Octubres en España II


Octubres en España II

(Madrid, Toledo, Segovia)


Hola queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Hoy, Michael Curtin y Mercedes os hablan desde Spanishpodcast. Michael es un gran amigo de Spanishpodcast, vive en Chicago, pero ha viajado a España en tres ocasiones y estaríamos encantados de que nos explicase un poquito sus experiencias en mi país.


Octubres en España II : Viaje a Madrid (Madrid, Toledo, Segovia)


Mercedes:

Hola Michael. Queremos darte las gracias por haber aceptado de nuevo que charlemos un ratito para Spanishpodcast. En esta ocasión, nos vas a explicar tu viaje a Madrid, viaje que realizaste en dos ocasiones: la primera en 2010, y la segunda en 2011. A ver, cuéntanos, tengo entendido que viniste a España de nuevo en octubre, ¿verdad?

Michael:

Efectivamente, Mercedes, en octubre de 2010. Este viaje lo planeamos mi hijo y yo. Él es profesor universitario y podía pasar sólo una semana en España. Su intención era pasar la primera parte de sus minivacaciones de la manera que llamamos R&D, es decir, Relax y Descanso, y no teniendo que hacer turismo obligatorio y estresante. Así que no me acompañó en los dos primeros destinos a los que yo iba, Madrid y Córdoba. Él y yo nos encontramos en Málaga.

Mercedes:

La verdad es que se comprende. Hay veces que se planifica un viaje con demasiada agitación, ¿no?  Si estás muy cansado de tu actividad profesional habitual, quizás te apetezca algo RD, como decías: relax y descanso, tranquilidad y sosiego, calma y reposo.

Así, pues, volaste tú solo hasta Madrid. ¿Cuántos días estuviste esta primera vez?

Michael:

Tres días. Me alojé en un pequeño hotel a medio camino entre la Gran Vía y la Puerta del Sol. 

Mercedes:

Súper céntrico.

Michael:

Sí, mucho. Por eso, nada más llegar, exploré la zona que hay entre la Puerta del Sol y Callao, y me dispuse a visitar el monasterio de las Descalzas Reales.

Mercedes:

Ah, sí, el Convento de Las Descalzas. Está en un edificio muy bonito, un antiguo palacio donde residieron Carlos I e Isabel de Portugal. En 1557 se fundó una orden de religiosas, las Monjas Franciscanas Descalzas, que vivieron en el palacio, convertido ya en convento.

Michael:

Pues, verás, como no encontraba el monasterio, le pregunté a una señora que estaba limpiando la calle…

Mercedes:

Quieres decir una empleada municipal de la limpieza de la ciudad, supongo.

Michael:

Eso será. Pues, mira, le dije:

- Discúlpeme, señora. ¿Podría decirme cómo llego a la calle…?

Pero ella me cortó. 

Mercedes:

¿Cómo que te cortó?

Michael:

Lo que oyes. A lo que parece, pronuncié mal la palabra “calle” y ella se puso a darme lecciones de cómo pronunciar esta palabra, “calle”. Pero no fue nada condescendiente conmigo, pero nada en absoluto.

Básicamente, intentaba decirme que si iba a hablar español, debía intentar -como mínimo- pronunciar las palabras correctamente.

Mercedes:

¡Qué fuerte! Bueno, qué fuerte y qué desagradable, ¿no? Te aseguro, Michael, que eso no es lo habitual. Normalmente, cuando nos preguntan y notamos que la persona no es de aquí, por el acento o por lo que sea, te pones en disposición de entender que tenga fallos, que pronuncie mal o que tengas que hablarle despacio para que te entienda. 

Pero ponerte a dar lecciones de pronunciación a una persona extranjera, que está haciendo el esfuerzo de expresarse en castellano, me parece bastante poco amable y poco correcto, la verdad.

Pero es así, en todos sitios hay gente desagradable y poco dispuesta a echar una mano a quien lo necesite.

De todas maneras, a mí también me ha pasado algo parecido en Londres, sólo una vez, y la verdad es que me sentí bastante mal. 

Michael:

Es que, además, cuando tú estás estudiando otra lengua, pues oyes muchos archivos de audio en español, obviamente. Pero al trabajar los audios tú solo, pues…lo más probable es que repitas mal una determinada palabra, una y otra vez. Y yo tenía fijada una mala pronunciación de la palabra “calle”. Me parece que esa tarde yo dije: “cay-ye” o “cai-ye”, en lugar de “cah-ye” y eso fue lo que hizo que recibiera la bronca de la empleada municipal.

Mercedes:

Bueno, Michael, eso tiene una parte buena. Digamos que el lado positivo de una situación así es que nuestro cerebro trabaja rápido, en situación, y afina la pronunciación para hacerse entender por los nativos, ¿no? Nadie dijo que sería fácil llegar al país y que todo fuera sobre ruedas. No, a todos nos pasa que encontramos obstáculos que nos frustran un poco, pero que también nos estimulan a mejorar y a esforzarnos un poquito más. Aunque, eso sí, mejor sin broncas…

A ver, estábamos en el Monasterio de Las Descalzas.

Michael:

Sí, ahí estábamos. Bueno, pues, después de la visita al monasterio de Las Descalzas Reales, tomé de nuevo el hop on hop off para recorrer el que llaman Madrid Visión.

