No la amo. No, la amo.






No la amo. No, la amo.





Hello and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 192nd episode (I don´t love her. I don´t, I love her), we review a special type of coma, which is able to change phrases´s meaning according to the site it takes up.



Hola queridos amigos y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio nº 192 (No la amo. No, la amo), vamos a ver un tema muy interesante: el de ese tipo de comas, fundamentales en un texto, que entrañan un sentido u otro según su lugar en la frase. Ya veréis qué alucinante puede llegar a ser ese cambio de sentido, dependiendo tan sólo de dónde ponemos la coma.


Episodio nº 192: No la amo. No, la amo. ¿Preparados para descubrir el poder mágico de algunas comas? ¿Sí? Pues....¡Vamos allá!






Hemos dedicado ya tres episodios anteriores a la coma en la escritura en español y su correspondencia en pausas y entonaciones en el habla. Este será, de momento, el cuarto y último episodio, pero tengo que reconocer que éste es el más divertido. Y además, desde el punto de vista de los misterios del lenguaje, el más apasionante. A lo largo de este episodio, iréis descubriendo por qué.


Vamos, antes de nada, con el título:


  • No la amo
  • No, la amo


Dos frases idénticas en número de elementos, idénticas en palabras, en extensión..., ¡en todo! Excepto en que en la segunda hay una coma después del “no”.

Analicemos este asunto:


  • No la amo


Nos informa de que alguien declara que no ama a una mujer. Sin más complicación. Una frase que se entiende a la primera y que no necesita muchas explicaciones para ser entendida. Se puede dar, por ejemplo, en una conversación entre amigos, algo como:


Jorge:¿Le vas a pedir a Carla que os caséis?

Paco :No lo creo. No la amo.

Jorge:Ah, creía que...

Paco :Estamos muy bien juntos, pero no es amor. No, de momento.


La segunda frase, sin embargo, dice:


  • No, la amo.


Aquí hay una coma tras el no, y por ello hacemos la debida pausa en ella y bajamos el tono para separarlo claramente del resto de la frase.

Es cierto que esta segunda frase necesita (más que la primera) un contexto dado para poder entenderla, pero el hecho es que dice “no” a algo dicho inmediatamente antes, y después afirma “la amo”, afirma que ama a una persona del género femenino.


Supongamos el siguiente mini diálogo:


  • Jorge:Así que, tenéis muchas discusiones Carla y tú. Te quejas de su fuerte carácter desde hace tiempo. ¿Vas a dejarla?
  • Paco :No, la amo. No puedo vivir sin ella. Pero es cierto que tiene un carácter de mil demonios.
  • Jorge:Entonces, ¿qué vas a hacer?
  • Paco :Voy a proponerle ir a un consejero de parejas que nos ayude a encontrar soluciones.


¿Veis? Jorge le planteaba a Paco si iba a dejar a Carla. Y él le contesta que no, que no va a dejarla, que la ama, que no puede vivir sin ella.


  • No, la amo


  • ¿Vas a dejarla?
  • No, la amo


Si os habéis fijado, esa coma después del “no”, le ha dado un giro de 180º al significado de la frase.

En:

  • No la amo


Nos dice que no la quiere, que no la ama. Punto. No hay confusión alguna.

En:

  • No, la amo


Se niega algo anteriormente dicho y se nos informa de que el hablante ama a esa persona, o a esa joven.

Alucinante, ¿no? Sólo una coma y fijaos cómo ha cambiado el mensaje.

Pues ésta es la coma de nuestro episodio de hoy, la que puede modificar el sentido de una frase según donde se sitúe. Es la que llamo “coma  de sentido”.

Vamos a ver unos cuantos ejemplos más, todos ellos sorprendentes por el giro de sentido que imprime la presencia o ausencia de la coma o el lugar que ocupa.

Mirad estas dos frases:


  • No acostumbra a llegar tarde
  • No, acostumbra a llegar tarde


En la 1ª frase, hablamos de alguien que es puntual, que no suele retrasarse, que no acostumbra a llegar tarde. Como en este diálogo:


Rosa  :Qué raro, Alfonso no ha llegado aún.

Blanca:Bueno, mujer, tranquila, sólo pasan cinco minutos de la hora.

Rosa  :Ya, pero es que Alfonso no acostumbra a llegar tarde. Es muy puntual.


En la segunda frase, se dice justo lo contrario, se dice que alguien tiene la costumbre de llegar tarde. 

Al igual que en el primer ejemplo, el “no” niega algún aspecto del enunciado inmediatamente anterior.


Rosa  :¿A qué hora has quedado con Alfonso?

Blanca:A las seis.

Rosa  :Huy, pues ya son las seis y veinte. ¿Le llamamos por teléfono?

Blanca:No, acostumbra a llegar tarde. Alfonso no es nada puntual.

