Querría, condicional de cortesía



Querría, condicional de cortesía



Hello, my friends, and welcome to Spanish Podcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. Our 161st episode  “Quería, querría, quisiera: verbal courtesy in the Spanish Language”, contains four subepisodes. We publish today:


*  161 C:  Querría, condicional de cortesía


Everyone who want the four guides, in PDF format, can visit the website www.spanishpodcast.org and can download to easily read them. 

We hope that this new material will help you understand the use of these times and verbal modes, as well as you get to know this use with the multitude of examples that you will have access.


Hola, amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. Nuestro episodio nº 161 “Quería, querría, quisiera:cortesía verbal en el   español” , contiene cuatro subepisodios. Publicamos hoy :

*  161 C:  Querría, condicional de cortesía

El tercer subepisodio es sobre el uso del condicional de cortesía de los verbos propios de este uso (entre ellos querer: querría). 

Aquellos que quieran tener las cuatro guías correspondientes, en PDF, puede visitar la web www.spanishpodcast.org y pueden descargárselas para poderlas leer tranquilamente. Esperamos que este nuevo material os ayude a entender el uso de estos tiempos y modos verbales, así como que os familiaricéis con este mismo uso mediante la multitud de ejemplos a los que tendréis acceso.


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Iniciamos esta parte de nuestro estudio sobre la terna verbal que aquí nos ocupa (quería, querría, quisiera) desarrollando ya los usos que el idioma español hace del MODO CONDICIONAL DE CORTESÍA, cuando se trata de aportar atenuación a una frase de requerimiento.

Es cierto que conocemos ya las funciones de posibilidad y probabilidad con las que solemos usar el condicional. Ahora tenemos que familiarizarnos también con el uso de este condicional simple como un modo de cortesía verbal en español.

Al igual que en el caso anterior (el caso del imperfecto de indicativo), usamos el condicional simple en preguntas y en aseveraciones en las que necesitamos un plus de suavidad, un matiz que nos ayude a mitigar el mensaje, a reducir la exigencia, a atenuar el mandato, a hacer menor el énfasis, o a proporcionar a nuestra frase la cortesía habitual de este tipo de frases en español.

Lo usamos, pues, en preguntas o en frases aseverativas, en las que hay:


- Un requerimiento


- Un deseo


- Una petición


- Un ruego


- Una sugerencia


- Una invitación a hacer algo


- Una petición de permiso



Podríais decirme, y con razón, que es prácticamente igual a lo que decíamos respecto al imperfecto de indicativo. Y es verdad. Es prácticamente igual, si no fuera porque en aquel caso era el tiempo (el pasado) el matiz que atenuaba la urgencia de una petición, por ejemplo. Y en este otro caso, es el modo, el modo condicional, que, en algunos casos, matiza algo más la pérdida de fuerza del mensaje. Bien es cierto que sólo en algunos casos, porque en otros muchos, se usa de manera intercambiable con el imperfecto. Es decir, son intercambiables, son conmutables en el uso que de ellos hacemos en el campo de la cortesía verbal.

En esas expresiones que comentábamos más arriba, vamos a usar el condicional simple de forma habitual y automática.

Sin embargo, en preguntas habituales, podemos usarlo de todas las formas que veréis a continuación, y que son muchas más de las que aceptaba el imperfecto de cortesía, más ligado a los verbos querer, desear, venir y llamar.


El condicional de cortesía lo vais a ver en preguntas del tipo:


- Hola, señores, buenos días, ¿querrían comer?


O:


- ¿Qué desearía de postre, tarta o fruta?


O:


- María, voy al traumatólogo esta tarde, ¿querrías acompañarme?


O:


- ¿Desearía comer ya o prefiere esperar a su acompañante?


O:


- Perdona, ¿te importaría que cerrase la puerta? Hay mucha corriente de aire


O:


- ¿Podría decirme cuánto falta para llegar a Las Ramblas?


O:


- ¿Podría ponerme la leche fría en el capuchino, por favor?


O:


- ¿Tendría la amabilidad de ayudarme con la maleta, por favor?


