disgustan los gritos en casa

- Me disgusta gritar, no me hagas enfadar

- Me disgusta que grites, ¿puedes decirlo normal, por favor?




- No gustar

- No te gusta la paella, ¿verdad? Bueno, te prepararé otra cosa

- No me gusta comer fuera, prefiero cocinar en casa

- No me gusta que cocines cada día en vacaciones. Acabas agotada




- Entristecer/se

- Me entristece la cantidad de dramas familiares que está generando la crisis

- Me entristece tener que vivir con tantas preocupaciones

- Me entristece que los españoles -que son gente estupenda- estén atravesando una situación económica y social tan dura




- Aburrir/se

- Me aburren las malas películas sin argumento, sin guión, y llenas de efectos especiales

- Últimamente me aburre ir al cine. Es díficil ver una buena peli

- Me aburre que estés siempre con la misma historia. Si no te gusta Emma, díselo de una vez, pero no lo repitas cada día




- Molestar/se

- Me molestan los gritos de los vecinos cada noche, ¡no hay quien duerma!

- Me molesta no poder dormir ninguna noche por el ruido del tráfico

- Me molesta que no me digan la verdad




- Preocupar/se 

- Me preocupa Luisito. Cada vez trae peores notas del colegio

- Me preocupa tener que hablar con Luisito sobre sus malas notas. Se pone muy nervioso

- Me preocupa que el director del colegio nos haya citado mañana para hablar de Luisito. ¿Qué querrá decirnos?




- Avergonzar/se

- Me avergüenza el lenguaje de Bruno. Es muy grosero

- Me avergüenza oír las expresiones de Bruno en cualquier conversación. No tiene control alguno sobre sus palabras

- Me avergüenza que Bruno se haya reído de Jorge porque su novia le ha plantado ¡Qué falta de tacto!



Bueno, creo que me hoy me estoy mareando con tanta gramática. Realmente con todo lo que he metido en este episodio, alguien podría hacer tres…Pero, bueno, cada uno es como es, ya lo sabéis…

Bien. Volvamos al diálogo entre Cira y Juanjo, para escuchar a Cira aconsejarle sobre su preocupación: Juanjo no quiere escribir los nombres para evitar que los vean y le tomen el pelo por romanticón.

Por eso Cira le dice:


- Es facilísimo. Poned sólo las iniciales.


O sea, la primera letra de cada nombre. Esa es la inicial de un nombre: su primera letra. En este caso, una “P” de Penélope y una “J” de Juanjo. Este le dice a su hermana mayor:


- ¡Qué grande eres, Cira! Ahora lo veo más claro, y me gusta la idea, me gusta, sí, me gusta…dejar constancia de nuestra relación, como dices tú.


Cira acaba tranquilizándole, al decirle:


- Pues, claro, hombre. A todo el mundo le asusta ponerse muy romántico, pero todo el mundo adora estar enamorado y declararlo a los cuatro vientos.


Ahí, de nuevo, esa misma función de los verbos que estamos trabajando a lo largo del episodio, que expresan valoraciones, apreciaciones, seguidos de infinitivo:




- Me asusta ponerme muy romántico

- A todo el mundo le asusta ponerse muy romántico



- Adoro estar enamorada

- Todo el mundo adora estar enamorado


En este caso, “adoro” expresa un estado de ánimo, pero no es pronominal, aunque también funciona seguido de nombre, de infinitivo y de queçsubjuntivo.


Recordad este episodio, queridos amigos y queridas amigas, para manejaros bien con este tipo de verbos y saber construir frases en todos los casos que aquí hemos explicado y de los que podréis siempre repasar numerosos ejemplos.

Escuchemos de nuevos el diálogo:



Juanjo :Cira, ¿puedo hablar contigo? ¿Tienes un ratito?

Cira :Claro, chiquitín, pasa. Dime, ¿de qué quieres hablar?

Juanjo :Pues…, bueno…, es que me resulta un poco difícil.

