Leche de tigre, pisco sour y lapislázuli





Leche de tigre, pisco sour y lapislázuli.

Hello and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Santiago de Chile. In our 204th episode (Leche de Tigre, Pisco Sour and Lapislázuli), we are going to tell you some experiences about Santiago de Chile to repport you a general vision of an important Spanish Sudamerican city. Many photos in the Learning Guide.


Hola queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Santiago de Chile. En nuestro episodio nº 204 (Leche de Tigre, Pisco Sour y Lapislázuli), vamos a contaros algunos aspectos interesantes sobre la capital de Chile, Santiago de Chile, para que podáis tener una panorámica general de esta importante ciudad sudamericana. Os he puesto un montón de fotos de todo lo que os cuento, en la GuíaDidáctica.


Episodio nº 204: Leche de Tigre, Pisco Sour y Lapislázuli. Venga, chicos, venid conmigo, vamos a pasearnos por Santiago, vamos a probar su deliciosa gastronomía y vamos a conocer algunos aspectos interesantísimos de este lugar.



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¿Dónde está Chile, cómo es, qué zona ocupa?


Sí, queridas amigas y queridos amigos, voy a daros algunas pinceladas sobre Chile y sobre su capital, Santiago de Chile.

Cuando miras el mapa de Chile, el primer dato que te impresiona es la longitud de la costa chilena: 6435 km de longitud, laaaaaaarga, inacabable. ¿Os imagináis? Casi seis mil quinientos kilómetros de costa.Un montón de mar en contacto con el país.

Chile se extiende a lo largo del costado sur y oeste del hemisferio sur americano. Parece ser que es un país con calidad de vida, con un buen crecimiento económico. Aunque en Santiago, yo he visto muchas, muchísimas personas pobres, en un estado de salud y de higiene lamentable. Ciertamente, en todas las grandes ciudades hay personas “sin techo” que están pidiendo ayuda en las calles, que duermen en cualquier rincón y cuyo desdichado aspecto te rompe el corazón.

El idioma oficial del país es el chileno: español con la idiosincrasia lingüística de la zona.

Realmente Chile es un país de contrastes espectaculares. La cordillera de Los Andes atraviesa el este del país de arriba abajo, longitudinalmente, y hace de frontera natural con Perú, Bolivia y Argentina. 

El punto más alto, el Nevado Ojos del Salado es un volcán a 6893 metros sobre el nivel del mar, y es el más alto del mundo. Pero además de Los Andes, Chile tiene otra cordillera, la llamada Cordillera de la Costa, al Oeste, de menor altura que los Andes, pero enorme también. Entre ella y el Pacífico hay multitud de localidades costeras, puertos, etc.

Y continuando con los contrastes, en el Norte, el famoso, bello y espectacular desierto de Atacama, del que se dice que es uno de los lugares más bellos del mundo.

Al Sur, la Patagonia,  con zonas previas de lagos y montañas. La Patagonia chilena es una región inmensa, con una geografía muy variada que genera una gran diversidad de paisajes, climas y ecosistemas: montañas, canales, fiordos e islas de una belleza inigualable. Dicen que estaba habitada desde once mil años a.de C.y en ella habitaban diversas etnias, algunas de las cuales ya desaparecidas.

Yo soy una lega en estas cuestiones (no sé nada), pero por lo que me han explicado y he leído, la historia de las etnias precolombinas es apasionante.

Esta llamada Zona Austral de Chile es una región cubierta por inmensas masas de hielo.

Parece ser que es un destino turístico de primer orden porque sus reservas naturales, sus Parques Nacionales, sus especies y sus biosistemas, son una experiencia única para viajeros deseosos de parajes naturales espectaculares. 

Parece ser también que la revista Forbes le ha otorgado, a la Patagonia chilena, el rango de uno de los 10 mejores destinos para los amantes de la naturaleza y de la fotografía, para el actual año 2016.

Y en la zona centro, en medio del oceano pacífico, la Isla de Pascua, Rapa Nui, uno de los destinos turísticos más deseados del mundo, a 3000 kilómetros de la costa chilena.