O:


- ¿Sería tan amable de sujetarme la puerta, por favor? Es que voy muy cargada


O:


- ¿Serías tan amable de hacerme una fotocopia de los acuerdos que se han tomado en la reunión? Gracias


O:


- ¿Te molestaría decirme quién te ha dado esa información? Era una información reservada


O:


- ¿Qué te parecería irnos fuera todo el fin de semana?


O:


- ¿Me haría el favor de informarme de todo esto, con más detalle? Lo necesito para el expediente


O:


- ¿Le iría bien cambiar su asiento por el mío? Es que aquí detrás me mareo


O:


- ¿Le daría igual darme el cambio en billetes? Me está dando demasiadas monedas…


O:


- Disculpe, ¿podría apagar el cigarrillo? Mi bebé está respirando todo el humo, ¡por Dios!


O:


- ¿Te gustaría venir con nosotros al baile?


O:


- ¿Podrías hacerme un resumen de la reunión?


O:


- ¿Querrías decirme el motivo de tu enfado?


O:


- ¿Te importaría explicarme que le pasa a Carlos conmigo? No me habla desde hace una semana


O:


- ¿Me harías el favor de dejarme los apuntes de clase? He faltado varios días y necesito todo el material para el examen. ¿Te importaría?


O:


- ¿Serías tan amable de acompañarme al médico? Estoy un poco asustada


O:


- ¿Estarías dispuesto a confesar la verdad sobre el robo y a decir a quién viste robando, delante de un tribunal?


O:


- ¿Podría decirme qué hora es, por favor?


O:


- ¿Querría atenderme, por favor? Llevo más de 15 minutos esperando para comprar un simple pantalón


O:


- ¿Qué le gustaría tomar?


O:


- ¿Qué querría?


O:


- ¿Qué le apetecería, sangría o vino blanco?


O:


- ¿Qué preferiría, vino o cerveza?


O:


- ¿Desearía saber la fecha de la entrevista? Pues…un momento, voy a consultarlo


O:


- ¿Podría ayudarme?


O:


- ¿Querría indicarme el Metro más cercano?


O:


- ¿Podría decirme dónde hay una Farmacia cerca de aquí?


O:


- ¿Le importaría darme fuego?


O:


- ¿Me diría la hora, por favor?

- ¿Podría decirme la hora, por favor?

- ¿Sería tan amable de decirme la hora?

- ¿Me haría el favor de decirme la hora?

- ¿Tendría la amabilidad de decirme la hora?


O:


(Una mamá con el carrito y el bebé)

- ¿Le importaría sujetar la puerta? ¡Uf! Gracias. Yo sola no podía


O:


- ¿Querría acompañarme a la Caja para abonar el vestido?


O:


- ¿Desearía algo más?


O:


(Dos amigas. Una le dice a la otra que ha dejado a su novio)

- ¿Podrías no mirarme así? Dejar a Juan no es ningún crimen


O:


- ¿Podrías ponerte algo encima? No se puede estar así, desnudo, en la terraza. La gente te mira desde la calle…


O:


- ¿Podrías dejarme tu bici para ir al súper?


O:


- ¿Te importaría abrir la ventana? Hace calor


O:


- ¿Sería tan amable de pagar con algo más pequeño? No tenemos cambio de 500 euros


O:


- ¿Le molestaría si enciendo un cigarrillo?

O:


- ¿Te molestaría decirme por qué estás tan callada?


O:


- ¿Te gustaría que saliéramos juntos esta noche?



Como veis, estamos hablando con verbos que se usan constantemente en condicional de cortesía, para hacer preguntas que indican un ruego, una petición, una sugerencia, una necesidad o un favor, y que necesitamos plantearlo así para obtener el máximo de cooperación de nuestro interlocutor.


Continuando con nuestro condicional de cortesía, en el apartado anterior habéis visto que hemos usado el condicional de los siguientes verbos, en preguntas:


- QUERER


- ¿Querrían comer los señores?

- ¿Querrías acompañarme al médico?

- ¿Querría atenderme, por favor? Tengo prisa

- ¿Qué querrían tomar?

- ¿Querría indicarme una farmacia cercana?

