Sangre azul


Sangre azul


Hello my friends and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 164th episode (Blue Blood) our friends -Alejandra, Montse, Pilar and Luisa- are watching Night TV News while they have a dessert. Bad news about Spanish Royal Family are shown again, problems that nowadays concern the Spanish Monarchy. Let´s go to know a little more about what´s happening.


Hola queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio nº 164, Sangre Azul, nuestras amigas -Alejandra, Montse, Pilar y Luisa- están viendo el Telediario Noche, mientras toman el postre. Vuelven a dar noticias sobre los múltiples problemas que afectan a la familia real española, o lo que es lo mismo, a la monarquía actual. Vamos a conocer un poco más qué está pasando.


Episodio nº 164, Sangre Azul. ¿Estáis interesados en conocer los entresijos de una monarquía? Pues allá que vamos a enterarnos.



Montse :El Rey debería abdicar de una vez y limpiar la mala fama de la monarquía.

Pilar :No sé si eso arreglaría algo, Montse,…

Montse :Seguro que sí. Toda la vida hemos sabido que Juan Carlos era un vividor y un mujeriego, pero los últimos acontecimientos han sido la gota que colma el vaso.

Pilar :¿Lo de Botswana?

Montse :Pues sí. Irse a cazar elefantes a Botswana, en una cacería que le ha costado al pueblo decenas de miles de euros, es una irresponsabilidad, en medio, además, de seis millones de parados, miles de desahucios y un país que no ve el final del túnel. Además, matar elefantes es una aberración.

Alejandra:Al menos pidió perdón, admitió que se había equivocado y dijo que no volvería a pasar.

Montse :Mira, Alejandra, a mí, su perdón, me la repampinfla. Ha pedido perdón cuando ha visto peligrar el trono. Si no llega a romperse la cadera, aquí no se entera nadie.

Alejandra:Eso es cierto, Montse. La emergencia de traerlo en un helicóptero e ingresarlo en un hospital, destapó el pastel. Además, no era la primera vez. El Borbón parece ser un amante de las cacerías, a las que ha ido un montón de veces sin que los ciudadanos se enterasen.

Luisa:Desde luego, no parece tener una postura muy saludable respecto a las especies protegidas.

Montse :A ver, niñas, seamos claras. El rey es un anacronismo intolerable en una sociedad moderna. Ya me dirás, un montón de hijos y nietos que  viven, en parte, de nuestros impuestos, y que recibe la nada despreciable cantidad de diez millones de euros al año.

Pilar :¿Tanto?

Montse :Sí. Bueno, hemos podido saberlo hace poco, cuando se obligó a la Casa Real a presentar sus cuentas.

Alejandra:Es que eso de ostentar una corona por herencia, con todos sus privilegios y prebendas, es incomprensible.

Luisa :Mujer, te olvidas de que son superiores. ¿Es que no recuerdas que tienen sangre azul? Ja ja ja…

Alejandra:Sí, sí, azul,…Tan roja como la tuya y la mía.

Montse :Es que, además, durante más de 30 años, se ha venido explotando una imagen idílica de la familia real, imagen que se ha hecho añicos con los últimos acontecimientos.

Luisa :¿Te refieres a lo del yerno del rey?

Montse :Hombre, eso es lo fundamental, aunque no lo único. Fijaos, hagamos un recuento: el yerno, Iñaqui Urdangarín, casado con la Infanta Cristina, e imputado por varios delitos gravísimos entre los que se cuentan tráfico de influencias, falsedad documental, prevaricación, fraude fiscal, malversación de dinero público, y no sé cuántas cosas más. Y todo eso, mediante empresas fantasma, algunas de las cuales compartía con su mujer, la hija del Rey.

Pilar :Realmente es todo tan gordo y tan bestia, que parece ficción.

Montse :Pue sí, pero no es ficción, es real como la vida misma. 

Luisa :Pues a mi lo que de verdad me fastidia es el desprecio de este hombre hacia la Reina. Hace tiempo salió un libro en el que se explicaban todos los líos de cama del Borbón, así como las innumerables amantes que había tenido desde jovencito.

