Cuando el río suena, agua lleva



Cuando el río suena, agua lleva


Hola queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Aquí, Mercedes, emitiendo un nuevo podcast desde Barcelona. Este nuevo podcast, el nº 171, titulado : “Cuando el río suena”, agua lleva, recoge las locuciones y frases hechas más famosas del español, basadas en el elemento temporal que venimos repasando ya en los episodios 169 (Un sueño erótico) y 170 (Cuando quieras quitarme la vida…). 

En este nuevo episodio, conoceremos todos estos usos del “cuando” temporal y disfrutaremos mucho con esos sabios y profundos dichos cuya palabra inicial es siempre “cuando”. 

El título, Cuando el río suena, agua lleva, es el de uno de estos proverbios, quizás uno de los más conocidos, más populares y más repetidos en cualquier conversación entre nativos españoles. Vamos a conocer todo este tesoro de la lengua popular y así afianzar un poquito más esta particula temporal tan profusamente usada en mi idioma.

Episodio nº 171: Cuando el río suena, agua lleva. Vamos allá.


Pues bien, amigos, en este episodio, y tal como acabamos decir, cerramos la ronda del “cuando” temporal con dichos muy, muy populares en español. En todas estas frases, el cuando adverbial temporal viene a significar:


- En el momento en que…

- En las ocasiones en las que…

- La vez que…


Y también, en otros casos, se convierte en una especie de “cuando” condicional equivalente a un “si…”. Ahora lo vamos a ver.


1) Empezamos ya con el refrán que da título a este episodio, uno de los más conocidos y repetidos en las conversaciones habituales,  y que dice así:


- Cuando el río suena, agua lleva


¿Qué quiere decir esto? Pues decimos esta frase cuando hay una información, o un rumor, que no sabemos si es cierto o es falso, un rumor de cuya veracidad no estamos seguros, una información cuya certeza no ha sido probada. Pero que, por el hecho de que se está hablando de ello, surge la duda de que pueda ser cierto.

Decimos: “Si tanto, tanto, se habla de este asunto, algo de verdad habrá en ello”.

La comparación es ésta: un río suena, hace ruido, porque lleva agua, claro, porque tiene un caudal de agua que hace ruido al discurrir por el cauce de ese río. Si el río no tuviera agua, si estuviera seco, no habría ningún sonido, no sonaría. Si suena es porque contiene..., porque lleva agua.

Es como decir:

- Si el río suena es porque lleva agua

O:

- En las ocasiones en las que el río suena, es porque tiene un buen caudal de agua que baja deprisa y va frotando las piedras, la tierra, etc.

Trasladado al significado con el que lo usamos, es:


- Si tanto se habla de este tema, si este tema hace tanto ruido,  será porque algo hay detrás de ello.


Ah, esperad amigos, que quiero decir una cosita, ya desde este primer proverbio, una cosita que es válida para todos ellos. Y es que las frases -principal y subordinada que los forman, normalmente - no son intercambiables, no se les puede cambiar el orden. O sea, yo no puedo decir:

- Agua lleva el río cuando suena

O:

- El río suena porque lleva agua

O:

- Lleva agua el río cuando suena


No, no, no, en absoluto, no. Los dichos y proverbios son estructuras fijas de la lengua que se entienden como tales, como proverbios, porque siempre se dicen igual, siempre, sin variar ni un ápice ni sus elementos ni el orden en el que están puestos. ¡Muy importante, eh!

Así que, si se dice de otra manera, ya no es ese dicho que tiene un significado concreto, específico y compartido por todos. Si lo digo de otra forma, sería otra cosa, con otro sentido. Pero si queremos usar esa frase hecha que todo el mundo entiende y cuyo significado se comparte entre todos los hablantes de una lengua, hay que decirlo como es, y en este caso:


- Cuando el río suena, agua lleva


Seguro que unos ejemplos os ayudarán a redondear el significado de este dicho:


A:¿Sabes que Luis y Martín cierran el restaurante?

B:¿Qué me dices! Pero si les iba muy bien…

A:Sí, pero dicen que Luis es muy aficionado al juego y que ha perdido un montón de dinero en los casinos.

