Pablo cae mal




Pablo cae mal


Hello dear friends and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 195th episode (Pablo is dislaked by his coworkers), we will describe Pablo´s personality and behavior. Pablo is the new colleague who has been working in the office for a few weeks. Pablo rubs his coworkers up the wrong way. Susi, Clara and Emilio talk about him in friday´s coffee break.


Hola, queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio número 195 (Pablo Cae Mal), describimos el carácter y la forma de comportarse del nuevo compañero de trabajo que ha entrado en la oficina, Pablo, y que le cae mal a todo el mundo. Susi, Clara y Emilio hablan de él, comentando todos los aspectos negativos de este nuevo compañero, durante la pausa matinal del viernes.


Episodio nº 195: Pablo cae mal. Entramos en materia.






Susi :No puedo con el nuevo. Qué tío tan pelota. Se pasa el día haciendo ver que trabaja, pero no da ni golpe. Me cae fatal.

Clara :Está claro que lo han enchufado. Ese ha entrado a dedo. ¿No veis qué sonrisas se cruzan el jefe y él?

Emilio :Sí, cuando el jefe sale de su despacho, Pablo aparenta estar concentrado en el trabajo. Pero cuando el jefe desaparece, él también. ¡Qué mal me cae ese tipo de gente!

Susi :Ese tío se cree el ombligo del mundo. Te habla mirándote por encima del hombro, como si fuera superior a ti. Por eso le cae mal a todo el mundo.

Clara :Es un melón, el pobre. El otro día le pedí los documentos del caso López y familia, y tardó una hora en tenerlos listos. O es tonto o es un jeta.

Emilio :Sí, pero tiene muy mala leche. El otro día, en la reunión, cuando hablaba, parecía que él había llevado todo el proceso del caso de la herencia. Y sin embargo ha sido un cero a la izquierda, no sabía ni por dónde empezar.

Susi :Pues yo creo que una situación así tiene que denunciarse. El jefe debería saber que ha contratado a un incompetente que no da pie con bola.

Clara :Pero cómo se lo vas a decir al jefe, si Pablo es su ojito derecho.

Emilio :Sí, pero ahora nosotros le estamos haciendo su trabajo y le estamos sacando las castañas del fuego. ¿Por qué y hasta cuándo?

Susi :Es verdad, este tío no tiene dos dedos de frente, pero quiere dar la impresión de ser un lince. Pero la realidad es que tiene muy pocas luces.

Clara :Pues esto no puede quedar así. Algo habrá que hacer.

Emilio :Sssss, silencio, ahí viene. Ni una palabra más, que es un bocazas y le chivaría todo al jefe. Le diría que conspiramos contra él.

Susi :Vale. Pero de una forma u otra a este tío hay que cantarle las cuarenta y leerle la cartilla. Se acabó aprovecharse de nosotros.

Clara y Emilio: Por supuesto. 


**************

Bueno, chicos, por todo lo que hayáis podido pescar del diálogo, seguro que os habéis hecho una idea del tono del mismo: un tono negativo.

Se está hablando de Pablo, el nuevo compañero de trabajo que, al parecer, le cae mal a todo el mundo, no le gusta a ninguno de sus compañeros. ¿Por qué? Lo vamos a saber a través de las descripciones de su carácter, de su personalidad y de su manera de comportarse, descripciones que nos van a proporcionar sus propios compañeros: Clara, Susi y Emilio. 

Con ello aprenderemos a describir rasgos negativos generales de una persona, y rasgos que suelen comentarse específicamente en ambiente de trabajo, en un ambiente laboral.

Susi es la primera en intervenir en el diálogo, diciendo:


- No puedo con el nuevo. Qué tío tan pelota. Se pasa el día haciendo ver que trabaja, pero no da ni golpe. Me cae fatal.


Vamos por partes, como siempre, despacito y buena letra, que dice el refrán.