Rosa  :Bueno, esperaremos hasta las seis y media.


De nuevo, esa coma plantea dos sentidos antagónicos en dos frases idénticas, sólo diferenciadas por una coma:


  • No acostumbra a llegar tarde


O:


  • No, acostumbra a llegar tarde


Un nuevo ejemplo:


  • No suele beber
  • No, suele beber


En el primer diálogo, insertamos la primera frase:


Toñi  :Oye, ¿qué le pasa a Lucía? Parece no encontrarse bien.

María:Me parece que ha tomado demasiado vino en la comida y se ha mareado un poco. No suele beber. Por eso le hace mucho efecto el alcohol.


En el segundo mini diálogo encontramos la 2ª frase:


Toñi  :Oye, ¿qué le pasa a Lucía? No parece encontrarse bien.

María:Me parece que ha bebido demasiado vino en la comida.

Toñi  :Ah, no está acostumbrada a beber y se marea enseguida...

María:No, suele beber sin marearse, pero hoy ha mezclado vino, cerveza y licor. Y claro, no se encuentra bien.


Fijaos en estas otras frases:


  • No estamos en el bar
  • No, estamos en el bar


En la primera frase, en una conversación telefónica, respondemos a alguien que nos preguntaba si estábamos en el bar:


Antonio:Hola, Miguel, ahora vamos, ¿estáis en el bar?

Miguel  :No estamos en el bar, Antonio, ya hemos salido hacia el restaurante.

Antonio:Pues allí quedamos en media hora.


Y en la segunda, con la coma tras el “no”:


Antonio:Miguel, ¿habéis salido ya hacia el restaurante?

Miguel  :No, estamos en el bar. Estamos aquí todavía, acabando el aperitivo. Pero salimos en cinco minutos.

Antonio:De acuerdo, quedamos en el restaurante en media hora.


Y un último ejemplo de esta serie, que es magnífico para acabar de entender lo que estamos diciendo. Mirad:


  • No lo hice como me dijiste
  • No lo hice, como me dijiste
  • No, lo hice como me dijiste


La 1ª frase:

  • No lo hice como me dijiste


No tiene ninguna coma, es una frase que se lee toda seguida. En este caso, el diálogo podría ser:

Berta:¿Pintaste la habitación de blanco, con rodillo?

Carolina:No lo hice como me dijiste. La pinté de azul y con brocha.


Es como decir:


  • No lo hice en la forma que tú me dijiste, sino a mi gusto.


La segunda frase:


-No lo hice, como me dijiste


Con coma detrás de “no lo hice”, podría responder a este breve diálogo:


Berta :¿No se te ocurriría pintar el cuarto de baño de rojo, verdad? Te dije que no lo hicieras.

Carolina:No lo hice, como me dijiste. Te hice caso y lo pinté de color marfil.

Con esta frase: “No lo hice, como me dijiste”, estamos diciendo:


  • No lo hice, tal y como me dijiste que no lo hiciera.
  • No lo hice, seguí tu consejo y no lo hice.



Y la tercera:


  • No, lo hice como me dijiste


Con coma tras el “no” inicial, adopta de nuevo un sentido diferente, porque ese “no” contesta con una negación a una pregunta inmediatamente anterior, como en:


  • Berta :¿Pintaste de rojo las paredes del cuarto de baño?
  • Carolina:No, lo hice como me dijiste. Las pinté de blanco.


Es decir:


  • No, no las pinté de rojo, sino que -siguiendo tu consejo- las pinté de blanco, tal y como me dijiste.


¿Estáis viendo cómo funciona, verdad, amigos? Aparentemente la misma frase en los tres casos, que, en virtud de la coma, genera tres frases con significados diferentes, según contexto:


  • No lo hice como me dijiste
  • No lo hice, como me dijiste
  • No, lo hice como me dijiste


Con la siguiente historia, nos vamos a divertir un montón. Es un texto que tiene por título: “Una coma puede cambiar la historia”.

Se trata de una anécdota atribuida al emperador Carlos V, a quien le entregaron una sentencia de un condenado, para que el rey la firmara, autorizando la ejecución.

La sentencia decía:


  • Perdón imposible, que cumpla su condena.


Con la coma detrás de imposible, tal y como le entregaron el texto al emperador, la interpretación era: no hay perdón para el condenado, no hay perdón posible para él, es imposible; tiene que cumplir su condena.

Pero resulta que el emperador español tenía serias dudas sobre si esa condena era justa. Y le sobrevino un ataque de magnanimidad y decidió salvar al condenado, ya que su culpa no estaba suficientemente demostrada. ¿Cómo hacerlo?

Aaaaaah. Gran conocedor de los misterios del lenguaje, el rey cambió la coma de sitio para liberar al reo de una condena basada en dudosas pruebas.