Alejandra:Bueno, Luisa, pero eso son cotilleos. La vida privada de cada uno es cosa suya.

Montse :Perdona, Alejandra, pero estoy en total desacuerdo contigo. Si las amantes, los yates, las cacerías, los viajes,…la vidorra que se pega, en general, la pagamos -en parte- entre todos los españoles, la cosa ya no es tan privada.

Luisa :Exacto. ¡Menudo chollo! ¡Pagad, súbditos, pagad, que vuestro rey ya sabrá cómo gastarlo!

Bueno, pues, como os decía, parece que, por la cama del Rey, han pasado actrices, cantantes, vedettes, nobles,…y así, hasta formar un amplio catálogo de amantes reales.

Pilar :Luisa, te olvidas de la última, la tal Corinna zu Sayn-Wittgenstein, o algo así, que vive en Madrid desde hace nueve años, en un chalet no muy lejos del palacio de  la Zarzuela.

Luisa :No me olvido, no, esta tía es un poema. Figúrate que también ella es una gran amante de las cacerías…

Bueno, pues lo que os decía, que todo esto viene pasando desde…, desde siempre. Para poner un ejemplo, ¿sabéis cómo se enteró la reina Sofía de las infidelidades del rey, su marido?

Alexandra:Vete tú a saber. Anda, explícalo, que estás deseando…

Luisa :Pues fue hace un montón de años, cuando las infantas y el príncipe Felipe eran muy pequeños.

Se ve que el rey de fue de cacería un fin de semana. La reina, que aún estaba loca por él, cogió a los tres niños y fue a buscarlo para darle una sorpresa. Cuando llegó, le dijeron que el rey no estaba en la casa, que se había ido. La reina y sus hijos ya se iban, cuando el perro del rey les salió al paso, ladrándoles alegremente. La reina se dirigió entonces a la casa, ante el estado de shock del guarda quien, obviamente, no podía impedirle el paso a la mismísima reina. Pero ella no sabía lo que iba a encontrarse al abrir aquella puerta…

Montse :Ja ja ja…¡al rey con su amante en la cama!

Luisa :Justo, Montse, así fue. Se dice que, desde entonces, Sofía y Juan Carlos no han vuelto a compartir lecho ni intimidad conyugal alguna.

Montse :No me extraña, ¿tú qué harías?

Alexandra:Yo ya me habría divorciado.

Pilar :Parece que la reina no lo ha hecho, por sus hijos.

Montse :Esa no es razón suficiente para soportar tanta humillación. Pero, eso sólo demuestra que les gusta su rango, mantenerse en su estatus.

Yo creo que lo que habría que hacer sería abrir un proceso de consultas a los españoles sobre si queremos continuar teniendo una monarquía parlamentaria, o estaríamos mejor con una democracia parlamentaria, a secas, sin monarquía.

Alejandra:Sí, aunque eso es complicado porque el rey es el Jefe del Estado.

Montse :Sí, lo sé, pero no gobierna. Manda, pero no gobierna. Es un cargo casi simbólico del que yo creo que se podría prescindir sin consecuencias graves para el país.

Alejandra:Mira, no lo sé. En este país hay muchos monárquicos y otros, que sin serlo, aprecian la figura de mediador del rey, el papel que jugó a favor de la democracia durante el golpe de Estado del 81, su papel de embajador de España en el extranjero,…

Pilar :Vale, pero todas estas funciones las puede hacer el gobierno elegido por el pueblo. Al menos a los políticos, los voto yo. Pero al rey, me lo han impuesto.

¿Sabéis lo que creo? Que esto de la monarquía es una rémora del pasado. Eso, por no hablar del machismo que entraña. Imaginaos, aún no se ha modificado la Ley Sálica por la que los hombres reinan por delante de cualquier mujer. O sea, si Felipe y Leticia tienen ahora un hijo, la niña mayor ya no podría reinar, porque ella es mujer y ha nacido un varón que aniquila sus derechos al trono por el hecho de ser…¡hombre!

Luisa :Alucino en colores, ¿aún dura esa cosa tan rancia?

Pilar:Aún, aunque parezca imposible.