- ¿Querrías hablar tú con Paco? A mí no me coge el teléfono

- ¿Querrías avisar a Luis de la reunión urgente de mañana? Yo no tengo su número de móvil

- PODER


- ¿Podrías pasarme la sal?

- ¿Podría decirme la hora?

- ¿Podría indicarme una parada de taxis?

- ¿Podrías explicarme por qué estás tan callada?

- ¿Podrías dejarme 50 euros? Te los devuelvo la semana que viene

- ¿Podrías pasarme una servilleta de papel?

- ¿Podrías escucharme con calma, por favor?

- ¿Podrías ser un poco más amable con mis compañeros de trabajo?

- ¿Podrías tomarte un poco más en serio lo que te estoy diciendo? No estoy para bromas



- DESEAR


- ¿Qué desearía beber, vino o cerveza?

- ¿Desearía algo más de postre?

- ¿Cómo desearía el filete, al punto o vuelta y vuelta?

- ¿Qué desearías decirle si lo tuvieras delante?

- ¿Que desearías estar más delgada? Pero mujer, si tienes un cuerpo 10



- SER

(Son preguntas educadas las que se inician así. Va seguido, habitualmente, de “ tan amable”)


- ¿Sería tan amable de decirme la hora?

- ¿Sería tan amable de sujetarme la puerta?

- ¿Sería tan amable de ponerme hielo y limón en el refresco?

- ¿Sería tan amable de dejarnos ver el menú del día?

- ¿Sería tan amable de dejarme pasar?

- ¿Sería tan amable de no fumar aquí dentro?



- TENER

(Preguntas bastante educadas con “tener la amabilidad”, “tener la bondad”, etc.)


- ¿Tendría la amabilidad de concederme este baile?

- ¿Tendría la bondad de darme algo para comer? (Un mendigo)

- ¿Tendría la amabilidad de ayudarme con esta maleta?

- ¿Tendría la bondad de ayudarme a cruzar la calle? (Una viejecita)

- ¿Tendría la amabilidad de indicarme una parada de taxis?



- IMPORTAR (LE) ALGO A ALGUIEN

(Seguido de infinitivo)


- ¿Te importaría cerrar la puerta?

- ¿Te importaría explicarme qué pasó en la fiesta de anoche entre tú y mi novia?

- ¿Te importaría pasarme tus notas de la reunión? No pude asistir y me gustaría conocer los puntos más importantes

- ¿Le importaría decirme el horario de esta oficina?

- ¿Le importaría enseñarme otros modelos? Todas estas camisas no acaban de gustarme

- ¿Le importaría no ponerle sal a mi filete? Tengo la tensión alta

- ¿Te importaría mantenerte al margen de este asunto? Ya hay bastante lío…

- ¿Les importaría acompañarme a comisaría? Allí aclararemos este error

- ¿Te importaría devolverme el dinero que te presté? Es que ahora soy yo el que está sin blanca



- MOLESTAR (molestarle algo a alguien)

(Seguido de infinitivo o de oración con “que”)


- ¿Te molestaría dejarme un poco de sitio? No me cabe la silla

- ¿Te molestaría llamarme esta noche? Te lo explicaré todo con detalle

- ¿Te molestaría que fuese con vosotros al cine? Siempre me invitas y no voy. Pero hoy me apetece mucho

- ¿Te molestaría disminuir la velocidad? Vamos demasiado deprisa 

- ¿Te molestaría decirle al niño que no grite tanto? Me duele la cabeza

- ¿Te molestaría mucho dejar de llamarme “gatita”? Sobre todo, en público…



PARECER (parecerle algo a alguien)

(Seguido de infinitivo o de “si…”)


- ¿Qué te parecería hacer un viaje de un mes por toda España?

- ¿Qué te parecería matricularnos en un curso de Fotografía Digital?

- ¿Qué te parecería si dejo uno de los dos trabajos?

- ¿Qué te parecería regalarle una bici a Paquito?

- ¿Qué te parecería montarle una super fiesta a Sonia? Que son 30 tacos los que cumple…

- ¿Qué te parecería si nos vamos a comer una paella a la Barceloneta y luego al cine?