  • No puedo con el nuevo.


Cuando dices que no puedes con algo o con alguien es que no lo soportas, que te disgusta profundamente, que te cae mal, muy mal, que no te gusta en absoluto.

Eso es: “no poder con algo o con alguien”

Fijaos:

  • No poder con...


No puedes con una persona, no puedes con una situación, no puedes con un libro, con una comida, con una conducta, ...con todo aquello que no te gusta o que no soportas.

¿Un par de ejemplos? Venga.


  • No puedo con mi ex, me pone de los nervios. Este fin de semana tenía él a los niños. Pues me llama el viernes por la noche para decirme que le era imposible tenerlos, destrozándome todos mis planes. Cada día le soporto menos.

O:

  • Sin trabajo, sin ahorros, viviendo con mis padres con 32 años. No puedo con esta situación. Necesito un golpe de suerte que cambie mi vida.


¿De acuerdo?

Susi dice a continuación:


  • Qué tío tan pelota.


Aquí el uso coloquial de “tío” tiene un matiz despectivo. Otras veces no, pero en este contexto, sí. Susi dice que el nuevo es “un pelota”. ¿Qué quiere decir?

Un pelota (hombre) o una pelota (mujer), y no una pelota de jugar al balón, es una persona que adula a otra para conseguir algo, algún beneficio, algún favor actual o futuro. Ser un pelota o hacerse el pelota es hacerse el simpático, el agradable, el comprensivo, el adulador, etc. con la intención de agradar al otro y lograr su aprobación, su afecto, sus favores, etc. La condición de tal persona es la de ser un pelota (si es hombre) o la de ser una pelota (si es mujer). 

Las formas de decirlo son:

  • Ser un pelota
  • Practicar la adulación

Y un pelota:

  • hace la pelota a alguien

Por ejemplo:

  • Martín se pasa el día riéndole las gracias al jefe y dándole la razón en todo. Es un pelota despreciable.

O:

  • ¿Por qué María le hace tanto la pelota al jefe?
  • Pues será para que la ascienda en el trabajo o para que le suba el sueldo.


Susi lo decía como exclamación:


  • ¡Qué tío tan pelota!

Y añade:

  • Se pasa el día haciendo ver que trabaja, pero no da ni golpe.

“Se pasa el día” es “está todo el día”. 

“Haciendo ver que trabaja”, es decir, fingiendo que trabaja, aparentándolo, simulándolo.

  • Pero no da ni golpe.


¿Recordáis que en el episodio anterior sobre las vacaciones, Lola decía que “no habían dado palo al agua”? Usaba esa expresión para decir que estaban descansando al cien por cien, que estaban de completo relax, sin trabajar. ¿Y recordáis que poníamos otras expresiones similares, como:

  • no dar golpe
  • no dar ni golpe

Pues eso es lo que dice Susi de Pablo, que no da ni golpe, que simula trabajar, pero que no hace nada, que se escaquea todo el tiempo para no trabajar, para no dar ni golpe.

Y finalmente concluye con un:

  • Me cae fatal.

Frase muy usada en español para expresar que alguien no tegusta, que no tienes ninguna empatía con él o con ella, que no lo/la soportas, que sientes una gran antipatía por él.

La frase es:

  • (Alguien) (le) cae mal (a alguien).
  • Alguien le cae fatal a alguien


El verbo “caer”, a secas, significa que algo o alguien se desplaza de arriba abajo por acción de su propio peso:

  • La pelota se ha caído al pozo
  • La viejecita se cayó en plena calle
  • El suicida cayó desde un octavo piso
  • Ha caído mucha lluvia esta noche

Pero cuando estamos hablando de caer bien o mal entre personas, con este patrón verbal, significa otra cosa.