Mercedes:

Tengo que aprender a decir hop on hop off como lo dices tú, a ver si puedo eliminar la jota… Ah, por cierto, yo no sé qué es eso de Madrid Visión. Cuéntanos, Michael.

Michael:

Pues es un autobús que recorre detalladamente todo el centro de Madrid. Es una muy buena opción para tener una visión general, una panorámica  general de todo el centro de Madrid. 

Mercedes

La próxima vez, lo cojo.

Michael:

Además, lo mejor es que te permite ir de un punto de interés a otro, sin tener que pagar ningún extra ni en metro ni en taxi. 

Mercedes:

¡Genial!

Michael:

Me gustó y vi muchas cosas.

Me dispuse a visitar el Palacio Real, pero cometí un error al no llamar previamente para ver si estaba abierto. 

Mercedes:

Y no lo estaba, ¿no?

Michael:

Cuando llegué me dijeron que había una función oficial y que por ello el Palacio permanecería cerrado.

No obstante tuve la oportunidad de visitar la Catedral de la Almudena, con sus increíbles puertas de bronce.

Mercedes:

¡Madre mía, Michael! Tienes muy bien planificados los viajes y aprovechas el tiempo al cien por cien, ¿no? De hecho, no paras...

Michael:

Sólo aparentemente. Después de visitar la Almudena, me puse a pasear tranquilamente. Lo necesito después de visitar varios sitios. 

Empecé a bajar paseando tranquilamente por la calle Mayor, hasta la Plaza Mayor. 

Mercedes:

Es que la calle Mayor y la Plaza Mayor son para pasearlas, para irse deteniendo y mirar, para tomar algo, y para empaparse a tope del Madrid-Madrid.  

¿Por dónde siguió tu ruta a pie?

Michael:

Continué caminando y me paré a visitar el Mercado de San Miguel, donde tomé un expreso y un pastelito. A la mañana siguiente, me fui a la estación de Atocha, donde debía coger un tren para irme un par de días a Córdoba y reunirme después con mi hijo, en Málaga.

Mercedes:

Sí, pero yo creo que es mejor que terminemos en este podcast tus experiencias en Madrid, aunque tengamos que saltar de año, ya que tu segundo viaje a esta ciudad fue en 2011.  

Por cierto, ¿qué tal fue tu experiencia comunicativa con los madrileños?

Michael:

Pues tengo que decir que fue en Madrid donde tuve una más cálida y amable experiencia con los españoles.  La verdad es que noté la diferencia entre Barcelona y Madrid. 

Mercedes:

¿Ah, sí?

Michael:

En esta última ciudad me sentí más cómodo, percibí más calidez en la gente.

Por ejemplo, la señorita que me atendió en la estación de Atocha me escuchó pacientemente cuando le pedí información sobre el AVE a Córdoba.  Aún más, me explicó que si compraba una Tarjeta Dorada podría obtener un descuento del 40% en todos los trenes y recorridos.  ¡Una persona francamente simpática…Y, en cuanto a mí, otra ventaja de ser mayor!!

Mercedes:

Eso es lo que uno espera ante una petición de información, que te escuchen y te ayuden. 

Sin embargo, me sabe mal lo que comentas de Barcelona porque hay gente super amable en Barcelona, gente cálida también, y a montones, cómo no. Pero no te los encontraste…Y es una pena…

Volvamos a Madrid. A ver, Michael, ¿pudiste ver el Prado?

Michael:

Sí, por supuesto, visité el Prado y después, al atardecer, como está muy cerca, estuve paseando por El Retiro, un buen lugar para pasear y disfrutar.

Mercedes:

Es verdad. Es un sitio magnífico para darte buenos paseos y estar en contacto con la naturaleza.

¿Hubo algún rinconcito de Madrid que te llamara especialmente la atención o que te gustase muy especialmente?

Michael: Sí, verás, en cada ciudad que he visitado he intentado encontrar espacios más pequeños que los turistas no suelen visitar. 

Mercedes:

Eso nos gusta a todos cuando viajamos.

Michael:

Por ello disfruté mucho pasando un rato en el Museo Sorolla. Había leído sobre “el pintor de la luz”. El Museo está ubicado en un perfecto y encantador oasis en la ciudad, en medio de bellos jardines y con las habitaciones de la casa en la que el pintor vivió, perfectamente conservadas. 

Mercedes:

¡Qué bien!

Michael:

Hay asimismo una habitación con muchos tipos diferentes de baldosines de cerámica. Me gustó estar allí, ver los hermosos lienzos de Sorolla y respirar la serena atmósfera de la casa del pintor.

Mercedes: Estoy de acuerdo, es un lugar que vale la pena visitar. Y los cuadros de Sorolla son preciosos, llenos de luz y de escenas luminosas.

Bueno, como decíamos antes, en octubre de 2011 vuelves a Madrid.

Michael: Efectivamente, de nuevo, en octubre. Pero esta vez no fui solo, sino que hice el viaje con mi esposa. 

Roberta siempre había querido pasar una noche en tren, en uno de nuestros viajes. Por eso, lo organicé todo para hacer el viaje entre París y Madrid, por la noche y en tren.

Mercedes:

Tengo que decirte que ése no es un deseo únicamente de Roberta. A mí concretamente, siempre me había hecho mucha ilusión viajar de noche en un tren, cenar en el vagón restaurante (como en las películas), tomar una copa de champán (como en las películas) y ver luego un panorama de estrellas, luces y sombras desde la ventanilla (como en las películas, ja ja ja…). Después, el viaje es algo normal y no tan exótico como en el cine…Pero, bueno, te encanta imaginártelo…Y aunque no sea de película, pues…es un recuerdo bonito.