Alejandra:Pues habrá que cambiar la famosa frase de Sheakespeare, de: “Algo huele a podrido en Dinamarca”. Ahora habría que decir: “Algo huele a podrido en España”.

Montse :No huele, apesta.



****************



Ya veis, chicos, en este maravilloso país, que es el mío, se está dando un proceso de degeneración social en la vida pública, y en la política, que ha alcanzado a la monarquía, de la que algunos de sus miembros, incluido el rey, han puesto de manifiesto comportamientos poco ejemplares, cuando no explícitamente delictivos.

Por eso, mientras nuestras cuatro amigas hablan del tema, salen datos y más datos que cuestionan la pervivencia de esta monarquía derrochadora, oscura y poco ejemplar. O, como poco, la de su figura máxima, el Rey Juan Carlos de Borbón y Borbón.


Por eso, Montse inicia la conversación diciendo:


- El Rey debería abdicar de una vez y limpiar la mala fama de la monarquía.


Abdicar (a b d i c a r) se usa cuando un rey, o una reina, deja el trono y lo cede a su heredero (el príncipe Felipe, en el caso de la monarquía española).

Abdicar es renunciar al cargo de rey, cederlo, ceder la soberanía que se tiene, renunciando a sus derechos, a sus ventajas y a sus poderes, renunciar a la corona.

Cuando se menciona al sucesor, el verbo abdicar se usa con la preposición “en”: el Rey abdica en su hijo, en el príncipe heredero.

Abdicar, pues, es renunciar al trono, ceder el cargo, abandonarlo.

Por ejemplo, estos días, la reina Beatriz de Holanda, de 75 años, ha anunciado que va a abdicar en su hijo Guillermo, de 45. También se dice: abdicará en favor de su hijo. Beatriz de Holanda tiene la misma edad que el rey de España, 75 años, pero el monarca español no parece contemplar esta posibilidad, a pesar de los escándalos que azotan la corona.

Fijaos, decimos “el monarca”, palabra masculina terminada en “a”. Sin embargo, solemos decir “la reina”, aunque veréis escrito en muchos sitios “la monarca” refiriéndose a Isabel de Inglaterra, por ejemplo.

Bueno, sólo comentaros que, aunque la mayoría de palabras acabadas en -a son femeninas,  hay bastantes palabras, en español, terminadas en “a” -como monarca-  que son masculinas. Algunas de ellas son de origen griego y son palabras terminadas en -ma. En este caso son palabras sólo masculinas. Por ejemplo:



- Tema

- Problema

- Idioma

- Sistema

- Fantasma 

- Poema

- Programa 

- Drama 

- Dilema  

- Enigma

- Esquema

- Clima 

- Diploma

- Teorema

- Diafragma

- Fotograma

- Hematoma

- Telegrama 

- Trauma 


Fijaos, delante de todas estas palabras ponemos o “el” o “un”, sólo masculino. Y si las acompaña un adjetivo, siempre en masculino.


- El tema / Un tema / Un tema complicado

- El problema / Un problema / Los problemas cotidianos

- El idioma / Un idioma / Los idiomas más hablados

- El sistema / Un sistema / El sistema político del país

- El fantasma / Un fantasma / El fantasma maldito del castillo

- El poema / Un poema / El poema romántico

…etc.


Ejemplos: 


- El tema de este episodio es la monarquía española 

- El problema de las monarquías es que tienen demasiados privilegios

- El idioma que se habla en España es el español

- El sistema financiero está en crisis

- Todas las noches se oye gritar al fantasma del castillo. Es un fantasma muy ruidoso

- Me encantan los poemas de Neruda

- En el programa pone que la conferencia sobre lenguaje infantil es a las cinco de la tarde

- Los desahucios son un drama. Gente pobre y mayor que se quedan sin su casa…¡un drama!

- Tengo un dilema: no sé si continuar con Gustavo  o romper ya, antes de que sea tarde

- Los avistamientos de OVNI siguen siendo un enigma sin explicar

- En Barcelona tenemos un clima mediterraneo muy templado en los inviernos

- ¿Cómo es el teorema de Pitágoras? Nunca me acuerdo…

- Es famoso el fotograma de Casablanca en el que Humprey Bogart e Ingrid Bergman brindan por su amor en París

- Tengo ese trauma desde la infancia. Haber visto morir a tu padre a los doce años, no se olvida así como así


Fijaos bien en esa lista, y en los ejemplos, y podréis dominar un poquito mejor la cuestión del género de algunas palabras, en español. 