  • Alguien le cae bien o mal a alguien

Significa:

Caer bien:

  • agradar
  • resultar simpático
  • gustarle (a alguien)
  • tener mucha empatía con alguien
  • ser muy afines (dos personas)


Caer mal:

  • disgustar a alguien
  • resultarle a alguien desagradable o antipático
  • no gustar en absoluto (a alguien)
  • desagradar
  • no soportar (a alguien)


Por ejemplo:

  • Marta es fantástica. Es simpática, lista y agradable. Me cae muy bien.
  • El nuevo director de ventas es muy agresivo y muy cortante. No me cae bien. Bueno, en realidad, me cae fatal.


Veis que se puede decir:


  • alguien me cae bien
  • alguien me cae de coña (muy, muy bien -> vulgar)
  • alguien no me cae bien del todo
  • alguien me cae mal
  • alguien me cae fatal


Este tipo de verbos, construidos así, con los pronombre de objeto indirecto, se comportan como el verbo “gustar”, pero hay muchos más que siguen este patrón:


Gustar:

  • Me gustan las películas de intriga
  • No me gusta el novio de mi hermana
  • No me gusta la gente prepotente


Encantar (sólo en afirmativo, no se dice nunca “no me encanta”):

  • Me encanta jugar al badminton
  • Me encanta bailar salsa
  • Me encanta el café con leche


Parecer:

- Me parece bien el vestido que has elegido para la fiesta

  • No me parece bien que le hables así a tu padre. Es una falta de respeto.
  • Esta película me parece una obra maestra.
  • Esta respuesta no me parece la adecuada.


Fascinar (sólo en afirmativo):

  • Me fascina el cine negro
  • Me fascina la obra literaria de Cervantes


Caer bien o mal:

  • Me cae bien la gente sincera.
  • Me caen mal los fanáticos.


Cuidado, una precisión: no todo aquello que te gusta, puedes decir que te cae bien. En estos casos que estamos explicando, nos estamos refiriendo más a la gente y a sus acciones, que a las cosas.

Puedes decir:

  • Me gusta la paella

Pero no:

  • Me cae bien la paella

Puedes decir:

  • Me gusta Brad Pitt como actor

Pero quizás:

  • La verdad es que no me cae bien Brad Pitt, se lo cree mucho y va de guaperas.

Otro verbo con este patrón:

Aburrir:

  • Me aburre la gente que sólo habla de sí misma.
  • Pues a mí no me aburren las clases de Filosofía. De hecho, me encantan.


Interesar:

  • Me interesan mucho los temas de comunicación humana.
  • La prensa del corazón no me interesa lo más mínimo.
  • A María le interesa mucho la Literatura del Siglo de Oro español.
  • A Pedro no le interesa salir con su grupo de amigos. Se pasa el día frente al ordenador.


Sorprender:

  • Me sorprendió mucho la llamada de mi ex.
  • ¿No te sorprende que Jorge y Tina salgan juntos?
  • No me sorprendería que el Partido Popular perdiera las elecciones. Está lleno de corruptos.


Importar:

  • Me importa que te sientas bien. Eres mi amiga y no soporto verte sufrir así.
  • No me importa que critiques a mi novio. Le quiero tal como es.
  • Me importa un comino la política de este país. Todos los políticos mienten.


En el próximo episodio veremos prácticamente todos los verbos que funcionan como “gustar”, y lo explicaremos con detalle, porque hemostenido muchas cartas diciendo que trabajáramos este aspecto en profundidad,  pondremos muchos ejemplos claros y divertidos, y podréis manejar con más facilidad este tipo de verbos. Pero ya podéis empezar practicando con todo el material del actual episodio.

Como veis, el patrón es el de un verbo pronominal que descarga su acción sobre alguien representado por un complemento de objeto indirecto, un dativo en este caso.

  • Luis me cae bien ( a mí)
  • ¿No te cae bien Luis? (a ti)
  • A mis hijos nos les cae bien mi nuevo novio (a ellos)
  • Los famosos odian a los paparazzi. Este tipo de periodistas les caen fatal ( a ellos, a los famosos).