Cira :Ay, ay, ay, ¿no te habrás metido en algún lío, verdad?

Juanjo :No, qué va, no es eso. Se trata de Penélope y de mí.

Cira :Aaah, vale, ¿cómo van las cosas con Penélope?

Juanjo :¡Cojonudas!…Bueno, quiero decir que todo va genial.

Cira :¿Entonces?

Juanjo :Pues, verás, ¿conoces el rollo de los candados del amor?

Cira :¿Los qué…? Eeeeh, no, ni idea, ¿de qué va eso?

Juanjo :Pues de que las parejas que están muy enamoradas, van a un puente y colocan allí un candado con sus nombres escritos. Lo cierran, se vuelven de espaldas y tiran la llave al agua, por encima de sus hombros.

Cira :¡Anda, mira qué chulo! ¡Me encanta ese ritual, Juanjo!

Juanjo :¿Ah, sí?

Cira :¡Claro! A cualquiera le encantaría sellar su amor con una acción tan romántica, ¿no? ¿Y?

Juanjo :Bueno, pues el caso es que Penélope quiere que pongamos nuestro candado en las barandillas de la playa de la Barceloneta, aquí en Barcelona.

Cira :Bueno, aunque no sea un puente, está el mar. Y me sigue encantando la idea.

Juanjo :Sí, a mí también me gusta la idea, pero…

Cira :¿Pero…?

Juanjo :Pues que, después, si alguno de mis amigos lo ve, me van a tomar el pelo de por vida. Estoy seguro de que se van a cachondear de mí. 

Cira :A ver si me aclaro: te preocupa que lo vean, pero te gusta la idea de poner un candado para sellar vuestro amor.

Juanjo :¡Uf! Dicho así, me avergüenza un poco.

Cira :¿Dicho cómo?

Juanjo :Bueno, todo eso del rollo romántico, eso de sellar el amor y este tipo de rollos.

Cira :De acuerdo, pues no le llames así. Piensa que es un candado del amor entre Penélope y tú, y que lo ponéis para dejar constancia de vuestra relación.

Juanjo :Vale, pero, ¿y si lo ven?

Cira :Mira, eso es facilísimo: poned sólo las iniciales, “P” y “J”, y te aseguro que nadie pensará en vosotros.

Juanjo :¡Qué grande eres, Cira! Ahora lo veo más claro, y me gusta la idea, sí, me gusta, me gusta…dejar constancia de nuestra relación, como dices tú.

Cira :Pues, claro, hombre. A todo el mundo le asusta ponerse muy romántico, pero todo el mundo adora estar enamorado y declararlo a los cuatro vientos.





Amigos y amigas, os recuerdo que en el Blog de nuestro sitio web www.spanishpodcast.org, hemos empezado un interesante trabajo sobre los llamados verbos de cortesía y sobre la cortesía verbal en general. Es un trabajo muy amplio, muy detallado, con muchísimos ejemplos, distribuido siete capítulos. Lo hemos hecho en profundidad porque llevamos recibiendo, desde hace muchos años (pues…unos cinco, el tiempo que lleva funcionando el podcast) vuestras dudas sobre este tema, y sobre todo respecto al uso de “quería, querría y quisiera”: cómo se usan, en qué son similares y en qué diferentes, cómo comprender el por qué de su uso,…en fin, todo lo que suele rodear este tema. Os aconsejo que hagáis un pequeño esfuerzo y leáis todo lo que vamos a publicar, porque será un esfuerzo que valdrá la pena: lo entenderéis para siempre más y sabréis cómo usarlo, cuándo, y por qué. Ya lo dice el refrán: quien algo quiere, algo le cuesta…

Besos para todos. Que la vuelta al curro no sea muy traumática…qué digo, en estos tiempos, feliz aquél que tiene curro. Chao, hasta pronto y, como siempre, mucho ánimo con vuestro español. 





*********************





 © Spanishpodcast, 2007-2017