Michael:

Ya veo, es más común de lo que parece. Bueno, pues, nosotros viajamos en un tren bastante moderno, pero no comparable a los espectaculares Trenes de Alta Velocidad Españoles, los AVE

Teníamos un compartimento privado en el que incluso había un baño privado con una pequeña ducha.

Mercedes:

Lo que yo te decía: ¡de película!

Michael:

Bueno, no tanto. El baño del compartimento del tren era más o menos del tamaño de un baño de avión,…

Mercedes:

¡Pequeñito!

Michael:

… O sea, bastante pequeño. Así que, podéis imaginar el tamaño de la ducha, francamente reducido.

La cena y el desayuno estaban incluidos en el precio del billete, por lo que nos fuimos a cenar al vagón restaurante.

Mercedes:

Seguro que disfrutasteis de ese momento.

Michael:

Sí, aunque no todo lo que hubiéramos querido. La cena, la disfrutamos, pero no así el desayuno. Lamentablemente, mi mujer, Roberta, pasó una noche no demasiado buena en este viaje. La verdad es que se marea mucho y tuvo bastantes náuseas todo el viaje.

Mercedes:

Entonces, la entiendo perfectamente porque yo también me mareo a veces, sobre todo en los coches, y más aún si hay curvas. Y es una sensación terrible, que te obliga a estar pendiente de las náuseas, del mal cuerpo que se te pone y que no se te pasa con nada. En fin, sólo lo sabe quien lo padece.

Michael:

Pues sí, ella lo pasó mal en el tren. Pero para acabar de empeorar las cosas, el taxi que cogimos en la estación de Chamartín, al llegar a Madrid, lo conducía un joven muy amable, pero muy agresivo conduciendo. 

Mercedes:

¡Qué mala suerte! Después de una mala noche en tren, un taxi mareoso por la mañana!…Una mala combinación, la verdad.

Michael:

Te aseguro que aquel taxista parecía decidido a demostrarnos que era capaz de hacer el viaje más rápido posible desde la estación hasta nuestro hotel. 

Mercedes:

¡Uf!

Michael:Imaginaos una carrera de taxi similar para mi mujer, que ya se bajó muy mareada del tren. 

Mercedes:

Te aseguro que puedo imaginármelo…¿Qué pasó finalmente?

Michael:

Pasó lo que tenía que pasar: contribuyó a aumentar el mareo de mi mujer.

Mercedes:

¡Claro!

Michael:

En fin, en otro orden de cosas, este taxista estaba encantado de que le habláramos en español, cosa que hicimos durante el viaje hasta el hotel, claro.

Mercedes:

Algo es algo, también hay personas que valoran el esfuerzo del que llega a otro país y se comunica en el idioma de los nativos. 

Bueno, y ¿qué tal, Roberta?, ¿se recuperó después? Es verdad que, aunque te sientes fatal cuando estás mareado, después se pasa si logras mantenerte alejado de trenes, taxis, coches y demás inventos diabólicos en marcha...

Michael:

Así es. Roberta se recuperó algunas horas después de llegar a Madrid.

Mercedes:

Menos mal.

Michael:

Al día siguiente, jueves, por la mañana, nos dedicamos a dar un paseo por la zona de nuestro hotel, la zona de Las Cortes Españolas, en el barrio de Las Artes y Las Letras. 

Mercedes:

Es uno de los barrios de Madrid que más me gustan. ¿Por dónde empezasteis?

Michael:

Empezamos justo desde nuestro hotel, situado frente a la Plaza de Las Cortes y, por tanto, frente al Congreso de los Diputados.

Mercedes:

 Sí, el Congreso de los Diputados, morada de los políticos españoles que están siendo, en la actualidad, contestados, criticados y amonestados por miles de ciudadanos que creen que no realizan un buen trabajo a favor de la gente.

Michael:

Exacto. 

Mercedes:

Continúa, Michael…

Michael:

Por la tarde, fuimos a visitar el Palacio Real, pero esta vez sí que llamamos previamente para asegurarnos de que iba a estar abierto. 

Mercedes:

¿Estaba muy lleno?

Michael:

No había mucha gente visitándolo, lo cual nos permitió disfrutar de un recorrido muy tranquilo a través de varios salones. 

Mercedes:

¿Qué te gustó más?

Michael:

Una de las salas que más me gustó fue la que está decorada con porcelanas.

Volvimos caminando desde el Palacio y fuimos a parar a la plaza Mayor.

Mercedes:

Me encanta la Plaza Mayor, con sus nueve puertas históricas, con su espacio diáfano, con sus terrazas…¡carísimas! No, en serio, es un espacio vivo, lleno de encanto.

Michael:

Como estábamos ya muy cerca de la Puerta del Sol,…

Mercedes:

Al ladito.

Michael:

… llegamos hasta allí para poder degustar algunas tapas de bacalao frito muy rico, en un sitio que nos habían recomendado.

Mercedes:

Eso sí que es saber elegir una buena tapa.

Es que esa zona tiene un montón de sitios buenos en los que tomar tapas típicas, con un vinito, con una caña, con lo que quieras. 

Supongo que viste que es muy típico tomar las tapas de pie, en la barra, sin sentarse.