Algunas otras palabras derivadas del griego y terminadas en -ta, sólo masculinas, serían:


- Planeta

- Cometa 


Y otras palabras masculinas con una gran frecuencia de uso en el español hablado son:


 

- Día

- Mapa

- Sofá


Y otras menos usadas:


- Monarca

- Patricarca  



Después, hay muchos otros sustantivos terminados en -a, también de género masculino, y también femenino, es decir, de género común. La palabra es la misma para ambos géneros. Las diferenciamos por el artículo, por el contexto, por el adjetivo que la acompaña, etc. Como en el caso de :


- Atleta (el atleta / la atleta)

- Espía  (el espía / la espía)

- Terapeuta (el terapeuta / la terapeuta)

- Poeta (el poeta / la poeta, también la poetisa)

- Automovilista (el automovilista / la automovilista)

- Turista (el turista / la turista)

- Astronauta (el astronauta / la astronauta)

- Taxista (el taxista / la taxista)

- Dentista (el dentista / la dentista)

- Pianista (el pianista / la pianista)

- Artista (el artista / la artista)

- Logopeda (el logopeda / la logopeda)

- Guía (el guía / la guía)


Otro día seguimos con los adjetivos, porque “nos hemos comido” casi todo el podcast…



Retomando nuestro tema, decíamos que Montse cree que el Rey debe abdicar de una vez (o sea, ya) y así limpiar la mala fama de la monarquía.

La fama es la popularidad, el prestigio de algo o de alguien; ergo, la mala fama es la mala opinión que muchos españoles tienen de la monarquía, la mala reputación, el descrédito de esta institución en los últimos tiempos.

Pilar está tan escéptica con todo, tan decepcionada con las instituciones que dice:


- No sé si eso -que el rey abdique-  arreglaría algo


Sin embargo, Montse lo tiene claro:


- Seguro que sí


Es decir, seguro que la abdicación del actual Rey, arreglaría algo, podría solucionar una parte del desprestigio de la vida pública española.

A Montse no le cae nada bien ni la figura del Rey, como símbolo, ni la persona misma, Juan Carlos de Borbón y Borbón.

En casa de Montse han sido republicanos de toda la vida y contrarios a la idea de una monarquía y de lo que representa.

Además, la mala fama, la mala reputación del rey, le parece deleznable. Dice:


- Toda la vida hemos sabido que Juan Carlos era un vividor y un mujeriego, pero los últimos acontecimientos han sido la gota que ha colmado el vaso.


Montse dice lo que muchos saben, y han sabido siempre, aunque este tipo de información haya sido sistemáticamente censurada en otras épocas. Y eso que todo el mundo sabe es que Juan Carlos es:


- Un vividor


Y  


- Un mujeriego


¿Y qué es eso de ser un vividor? ¿Tiene que ver con vivir? ¿Es alguien que vive? No, es algo más. Un vividor es alguien que no trabaja demasiado (poco o nada, a veces), alguien que se beneficia de sus privilegios, alguien que se aprovecha de las ventajas que le otorga su estatus, alguien a quien le gusta lo bueno, lo exquisito, lo lujoso o lo placentero, y que lo consigue como sea. Pero, sobre todo, alguien que vive un tanto a expensas de los demás.

Montse añade, además, que es un mujeriego. Por el tipo de palabra, ya veis que tiene que ver con “mujeres”. Y ya debéis estar imaginando de qué va. Pues sí, un mujeriego es alguien a quien le encantan las mujeres y las relaciones con ellas. Podría decirse que un mujeriego tiene mucho de tenorio, de ligón, de seductor, de conquistador y de calavera. 

Y Montse dice que, además, los últimos acontecimientos han sido la gota que ha colmado el vaso.