- ¿Te parecería bien si invito a Luis a la fiesta? Es una buena oportunidad para que hagáis las paces

- ¿Te parecería correcto comentarle a Begoña que yo también me presento al puesto de director de zona? No quiero ser desleal con ella

- GUSTAR (gustarle algo a alguien)


- ¿Te gustaría pasar las vacaciones en una isla del Caribe?

- ¿Te gustaría venir a mi fiesta de cumpleaños?

-¿Te gustaría cenar conmigo esta noche?

- ¿Te gustaría hablar español con más fluidez? Pues vámonos de vacaciones a España

- ¿Te gustaría aprender a tirarte en paracaídas?

- ¿Cómo le gustaría el vestido?, ¿largo, corto, con tirantes?, ¿y el color?, ¿de qué color le gustaría?

- ¿Cómo le gustaría el filete, poco hecho o medio?

- ¿Cuánto dinero le gustaría ganar con la lotería?

- ¿A quién le gustaría nombrar como heredero de su fortuna?

- ¿Qué le gustaría más: vivir hasta los cien años, o no estar nunca enfermo?

- ¿Te gustaría salir con Marta? Pues díselo

  


- HACER

(Hacer el favor) (Suele usarse con “me”: ¿Me haría el favor de…?)


- ¿Me haría el favor de decirme la hora?

- ¿Me haría el favor de ayudarme a subir al tren?

- ¿Me haría el favor de cambiarme el asiento? Me mareo mucho en los de pasillo

- ¿Me haría el favor de indicarme una Farmacia de guardia?

- ¿Me harías el favor de no contarle nada de esto a Marta? Quiero decírselo yo, personalmente

- Camarero, ¿me haría el favor de llevar este filete a la cocina, para que lo hagan un poco más? Está totalmente crudo



- IR

(Irle bien o mal, algo, a alguien)


- ¿Te iría bien quedar hoy hacia las 8?

- ¿Te iría bien que nos viésemos esta noche?

- ¿Qué tal te iría cenar conmigo mañana?

- ¿Les iría bien la reunión para el próximo jueves?

- ¿Te iría bien traerme hoy el diccionario que te dejé el mes pasado?

- ¿Te iría bien llamarme un poco más tarde? Ahora mismo estoy en mitad de una reunión

- ¿Te iría bien acompañarme al médico esta tarde, a las 6?

- ¿Me iría bien el vestido rojo para la fiesta de esta noche?



En las frases que usamos para contestar estas preguntas, no solemos repetir el condicional, puesto que ya no estamos solicitando nada, sino respondiendo a un requerimiento.


Es decir, es más habitual oír:

- ¿Te iría bien quedar en el centro? Está más cerca de mi trabajo


Lo normal es contestar:

- Claro, me va perfecto. Quedamos a las siete, en Ramblas


Y no:

- Sí, me iría bien


Podría decirse, pero quedaría un tanto forzado, incluso con un cierto tono de inseguridad.

La cortesía verbal con el condicional, está más en la pregunta o en la petición de alguien, en este caso, y menos en la respuesta.


Si tú vas a comprarte una americana a una boutique de ropa masculina, puedes empezar diciendo:


- Hola, quería ver alguna americana de cachemir


El dependiente podría decir:

- ¿Prefiere algún color en particular?


Y tú:

- Pues la querría más bien oscura


Pero también:

- Pues la prefiero azul o negra


Etc.



En la tienda de prendas femeninas puedes pedir lo que quieras así:


- Hola, buenas tardes, querría ver vestidos frescos, como los del escaparate


O:


- Hola, mire me gustaría probarme esa falda negra del escaparate, o alguna parecida


O:


- Buenos días, ¿le importaría decirme el precio del abrigo que tienen expuesto?


O:


- Hola, ¿podría enseñarme pantalones elásticos ceñidos? Es una talla 46


O:


- Buenas tardes, ¿sería tan amable de enseñarme la pluma estilográfica del escaparate?




Pero también:




- Hola, ¿qué tal? Mire, estoy buscando un jersey de cuello alto, de lana


O:


- Buenas, ¿tienen zapatillas deportivas? Necesito unas para correr




Hay que decir que el uso del condicional para establecer un diálogo confortable, es adecuado en las situaciones que hemos estado revisando en los capítulos anteriores sobre este modo verbal, o en otras similares.

