La coma asesina




La coma asesina

Hello and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 187th episode (The Criminal Coma), we are going to speak about the coma´s use in the written Spanish. There will be three episodes devoted to this theme: the first one: The Criminal Coma, the next one: Dear Coma, and the last one: No la amo. No, la amo. 

Do you believe this will be a difficult stuff? Not at  all! No, from Spanishpodcast! We are going to deal with this topic in the most didactic way, with a lot of clear and  inteligible examples. And we are going to develop a great stuff to make easier the coma´s issues for you, from now on.


Hola, queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio nº 187: La Coma Asesina, hablamos del uso de la coma en el español escrito. Habrá tres episodios dedicados a este tema: el primero será “La coma asesina”; el siguiente, “Querida coma”; y el tercero, “No la amo. No, la amo”. 

¿Creéis que va a ser un tema difícil? ¡En absoluto, qué va! ¡No desde Spanishpodcast! Lo vamos a tratar de una manera muy didáctica, muy, muy clarita, con multitud de ejemplos muy cotidianos, muy inteligibles, y vamos a proporcionaros un buen material para que el tema de la coma en los textos en español deje de ser un problema para vosotros, de ahora en adelante.



Episodio nº 187: La Coma Asesina. ¿Entramos en materia? Aaaadelante, vamos allá.





Hola amigos. Hace una eternidad que no pasamos un buen rato juntos, en torno a un tema atractivo de lenguaje. Bueno, pues aquí de nuevo con todos vosotros para abordar el tema de la coma, largamente demandado desde hace tiempo por muchos de vosotros, todos los que leéis y escribís mucho en español.


Hemos decidido abordar en primer lugar los casos en los que no hay que usar coma, a pesar de que mucha gente la usa -equivocadamente- en esos casos. Y la hemos llamado “asesina” porque hay varias páginas de estudiosos del lenguaje, del español, en Internet, que así llaman a la coma que encontramos en algunos casos mal puesta, que no debería estar ahí. Así la llaman, sí, “la coma asesina”, o “la coma criminal”, e incluso “la coma imposible”, y me ha parecido divertido, sorprendente y un buen recurso mnemotécnico para recordarla.  


Y es que realmente estas comas mal puestas una coma que “asesinan” la secuencia natural de la frase; una coma que enrarece la entonación de esa frase, que puede sugerir una pausa donde no la hay, o que puede incluso desdibujar el sentido de esa frase.


Pero detengámonos un momento para dar una breve pincelada sobre qué es una coma.


Amigas y amigos, ¿cómo definiríais vosotros el concepto “coma”? ¿Qué es una coma?


La coma es como un puntito con una colita que desciende por la derecha y que termina, a su vez, en punta.


Una coma es un signo ortográfico, por lo tanto un signo escrito que suele indicar una pausa que se produce dentro del enunciado.


La coma es un signo de puntuación que nos indica la existencia de una pausa breve. Y también una coma separa partes dentro de un enunciado. Se escribe pegadita, pegadita a la palabra que la precede.

Es cierto que la coma no siempre responde a la necesidad de hacer una pausa en la lectura, como también lo es que el uso de la coma puede depender de la intención y del estilo de quien escribe. Pero en muchos casos la coma es obligatoria en un escrito que se sujeta a unas pautas específicas de interpretación, de lectura, y la corrección de ese texto viene dada por su puntuación, en la que se incluyen, claro está, las comas.


No es menos cierto que en otros muchos casos el uso de la coma es arbitrario y depende de los gustos o del estilo de quien escribe.


Pero nosotros vamos a conocer las normas básicas imprescindibles que nos harán leer mejor los textos en español, interpretar más correctamente su sentido, así como escribir en español con mucha más competencia ortográfica.


Dicho lo cual, pasamos a revisar el primer caso en el que no se usa coma.



Abordamos en primer lugar el caso de la coma que muchas personas ponen entre el sujeto y el verbo, en una oración. Es una coma que se pone frecuentemente y que, sin embargo, no va ahí. 


Aunque no lo parezca, es un error muy frecuente, incluso entre gente que conocemos la lengua escrita con un buen nivel. Pero este error, por lo que sea, se da con mucha frecuencia.


Quizás a ti, cuando lo ves, te parece raro, pero muchas veces no les das importancia, no te parece grave. Sin embargo, una coma colocada entre sujeto y verbo puede provocar una lectura extraña de ese texto, esa coma mal puesta puede “asesinar” el ritmo natural de esa frase, puede enrarecer su sentido, y, en definitiva, desnaturalizar la corrección morfosintáctica y semántica de esa frase.