Una gota colma el vaso cuando esa gota hace que el líquido contenido en un vaso, se derrame, se vierta. Imagínate un vaso que se va llenando, se va llenando de líquido, pero el líquido aguanta dentro del vaso, no se vierte. Y seguimos echando líquido, y echando y echando hasta el límite, pero no se derrama, no se vierte. Pero, de pronto, una sola gota más hace que el vaso se colme, se llene a tope, y el líquido se vierta. Los límites y la contención ya no sirven.

Pues ésa es la frase: “la gota que colma el vaso”, que significa que algo o alguien ha rebasado nuestra capacidad de soportar algo, nuestros límites y nuestra paciencia. Podemos soportar muchas cosas, pero hay algo que nos hace estallar y no soportar más esa situación. Por ejemplo:


- Los vecinos han estado toda la noche de fiesta. No he podido pegar ojo. Y la gota que colma el vaso es que a las seis de la mañana se han puesto a tocar el tambor. ¡Los odio!

O:

- Mira, Juan me ha hecho muchas putadas desde que nos separamos. Y he ido aguantando y aguantando. Pero lo último, lo de querer quitarme la custodia de nuestra hija, ha sido la gota que colma el vaso. A partir de ahora, no le paso ni una. Se acabó la tolerancia.

O:

- He aguantado todo tipo de injusticias en esta empresa. Pero lo de quitarnos las pagas extra es la gota que colma el vaso. Tenemos que protestar y hacer un día de huelga.


Pilar pregunta en relación a los últimos acontecimientos:


-¿Lo de Botsuana? 


Es decir:


- ¿Te refieres a lo de Botsuana?


Y Montse asiente y se explica:


- Pues sí. Irse a cazar elefantes a Botswana, en una cacería que le ha costado al pueblo decenas de miles de euros, es una irresponsabilidad, en medio de seis millones de parados, miles de desahucios y un país que no ve el final del túnel. Además, matar elefantes es una aberración.


Suena raro, ¿verdad? Y mal, suena mal también. Cuando tu país las está pasando canutas, cuando en tu país hay seis millones de personas sin trabajo, cuando en tu país los Bancos y las malas leyes echan a las personas de sus casas (las desahucian), cuando tu país sufre la peor crisis económica de su historia, cuando en tu país es más necesario un comportamiento austero, ético, solidario y responsable, cuando pasa todo eso en un país del que tú eres el Rey y el Jefe del Estado,…¡tú te vas ocho días a Botswana a cazar elefantes!

¡Dios! ¿Quién puede entender una cosa así? Los españoles, no, desde luego.

Juan Carlos, aficionado a matar animales desde que era joven, muestra el más insultante de los desprecios largándose a disparar contra los pobres elefantes y a gastarse miles de euros -pagados por el pueblo- en esa infame cacería

Chicos, recordad que una cacería es eso: una expedición para cazar animales. 

Pues sí, el Rey de España se fue de tapadillo -mira qué divertida es esta frase-, en secreto, sin decir ni mu. Pero mira tú lo que son las cosas: se cayó, se rompió la cadera y hubo que movilizar unidades médicas especiales, helicópteros especiales, vuelos especiales, etc. etc. para transportarlo a España y operarlo de la cadera. Y claro, la noticia saltó a la prensa y le explotó como una bomba a la ya maltrecha reputación de la Casa Real.

Todo dios se enteró y todo dios lo criticó. 

Alejandra, como queriendo atenuar la gravedad de los hechos, contesta:


- Al menos pidió perdón, admitió que se había equivocado y dijo que no volvería a pasar.


Es cierto, pidió perdón por televisión y prometió que algo así no volvería a pasar. Pero su perdón no solucionó el rechazo creado por su conducta. Por eso Montse dice:


- A mí, su perdón, me la repampinfla. Ha pedido perdón cuando ha visto peligrar su trono. Si no llega a romperse la cadera, aquí no se entera nadie.


El verbo que usa Montse es muy divertido: me la repampinfla. Y se usa así. Algo te la repampinfla. Y aunque os parezca un pelín difícil de pronunciar, aquí se dice muchísimo. No está en el diccionario de la Real Academia Española, pero sí en el diccionario de María Moliner, en el que aparece como “refanfinflar”, palabra que a mí me parece mucho más difícil de vocalizar…, ¡con tres efes!