Pero si volvemos al ejemplo de comprar una barra de pan en la panadería (ejemplo que usábamos frecuentemente para ilustrar el uso del imperfecto de cortesía). En ese ejemplo, usar el condicional es un poco forzado, queda un poco rebuscado y atípico.


Si tú le dices a la panadera:


- Buenos días, querría un barra de pan


Se va a oír como algo un tanto inhabitual, y quizás innecesario.


Lo que suena perfectamente es:



- Buenas, quería una baguette


O:


- Hola, una barra de medio, por favor


O:


- ¿Tiene pan de cereales?

- Sí, tenemos de quinoa, espelta, ocho cereales,…¿cuál le pongo?

- Una barra de ocho cereales, por favor



Lo cual nos lleva a pensar que el condicional de cortesía marca, a veces, un poco más de distancia entre los hablantes, al menos al principio de la conversación. Y que es adecuado en el tipo de situaciones que hemos descrito, en las que queremos hacer una introducción amable, cortés, que predisponga al otro a un intercambio comunicativo confortable y fluido que le invite a cooperar.

Para ilustrar cómo favorecer o bloquear esa cooperación, imaginemos, por ejemplo, la situación de un alumno adolescente que ha fumado en el lavabo del Instituto, estando esto prohibido. Los detectores de humo han sonado. Llega el vigilante y sólo está Chema, nuestro joven amigo, en el lavabo. Quiere librarse del castigo y niega que estuviera fumando.


Bien. Vamos a plantear tres modelos posibles de diálogo:

1/ El Director del colegio y el Jefe de Estudios creen que el chico debe confesar su falta y asumir que es él quien ha fumado en el lavabo y disparado los detectores de humo. Creen que hay que aplicarle algún tipo de sanción. Pero saben que es una conducta adolescente que hay que sancionar en su justa medida, pero sin considerarla un grave delito y sin machacar al chaval.

2/ El Director del colegio y el Jefe de Estudios están muy, muy enfadados, iracundos, con el chico. Creen que es intolerable que haya fumado en los lavabos. Creen que hay que castigarlo duramente. Y van a ser muy duros cuando le entrevisten ya que no tendrán ninguna consideración con él y le presionarán cuanto sea necesario para que confiese, y además rápido.

3/ El Director y el Jefe de Estudios saben que el chico ha cometido una falta que debe ser sancionada. Pero se da la circunstancia de que el chico es el hijo de una familia adinerada que ayuda anualmente a esta institución con sumas muy elevadas de dinero, sin las cuales difícilmente sobreviviría. El Director cree que el chico ha de asumir lo que ha hecho, pero quiere que el diálogo sea suave, no agresivo, considerado, con el fin de no enfadar ni al padre ni al hijo, y no perder la subvención económica.


Vamos con el primer caso

1/ El chaval, en el despacho del Director, niega el hecho, y dice que él no estaba fumando en el lavabo. El Director y el Jefe de Estudios intentan, no obstante y con tacto, que el chico asuma lo que ha hecho.



Director :Chema, ¿sabrías explicar qué ha pasado?

Chema :Yo no sé nada

Director :¡Venga, hombre! Tú estabas allí, solo, y los detectores de humo se han disparado

Chema :Yo no sé por qué, yo estaba en el váter

Director :Mira, Chema, querríamos que nos dijeras la verdad

Chema :Pero ¿qué verdad? Si yo no sé por qué ha sonado el detector

Jefe de E.:Chema, tendrías que asumir lo que has hecho. Negarlo no sirve de nada

Chema :(silencio)

Director :Querríamos saber si estabas fumando en el baño

Chema :¿Yo…, fumando?…No, no, no estaba fumando

Director :Sería bueno no seguir negándolo

Chema :Quiero llamar a mi padre


Etc.  



¿Veis? Llenito, llenito, este diálogo, de condicionales para evitar bloquear al chico e invitarle a decir la verdad. El chaval está asustado. Sabe que se ha saltado las normas y sabe que habrá algún tipo de respuesta escolar, algún tipo de sanción.


Asistamos, ahora, al segundo modelo de diálogo.