Queridas amigas y queridos amigos, repasad esto. Es muy importante para que os expreséis bien y sin equívocos.

Aunque volveremos a trabajarlo y más a fondo en el próximo podcast titulado “Verbos como gustar”. Lo dedicaremos a practicar exclusivamente con este tipo de verbos y con muchos ejemplos que no olvidaréis. Buena idea, ¿verdad?


A lo que ha dicho Susi, Clara contesta que:


  • Está claro que lo han enchufado. Ese ha entrado a dedo. ¿No veis qué sonrisas se cruzan el jefe y él?


Cuando se dice que alguien ha entrado “enchufado” en un trabajo, o en una empresa, no es que esté conectado a la corriente eléctrica, no, ja ja ja, sino que ese alguien ha obtenido un empleo, o un cargo, o un beneficio, gracias a sus influencias o a la gente que lo conoce, etc. que le ha facilitado ese puesto, que lo ha enchufado.

Verbo: enchufar

Participio: enchufado

Sustantivo: enchufe


  • Ese tío debe tener un enchufe de mucho nivel, si no, no estaría aquí. Es un incompetente.


Por eso Clara añade:


  • Ese ha entrado a dedo. ¿No veis qué sonrisas se cruzan el jefe y él?


Cuando el jefe nombra a alguien a dedo, le da un cargo, pero no por méritos profesionales, sino por su amistad con él, porque le debe un favor a su padre, porque ha recibido una llamada ordenándoselo..., o por algún otro chanchullo  parecido.

Las frases son:


  • Alguien entra a dedo en una empresa

O:

  • Alguien nombra a dedo (a alguien)

Emilio dice que sí, que se nota, que cuando aparece el jefe, Pablo, el nuevo compañero:


- ...aparenta estar concentrado en el trabajo. Pero cuando el jefe desaparece, él también. ¡Qué mal me cae ese tipo de gente!

Aparentar estar concentrado es fingir que se está concentrado en el trabajo, simular algo que no sucede de verdad. Y añade:


  • ¡Qué mal me cae ese tipo de gente!

Para usar una frase enfática con esa estructura: “¡Qué mal me cae!”, Susi dice:


- Ese tío se cree el ombligo del mundo. Te habla mirándote por encima del hombro, como si fuera superior a ti. Por eso le cae mal a todo el mundo.


El ombligo es lo que tienes en el centro de tu barriguita, de tu tripa. Es la cicatriz que te quedó en medio del vientre después de cortar el cordón umbilical que te unía a tu mamá, recién nacido.

Cuando alguien se cree muy importante y quiere que todos estén pendientes de él, cuando es un poco ególatra y piensa siempre en sí mismo, se dice que:

  • (El/Ella) Se cree el ombligo del mundo.

También dice:

  • Te habla mirándote por encima del hombro

Decir que alguien te mira por encima del hombro cuando te habla, es una manera de expresar que el otro te mira con superioridad, te considera inferior a él. A eso le llamamos mirarte por encima del hombro.


Y:


  • Por eso le cae mal a todo el mundo
  • Por eso le resulta antipático a todo el mundo
  • Por eso desagrada a todo el mundo
  • Por eso no le gusta a nadie
  • Por eso le cae mal a todos
  • Por eso, Pablo cae mal


Decimos que alguien “cae mal”, así en general, cuando le cae mal a todo el mundo.

Clara dice:

  • Es un melón, el pobre.

Se usa esta fruta como adjetivo para una persona estúpida, tonta y no muy inteligente. Porque Clara le pidió el otro día unos documentos de uno de los casos que lleva el despacho y tardó mucho tiempo en prepararlos (1 hora), cuando era una cosa de diez minutos como mucho.

Y finaliza:

  • O es tonto o es un jeta.

Tonto, bobo, poco inteligente. “O es un jeta”, es un tipo caradura, un fresco o un aprovechado.