Dirías:

- Me la refanfinfla


O sea, sería que algo se la refanfinfla a alguien, o, como dice todo el mundo, se la repampinfla.

Bueno, ¿y qué significa?

Pues si dices “esto me la repampinfla”, dices:


- Esto me importa un comino

- Me importa un bledo

- Paso de eso

- Me da igual

- No me importa lo más mínimo

O.

- Me deja indiferente


Eso, me la repampinfla tiene, como otras expresiones informales y vulgares, sutiles referencias fálicas, al modo de frase como “me la trae al pairo”, o “me la trae floja”. Sutiles, pero ahí están…


Pues eso, a Montse le importa un bledo el perdón del rey, se la repampinfla. Está segura de que pidió perdón porque constató un rechazo social abrumador y tuvo miedo de hacer peligrar la corona.

Alejandra está de acuerdo. Dice que todo el lío médico “destapó el pastel”, frase coloquial que significa que se descubre lo que se había ocultado, que lo secreto se hace visible. 

Os pongo un par de ejemplos:


- Natalia no se creía que Bruno estaba saliendo con otra. Pero un día estaba Bruno en la ducha y recibió un SMS muy cariñoso. Natalia lo cogió para llevárselo, pero no puedo evitar leer el mensaje de amor que le mandaba la otra. Y ahí se destapó el pastel.


O:


- ¿Sabes que han aparecido documentos en los que hay datos sobre dinero ilegal en la empresa? Había sospechas, pero con estos documentos…¡ahora sí que se ha destapado el pastel!


Nuestras cuatro amigas critican duramente la afición de este rey a las cacerías y lo criticable de alguien que se divierte así: matando animales por diversión.

Montse salta:


- A ver, niñas, el rey es un anacronismo intolerable.


Un anacronismo es algo de otros tiempo, que se presenta como si fuera propio de ahora, de la actualidad, pero sin serlo. Un anacronismo es algo que está en una época con la que no se corresponde. 

Y Montse cree que la figura del un rey es de tiempos en los que las sociedades estaban organizadas en reinos en los que reinaba un rey, al que obedecían los súbditos de ese reino.

Pero ha llovido bastante desde ese modelo de sociedad. Se han instaurado las democracias, la igualdad de los ciudadanos, excepto en el caso de los Reyes, quienes siguen teniendo privilegios incomprensibles en pleno siglo XXI.

Montse se queja, y con razón, de que las familias reales viven, en parte, de nuestros impuestos, o sea, de lo que pagamos todos los ciudadanos al Estado para mantener la Sanidad, la Educación, las infraestructuras, etc. Pero, en los países con reyes, también para mantener a las familias reales. Y eso, en una situación como la actual, aquí, en España, se vive como algo impropio de estos tiempos.

Alejandra está de acuerdo con Montse en que eso de que la monarquía se herede, no acaba de entenderse. Dice:


- Es que eso de ostentar una corona por herencia, con todos sus privilegios y prebendas, es incomprensible.


Los privilegios son las ventajas de las que alguien disfruta en razón de su cargo, de su título, su estatus o su posición social. Privilegios son ventajas, prerrogativas, en este caso, por “ser” el Rey.

Y las prebendas hacen referencia también a las ventajas, a los beneficios y favores de los que alguien disfruta en función de su rango. Prebendas son favores, prerrogativas que se ganan por la cara, no por el trabajo, por ejemplo.


Luisa, sarcástica, dice:


- Mujer, te olvidas de que son superiores. ¿Es que no recuerdas que tienen sangre azul?


Sí, sí, esto de la sangre azul se decía antes, hace siglos. Se decía que los reyes y los nobles tenían sangre azul, o aún mejor, que “eran de sangre azul”.

Y parece que esto viene de…uf, de lejos, de la Edad Media, época en la que los currelas, los trabajadores estaba muy tostados…, tostaditos, tostaditos por el sol, estaban muy morenos. Y estar moreno era propio del pueblo, de la plebe, de los que tenían que trabajar para vivir. Sin embargo, los reyes y nobles huían del sol como de la peste. Y se mantenían blancos, blancos,…blancos inmaculados, vamos; por lo cual, a algunos de ellos, se les notaban mucho las venas bajo la piel, y contrastaba mucho aquel azul intenso de las venas con la blancura extrema de la piel. Las arterias y venas se veían azules, azules, y a los currelas ni se les notaban.