2/ Imaginaos, ahora, este pequeño diálogo sin todos esos elementos de cortesía verbal que hacen posible que el chico hable y acepte su error. Es decir, el Director y el Jefe de Estudios están muy enfadados con el chico, consideran su conducta inaceptable, quieren castigarle seriamente y despliegan un discurso agresivo, directo y sin atenuantes, que vemos a continuación:


Imaginemos algo así:


Director :Oye, chaval, o dices lo que ha pasado o prepárate para las consecuencias

Chema :Yo no sé nada

Director :Venga, hombre, no digas mentiras, que ya sabemos que has sido tú, mentiroso

Chema :No, no sé, …yo sólo estaba en el váter

Director :Oye, mentiroso, o dices la verdad o te vas a arrepentir

Chema :Yo no sé por qué ha sonado eso

Director :Mira, Chema, no niegues la evidencia. Eres culpable. Admítelo de una vez, no tenemos todo el día

Chema :(Silencio)

Director :Estabas fumando en el baño. Eso está prohibido y se te va a caer el pelo por saltarte las reglas

Chema :¿Yo…fumando? No, no, …

Director :No lo niegues más, y admítelo de una vez

Chema :Quiero llamar a mi padre



¿Os imagináis? Un diálogo así parece sacado de una película de terror. Si al chico le hablaran así, acabaría sudando, temblando, con taquicardia y bloqueado.


Conozcamos ahora la tercera opción.

3/ Imaginemos, también, otro caso. El chico es hijo del principal espónsor del colegio. Su padre da ayudas económicas sin las que el colegio no puede sobrevivir. 

El director sabe que tiene que hablar con el chico, pero intenta hacerlo con tal suavidad que el interrogatorio acaba por ser totalmente ineficaz:


Director :Hola, Chema, siéntate. Hemos oído que ha habido un pequeño incidente en el baño

Chema :¡Ni idea!

Director :Sí, hombre, parece que ha sonado el detector de humos

Chema :¿Y a mí qué me cuenta?

Director :Hombre, parece que tú estabas allí, ¿no?

Chema :Sí, pero yo no sé por qué ha sonado

Director :Pero, hombre, ¿no puedes decirnos si has visto algo o a alguien?

Chema :No

Director :En nuestro Instituto no se puede fumar

Chema :¡Ya…!

Director :¿Prefieres que hablemos con tu padre?

Chema :Si lo cree necesario…

Director :Bueno, Chema, estoy seguro de que le vamos a encontrar una solución a este problema

Chema :Ya, seguro, …



La situación de Chema podría generar cientos de diálogos, dependiendo de la personalidad del chico, de su ética, de la respuesta familiar, de sus antecedentes, de su relación con el colegio, de la respuesta que el colegio suele dar en casos así, de la actitud de sus compañeros hacia él, de su biografía (por ejemplo, si es la primera vez, o si es reincidente), de si es o no respetuoso con las normas, de sus sentimientos ante un castigo institucional, … Hay tantos factores, que generarían  infinitos diálogos. 

Pero el primero de nuestros tres diálogos, mostraría un diálogo en el que las autoridades escolares quieren castigar una falta, pero entienden que es eso, una falta, y no un crimen,  y que delante tienen a un chico asustado, y no a un delincuente. Por eso se busca la “manera lingüística”  (condicionales y otros atenuantes) para llevar el diálogo a ser cooperativo y a conseguir su objetivo: que el chico admita que ha fumado en el lavabo del colegio y que eso requiere una respuesta concreta. 

El segundo caso es el de un discurso terriblemente agresivo y punitivo, lleno de elementos directos, sin mediación, sin atenuantes, dirigido a conseguir una confesión y a aplicar un castigo ejemplar. 

Y el tercero es el caso de un discurso blando, ineficaz, destinado a no enfadar ni al chico ni a su padre, y condicionado totalmente por la ayuda que la institución recibe de esta familia y de la que no puede prescindir.

Lo que debe quedar claro es que cuando usamos el condicional como un modo de cortesía, establecemos una mayor distancia comunicativa con el otro y suavizamos enormemente el mensaje.