Oye, me alegro de que probaras alguna buena tapa de bacalao, son muy ricas.

Bueno, Michael, creo recordar que me explicaste que tu esposa y tú queríais visitar Toledo, una preciosa ciudad castellana a la que se puede ir fácilmente desde Madrid.

Michael:

Efectivamente. Por eso el viernes nos levantamos pronto, para poder coger el AVE, el Tren Español de Alta Velocidad, para viajar a Toledo. 

Mercedes:

Qué delicia poder ir a Toledo en el Tren de Alta Velocidad, actualmente, ¡es una suerte!

Michael:

Desafortunadamente, todos los billetes de los dos primeros trenes que salían hacia Toledo, estaban agotados. Eso nos obligó a matar el tiempo en la estación madrileña de Atocha. Pero mi mujer aprovechó muy bien ese rato “perdido” y lo dedicó a comprar recuerdos para la familia, y especialmente para nuestros nietos.

Mercedes:

Es que hace mucha ilusión llevar recuerdos a la familia, y no digamos, a los nietos. 

Pero, en otro orden de cosas, déjame preguntarte ¿qué tal los mareos de Roberta en este nuevo viaje en tren?

Michael:

Pues mira, sorprendentemente, Roberta no tuvo ningún problema de mareos, ni nada similar, en el Tren de Alta Velocidad, en el AVE. 

Mercedes:

¡Qué delicia, no? ¿Y a qué se debió?

Michael:

El confort, la comodidad y la estabilidad de este magnífico tren, parece eliminar cualquier posibilidad de mareo.

Mercedes:

¡Menos mal! Me alegro…, me alegro un montón. Y desde luego estoy de acuerdo contigo en que los viajes en AVE son sumamente confortables. De hecho, parece que el tren ni se mueve, parece que no esté corriendo a 310 km por hora. Increíble.

Bueno, y ¿por dónde empezó vuestra visita a Toledo, así como vuestro primer contacto con uno de nuestros pintores más universales, El Greco?

Michael:

En Toledo hicimos una visita guiada por la Catedral y pudimos ver muchas pinturas de El Greco.

Después volvimos a Madrid a descansar, antes de cenar con mi amigo de Valencia y su familia (mi amigo con el que hacemos intercambio de idiomas desde hace tiempo).

Mercedes:

Creo que tuvisteis la oportunidad de conocer también Segovia, ¿verdad?

Michael:

Sí, porque además Segovia es la ciudad natal de mi amigo valenciano.

Mercedes:

Ajá, segoviano de origen y valenciano de adopción.

Michael:

 Sí, y tuvimos la suerte de que él y su mujer nos llevaran a Segovia y nos enseñaran lo mejor de la ciudad.

Mercedes:

Supongo que el Acueducto estará entre las visitas más importantes, porque es verdaderamente espectacular. El acueducto es una de las obras de ingeniería civil más importante de la época romana. Además, está muy bien conservado y su vista impresiona a todo el mundo que lo ve por primera vez.

Michael:

Sí, realmente hermoso, impresionante. 

Mercedes:

¿Verdad?

Michael:

Estuvimos paseando por toda la ciudad:  el Acueducto, el Alcázar, algunas de las iglesias románicas del barrio, los adornos góticos del exterior de la catedral…

Mercedes:

Supongo, Michael, que también tuvisteis una  jornada gastronómica memorable, ya que la cocina segoviana tiene manjares exquisitos entre sus especialidades.

Michael:

Pues sí. De hecho, poco después de llegar, tomamos una deliciosa ración de jamón y de lomo de cerdo en la Plaza Mayor de la ciudad. Deliciosa, te lo aseguro.

Mercedes:

Te creo, Michael, y sé que no exageras ni un ápice.

Venga, sigue explicándonos tu visita a Segovia.

Michael:

Más tarde, nos llevaron a comer al Parador de Segovia, que está a las afueras de la ciudad. 

Mercedes

El Parador de Segovia es muy, muy conocido, entre otros, por su famoso cochinillo asado, crujiente por fuera y tierno, tierno por dentro…Algo único y exquisito.

Michael

Como puedes suponer, lo probamos. Probamos el famoso cochinillo asado. Ése y el resto de platos están muy bien, bien presentados, bien elaborados, muy sabrosos, abundantes.

Comimos, por ejemplo, unas alcachofas guisadas con virutas de jamón ibérico,…

Mercedes:

¡Mmmm!

Michael:

 …excelentes; unos espárragos a la plancha, muy buenos; unas carrilladas con reducción de vino, que tenían un sabor increíble.

Mercedes:

Las carrilladas son un plato delicioso.

Michael:

Unos comieron cazuelitas de platos tradicionales de la zona: judiones de La Granja,…

Mercedes:

Muy famoso…¡y riquísimo!

A ver, sigue, sigue, con esos deliciosos platos…

Michael:

… arroz de matanza, sopa castellana y bacalao. Otros, incluido yo, comimos el famoso cochinillo asado, crujiente por fuera, efectivamente, y con la carne muy jugosa por dentro, acompañado de una buena ensalada. 

Mercedes: Espero que nuestros amigos no nos estén escuchando a la hora de comer, porque si no…, no podrán controlar el deseo de probar todos esos platos y todos esos sabores tan sugerentes. Increíble, el Parador.

Michael:

Pues mira, el sitio tiene aún más alicientes. 