B:Huy, no me lo creo, Luis es un tipo estupendo.

A:Pues yo no estaría tan segura. Lo he oído decir varias veces y cuando el río suena, agua lleva.


Quiero comentaros otra cosita, válida también para muchos dichos y refranes, y es que algunos de estos refranes son tan conocidos, tan populares, y salen tan a menudo en las conversaciones, que muchas veces se usa sólo la primera parte del mismo, o sea, se dice:


- Cuando el río suena…


Y todo el mundo sobreentiende la frase entera, por supuesto. Y ya veréis como esto pasa con otros dichos. Vamos con algunos ejemplos más.



A:¿Has oído lo de que Rajoy quiere volver a recortar los sueldos por enésima vez?

B:No me lo puedo creer. No se atreverá a seguir machacándonos de esta manera…

A:Pues se está diciendo en todos sitios, en la prensa, en la tele, en las tertulias, y ya sabes, cuando el rio suena…

B:¡Dios, qué país!


¿Se entiende, verdad? Recordadlo, porque todos los dichos que vamos a aprender empiezan por “Cuando…” tal y tal y tal,…tal otra cosa. ¿Lo recuerdas? Venga, repítelo:

(repetición)


Eso es.

Ahora, conmigo:


- Cuando el río suena, agua lleva (despacio)

- Cuando el río suena, agua lleva (normal)


Recordad, queridas amigas y queridos amigos, que con este dicho nos estamos refiriendo a que los rumores pueden tener fundamento, a que las habladurías pueden tener algo, o mucho, de cierto. Nos estamos refiriendo a que si se comenta esto o lo otro, o lo de más allá, algún motivo habrá… 

Ah, en algunas áreas lingüísticas de Latinoamérica, el dicho es:


- Cuando el río suena, piedras trae


El sentido es el mismo, claro : cuando hay rumores insistentes sobre un asunto, hay que sospechar que esos rumores tengan una parte de verdad.


2) Bien, chicos, poneos las pilas, que estamos aprendiendo y repasando cosas muy, muy interesantes. Vamos con el segundo:


- Cuando seas padre, comerás carne


O, en algunas zonas:


- Cuando seas padre, comerás huevos


Yo he oído ambas, ambas frases -cuando era pequeña-, con carne y con huevos, por igual.

Una frase muy usada también y sobre todo, por gente mayor. Cuando un padre, una madre, un abuelo, etc. no permite al hijo hacer algo por ser demasiado joven, o...o algo así,  suele acompañar el sermón correspondiente con esta frase final:


- Cuando seas padre, comerás carne

O:

- Cuando seas padre, comerás huevos


Se usa también, a veces, para frenar las aspiraciones de alguien que quiere más favores, o más méritos, o más privilegios, que no le tocan, ni por edad, ni por experiencia, ni por estatus, etc.

En el caso del uso que los mayores pueden hacer de esta frase hecha, respecto a los más jóvenes, podemos compartir los siguientes ejemplos:


Hija :Papá, ¿me puedo llevar el coche el fin de semana? Vamos todos a visitar a Elena y necesitamos dos coches.

Padre:Pues no, hija. Tu madre y yo vamos a ir precisamente a pasar este fin de semana a la costa.

Hija :¡No hay derecho! El señor manda y el resto obedecemos…

Padre:¡Pues, mira,…sí! Así es. Y sin enfados. Cuando seas padre, comerás carne


(No se suele cambiar el género por estar hablando con una mujer. Es decir, no se dice “Cuando seas madre, comerás carne”. El refrán es siempre en masculino, padre, “cuando seas padre, comerás carne, o comerás huevos”).


O:


Hija :Mami, hoy volveré tarde. No me esperéis despiertos.

Madre :A las 11, aquí, María.

Hija :Pero mamá, a las 11 empieza lafiesta.

Madre :Me da igual. Tienes 15 años y vuelves a las 11.

Hija :¡Qué cara! Papá y tú volvísteis ayer a las 3 de la madrugada.

Madre :María, no hay discusión. Y no protestes más. Cuando seas padre, comerás huevos.

Hija :¡Tú y tus frasecitas! ¡Brrr!