Rapa Nui es el nombre originario de la isla, actualmente conocida como Isla de Pascua, situada -como os decía- en el Pacífico Sur, a unos 3800 km de tierra.

Es de todos sabido que Rapa Nui es un lugar bellísimo y que  la misteriosa cultura ancestral de la etnia rapanui se corresponde con las no menos misteriosas estatuas moái, las famosas estatuas de la Isla de Pascua.

Los idiomas oficiales son el rapanui y el español.


Etnias.

Y...bueno, una cosita más sobre las cuestión de las etnias precolombinas...La historia de Chile en relación a las tribus indígenas que poblaban la zona antes de la llegada de los españoles, muestra una diversidad de culturas muy diversas a lo largo del país.

Algunos grupos étnicos han desaparecido ya. Uno de los grupos más numerosos es el de los Mapuches, de los que aún queda un millón y medio de mapuches en Chile, y doscientos mil en Argentina. Su idioma original se llama Mapundungun. A los Mapuches también se les conoce como “araucanos” (de la región de la Araucanía) que es como les nombraron los conquistadores cuando les descubrieron, este pueblo aborigen moraba sobre todo en el sur de Chile, en el valle del Aconcagua y en la isla de Chiloé. Primero los incas y luego los españoles intentaron dominarlos y esclavizarlos, pero los mapuches lucharon contra los unos y los otros durante siglos, hasta que en el XIX los estados argentino y chileno ocuparon, mediante guerras y también pacíficamente, los territorios de los diversos grupos mapuche, sometiéndolos a procesos de aculturación y asimilación por parte de la sociedad dominante.

Aún hoy en día existen manifestaciones de resistencia cultural y de demanda de reconocimiento de su identidad social, cultural y lingüística.Como podéis comprender, todo esto es mucho, muchísimo más complejo que la pincelada que yo he dado sobre el tema y que necesariamente conduce a una simplificación propia de una pequeña información sobre un asunto inmenso.

Ah, que no se me olvide esto, que es muy bonito. El nombre “mapuche” es la unión de dos palabras originales: “mapu”, que significa tierra; y “che”, que significa gente. Por lo que, en lengua mapudungun, mapuche significa “gente de la tierra”. ¡Qué bonito!¿No?

Saber al menos una palabra mapuche, su propio nombre.

En relación a todos estos asuntos, hay un Museo que no puedes perderte: El Museo de Arte Chileno Precolombino. Una maravilla.


Otro contraste que he experimentado en este viaje ha sido salir de Barcelona en pleno invierno, suave, eso sí, con temperaturas en torno a 14º - 15º, y llegar a Santiago de Chile en pleno verano con temperaturas de hasta 36º. ¡Uf, qué calor!


Visitas.

Por todo lo que os llevo explicado, veis que Chile es un país bellísimo, para dedicarle tiempo. Desafortunadamente, yo solo voy a poder estar en Santiago, la capital, con la mayoría de días con trabajo, y unos poquitos más para visitar al menos dos ciudades cercanas a la capital, Valparaiso y Viña del Mar. Y, por supuesto, visitar varios lugares de Santiago, como la Biblioteca Nacional, el Museo de la Memoria Histórica y de los Derechos Humanos, el de Bellas Artes, el Mercado Central de la ciudad, el Mercado de Artesanía del barrio de los Dominicos, el barrio de Lastarria -un oasis en medio de la ciudad- o una zona de ocio y gastronomía como es Bellavista.


Gastronomía.

Otra cosa de este país: aquí se come rico, pero sobre todo puedes comer un marisco excelente. Podéis imaginar la cantidad de productos del mar que aportan a la gastronomía chilena los seis mil quinientos kilómetros de costa que posee el país.

Nos recomendaron el Mercado Central, conocido también como el Mercado del marisco (del que también os pondré fotos en la Guía Didáctica)y...y...bueno...el primer día nos han engañado, nos han puesto una parte del marisco buena (gambas, abalone, vieiras) y otra, nefasta: los mejillones secos, las almejas secas y duras, los calamares no masticables, parecían chicle. El vino blanco, un sauvignon blanco, excelente; la salsa picante, sublime. Y...tontos nosotros, nos han cobrado dos veces la propina y no nos hemos dado cuenta. 