Emilio dice que todo eso es cierto, pero que además:

  • Tiene muy mala leche.

Una expresión coloquial informal (que hay que usar entre amigos) y que expresa que alguien tiene malas intenciones respecto a los demás, alguien que actúa de mala fe, que quiere fastidiarte. 

Las personas de las que se dice que tienen mala leche suelen ser antipáticas, agrias, con mal carácter e insoportables por momentos. Eso es “tener mala leche”.

No confundir con “estar de mala leche” que es enfadarte por algo que te ha pasado, pero puntualmente, no de forma continuada.

Y no confundir tampoco con la expresión: “¡Qué mala leche!”, en el sentido de mala suerte.

Pero tener mala leche es eso, tener mal genio, mal carácter, malas intenciones para con los demás, o cabrearse fácilmente.

En el caso de Pablo es así. Los compas dicen que tiene mala leche porque, si puede, te fastidia, te pone la zancadilla y le gusta dejarte en mal lugar.

Emilio pone el ejemplo del caso de una herencia que él ha llevado en el despacho, y en el que Pablo apenas ha participado. Sin embargo, en la reunión, él -Pablo- hablaba constantemente para adjudicarse el protagonismo del caso y dejar de lado a Emilio. Y, sin embargo -en palabras de Emilio- Pablo había sido:

  • Un cero a la izquierda

Expresión que significa que algo o alguien no tiene ningún valor, exactamente el nulo valor de un cero a la izquierda.

Por ejemplo:

  • Este ayudante del director no da golpe, no hace nada, es un cero a la izquierda. Estoy de mala leche por haberlo contratado.

O:

  • El nuevo jefe tiene muy mala leche. Parece que siempre está enfadado y nos habla con maneras muy rudas. Al menos a Rodrigo, que es un cero a la izquierda en esta empresa, le ha dado un mes de plazo: o mejora en un 100%, o a la calle.

Ser un cero a la izquierda”: no tener valor, no ser competente, ser un inútil.

Susi interviene diciendo:

  • Pues yo creo que una situación así tiene que denunciarse. El jefe debería saber que ha contratado a un incompetente que no da pie con bola.

Denunciar una situación es comunicarla a quienes pueden solucionarla: a los encargados, a los jefes, para que la corrijan y le pongan remedio.

  • El jefe debería saber que ha contratado a un incompetente.

Contratar a un empleado es adjudicarle un trabajo a cambio de un salario.

Susi cree que el jefe debería saber que ha contratado a un incompetente, a un inepto, a una persona torpe e ineficaz, incapaz de llevar a cabo su trabajo.

En el ámbito laboral decimos que alguien es un incompetente cuando no es capaz de desempeñar sus funciones, cuando es incapaz de resolver con eficacia las tareas propias de su trabajo.

Susi dice que:

  • No da pie con bola.
  • Es decir, que nunca hace nada bien, que no acierta a desempeñar bien sus tareas, que le sale todo mal, que es incapaz de hacer algo bien.

Ejemplos:

  • Hoy tengo un día tonto. He quemado las tostadas del desayuno, he perdido el bus y me he tenido que pagar un taxi, me he equivocado con la carpeta que tenía que llevarle al director...En fin, que no doy pie con bola.

O:

  • Me fue muy mal el examen de Matemáticas. Estaba muy nervioso y me equivoqué varias veces. Y además no pude acabarlo. ¡Qué desastre! ¡No di pie con bola!

O:

  • No doy pie con bola con las clases de conducción. Me van a suspender en el examen. Soy una negada para el coche.

Clara tiene dudas:

- Pero cómo se lo vas a decir al jefe, si Pablo es su ojito derecho.

Ser el ojito derecho de alguien (ojito-->diminutivo de ojo) es ser su favorito, ser -para alguien- una persona en la que se puede confiar, ser su preferido/a, la más querida entre todos, y también la más consentida. A la persona que es nuestro ojito derecho le vemos todas las gracias y virtudes, pero ningún defecto.