O:


A:¿Sabes que Sergio se va a Bangkok para firmar el contrato con los tailandeses?

B:¡Jo, qué suerte! ¡Menudo viaje! Y nada menos que dos semanas…

A:Pues sí. Privilegios de ser el manger de la empresa.

B:Yo también quiero ir a Bagkok.

A:Pues va a ser que no, Adolfo. Tendrás que esperar y ascender de estatus. Cuando seas padre, comerás huevos.


Parece que el origen de esta frase se sitúa en las épocas en las que había escasez de alimentos. La carne era muy difícil de conseguir, al igual que los huevos. Y a veces, cuando se conseguía, se le guardaba al padre para poder alimentar al que trabajaba más duro y traía dinero para vivir. Puede ser que ése sea el origen, tiene algo de  lógica.




3) Bien. Otro dicho muy bonito y muy conocido, es el que dice:


- Cuando las barbas de tu vecino veas quemar, pon las tuyas a remojar


Ya sé que recordáis perfectamente que tu vecino es quien vive cerca de tu casa, en tu misma calle, o cerca de tu piso, en tu propio edificio.

Entonces, claro, si tú ves que las barbas de tu vecino están ardiendo, se están quemando, mejor te preparas y mojas bien las tuyas, por si te llega el fuego, ¿no?

Es un dicho que significa que tenemos que observar lo que pasa a nuestro alrededor, observar los males de los demás y adelantarnos a ellos para evitarlos (si podemos, claro). Es decir, evitar caer en los mismos errores de los demás, para evitarnos así consecuencias nesfastas para nosotros.

Muchas veces oiréis este refrán de esta forma:


- Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar


Con el mismo significado, obviamente. Los que saben mucho de la historia de la lengua española y de sus refranes, dicen que este “pelar” -de este refrán- no es exactamente cortar el pelo de la barba, o rasurarla, o afeitarla, no, sino que -en español antiguo- “pelar” era también arder, quemarse. 

Este refrán se ha encontrado en textos antiguos que van del siglo -qué sé yo...- XIV hasta la actualidad. Hay otros lingüistas que dicen que el original no habla de “barbas”, sino de “bardas”, que significa valla de madera, cerca, y que en realidad el refrán se refiere a que cuando ves arder la valla de tu vecino, tienes que echarle mucha agua a la tuya, para evitar que se queme. En fin, curiosidades del lenguaje.

Actualmente, las dos formas más comunes y conocidas de este refrán son las que decíamos al principio:


- Cuando las barbas de tu vecino veas quemar, pon las tuyas a remojar

O:

- Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar


Siempre con ese sentido de que, tras conocer la desgracia ajena, tenemos que estar prevenidos por si un día nos sucede a nosotros lo mismo. Prevenidos y preparados para atenuar el golpe, para minimizar las consecuencias.

Claro, si la barba está mojada, no prende en ella tan fácilmente el fuego; o no prenderá, o no arderá, en absoluto.  Hay que intentarlo, al menos.

(Ay, mira, os cuento una anécdota muy chula, a nivel de lenguaje).

Hace relativamente  poco tiempo, cuando hubo el crash económico de Chipre -¿recordáis?-  y la Unión Europea decidió “rescatar” (entre comillas...) la Banca chipriota, dejando los ahorros de los inversores retenidos, y posteriormente recortados, pues..., cuando pasó esto, uno de los mejores humoristas españoles, Forges, adaptó este refrán a esa circunstancia e hizo uno de los mejores chistes que podían hacerse sobre este tema. La adaptación de este dicho, dio como resultado este otro:


- Cuando los ahorros de los chipriotas veas merkelear, saca los tuyos del Banco y ponlos bajo el sofá


¡Está bien claro, no?

(Bueno, “merkelear”, de Merkel)


A pesar de la trágica situación de Chipre, esta adaptación del proverbio, me pareció de lo mejor. Y nos hizo sonreir a todos, ¿no? Nos estaba diciendo a los españoles, a los portugueses, a los italianos, a los griegos, etc. a todo el mundo, que viendo lo que le pasaba al dinero ahorrado de nuestros vecinos chipriotas, puesiéramos el nuestro a salvo. Y por eso hizo este otro dicho:


- Cuando los ahorros de los chipriotas veas merkelear, saca los tuyos del Banco y ponlos bajo el sofá


Bueno, pues, ahora que conocéis el dicho original, también podéis entender éste, espero.