Ya veis, queridas amigas y queridos amigos, a todos pueden engañarnos, incluso hablando el mismo idioma.

La segunda vez que hemos ido, mucho mejor; menos cantidad, pero más calidad. Y los precios, razonables.


El Barrio de Bellavista.

Otro día hemos visitado el barrio de Bellavista, un barrio colorista, cultural y bohemio, en mitad de la ciudad. La calle Pionono, con tapas baratas y mucha cerveza, llena de ofertas para los estudiantes universitarios que asisten allí asíduamente para pasar divertidas noches. El Patio de Bellavista, fantástico, lleno de buenos restaurantes chilenos, peruanos, de cocina internacional, japoneses,...y de todo tipo de cocina. Por la noche, música en directo en muchos de los locales, mucha alegría, mucha mucha vida, muchas ganas de pasarlo bien.


Artesanía.

Hay tiendas de artesanía con jerseys de alpaca, suaves y calentitos, bufandas, guantes, chales, ponchos.


Lapislázuli. 

Hay muchas joyas hechas de lapislázuli. ¿Habíais oído alguna vez una palabra tan sonora, tan misteriosa y tan exótica? ¡A que no! Mira, escucha: L A P I S L Á Z U L I. ¡Qué palabra! De verdad, me evoca sueños orientales, misterios de secretas seducciones, amores imposibles, el arca secreta de los Templarios, el secreto feudal de los Caballeros de la Mesa Redonda, el perfume de la conquista amorosa, el olor de la folie a aimer... Lapislázuli, esa palabra es como un talismán, como la palabra de Aladino para abrir la cueva del tesoro:”Lapislázuli...¡ábrete!”. Es una palabra que me hipnotiza el oído cada vez que la oigo. Lapislázuli...es como el conjuro pronunciado por Sherezade para vivir una noche más. Lapislázuli... es la palabra que perdona vicios y pecados, el sortilegio del enamoramiento, el hechizo de la mirada, el encantamiento del encuentro secreto...Lapislázuli, la magia erótica de la fonética.

Ja ja ja...¿os he sustado, amigos? No he hecho otra cosa que contaros mi adoración por esta palabra y los sentidos que me evoca. O quizás es que me está haciendo efecto el pisco sour que me tomé antes y se me ha soltado la lengua...

Bueno, volvamos a la sensatez. El lapislázuli es una piedra semipreciosa, de un color azul intenso, muy dura, que se usa para hacer anillos, pulseras, collares, pendientes y objetos de adorno variados.

Lapislázuli, ¿te ves capaz de repetirla y de sentir el mismo placer que yo al pronunciarla? Inténtalo. Esta palabra proviene del latín. De “lapis”, piedra, y del arabe clásico. Hay una gran producción de lapislázuli en Afganistán y en Chile, aunque creo que también hay en estados Unidos, Alemania, Angola, Canadá, Pakistán y Rusia. Pero os puedo decir que en Chile hay mucho y que hay objetos de joyería y adornos de lapislázuli en todas las tiendas. Y son muy bonitos.

¿Ya lo has dicho? Zuli..., lázuli..., lapislázuli...¡Venga, atrévete!


El habla chilena. 

Vamos con los fenómenos del habla. A ver, el chileno es español, claro, ¿quién lo duda? Pero tiene un tono, una fonética, una pronunciación y un vocabulario específicamente chileno que descubres desde el primer contacto con los nativos.

Me quedo atónita con las palabras nuevas que estoy descubriendo.

Por ejemplo, en España, siempre pedimos un zumo de frutas: un zumo de naranja, por ejemplo. En Chile, siempre es un jugo: un jugo de naranja, un jugo de piña, un jugo de melocotón..., de lo que sea.