La frase quedó así:


  • Perdón, imposible que cumpla su condena.


Con la coma detrás de “perdón”, el significado da un giro completo y pasa a ser:


  • Perdón, que se le conceda el perdón, que se perdone al condenado.


Y:


  • Imposible que cumpla su condena.


O lo que es lo mismo:


  • El preso no cumplirá su condena, el rey dice que eso es imposible.


Por lo tanto:


  • Perdón, imposible que cumpla su condena.


No sólo el significado cambia radicalmente, sino que el desplazamiento de esa coma provoca que el preso salve su vida y no cumpla su condena.

Anécdota preciosa, ¿verdad?


La última de nuestras historias con la coma de sentido, es divertida y sorprendente. Ya lo veréis. El texto, en el que no hay ninguna coma ni punto, dice así:


- Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda.



Es una frase propuesta por el insigne escritor Julio Cortázar en un trabajo titulado: “La coma, esa puerta giratoria del pensamiento”. Le hacen una entrevista y él plantea a su entrevistadora cómo interpretaría una frase así, en función de si se es un hombre o una mujer.

Si habéis entendido bien esta frase, ¿quién andaría a cuatro patas en busca de quién? ¿El hombre? ¿La mujer? ¿Y si añadiéramos una coma en dos sitios diferentes, para ver qué pasa?

Mirad, vamos a poner una coma detrás de la palabra “mujer”:


  • Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer, andaría a cuatro patas en su búsqueda.


Ahora sí, ¿verdad? Ahí estamos todas las mujeres pensando cuánto valemos, claro que sí. Pensando que tenemos un gran valor, así es, cierto, valemos mucho...¡Y ellos, los hombres, sin darse cuenta!

Pero...¡esperad, esperad! ¡No tan deprisa! Lo vamos a complicar un poco más. Cambiaremos de nuevo el lugar de la coma, a ver qué pasa. Ahora lo pondremos detrás de la palabra “tiene”, de manera que la frase diría:



  • Si el hombre supiera realmente el valor que tiene, la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda.


Ja ja ja ja.... Menudo cambio de sentido. Si el hombre supiera lo que él mismo vale, si fuera consciente de su propio valor, sería la mujer la que se tiraría al suelo como un corredor de maratones, para ir en su búsqueda.

Sí, ya os oigo, amigos: todos los chicos aplaudiendo y pensando que ya era hora de que se reconocieran todos los méritos de los hombres; porque los hombres valen mucho, tienen valor, y cuando uno mismo lo sabe y se hace valer, las mujeres te vienen detrás como moscas a la miel.

Bueno, ahora en serio, ¿veis el tema, no? Una simple coma puesta en éste o aquel lugar, da como resultado dos cosas completamente distintas, opuestas en este caso.

No me digáis que no es divertido, sorprendente y extraordinario. Lo es, lo es.

Os leo, de nuevo, seguidos, ambos textos, para que observéis otra vez dónde va la pausa, cómo cambia la entonación, y cómo se desprende un sentido u otro de la frase dependiendo de dónde está la coma.




  • Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer, andaría a cuatro patas en su búsqueda.



  • Si el hombre supiera realmente el valor que tiene, la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda.



Ya que nos estamos divirtiendo de lo lindo, os pongo dos frases idénticas en las que el lugar de la coma provoca un efecto humorístico con el que te partes de risa.

Fijaos:


  • Solicito empleada, inútil presentarse sin referencias.
  • Solicito empleada inútil, presentarse sin referencias.


Típico anuncio, el primero, de oferta de trabajo en el que no puedes hacer la entrevista de trabajo si no aportas referencias favorables que te avalen.

Pero lo que salió en el periódico no fue el primer enunciado, sino que los lectores y lectoras que buscaban trabajo, se encontraron con el segundo de los enunciados, que dice lo siguiente:


  • Solicito empleada inútil, presentarse sin referencias.


El empleador pide una “empleada inútil” para el trabajo...¡madre mía! ¡Qué despropósito!¡Claro!, en ese caso, para qué vas a necesitar referencias si te reclaman directamente como una inútil! Ja ja ja ja...

Es un ejemplo divertidísimo.


Bien, amigos, espero que hayáis comprobado la importancia crucial de ciertas comas para interpretar un texto y para decir lo que queremos decir con el significado exacto de lo que queremos transmitir. Repasad este podcast cuantas veces necesitéis, y ya veréis cómo acabáis dominando el tema.

Mis mejores deseos para todos vosotros. Que sigáis disfrutando y avanzando con vuestro español. Nosotros, por nuestra parte, aquí seguiremos aportando nuestro granito de arena a vuestro progreso en esta maravillosa lengua.

Abrazos cariñosos para todos.

Hasta la próxima.

Adiositos.


1 de junio de 2015



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