Vamos a ver algunos ejemplos.


Yo puedo decir:


  • María es inteligente


Así se escribe esta frase, toda de corrido, sin ninguna coma intermedia. No podemos poner coma ni detrás de María  ni detrás de “es”, porque romperíamos la secuencia natural de la frase.

Yo no puedo decir:


  • María, es inteligente...


Quedaría como en suspensión la voz...Porque parece que, después de citar el nombre de María, si pongo coma, voy a añadir un inciso, o una explicación adicional sobre María, o una acotación previa al verbo. Y eso hace que cambie la tonalidad de la frase, dejándola inacabada o volviéndola inapropiada. Algo así como:


  • María, que es inteligente, .... bla bla bla... (se dio cuenta enseguida de la situación...).

Y no, tal como es:


  • María es inteligente


En una oración tan cortita es más fácil ver lo que estábamos diciendo sobre todo esto. Pero veremos que pasa lo mismo en oraciones más largas, aunque cueste más darse cuenta de ello.


En este otro caso:


  • Juan va a comprar al Supermercado todas las semanas


Ni una sola coma en toda esta frase.


Y no:


  • Juan, va a comprar al Supermercado todas las semanas


Porque pasaría lo mismo que antes explicábamos. No hay una aclaración sobre el sujeto, es su predicado verbal, es una frase completa.


Ni:


  • El cartero siempre llama dos veces


(parafraseando el título de la novela y de la película)


Y no:


  • El cartero, siempre llama dos veces


O:


  • La película es muy entretenida


Y no:  


  • La película, es muy entretenida...


Si fuera una aclaración, sí estaría ahí esa coma:


  • La película, muy entretenida, nos gustó a todos.

 


Otra cosa sería que quisiéramos añadir alguna acotación sobre el sujeto, alguna especificación, la cual sí que pondríamos entre comas, aunque ése será el tema del próximo episodio. Pero veamos el primero de nuestros ejemplos, si se diera este último caso, y necesitásemos la coma para especificar un aspecto del sujeto:


  • María es inteligente


Pero ahora queremos que ese “muy inteligente” sea una especificación, una acotación. ¿Cómo lo diremos? Pues una manera podría ser:


  • María, persona muy inteligente, quiere ir a la Universidad


O:


  • María, inteligente y educada, tiene un gran futuro


¿Veis? Ahí hay una acotación, una especificación del sujeto, previa a lo que explicamos luego con el verbo. Y para hacer esa acotación usamos comas, enmarcamos esa acotación entre comas porque afecta sólo al sujeto y podríamos -si quisiéramos- prescindir de ella, diciendo:


  • María quiere ir a la Universidad


Pero como queremos aportar un aspecto de María que consideramos pertinente en la frase, decimos:


  • María, persona muy inteligente, quiere ir a la Universidad.


Bien, en esta misma línea de no poner coma entre el sujeto y su verbo, diremos que tampoco hay coma en el caso de que el sujeto conste de varios elementos, y no de uno solo. Tampoco en ese caso será separado de su verbo con una “coma criminal”. Lógicamente, cada uno de los elementos del sujeto, sí la necesitan e irán separados por una coma (sería una enumeración, una serie, asunto del próximo episodio), pero no la habría entre todos ellos y su verbo en la oración.


Si yo digo:


  • Mis familiares, mi novio, mis amigos, mis amigas y mis colegas del trabajo me felicitaron ayer por mi cumpleaños.


¿Os habéis fijado? Para enumerar los elementos de los que consta el sujeto, he puesto comas, excepto en el último que va unido al resto de la oración por la conjunción “y”, ante la cual -en este caso- no hay coma. Como tampoco entre el último elemento del sujeto: ...y mis colegas del trabajo..., y el resto del predicado verbal:...me felicitaron por mi cumpleaños. Quedando la frase como hemos señalado más arriba:


  • Mis familiares, mi novio, mis amigos, mis amigas y mis colegas del trabajo me felicitaron ayer por mi cumpleaños.


¿Se ve? ¿Se entiende? El sujeto es una serie inicial formada por “mis familiares, mi novio, mis amigas, mis amigos y mis colegas del trabajo”, todos esos elementos forman el sujeto y son todos elementos de una misma serie, todos ellos sujeto de esta oración.