Mercedes:

¿Sí? Cuéntanos.

Michael:

Desde el restaurante del Parador de Segovia, se puede contemplar una vista espectacular del Acueducto, de la Catedral y del Alcázar. 

Mercedes:

Tienes razón. Imagínate qué vistas. 

Michael:

Al fondo, podía verse la Sierra, con su típica silueta conocida como “la mujer muerta”. 

Mercedes:

Es cierto, con ese nombre se conoce la silueta de la sierra, sí: La Mujer Muerta

Michael:

Creo que no debe haber muchos sitios en España con una vista como ésta, ni un comedor tan elegante y con platos tan exquisitos como el del Parador.

Mercedes:

Te asombrarías, Michael, de la cantidad de sitios que hay en España con vistas espectaculares, preciosas, con paisajes singulares, únicos, y con una gastronomía local sorprendente y deliciosa.

En cualquier caso, la vuestra fue una visita de lujo a Segovia, tanto por las cosas que pudisteis ver, como por los platos segovianos -famosos en todo el mundo- que tuvisteis la suerte de probar. 

Michael

Sí, pero la vuelta a Madrid volvió a plantearle problemas a Roberta. 

Mercedes:

¿Qué me dices? 

Michael

Lo que oyes. La cosa es que tuvimos que volver por una carretera que atravesaba la montaña, ya que no había ninguna otra opción para regresar a Madrid. Y…¡Ya sabéis cómo son estas carreteras!

Mercedes:

¡Terroríficas!

Michael:

Subidas, bajadas, curvas y más curvas, cada vez más sinuosas, …en fin, lo peor de lo peor para alguien que se marea viajando en coche. 

Mercedes:

Estoy contigo: ¡lo peor de lo peor!

Michael:

Puedes imaginarte cómo le influyó a mi mujer… 

Tengo que reconocer que en parte la culpa es mía. 

Mercedes:

¿Por qué dices eso?

Michael:

Creo que debería de haberme sentado en el asiento trasero dejando  el de delante para Roberta. Pero, bueno, en ese momento no piensas que eso pueda ser tan importante…

Mercedes

Creo que a Roberta le ha quedado un recuerdo excelente de Segovia, pero un recuerdo muy desagradable del camino de regreso a Madrid. Y no me extraña.

Supongo que cuando llegasteis a Madrid, todo cambió.

Michael:

No creas, al llegar nos vimos inmersos en un enorme atasco de tráfico cerca del Palacio Real.

Mercedes:

Es como una pesadilla. Lo de los atascos de tráfico en las grandes ciudades, es una lata. Madrid, al igual que Barcelona y que otras grandes ciudades de España, tiene mucho tráfico, un volumen de coches que produce atascos de tráfico cada dos por tres.

Michael:

Sí, pero este atasco estaba además provocado por las manifestaciones de protesta de los madrileños por las difíciles condiciones económicas que afectan a España en estos tiempos tan difíciles que está viviendo.

Mercedes:

¡Pues sí!

Michael

Dado que nuestro hotel estaba en la misma calle del Congreso de los Diputados, había un bloqueo con vallas de la policía a lo largo de toda esa zona para proteger esa institución, el Congreso, de los ataques de los manifestantes.

Mercedes:

Sí, en los últimos meses ha habido varias manifestaciones en Madrid que pretenden llevar sus reivindicaciones al Congreso de los Diputados, a ver si los políticos españoles toman nota de lo que pasa en la calle y se enteran de una vez de la dramática y crítica situación que están sufriendo millones de ciudadanos.

¿Y cómo pudisteis salvar el bloqueo?

Michael:

Nuestros amigos nos dejaron en la fuente de Neptuno. Allí tuvimos que mostrar nuestra identificación a la policía, así como las tarjetas de alojamiento de nuestro hotel, para que nos dejaran pasar y poder volver a nuestra habitación.

Mercedes:

¡Pobres! Después de un día tremendamente cansado, Roberta con todo el malestar que producen los mareos, y encima con un problema de bloqueo policial para acceder al hotel... ¡Menuda aventura al final del día!

Michael:

Sí, por eso, al día siguiente lo planeamos totalmente diferente, un día de paseo y tranquilidad, sin transportes.

Mercedes

Eso suena fantástico, Michael. Una sabia decisión para contrarrestar los sinsabores del día anterior en materia de transportes.

Michael

La verdad es que nuestro último día en Madrid fue una delicia. Fue algo parecido a una segunda luna de miel. 

Mercedes

Eso suena aún mejor…

Michael

Pues, así fue. Pasamos el día desplazándonos a pie -sin taxis, ni buses, ni metro, visitando el Museo del Prado y paseando por el Parque del Retiro. Terminamos nuestra estancia en la ciudad con una cena en una terraza al aire libre de la Plaza de las Cortes.

Mercedes:

Y eso suena óptimo como despedida de Madrid. Me alegro de que Roberta y tú tuvierais un último día tan especial y tan agradable.

Michael, nos ha encantado tu relato de tus dos viajes a Madrid. Muchas gracias y hasta muy pronto.

Michael:

Ha sido un placer. Hasta pronto, Mercedes.




*******************************



Bueno, amigos, como hicimos en la anterior charla con nuestro amigo Michael, también hoy comentaremos algunas de las cosas que salen en este , y que creemos que os pueden ser muy útiles a la hora de encontrar las frases apropiadas para expresar una idea o una situación.