Y de ahí parece que nace la frase de “ser de sangre azul” que se aplica a nobles, reyes, reinas, príncipes, princesas, duques, duquesas, condes, condesas, nobles y demás sujetos de tal especie.

Montse explica que no es sólo eso. Hay más: desde que volvió a instaurarse la monarquía en España en 1975, tras la dictadura franquista, se ha vendido una imagen idílica de la familia real, como si fuera una familia de Disneylandia: una familia feliz, perfecta, honesta, trabajadora, austera,…

Luisa la corta, para preguntarle si se refiere a lo del yerno  del Rey. Recordad que el yerno de alguien es el marido de la hija. Es decir, una de las hijas del rey, Cristina, se casó con un jugador de balonmano llamado Iñaqui Urdangarín. Pues ese señor, Urdangarín, es el yerno del rey (y de la reina, claro) porque es el marido de su hija. Cuando hablamos de la mujer del hijo, no es la “yerna”, no, es la nuera. Para los padres de él, la mujer de su hijo es la nuera.

Bueno, pues este hombre ha resultado ser, presuntamente, un completo sinvergüenza que se ha aprovechado de su estatus de yerno del rey para cometer graves delitos con el fin de enriquecerse sin límites. Ha hecho de todo: aprovecharse de su rango de yerno real, engañar a Hacienda, evadir dinero a paraísos fiscales, ocultar documentos, cobrar pequeños trabajos a precios inimaginables, cobrar por nada -o por promesas-, crear empresas fantasma, en fin… una lista de presuntos delitos que llenan a diario la prensa española.

Pero ¿sabéis cuál es el asunto, el dato sobre el Rey, que más fastidia a Luisa? Oíd:


- Pues a mi lo que de verdad me fastidia es el desprecio de este hombre hacia la Reina. Hace tiempo salió un libro en el que se explicaban todos los líos de cama del Borbón, así como las innumerables amantes que había tenido desde jovencito.


Alejandra piensa que eso son cotilleos, chismes, habladurías, y que ese tipo de cosas son privadas.


- Bueno, pero eso son cotilleos. La vida privada de cada uno es cosa suya.


Pero Montse salta de la silla para mostrar su desacuerdo con Alejandra:


- Perdona, Alejandra, pero estoy en total desacuerdo contigo. Si las amantes, los yates, las cacerías, los viajes,…la vidorra que se pega, en general, la pagamos -en parte- entre todos los españoles, la cosa ya no es tan privada.


Claro, lógico. El argumento es incontestable.

Una cosita, ¿habíais oído antes lo de “pegarse la gran vidorra?” Se dice así, con el verbo “pegar”. Y vidorra ¿qué es? Pues se dice que alguien se pega la gran vidorra cuando lleva una vida fácil, llena de buen ocio, de placeres, de comodidades. Pegarse la vidorra es tener una vida cómoda y regalada, tener lo mejor de lo mejor y sin esfuerzo.


Por eso Luisa dice:


- ¡Menudo chollo! 


O sea:


- ¡Qué buen negocio!

- ¡Menuda bicoca!


Y agrega, sarcástica:


-  ¡Pagad, súbditos, pagad, que vuestro rey ya sabrá cómo gastarlo!


Luisa les explica que por la cama del Rey han pasado -y certificado está- actrices, cantantes, vedettes, nobles,… y así hasta formar un nutrido catálogo de amantes reales, de las que la última, presuntamente, comparte con el rey incluso su amor por las cacerías.

Luisa quiere, además, explicarles cómo se enteró -y bien prontito- la Reina Sofía del tipo de marido que tenía. O lo que es lo mismo, cómo se enteró de las infidelidades de su marido por primera vez.


Y lo explica así:


- Pues fue hace un montón de años, cuando las infantas y el príncipe Felipe eran muy pequeños.