En este caso, parece ser que Pablo, gracias a su enchufe, es el ojito derecho del jefe y éste sólo ve en él cosas favorables. Y no parece ver ninguno de sus muchos defectos.

Por ejemplo:

  • Yo quiero por igual a mis tres hijos. Pero Ana es especial, siempre puedes contar con ella. Confieso que es mi ojito derecho.

O:

  • En el hospital, todos mis colaboradores son necesarios, pero Rafael es mi ojito derecho: soluciona todos los problemas, lleva la agenda al minuto y nunca se queja de nada. Imprescindible.

Emilio se queja de que ellos, los compañeros, le están haciendo su trabajo a Pablo, le están sacando las castañas del fuego, preciosa frase con la que expresamos que estamos resolviendo los problemas de otro con nuestro esfuerzo y trabajo.

Ya sabéis que la castaña es el fruto del castaño,  de color marrón, y que aquí, en España, comemos en otoño e invierno. Y las encontramos en unos puestos, en la calle, donde las venden asadas, castañas asadas, y te comes un capirucho de castañas asadas calentitas, deliciosas, por unos pocos euros.  También puedes comerlas crudas, en puré, como marron glacée, etc.

Y puedes asarlas en la chimenea de casa. Las sacas del fuego y las comes. 

Pero en esta frase, esa acción la haces para otro. Le sacas -a alguien- las castañas del fuego, y eso significa que él/ella tiene un problema, pero eres tú quien se lo resuelve, aunque él debería haberlo hecho.

A veces, sacarle a alguien las castañas del fuego, es solucionar algún desastre que otra persona ha hecho. 

La frase parece derivarse de un cuento del siglo XVII, de Jean de La Fontaine, titulado El Mono y El Gato. El Mono convence al Gato de que saque él las castañas del fuego. El Gato lo hace y se quema las garras.

Pues desde que ha entrado Pablo en la empresa, y con el fin de que el trabajo no se colapse y siga adelante, sus compañeros le están haciendo casi todo el trabajo y le están sacando las castañas del fuego para no poner en evidencia su incompetencia.

Emilio se pregunta por qué tienen que hacerlo y hasta cuándo lo van a tolerar.

Susi incide en ello:

- Es verdad, este tío no tiene dos dedos de frente, pero quiere dar la impresión de ser un lince. Pero la realidad es que tiene muy pocas luces.

Cuando decimos que alguien no tiene dos dedos de frente (o no tiene ni dos dedos de frente) le estamos llamando tonto, estúpido, inútil, irreflexivo, inepto e incompetente.

Susi añade que, no obstante, Pablo quiere dar la impresión (quiere que los demás crean) que es un lince, que es listo y eficaz, y que está pendiente de todo, cosa que no es cierta.

Por eso dice:

  • Pero la realidad es que tiene muy pocas luces.

Si alguien tiene pocas luces es porque es bobo, corto y sin inteligencia.

Por eso, todos coinciden en que las cosas no pueden quedarse como están, en que hay que hacer algo.

Pero cuando están a punto de proponer estrategias para cambiar la situación, Emilio susurra en voz baja:

  • Sssss, silencio, ahí viene. Ni una palabra más, que es un bocazas y le chivaría todo al jefe. Le diría que conspiramos contra él.

Ni una palabra más” es “no hablemos más de este tema”, ya que Pablo es un bocazas, un chivato y le chivaría (verbo chivar) todo al jefe, se lo contaría inmediatamente.

Susi y Clara están de acuerdo, pero creen que hay que ponerle punto y final a la situación. Pablo no se aprovechará más de ellos, no abusará más de su buena fe y sabrá lo que piensan de él.