Por eso no es lo mismo decir:


- Es difícil hablar con Mario de vuestros problemas, pero hazlo; si no, acabaréis mal


Que decir:


- Sí, mujer, ya sé que es difícil hablar con Mario, pero podrías intentarlo. Yo de ti, lo haría con mucho tacto





O no es lo mismo decir:


- Enséñeme todos los jerseys de cachemir de la tienda


Que decir:


- Querría ver algunos jerseys de cashemir. Mi talla es XL.





Y tampoco es lo mismo decir:


- Te voy a dar una noticia pésima: te van a despedir del trabajo


Que decir:


- Querría comentarte un asunto delicado. Hay un rumor en la oficina que debes saber porque es sobre tu puesto de trabajo





O no es lo mismo decir:


- Oye, Marta, déjame tu vestido largo para la fiesta de esta noche


Que decir:


- Marta, querría pedirte un favor. ¿Te importaría prestarme tu vestido largo para la fiesta de esta noche? Lo cuidaré, te lo prometo



Ya veis que el uso del condicional de cortesía le confiere suavidad al mensaje, “le quita hierro”, atenúa la posible exigencia no deseada en la frase, la hace más viable para el interlocutor.



Control de los usos corteses.


No podemos terminar este apartado sin mencionar dos aspectos más.



1) El primero es que usamos los elementos de la cortesía verbal, los elementos atenuantes, sólo si son necesarios.

Una de las cuestiones clave en la comunicación es la economía en los intercambios lingüísticos. Aquí, “economía”, es decir las cosas lo mejor posible con los elementos justos. O sea, hablar sin dar cincuenta rodeos para decir algo, hacerlo de una manera concisa, auténtica, no agresiva, y clara, pero usando (siempre de forma, digamos, automática) los elementos atenuantes necesarios para respetar al máximo posible la integridad comunicativa del otro.



2) La segunda cuestión es, que no es necesario usar el condicional en frases en las que ya hay otros elementos atenuadores que están cumpliendo la función de hacer viable el mensaje. 


Por ejemplo, si yo digo:


- ¿Querrías pasarme la sal?


Está muy bien. Pero ya no tengo que usar “querrías”, si uso otro ejemplo.


- Pásame la sal, por favor (“por favor” es el elemento atenuador que le resta exigencia al imperativo)

O:

- ¿Me acercas la sal? Gracias ( “Gracias” es el elemento que suaviza la petición)

O:

- Acércame la sal, por favor, que no llego…(“No llego” es “no la alcanzo”; una pequeñísima explicación que, junto al “por favor”, predisponen al otro favorablemente a pasarnos el salero de manera normal)


Si alguien dice:


- Pásame la sal


El otro podría decirle:


- Cógetela


Pero en el momento que aparecen los atenuadores:


- ¿Me puedes pasar la sal? Gracias

- ¿Me acercas la sal?

- Por favor, acércame la sal

Etc. 


El interlocutor se siente bien tratado, percibe que se le ha preguntado correctamente, que se le ha solicitado algo con buenas maneras, y automáticamente, nos acerca la sal, encantado de cooperar.


Es decir, cuando en las frases aparecen elementos como:


- Por favor…

- ¿Me acercas…?

- Gracias

- ¿Te importa…?

- ¿Puedes…?

- Es que no alcanzo…

- Disculpa, …


O elementos similares, las buenas maneras comunicativas están funcionando y la cooperación entre interlocutores se desarrolla de manera cómoda, afable, normal.


Es importante tener en cuenta todos estos factores también para no hacer redundante la cortesía verbal en los mensajes. Es la que es, y no es ni menos, ni más. Por eso es necesario conocer que, junto a los llamados tiempos y modos de cortesía, existe una legión de otros elementos atenuadores que ya funcionan por sí solos, sin necesidad de recargar la frase con elementos amables, lo cual le restaría capacidad comunicativa, agilidad, fluidez y espontaneidad.


Tenemos que aprender a usar estos elementos pero en su justa medida, usar los que son necesarios para cada ocasión, sin hacer un gasto inútil de otros elementos lingüísticos y sin hacer de la frase un artificio innecesario y de menos capacidad comunicativa. Es verdaderamente importante entender y asimilar estas cuestiones.

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