Se ve que el rey de fue de cacería un fin de semana. La reina, que aún estaba loca por él, cogió a los tres niños y fue a buscarlo para darle una sorpresa. Cuando llegó, le dijeron que el rey no estaba en la casa, que se había ido. La reina y sus hijos ya se iban, cuando el perro del rey les salió al paso, ladrándoles alegremente. La reina se dirigió entonces a la casa, ante el estado de shock del guarda quien, obviamente, no podía impedirle el paso a la mismísima reina. Pero ella no sabía lo que iba a encontrarse al abrir aquella puerta…


Montse se echa a reír a carcajadas y dice, sin tapujos:


- ¡Al rey con su amante, en la cama!


Y, según Luisa, ahí se acabó -de puertas para adentro- ese matrimonio, no así de cara al exterior, de cara a la gente, para quien seguían siendo una feliz pareja. 

El libro de la periodista Pilar Eyre, titulado La Soledad de la Reina narra que, a partir de ese suceso, el rey y la reina dejaron de acostarse juntos, o sea, ya no volvieron a compartir lecho, cama. Y dicen las malas lenguas que nunca más hubo intimidad conyugal entre ellos, intimidad matrimonial. Aunque eso sí, insistimos, siguieron guardando las apariencias de cara al exterior, es decir, siguieron ocultando la verdad, fingiendo ser felices, engañando a todo quisque por el bien de la corona y de España…, ja ja…¡que me troncho!


Bueno, Alejandra, indignada, dice:


- Yo me habría divorciado


Pilar cree que la reina no se divorció por sus hijos. Pero Montse cree que los hijos no son suficiente razón para soportar tanta humillación y que lo que querían conservar era su rango, su condición de casa real y la corona.

Montse se muestra partidaria de hacer una consulta a los españoles, una consulta sobre la monarquía. Y que sean ellos quienes decidan sobre su continuidad, o no.

Cierto. El Estado Español se define como una monarquía parlamentaria. El Rey es el Jefe del Estado, pero no gobierna realmente. Es consultado, viaja representando a España, es el Jefe del Ejército,…Bueno, además de la juerga y el dolce farniente, tiene sus funciones, sólo faltaría. Y es cierto que hay mucha gente que es monárquica en España, que le gusta tener un rey y que creen que hay que olvidar todos los errores de la corona porque para algo son reyes. Pero también hay mucha otra gente que piensa que esta herencia del pasado es algo costoso, indigno e innecesario para este país. Así que, hay opiniones para todos los gustos.

Pilar está entre estos últimos. Menciona, además, las leyes y preceptos en los que se basa la sucesión de la corona, algunos de los cuales son tan machistas y anacrónicos como la Ley Sálica, por ejemplo, que data -en España- del siglo XVIII y que desde entonces y hasta ahora excluye a las mujeres del trono, en favor de los hombres, sin que nadie se haya puesto rojo de vergüenza de que tal cosa exista.


Luisa dice:


- Alucino en colores


Una frase coloquial para expresar una gran sorpresa. Cuando algo te causa estupefacción, puedes decir:


- ¡Alucino!

O:

- ¡Alucino en colores!

O:

- ¡Me he quedado a cuadros!


Todas ellas muy divertidas, ¿verdad?

Y añade:


- ¿Aún dura esa cosa tan rancia?

O:

- ¿Todavía existe algo tan antiguo, tan viejo y tan conservador?


Pues, a lo que parece, sí, existe, “aunque parezca imposible”, dice Pilar.

Alejandra se muestra muy ingeniosa al recordar la famosa frase de Shakespeare en Hamlet, la frase que Marcelo, el fiel guardián del palacio, le dice a Hamlet y Horacio:


- Algo huele a podrido en Dinamarca


Para expresar su creencia de que todo estaba podrido en el reino, en la política y en el país.

Dado como está mi país, desgraciadamente, en estos momentos, habría que cambiar la frase y decir:


- Algo huele a podrido en España


Montse remata:


- No huele, apesta


Cuando algo apesta, huele peor que mal, y huele así porque hay algo infecto, podrido, algo hediondo que ha invadido el aire y no nos deja respirar.






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