Por eso Susi dice:

- Vale. Pero de una forma u otra a este tío hay que cantarle las cuarenta y leerle la cartilla. Se acabó aprovecharse de nosotros.

Cantarle a alguien las cuarenta” significa que le vas a decir al otro tu opinión negativa sobre él, que le vas a decir claramente lo que no te gusta de él, que le vas a expresar tus críticas hacia él con toda contundencia. 

Esta frase proviene del juego de naipes español llamado “tute”, en el que “se cantan” las cuarenta cuando llevas un caballo y un rey del mismo palo (oros, copas, espadas o bastos). Y se dice así, cuando estás jugando: “Canto las cuarenta”, dama y rey del palo que llamamos “triunfo”, el que más vale. Y con eso logramos cuarenta puntos.

Pues  cantarle las cuarenta a alguien es exponerle lo que piensas de él radicalmente, sin paliativos. Normalmente se hace cuando una situación o la actuación de alguien ha llegado a un límite intolerable.

Y “leerle la cartilla” a alguien es exactamente lo mismo. Usamos esta frase para advertir a alguien de que su actuación no es la correcta y reprenderle por ello. Leerle a alguien la cartilla es cantarle las verdades, que seguro que no serán de su agrado.

Y así quedan de acuerdo entre todos. Ya veremos qué estrategias buscan para evidenciar esta situación y advertir a Pablo de que sus privilegios se van a terminar.

Oigamos de nuevo el diálogo, ahora con un ritmo más cercano al normal de una conversación en español entre nativos:



Susi :No puedo con el nuevo. Qué tío tan pelota. Se pasa el día haciendo ver que trabaja, pero no da ni golpe. Me cae fatal.

Clara :Está claro que lo han enchufado. Ese ha entrado a dedo. ¿No veis qué sonrisas se cruzan el jefe y él?

Emilio :Sí, cuando el jefe sale de su despacho, Pablo aparenta estar concentrado en el trabajo. Pero cuando el jefe desaparece, él también. ¡Qué mal me cae ese tipo de gente!

Susi :Ese tío se cree el ombligo del mundo. Te habla mirándote por encima del hombro, como si fuera superior a ti. Por eso le cae mal a todo el mundo.

Clara :Es un melón, el pobre. El otro día le pedí los documentos del caso López y familia, y tardó una hora en tenerlos listos. O es tonto o es un jeta.

Emilio :Sí, pero tiene muy mala leche. El otro día, en la reunión, cuando hablaba, parecía que él había llevado todo el proceso del caso de la herencia. Y sin embargo ha sido un cero a la izquierda, no sabía ni por dónde empezar.

Susi :Pues yo creo que una situación así tiene que denunciarse. El jefe debería saber que ha contratado a un incompetente que no da pie con bola.

Clara :Pero cómo se lo vas a decir al jefe, si Pablo es su ojito derecho.

Emilio :Sí, pero ahora nosotros le estamos haciendo su trabajo y le estamos sacando las castañas del fuego. ¿Por qué y hasta cuándo?

Susi :Es verdad, este tío no tiene dos dedos de frente, pero quiere dar la impresión de ser un lince. Pero la realidad es que tiene muy pocas luces.

Clara :Pues esto no puede quedar así. Algo habrá que hacer.

Emilio :Sssss, silencio, ahí viene. Ni una palabra más, que es un bocazas y le chivaría todo al jefe. Le diría que conspiramos contra él.

Susi :Vale. Pero de una forma u otra a este tío hay que cantarle las cuarenta y leerle la cartilla. Se acabó aprovecharse de nosotras.

Clara y Emilio: Por supuesto. 



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Bueno, queridas amigas y queridos amigos, espero que todos estos aspectos que hoy hemos trabajado os proporcionen una buena ayuda para seguir progresando con vuestro español. Que os vaya muy bien. Pronto nos veremos de nuevo para seguir disfrutando con esta hermosa lengua. Adiós, amigos.


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Septiembre de 2015


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