Ah, y…¡vete tú a saber qué diremos en España de aquí a unos meses…! (Cruzo los dedos para llamar a la buena suerte…).

Bueno, a continuación vamos a explicar unos cuantos dichos más, pero no lo haremos con tanto detalle como los anteriores, para economizar un poquitol tiempo, en lo posible.

4) El siguiente es uno de esos refranes sabios donde los haya, y de lo más divertido. Dice así:


- Cuando el filósofo señala la luna, el tonto se fija en el dedo


En español, podemos encontrarlo también con este otro enunciado:


- Cuando el sabio señala la luna, el necio se fija en el dedo


El proverbio está basado en la pareja de opuestos:


- Listo / bobo

- Filósofo / tonto

- Sabio / necio

- Inteligente / torpe

- Vivo / estúpido

- Lúcido / imbécil


Etc. Etc. 


Y el “cuando” conforma una frase temporal que nos describe el momento en el que se hace algo.

Y…¿qué quiere decir esta frase de que cuando el filósofo señala la luna, el tonto mira el dedo? Pues que, ante un mismo hecho, puede haber dos maneras de interpretarlo: la que mira el hecho en su totalidad, sabe mirar lejos, o a largo plazo, trascendiendo lo concreto para ir a lo esencial y hace funcionar su inteligencia para analizar la realidad. Pero mientras el filósofo hace esto, el tonto levanta la cabeza, e incapaz de pensar sobre lo que se habla (la luna), se fija en el instrumento que la señala y ahí se queda, se queda en lo inmediato, en lo fácil, en lo cercano, en lo primero que ve, y no es capaz de ir más allá. No es capaz de ir más allá de lo primero que han visto sus ojos. El tonto no puede explorar el entorno, ni el contexto, ni buscar razones para lo lejano y desconocido -la luna, en este caso. El tonto no tiene perspectiva, no tiene horizontes.

Precioso proverbio, ¿no?

Cuando el listo intenta comprender e interpretar más y más la realidad, el bobo se queda con lo primero que le ponen delante. Cuando el sabio intenta profundizar en las razones de las cosas, el necio prefiere no ir más allá de lo más cercano y visible. Cuando el filósofo busca los porqués de la existencia, la vista del torpe (su mente) choca con el primer obstáculo que aparece ante él, y ahí se queda.

Dicen que este proverbio es de Confucio y que se tiene noticia de su existencia quinientos años antes de Cristo. ¡Madre mía! O sea que fijaos si hace tiempo ya que se sabe que las maneras de analizar un mismo hecho son tantas como granos de arena tiene el mar, y están en un ranking de cero a…yo qué sé cuánto…de cero…¡al infinito, casi!


Recordad:


- Cuando el sabio señala la luna, el necio se fija en el dedo

O:

- Cuando el filósofo señala la luna, el tonto se fija en el dedo


5) Tenemos ahora otra frase hecha, usada profusamente en español, que dice así:


- Cuando menos se espera, salta la liebre


La liebre es ese animalito que corre muchísimo, corre velozmente, de anatomía parecida a un conejo, con mucho elo largo en el cuerpo, orejas grandes y puntiagudas, y cuya carne es muy apreciada en algunas cocinas.

La expresión puede ser:


- Cuando menos se espera, salta la liebre

O:

- Cuando menos lo esperas, salta la liebre

O:

- Cuando menos te lo esperas, salta la liebre


Lo podéis oír de estas tres maneras.


El significado de este refrán es el de que, en el momento más inesperado, en el momento en que tú no  esperas nada, en ese momento…¡zas!, pasa algo inesperado, “salta” un suceso hasta nosotros, “salta la liebre”.

Es decir, algo inesperado sucede.

Se usa también para decir que si has esperado algo con grandes dosis de paciencia, y finalmente sucede, has obtenido la recompensa a tu paciencia.