Si quieres una caña, una cañita, o una pajita, para sorber el zumo, en lugar de eso, tienes que pedir una “bombilla” como las que aquí llamamos bombillas de la luz. Y si lo que quieres es una auténtica bombilla para tu casa, tienes que pedir una “ampolleta”.

Los policías son los carabineros. Pero siguiendo con los alimentos, los cambios de nombre de algunas frutas y verduras son muy divertidos: las fresas de España son las frutillas de Chile; el melocotón español es el durazno chileno, también llamado huesillo. A mí me ofrecieron un jugo de huesillo, que luego tradujeron a jugo de durazno, y finalmente a zumo de melocotón. También el nombre de nuestro calabacín es muy especial, allá se llama zapallo. Lo que aquí conocemos como aguacate, en Chile también, pero se usa sobre todo el nombre de “palta” para denominar este maravilloso fruto. Por no hablar de las judias verdes, que en Chile son los “porotos”.  También oyes constantemente hablar del “choclo”, que yo llamo maíz. Y un plato típicamente chileno es el pastel de choclo, elaborado con carne, maíz y otros ingredientes, que parece estar muy rico. 

Otras diferencias en el lenguaje. Cuando llegas tarde a una cita, no te has retrasado, te has demorado. 

Una expresión que me encantó fue que cuando te quieren decir que van a hacer algo inmediatamente, por ejemplo traerte una bebida en el bar, te dicen: “Se lo traigo al tiro”, que vendría a ser nuestro “se lo traigo ahora mismo”, o “se lo traigo inmediatamente”.

O cuando dicen de algo: “Ah, genial”, o “qué bien”, allá dicen “¡Qué onda!”. Qué maravilla de diversidad. 

O cuando te están explicando algo y quieren saber si lo pillas, si lo entiendes, en lugar de decir, como nosotros: “¿Lo pillas?”, pero sobre todo: “¿Entiendes?”, “¿Comprendes?” o “¿Lo ves?”, en chileno dicen: “¿Cachái?”

Una cosa que yo oía constantemente hablando con amigos nativos chilenos es “ya”. En nuestro español peninsular, cuando vas asintiendo a lo que el otro va diciendo en una conversación. Equivale a cuando yo digo: “sí, sí, claro”, o “de acuerdo”, o “entendido”, etc.

Pero lo que me ha encantado realmente es que hoy, en el restaurante, me han ofrecido un “bajativo”. Al oírlo, yo he puesto los ojos como platos. La chica, muy amable, me ha dicho: “El bajativo es un licor para bajar la comida, es como un digestivo”. “Aaaaaah” he dicho aliviada, un digestivo. Estupendo. Y lo he tomado. Nunca antes había oído esa palabra y el caso es que tiene mucha lógica: un bajativo es para ayudar a bajar la comida; y bajarla es digerirla.

La verdad es que, para mí, está siendo apasionante descubrir más y más diferencias entre el habla española chilena y el habla española peninsular, la de España.

Efectivamente, en el tema de la comida es en donde he econtrado más diferencias de vocabulario respecto a mi español. Por ejemplo, en el mar chileno hay un exquisito marisco llamado “loco”..., sí, sí, loco, como nuestro loco con trastornos mentales. Bueno, pues...en Chile, un loco no es un chiflado ni un majareta, es un marisco. ¿Pero sabéis lo mejor? Que es el muy apreciado y famoso marisco chino que llamamos abalón o abalone, que de las dos maneras lo vas a encontrar escrito. En Chile también le llaman “cocholepas cocholepas”, “pata de burro” y también “oreja de mar”. Es riquísimo. Pero la excesiva demanda chilena y china de locos de los últimos años ha provocado que en la actualidad sea un marisco en peligro de extinción, por lo que hay constantes vedas (periodos de prohibición) en su captura. Aún y así, pude probarlo y es un animalito realmente rico en el plato.


Cocina nikkei.

Ya que estamos hablando de comida, os voy a revelar un descubrimiento que, yo particularmente, he hecho en Chile: la comida nikkei. ¿Y qué es la comida nikkei? Pues una cocina de fusión que mezcla la comida japonesa y la cocina peruana, y que da como resultado una cocina sabrosa, exótica y diferente, muy rica.