Empezaremos por resaltar el constante uso que hacemos ambos, Michael y yo, del pretérito indefinido para describir aquella situación. ¿Por qué? Todos lo sabéis: estamos hablando de una situación pasada, hace ya tiempo, sin continuidad -de momento- en el presente actual y sin ligamen con la actualidad. Vamos a repasar unas cuantas formas diferentes de indefinidos. Por eso decimos:


- ¿Volaste tú solo hasta Madrid?

- ¿Cuántos días estuviste?

- Me alojé en un hotel cercano a Sol.

- Nada más llegar, exploré esa zona.

- Me dispuse a visitar el monasterio.

- Pregunté a una señora.

- Ella me cortó.

- Pronuncié mal una palabra.

- No fue nada condescendiente conmigo.

- Tomé el hop on hop off para visitar Madriid.

- Me gustó el tour en autobús.

- Vi muchas cosas.

- Cuando llegué, me dijeron que estaba cerrado.

- Tuve la oportunidad de visitar la catedral.

- Me puse a pasear tranquilamente.

- Me tomé un expreso en el mercado de San Miguel.

- Me fui a la estación de Atocha.

- ¿Qué tal fue tu experiencia comunicativa con los madrileños?

- Me sentí cómodo en Madrid.

- La señorita me atendió muy bien.

- Ella me escuchó pacientemente.

- Le pedí información sobre el AVE.

- Me explicó las diversas opciones.

- ¿Pudiste ver el Museo del Prado?

- Estuve paseando por el Retiro.

- ¿Hubo algún rinconcito que te gustase especialmente?

- Disfruté mucho en el Museo Sorolla.

- Hice ese viaje con mi esposa.

- Lo organicé todo para pasar una noche en tren.

- Viajamos en un tren bastante moderno.

- Seguro que disfrutasteis de ese momento.

- Mi mujer pasó una noche bastante mala en el tren.

- Tuvo náuseas todo el viaje.

- Lo pasó mal en el tren.

- Mi esposa se bajó muy mareada del tren.

- Ella se recuperó horas después de llegar a Madrid.

- ¿Qué te gustó más del Palacio Real?

- Volvimos caminando hasta la plaza mayor.

- El viernes, nos levantamos pronto.

- Mi mujer aprovechó ese rato perdido para hacer compras para la familia.

- Mi mujer no tuvo problemas de mareos en el AVE.

- ¿Ah, no? ¿Y a qué se debió?

- Hicimos una visita guiada por la catedral de Toledo.

- Creo que tuvisteis la oportunidad de conocer Segovia.

- Estuvimos paseando por toda la ciudad.

- Tomamos una deliciosa ración de jamón en la Plaza Mayor.

- Nos llevaron a comer al Parador.

- Probamos el famoso cochinillo asado.

- Comimos alcachofas con virutas de ibérico.

- Tuvimos que volver por una carretera a través de la montaña.

- Nos vimos inmersos en un atasco de tráfico.

- Nuestros amigos nos dejaron en la fuente de Neptuno.

- Nuestro último día en Madrid fue una delicia.

- Pasamos el día paseando.


Etc.


Evidentemente, salen muchos más verbos tanto en presente descriptivo, como en imperfecto, etc. dependiendo de las funciones lingüísticas que se necesitan en cada momento, pero esto creo que ha sido un buen repasito del indefinido.


Bien. Continuemos. Cuando Michael le pregunta a una empleada municipal de la limpieza dónde está una determinada calle, le oimos decir:


- En mitad de la pregunta, ella me cortó.


¿Qué significa que alguien te corta cuando tú estás hablando?

Pues, en este caso concreto, significa que te interrumpe bruscamente, sin dejarte terminar la frase. Te interrumpe de manera abrupta, grosera, para decirte algo.

En este caso, Michael había pronunciado de manera inexacta la palabra calle. Y justo cuando estaba en ese punto de la frase:


- Discúlpeme, señora, ¿podría decirme cómo llego a la calle…?


Esta señorita Rottenmeier se enfadó porque, en mitad de una pregunta educada y correctamente planteada, aquel señor había pronuciado mal la elle de calle…¡Vivir para ver!


Por eso, nuestro amigos dice:


- Pero ella me cortó.


Y yo, sorprendida, le pregunto:


- ¿Cómo que te cortó?


Y él contesta:


- Lo que oyes


Respuesta que solemos dar, en forma de frase fija, hecha, para decir:


- Aunque no te lo creas, así fue.


 Esto es:


- Lo que oyes.


La repipi e intolerante señora, le soltó una bronca según la cual, si te pones a hablar español, tienes que intentar -como mínimo- pronunciar las palabras correctamente. 


En fin, huelgan los comentarios, excepto el de agradecer que esta señora no haya elegido la profesión de profesora de español, porque si ella enseñara español…¡pobres alumnos!


Cuando yo contesto a este relato, entre otras cosas, digo:


- En todos sitios hay gente poco dispuesta a echar una mano a quien lo necesite.


Esta frase hecha, “echar una mano”, se usa mucho en español para decir que ayudas a alguien.


Por ejemplo:


- ¡Pero, hombre! Si te estás pintando el piso. Mañana mismo vengo a echarte una mano.


O:


- Oye, ¿quieres que te eche una mano con el informe sobre el estudio de mercado? Puedo encargarme de un par de apartados.