A ver, unos ejemplos:


Madre:Bueno, hija, no te rindas. Tú sigue llevando tu curriculun a todos sitios. Ya verás como alguien te ofrece un trabajo.

Hija :No sé, mamá, no lo creo.

Madre:Pues claro que sí, ya lo verás, cuando menos lo esperas, salta la liebre.

Hija :¡Ojalá tengas razón!


O:


- Bueno, compañeros, después de llevar veinte meses en estas excavaciones, hemos encontrado un tesoro arqueológico. Ya os lo decía yo, si se tiene paciencia, cuando menos lo esperas, salta la liebre.



6) Vamos con un nuevo dicho. En el sexto lugar tenemos un dicho precioso que reza así:


- Cuando el dinero habla, la verdad calla.


Claro y diáfano, ¿verdad? Esta frase: “Poderoso Caballero es Don Dinero”, que  decía Francisco de Quevedo, aquel gran, gran poeta y escritor del Siglo de Oro español, decía esta frase en uno de sus poemas más conocidos.

Pues sí, amigos, el dinero habla, dicta las normas, dice hacia dónde hay que ir y a dónde no, rompe voluntades, quebranta la moral, fomenta la mentira y la falta de ética, y muchas veces mata la verdad. 

No siempre, no siempre, lo sé, hay muchas y honrosas excepciones, pero la mayoría de las veces, el dinero habla, manda y dicta las normas. 

Y si no, preguntemos a los mercados, a los lobbies financieros, a los grandes capitales evadidos, al dinero negro, a los Bancos, a los clubs de fútbol que fichan estrellas millonarias, preguntemos a los traficantes de drogas, de diamantes o de armas, preguntemos a los que blanquean dinero sin ser pillados, a los explotadores del tercer mundo…Preguntémosle al mundo quién manda. La respuesta será unánime: el dinero. No el dinero honesto, evidentemente, el que se gana con un trabajo, el que es el resultado de una formación, de una dedicación, de una función social. No ése, no. Nos referimos al otro dinero, al dinero exprés, al dinero negro, al que proviene de asuntos turbios, corruptos o directamente criminales. Este último es el que acompaña la mentira, la estafa, la corrupción, el engaño, la injusticia, el delito o la ausencia total de ética, antónimos todos ellos de justicia, solidaridad, ética o verdad. De ahí:


- Cuando el dinero habla, la verdad calla.



Poderoso caballero es Don Dinero”, decía Quevedo. Poderoso y mentiroso. Cuando el dinero habla, la verdad calla.


7) Conozcamos ahora -en el lugar número siete- otro proverbio que me encanta, me gusta mucho. Quizás no es tan conocido, pero era muy usado en mi tierra de origen, en un pequeño pueblecito de Castilla-La Mancha. Allá, en las zonas de habla manchegas, se decía mucho esta maravilla de refrán:


  • Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue


Ya voy, ya voy..., despacito, éste es difícil.



  • Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue



¿Habéis entendido algo? Quizás no, porque no sabéis lo que es una “linde”. Bueno, pues una linde es un sendero, un camino que hay en algún sitio, sobre todo en el campo.

Y ya veis que vuelve a salir la pobre figura del tonto, del bobo, del infeliz con pocas luces que tiene un ladrillo por cabeza y que no puede ver más allá de sus narices.

Es verdad que antes, en otro tiempo, no había misericordia ni comprensión alguna con la figura de una persona con bajo cociente intelectual. Sobre todo en ambientes rurales, en los pueblos de “la España profunda”, el tonto era tonto y no había nada más que hablar.

De ahí hacen refranes como éste: una persona, digamos, cortita, con pocas luces, coge un camino, se pone a andar, a andar y andar, y venga andar. Y en un momento dado, el camino se acaba, pero esta persona no sabe interpretar que hay un límite, y sigue y sigue y sigue, aunque ya no haya camino.

Esa es la esencia del dicho: hay gente, quizás un tanto obtusa, poco reflexiva, obsesionada por algo, que no sabe poner límites a lo que debe terminar. Y sigue, y sigue, y sigue,…aunque no hay camino ya, aunque vaya directo al precipicio.