Por lo tanto, esos elementos de esa serie irán separados entre ellos por coma -excepto el útlimo, precedido de la conjunción “y”- y se unen sin nada más a su verbo “me felicitaron” con sus complementos “ayer por mi cumpleaños”, sin ninguna otra puntuación, sin ninguna otra coma por ahí en medio.


Y en esta misma onda, tampoco ponemos coma entre el verbo y su objeto, o entre el verbo y sus complementos.  


Tomemos esta misma frase anterior que acabamos de trabajar para ejemplificar este nuevo aspecto de que entre el verbo y sus complementos (siempre que estos sigan un orden lógico) tampoco va coma:


  • Mis familiares, mi novio, mis amigos, mis amigas y mis colegas del trabajo me felicitaron ayer por mi cumpleaños.


La frase, así, tal cual, sólo con esas comas separadoras de los elementos de esa serie (familiares, novio, amigas, amigos y colegas del trabajo) pero sin ninguna otra coma más, está correctamente escrita.


No hay coma después de “trabajo”:


- Mis familiares, mi novio, mis amigos, mis amigas y mis colegas del trabajo, me felicitaron ayer por mi cumpleaños...


No. No hay coma ahí. No hay coma después de la palabra “trabajo”. No la hay porque si no desnaturaliza...desnaturaliza la secuencia natural de esta frase y la entonación que provoca una pausa mal puesta, representada por la coma.


Fijaos, si no, qué rareza de pronunciación:


  • Mis familiares, mi novio, mis amigos, mis amigas y mis colegas del trabajo, me felicitaron ayer por mi cumpleaños...


No, la coma nos obliga a bajar la entonación ahí, para continuar después con otra cosa...y no es cierto, no existe esta pausa ahí, no tenemos que separar esto del verbo de su oración.

Ahí, en “...y mis colegas del trabajo”..., ¿veis cómo subo? No bajo porque hay coma, no.


Ahí no va ninguna coma, cortaría -recordadlo- la secuencia natural de esta frase si estuviera.


Como tampoco hay coma después de “me felicitaron”:


  • Mis familiares, mi novio, mis amigos, mis amigas y mis colegas del trabajo me felicitaron, ayer por mi cumpleaños.


Aunque esta coma sería un poco más posible, un poco más respectable, pero...¡tampoco! Forzando un poco la cosa, se podría decir. Pero no es necesario porque son los complementos de ese verbo y se unen al resto de la oración sin ninguna coma. 


Y no va por la misma razón de antes, porque, en este caso, los complementos del verbo van unidos a él en una secuencia continua, sin comas innecesarias.


Tampoco después de la palabra “ayer”:


  • Mis familiares, mi novio, mis amigos, mis amigas y mis colegas del trabajo me felicitaron ayer, por mi cumpleaños.


Otros ejemplos.


  • Todos los trabajadores de mi planta tomamos 3 ó 4 cafés a lo largo de la mañana.


O:


  • La Presidenta de la Asociación de Jubilados ha propuesto que todos paguemos un donativo para ampliar los Talleres Culturales.


En este ejemplo, no escribiríamos nunca una coma detrás de “La Presidenta”:



  • La Presidenta, de la Asociación de Jubilados ha propuesto que todos paguemos un donativo para ampliar los Talleres Culturales.


¿Veis que no...que no...que no pega? ¡No encaja! Se rompe la secuencia.


Ni una coma detrás de “...jubilados”:


  • La Presidenta de la Asociación de Jubilados, ha propuesto que todos paguemos un donativo para ampliar los Talleres Culturales.


Ni tampoco la pondríamos detrás de “ha propuesto...”:



  • La Presidenta de la Asociación de Jubilados ha propuesto, que todos paguemos un donativo para ampliar los Talleres Culturales.


Ni detrás de “que”:


  • La Presidenta de la Asociación de Jubilados ha propuesto que, todos paguemos un donativo para ampliar los Talleres Culturales. 


Y tampoco detrás de “donativo”:


  • La Presidenta de la Asociación de Jubilados ha propuesto que todos paguemos un donativo, para ampliar los Talleres Culturales.


¿De acuerdo?


Otro ejemplo:


  • Los alumnos que no han aprobado todas las asignaturas no podrán pasar al curso siguiente.


O:


  • Los usuarios del Metro que no presenten su tique a la salida serán multados.



O:


  • Los deportistas recorrieron los diez kilómetros de ruta sin parar y sin descansar.


O:


  • Los alumnos comentaban el romance del profesor con la alumna en voz baja durante toda la clase.