O:


- Hola, cariño. Oye, échame una mano con la comida o no acabaré a tiempo para cuando lleguen los invitados.


O:


- Espera, déjame echarte una mano con las maletas.


Etc. 


También menciona que, a causa de haber pronunciado mal “calle”, recibió una bronca de esta empleada municipal.


Recibes una bronca cuando alguien te manifiesta su disgusto de malas maneras, a gritos y agresivamente, por algo que has dicho o hecho y que a esa persona no le gusta.


Bronca entraña, normalmente, gritos, malas maneras, voces fuertes, etc. Una bronca es una reprimenda, una regañina, una discusión con mucha vehemencia.


Se dice mucho de esta forma: “recibir una bronca”, si habla quien la ha recibido. Si no, si habla quien estaba más enfadado, se dice: echarle la bronca a alguien.


Por ejemplo:


- Estoy harta. Cada vez que llego a casa después de las diez, mi padre me echa una bronca de espanto.

- ¡Qué rollo, no?

- Pues sí, porque estoy hasta el moño de recibir broncas cada dos por tres.


O:


- ¿Ya te vas?

- Sí, sí, que si no mañana volveré a llegar tarde al trabajo, y el jefe ya me ha echado la bronca dos veces.

- Bueno, ¿y qué! Mejor recibir otra bronca, que perderte la fiesta.

- Oye, guapo, que no puedo volver a llegar tarde. Adiós. Hasta mañana.


O:


- No se puede vivir al lado de esta pareja. Están de bronca cada dos por tres y gritan como posesos.

- La gente así es terrible. Yo también tengo unos vecinos que organizan unas broncas de escándalo. Una noche llamaré a la policía.


O:


- No, no quiero volver a hablar con él de este tema, si no, tenemos una bronca cada vez que tocamos el tema.


Etc.


Bien, en otro momento, yo le comento a Michael que nadie dijo que sería fácil llegar a otro país y que todo fuera sobre ruedas.


Esta frase hecha, “algo va sobre ruedas”, quiere decir que algo es fácil, que un asunto se desarrolla de manera fácil y sin esfuerzo, que algo marcha bien, que va como la seda (que también se dice).


Un par de ejemplos serían:


- Estoy muy contenta con la tienda que hemos abierto hace poco. La verdad es que el negocio va sobre ruedas y creo que vamos a vivir bien de él.


O:


- Hola, Juan. ¿Qué tal tu nueva vida de casado? ¿Qué tal el matrimonio?

- Pues, chico, la verdad es que va sobre ruedas. Estamos muy enamorados y las cosas van muy bien entre nosotros.


¿De acuerdo?


Bueno, saltamos un poquito en el diálogo, para llegar al momento en el que hablamos del autobús hop on hop off que Michael ha tomado para ver Madrid.


La frase es:


- Es un autobús que recorre detalladamente todo el centro de Madrid.


Os la recuerdo para que fijemos este verbo un poquito, el verbo “recorrer”, que es el más adecuado para decir que un vehículo, o una persona, atraviesa un espacio en toda su extensión y puede ver todo lo que había planificado ver. Recorrer un espacio es atravesar toda la ruta marcada, es hacer un trayecto en detalle.

El sustantivo es el recorrido (que coincide con el participio del verbo), o lo que es lo mismo, el trayecto efectuado, el itinerario planificado.


Por ejemplo:


- Me encantaría recorrer a pie todo el camino de Santiago. Algún haré todo ese recorrido con mis mejores amigos.


O:


- He viajado a España durante dos meses. He recorrido el país de norte a sur y de este a oeste. Ha sido una maravilla.


O:


- ¿Te gustaría recorrer toda Cataluña conmigo? Podríamos organizar un viaje inolvidable.


O:


- He recorrido muchos países, pero en ninguno de ellos me siento como en España. Aquí está mi casa, mi amor, mis hijos, mis comidas favoritas,…En fin, mi vida.


O:


- El recorrido por los Picos de Europa es una maravilla. Pero te tiene que gustar la montaña, andar y escalar.


O:


- Estuvimos dos semanas viajando por Europa, pero hicimos un recorrido poco turístico. Fuimos a pequeñas ciudades y a sitios exóticos. ¡Una pasada!


O:


- ¡Uf! Estamos agotados. Nos hemos recorrido toda Barcelona a pie y ahora no podemos ni movernos...


Etc.


¿Veis, verdad?


Hay otro tema que ocupa un lugar importante en el relato que Michael nos hace de estos viajes a Madrid, y es cuando dice:


- Mi mujer se marea mucho y tuvo bastantes náuseas durante todo el viaje.


¿Qué queremos decir cuando explicamos que alguien se marea mucho? ¿Qué es marearse?


Bueno, marearse puede significar varias cosas. 

Una de ellas puede ser perder momentáneamente la consciencia. Vas por la calle y ¡plaf!, durante un instante te parece que te vas a caer y no tienes control sobre tu cuerpo. Dices: ¡Huy, para, para que me mareo! ¡Uf! ¡Qué susto!


También se dice cuando empinas el codo de más, o sea, cuando vas un poco piripi porque has bebido más de la cuenta. Y dices: “Ayer acabé mareado como una sopa…¡No puedo mezclar vino, cerveza y cubatas! No lo aguanto bien.”