Pero fijaos qué sonoridad tiene la frase:


- Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue


Cuando alguien emprende un camino, un asunto, de manera fanática u obsesiva, no sabe ponerle límites, y no sabe, o no puede, o no quiere ponerle fin.


Por ejemplo:


Luis:No soporto más al vecino. Cada noche, la música a todo volumen hasta las tantas de la madrugada.

María:Pues denúncialo.

Luis:Ya lo he hecho. He llamado dos veces al Guardia Urbana y he ido varias veces a decirle que no podemos dormir. Pero, sí, la próxima vez le pongo una denuncia en Comisaría.

María:No lo dudes. Hay gente que cree que vive en una isla desierta. Tienes que parar a ese idiota. Ya sabes, cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue.


O:


Rosa:Estoy agotada. Jorge y yo nos pasamos el día discutiendo.

Patricia:¿Por qué? ¿Qué os pasa?

Rosa:Pues que Jorge quiere que compremos un piso, y yo no lo veo claro.

Patricia:¿No?

Rosa:Pues no, porque es tener una hipoteca para el resto de nuestra vida.

Patricia:¿Y a Jorge le da igual?

Rosa:No, pero quiere comprar un piso a pesar de todo.

Patricia:Ay, hija, te compadezco, porque cuando un tonto coge una linde…

Rosa:Sí, exacto. La linde se acaba y el tonto sigue. ¡Oye, no le digas tonto a mi novio…!



8) Bien. Vamos con otro conocido dicho:


- Cuando una puerta se cierra, otra se abre


Que quiere decir que cuando pasa algo malo, otra cosa buena aparece. O que cuando sucede una desgracia en tu vida, la fortuna se encarga de repararla, ofreciéndote un consuelo, una circunstancia favorable.

Suele decirse para consolar a alguien que lo está pasando muy mal a causa de un infortunio, de una mala situación, de un dolor físico o emocional, etc. Y con esta frase le ofrecemos consuelo, le ofrecemos una esperanza de que ni lo bueno ni lo malo dura cien años. Y que todo llega y todo pasa. Incluso lo peor.


- Cuando una puerta se cierra, otra se abre


- Cuando una desgracia viene, algo bueno te esperará después


- A pesar del infortunio, busca la suerte, busca el bienestar


En realidad, estamos diciendo que nunca hay que perder la esperanza, que hay que luchar para superar los fracasos y ver el lado bueno de la vida. Con esta frase decimos que, ante la adversidad, tenemos que confiar en salir adelante, que siempre habrá una manera de salir adelante.

Decimos que cuando algo acaba y nos duele, empiezan otras cosas en nuestra vida que pueden aportarnos bienestar, alegría, satisfacción, amor, felicidad,…posibilidades de estar mejor. Es cierto que hay que luchar para ver esas otras cosas y cierto también que lleva mucho tiempo, mucho tiempo a veces, pero…¡sí se puede!

Lo vais a comprender al cien por cien con unos cuantos ejemplos:

Paco les da una mala noticia a sus amigos.


Paco:Chicos, tengo que daros una mala noticia.

Amigos:¿Qué dices, chico, qué pasa?

Paco:Pues…que…Lola y yo hemos roto.

Amigos:Pero ¿cómo es posible? No puedo creerlo.

Paco:Bueno, la relación no funcionaba desde hace ya meses y hemos decidido dejarlo de mútuo acuerdo.

Amigos:¡Ostras, tío! ¡Qué mal rollo! Debes estar hecho polvo.

Paco:Hombre, he estado mejor. Pero bueno, la vida sigue. Hay que mirar hacia adelante. Además, ya se sabe, cuando una puerta se cierra, otra se abre.

Amigos:¡Claro que sí! ¡Ánimo, chico! Aquí nos tienes para lo que sea.


O este otro diálogo entre Maritxu y Gerardo.


Maritxu:Hola, cariño. ¡Eh!, pero…¿qué es esa cara?

Gerardo:Pues que nos han dicho que reducen la plantilla de trabajadores. Diez irán a la calle. Y yo soy uno de ellos.

Maritxu:Ven aquí…(le besa) ¡Qué putada! Pero ya se veía venir.