O:


  • Diego me prometió que no estaba saliendo con Maribel y que ella era cosa del pasado.


Y no:


  • Diego, me prometió que no estaba saliendo con Maribel y que ella era cosa del pasado.


Ni:


- Diego me prometió, que no estaba saliendo con Maribel y que ella era cosa del pasado.



Ni:


  • Diego me prometió que, no estaba saliendo con Maribel y que ella era cosa del pasado.


Ni:


  • Diego me prometió que no estaba saliendo con Maribel y que ella era cosa del pasado.


Creo que, para este episodio, sería bueno que todos os diérais una vueltecita por la página..., por el sitio web de Spanishpodcast (www.spanishpodcast.org) porque nos hemos preocupado mucho de poner en todas las frases las comas que están mal puestas en rojo, y con todos los ejemplos claramente ordenados, para que veáis lo que está bien y lo que no.


O este otro ejemplo: 


  • Conseguir un trabajo en plena crisis es una tarea imposible.



Todo esto se deriva de que las comas en los textos se corresponden de manera muy  precisa con las pausas y los tonos que dan sentido a lo que leemos  e interpretamos oralmente de esos textos.

Es cierto, no obstante, que no hay una correspondencia matemática entre el texto escrito y su interpretación oral, aunque sí hay una muy importantes coincidencia en la significación de las pausas. Por lo tanto, hay que conocerlas y respetarlas.


Recordemos:


La  “coma asesina” es la que solemos encontrar entre el sujeto y el verbo, o entre el verbo y su objeto -o sus complementos; y que, sin embargo, no va ahí.


Ahí, entre esos elementos, podemos hacer una pausa oral, al hablar, pero no hay que marcarla en el texto escrito, porque al interpretarla oralmente, artificiosamente, destruiríamos la secuencia natural de una oración.


Por eso, la regla a memorizar es:


  • sujeto-->verbo-->objeto


Y no:


  • sujeto,-->verbo-->objeto


Ni:


  • sujeto-->verbo,-->objeto


Incluso en el caso de que el sujeto sea una oración, no lo separaremos de su verbo con una coma, como es el caso de las oraciones que empiezan con:


  • el que...
  • la que...
  • quien...
  • donde...
  • adonde...
  • como...
  • cuando... o
  • cuanto...


Como en estos ejemplos:


  • Quien diga que yo trabajo poco está mintiendo


No hay comas.


O:


  • El que te manda flores todos los meses debe de ser un enamorado secreto


Sin comas.


O:


  • Cuanto te han explicado sobre mí es falso


O:


  • Los que cojan el avión a las 9 llegarán a Madrid a las 12


O:


  • Cuando vengas a casa trae comida china


O:


  • Donde compras la carne y el pescado puedes comprar también la fruta y la verdura


Mirad, amigos y amigas, o cometo faltas en este tipo de frases y pongo comas a veces donde no tocan...¡Lo confieso! Y, a veces, ni me doy cuenta...Es así, a veces ni me doy cuenta.


Sobre estos ejemplos que acabamos de ver, sólo hay una excepción y se da en el caso de que el sujeto sea, de nuevo, una enumeración que acaba con un “etcétera”, o con su abreviatura (etc.). En ese caso sí hay una coma detrás del etcétera y antes del verbo. Como en este ejemplo:


  • Los jefes, los empleados, el personal de mantenimiento, etc., acudieron a la fiesta de la empresa.



Otro caso en el que tampoco usamos coma es ni antes ni después de las conjunciones:


  • y


  • e


  • ni


  • que


  • o


  • u


Siempre que no haya incisos en la frase, o como decíamos antes, siempre que no haya incisos, acotaciones, especificaciones que las requieran (pero esto lo tocaremos en el próximo episodio, el de “querida coma”).


Y esta ausencia de coma se da en el caso en el que los elementos de la serie son todos equivalentes.