O también, como en nuestro diálogo, marearse es sufrir las consecuencias de un viaje en el que se te va un poco la cabeza, el estómago se te revuelve y tienes incluso ganas de vomitar. Esa sensación de querer vomitar, que te sube desde el estómago a la gargante, es lo que llamamos “náuseas”.


El sustantivo es el mareo. Cuando te da un mareo, tienes la cabeza aturdida, o todo te da vueltas, y tienes una desagradable sensación de malestar corporal: náuseas, desequilibrio, vómitos..., mucho malestar, el cuerpo revuelto y sin ganas de nada.


El mareo suele desencadenarse al viajar en vehículos como el coche, el tren o el barco. Cuanto más intenso es el movimiento del vehículo, peor evoluciona el mareo. Es decir, un fuerte vaivén del barco, o el movimiento del coche en las curvas, puede empeorar mucho los síntomas del mareo. 


Asociado al mareo, solemos decir que se nos ha puesto mal cuerpo, que es esa sensación de malestar y náuseas.

Por eso yo le digo que:


- Yo también me mareo a veces, sobre todo en los coches, y más aún si hay curvas.



Otros ejemplos:


- Estoy preocupada por el crucero que haremos este verano en barco. No sé qué tal lo pasaré, pues en barco es donde más me mareo.


O:


- Oye, chicas, ¿no os importa que vaya delante? es que me mareo mucho en el coche, pero si voy detrás, el doble.


O:


  • Juan, ¿puedes para el coche? Es que me estoy mareando con tanta curva, y tengo náuseas. Necesito que me dé el aire fresco.


Etc.



Después añado:


- Aunque te sientes fatal cuando estás mareado, después se pasa si lobras mantenerte alejado de trenes, coches y demás inventos diabólicos en marcha.


Veis que cuando decimos “se pasa”, queremos decir que el mareo se acaba y que la persona se recupera, vuelve a estar bien.


Michael nos comenta después que pudieron visitar uno de los bares de tapas famosos de Madrid, en el que pudieron probar y disfrutar algunas tapas de bacalao frito. ¿Sabéis que el el bacalao? (Y cuidadito, no digáis nunca “badalado”, porque es bacalao). Es un pescado que comemos de muchas maneras diferentes en España, y todas buenísimas: hay bacalao al pil-pil, bacalao frito, bacalao con pisto, bacalao con tomate frito, bacalao desalado en las ensaladas,… bueno, un montón de platos típicos realmente ricos. 


Y también son famosas las tapas de bacalao, pequeñas porciones de este pescado rebozadas, fritas, doraditas, y que saben a gloria con una caña, en un bar donde sepan hacerlo bien, claro.


Cuando Michael y su mujer van a visitar Toledo, no encuentran billetes y tienen que esperar un buen rato en la estación. Michael dice:


- Eso nos obligó a matar el tiempo en la estación madrileña de Atocha. Pero mi mujer aprovechó muy bien ese rato perdido y lo dedicó a comprar recuerdos para la familia y los nietos.


Bueno, aquí tenemos una frase, matar el tiempo, que significa que buscas algo que hacer para no aburrirte y no malgastar un rato en el que no puedes hacer otra cosa.


Por ejemplo, matas el tiempo de viaje en el Metro, leyendo un libro; o en la sala de espera del médico, matas el tiempo repasando tu examen de Historia. Es decir, hay un tiempo extra que no estaba planificado, y buscamos algo que hacer para darle utilidad. En este caso, Michael y su mujer tenían que esperar necesariamente para coger un tren al cabo de un largo rato; por lo tanto, decidieron matar el tiempo comprando recuerdos para su familia.


Recordad: matar el tiempo, o buscarse algo que hacer para que el rato se haga más corto; evitar el aburrimiento con una actividad, o con una distracción.


Querría comentar muchas más cosas, pero no es posible por una cuestión de tiempo. Así que, finalmente, comentaremos una cosita más del regreso de nuestros amigos a Madrid, desde Segovia. 


Cuando llegan a Madrid,…


- …Nos vimos inmersos en un enorme atasco de  tráfico


Se vieron inmersos en un enorme atasco de tráfico, es decir, se encuentran en medio de una congestión del tráfico de vehículos. Eso es un atasco de tráfico, un parón del tráfico rodado, un embotellamiento, se dice también. 


En las grandes ciudades suele haber muchos atascos de tráfico. Hay atascos en las horas punta, hay atascos cuando llueve, cuando hay un acontecimiento deportivo,…bueno, en muchas ocasiones. Hay muchos coches y hay muchos atascos, en consecuencia.


Bien, queridas amigas y queridos amigos, hoy lo dejamos aquí, no sin antes recordaros que hay bastantes fotografías sobre Madrid, Toledo, Segovia, y sobre algunos más de los temas de los que hablamos en esta conversación. Podéis mirarlas en la Guía Didáctica (no en la transcripción, sino en la Guía del episodio), en nuestro sitio web www.spanishpodcast.org


Esperamos que hayáis disfrutado este episodio, tanto como Michael y yo hemos disfrutado conversando sobre sus viajes. Esperamos también que hayáis aprendido algo nuevo, que hayáis repasado muchas cosas, y que hayáis profundizado en otras. 


Hasta nuestro próximo encuentro, mis mejores deseos para todos vosotros. Que tengáis una semana estupenda y que sigáis con vuestro entusiasmo íntegro para seguir avanzando con vuestro español.

Chao. Nos vemos.





 © Spanishpodcast, 2007-2017