Gerardo:Sí, pero la noticia nos ha dejado de piedra.

Maritxu:¡Tú dirás! Normal, con la que está cayendo. Pero, a ver, cariño, vamos a mirar el lado bueno. Odiabas este trabajo. Quizás es una oportunidad para que busques un trabajo que te guste. Estas cosas son así: cuando una puerta se cierra, otra se abre.

Gerardo:Gracias, mi amor, tu optimismo ayuda, la verdad.



Refranes similares, con un sentido similar, serían:


- No hay mal que por bien no venga

Y:

- No hay mal que cien años dure


Lo malo también tiene fecha de caducidad y lo bueno está por venir, y llegará.



9) Nuestro último dicho explicado, iniciado por la partícula temporal “cuando”, es:


- Cuando está abierto el cajón, el más honrado es ladrón


Ja ja ja….¡explícito, no?


Es lo mismo que decir:


- Quien evita la tentación, evita el peligro


Es decir, ante cosas tentadoras, muy, muy tentadoras, el más fuerte se vuelve débil y cae. Hasta la persona más honrada, más honesta, más limpia, puede volverse deshonesta y llevar a cabo un acto ilegal o delictivo.

También viene a decir lo mismo esta otra frase:


- La ocasión hace al ladrón


Es decir, amigos, la oportunidad, la tentación en un momento dado, puede echar por tierra tus principios, o tu moralidad, y tentarte, hacerte cometer un delito o un acto indigno.

También se dice:


- En arca abierta, hasta el más justo, peca


Veamos. Vas por la calle, por ejemplo, y te encuentras una cartera con dinero. Y te lo quedas. Luego, en casa, piensas: “¡Ostras! Nunca había hecho nada parecido. Pero nadie me ha visto, nadie va a enterarse. Y yo…necesito ese dinero. Creo…, creo que voy a quedármelo”.

Esa persona no había robado antes jamás en su vida, pero la oportunidad le coloca la tentación delante: la cartera de un desconocido, con un dinero que puede quedarse. ¿Tú qué harías? La tentación le ha vencido, la oportunidad le ha hecho quedarse lo que no es suyo, y, en lugar de llevar la cartera a la Policía, o a Objetos Perdidos, se queda el dinero y tira la cartera vacía a una papelera.

Lo dicho:


- La ocasión hace al ladrón

- Cuando está abierto el cajón, el más honrado es ladrón

- Quien evita la ocasión, evita el peligro


Bueno. Y ahora, en nuestro número 10 del ránking, unos cuantos proverbios más, ya sin explicación didáctica, porque son claros y fáciles de comprender. Siempre con nuestro “cuando” temporal. Ahí van:



  • Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover




  • Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo




  • Cuando los Estados Unidos estornudan, Europa se acatarra




  • Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo




  • Cuando se trata de chocolate, la resistencia es inútil




  • Cuando te sientes a comer, los codos en la mesa no has de poner




  • Cuando llega el gato, los ratones huyen




  • Cuando el gato no está, los ratones bailan




  • Cuando uno no quiere, dos no pelean




  • Cuando empezaste a vivir, empezaste a morir




  • Cuando la fuerza manda, la ley calla




  • Cuando los labios callan, los ojos hablan




  • Cuando vienen las desgracias, vienen todas juntas





Sabios, ¿verdad? Dicen enormes verdades que todos hemos experimentado alguna vez. ¡Qué preciosa es la lengua -¿verdad, amigos?- y qué preciosos los dichos y proverbios de una lengua! ¡Cuánta sabiduría contenida en ellos!


Bien, amigos, éste, nuestro tercer episodio sobre “cuando”, termina aquí. Espero que hayáis disfrutado con todos estos dichos y refranes del idioma español, y que hayáis reforzado el uso de nuestra partícula temporal invitada, “cuando”, en estos contextos de frases hechas. Repasadlos e incorporadlos poco a poco a vuestro español habitual. Sorprenderéis a vuestros aamigos e interlocutores usando refranes españoles con exactitud y oportunidad. Claro que sí.

Hasta pronto. Un abrazo. Nos vemos. Chao.





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