Veamos unos ejemplos de frases con estas conjunciones:


  • No quiero estudiar ni ir a la Universidad


Ahora bien, si tras esta frase, yo introduzco otra con otro sujeto, sí pondré coma tras la primera:


  • No quiero estudiar ni ir a la Universidad, ni tampoco que me presionen más para hacer una carrera


O:


  • No sé si me pondré a trabajar o me iré a viajar por el mundo


Si la alargo, añado coma:


  • No sé si me pondré a trabajar o me iré a viajar por el mundo, y tampoco sé qué quiero hacer con mi vida


O:


  • Voy a llamar a Sandra para proponerle salir esta noche e invitarla a cenar


O:


  • Puedo llorar dos días seguidos por lo que me has dicho u olvidarlo definitivamente


O:


  • Ven rápido y comemos juntos


O:


  • Le he dicho a Rafael que no me llame más y que pare de darme la lata


O:


  • Quiero dejar este trabajo y dedicarme de lleno a la creación artística


O finalmente:


  • Quiero que me digas lo que piensas y lo que sientes realmente para poder conocerte de verdad



Bien, vamos con otro caso en el que tampoco vamos a poner coma, aunque a veces nos parezca que sí. No vamos a poner coma delante de la conjunción “que” cuando tiene valor consecutivo y está en el seno de una oración con “tan” o “tanto”. Como por ejemplo:


  • El accidente fue tan violento que el conductor quedó inconsciente y ensangrentado


O:


  • El tiempo era tan malo que la compañía aérea suspendió todos los vuelos


O:


  • El hecho ha sido tan grave que el Presidente del Gobierno saldrá en Televisión para dar explicaciones


O:


  • La historia entre Fermín y Lola terminó tan mal que no han vuelto a verse


O:


  • Ha practicado tanto en español que ha logrado hablarlo con fluidez en cuatro años


O:


  • Ha trabajado tanto durante los últimos años que necesita unas vacaciones urgentemente


O:


  • Ha comido tanto que no puede ni tomar postre


O:


  • Ha tomado tanto el sol que se ha puesto rojo como un tomate



Otro caso en el que no usamos coma es delante de un paréntesis, o delante de un guión. Sí coma, después, si forma parte de una aclaración. Un ejemplo de cada:


  • Este libro, escrito en castellano antiguo (la primera edición), se publicó en el siglo XVI


  • El pan, blanco o integral -con mucha fibra-, acompaña todas sus comidas


No escribimos coma detrás de conjunciones adversativas como “pero” o “aunque”. Se pone la coma delante de ellas, pero no detrás. 


Mirad estos ejemplos:


  • No es mi hombre ideal, pero me gusta mucho


O:


  • Te diré toda la verdad sobre este asunto, aunque sé que no será fácil



O:


  • Podemos ver esa película de guerra, aunque no me gustan las películas bélicas


O:


  • Ya sé que es muy tarde, pero bailemos nuestra canción por última vez


Sólo pondríamos una coma detrás de “pero” si estuviese seguido de un inciso, de una aclaración, como por ejemplo:


  • Es muy bonita, pero, como todas las joyas con diamantes, demasiado llamativa.


O:


  • Pablo y Marina se quieren mucho, pero, como todas las parejas, tienen también sus discusiones.


O:


 - Le gusta mucho ir al gimnasio, pero, al estar preparando los exámenes, ahora no puede dedicarle ni una hora.



Tampoco hay una coma detrás de “pero” cuando le sigue una oración interrogativa o exclamativa, la primera entre signos de interrogación y la segunda entre signos de exclamación.


Como en:


  • Pero ¿qué dices?


  • Pero ¡por Dios, no me digas eso!


  • Pero ¿cuánto tiempo tardarás en llegar?


  • Pero ¡cómo puedes mentirme de esta manera!


  • Pero ¡tú qué te has creído!


  • Pero ¡es horrible!


  • Pero ¿quién te lo ha contado?


  • Pero ¿cómo es posible?


  • Pero ¿qué me estás diciendo?


  • Pero... ¿qué es lo que te pasa?


  • Pero ¿de dónde sales con ese terrible aspecto?


  • Pero ¿no te das cuenta de que te estás equivocando?


  • Pero ¿por qué no dejas ya de molestarme?


  • Pero... ¡no puedo creer lo que me estás diciendo!


Etc. Etc.


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Queridas amigas y queridos amigos, hay más casos en los que podría parecer que hay una coma y que realmente no la hay, pero no podemos trabajarlos todos, aunque en esta revisión hemos repasado muchos y muy importantes todos ellos. Así que, aquí vamos a dar por terminado este episodio sobre la coma asesina, o coma criminal, dejando que todos estos contenidos vayan formando parte de vuestras lecturas y de vuestros textos escritos en español, cada vez con más facilidad, hasta convertirse en hábitos permanentes en vuestro uso del español escrito.


Nos vemos en el próximo episodio. Que estéis bien y que lo paséis mejor aún. Saludos cariñosos para todos. Chao.






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