Bueno, unos compañeros de trabajo nos invitaron a conocerla, y tuve la oportunidad de comer en un restaurante nikkei, nada nada caro, en el Patio de Bellavista. Una de las cosas que allí descubrí es lo que se llama “la leche de tigre” (¡menudo nombre,no?), que yo pedí creyendo que era una simple bebida. Y sí, una parte se bebe, o se toma con cuchara, porque se sirve en vaso, pero lo que hay en el vaso es el líquido resultante de la mezcla de zumo de lima y limón, fumet o caldo de pescado, sal, chile picante, cebolla morada, apio, gambas y algún pescado blanco en trocitos, todo ello crudo, y aderezado con cilantro. Es decir, como un cebiche, pero con más líquido. Por cierto, ceviche o cebiche, con uve o con be, es correcto, puede escribirse de las dos maneras. Yo creí que no me iba a gustar, pero tengo que confesar que me encantó. Como también me gustó mucho el cebiche normal del plato principal que compartimos encantados.

Bueno, sigamos un poquito con la ciudad. Realmente Santiago de Chile es una ciudad de grandes contrastes. Lo habitan 8 millones de almas, que son el 45% de los 18 millones que pueblan todo Chile. Sin embargo, cuando te alejas de la capital, de Santiago, empiezas a ver naturaleza diversa y preciosa a lo largo del país.


Terremotos.

Una de las cosas más conocidas de Santiago de Chile, país ubicado en el llamado “Cinturón de Fuego del Pacífico”, es el alto grado de actividad sísmica que tiene, o, dicho en otras palabras, que Chile sufre muchos temblores, o sismos -o seísmos-, que de las tres formas se dice, pero también muchísimos terremotos, seísmos de gran magnitud. Fijaos en este dato alucinante: después de Japón, Chile es el segundo país sísmicamente más activo del mundo, por lo que los terremotos han sido, a lo largo del país, la catástrofe natural que más daño ha hecho a este hermoso país.

Los chilenos recuerdan el tremendo y trágico terremoto que asoló el país en 1960: el 21 de mayo de ese año, un seísmo de 7´7 en la escala de Richter hizo temblar Concepción. El 22 de mayo fue aún peor, en la zona de Valdivia, la furia de las placas tectónicas de Chiloé y la placa Sudamericana provocó un terremoto de 9´5 que causó la muerte de más de 2000 personas, además de dos millones de damnificados por el descomunal temblor de tierra. Valdivia se hundió 4 metros bajo el nivel del mar y provocó la erupción del volcán Puyehue. Se vieron afectados 400 000 km2 de territorio. El temblor se percibió en una gran parte del Cono Sur y los maremotos o tsunamis que provocó este aciago terremoto llegaron hasta las costas de Japón o de Hawai, a miles de kilómetros del epicentro.

Nuestros amigos chilenos nos han dicho que Santiago es una ciudad preparada para minimizar lo más posible los daños causados por un terremoto, ya que los edificios se construyen desde hace años con materales flexibles que soportan las sacudidas y el balanceo que puede provocar el terremoto. También los cimientos se hacen con placas muy anchas de hormigón y se refuerzan mucho los puntos débiles de los edificios.

Aún y así, desde que he llegado, he tenido un pensamiento recurrente: por favor, que no haya ningún temblor de tierra, Dios o el destino no quieran que suframos ese terrible susto, o ese terrible riesgo.


La alpaca.

Bueno, ¿qué más he descubierto en Chile que me haya gustado mucho? Ah, sí, por supuesto, los tejidos hechos con lana de alpaca.

La alpaca es un animal típicamente sudamericano. Es una de las dos razas de la vicuña (la otra se llama huacaya). La alpaca, o scori (que también así se llama) tiene una lana suave, densa, cálida, muy calentita. Y con esa lana se tejen jerseys, bufandas, guantes, chalecos, chales, ponchos, mantas, colchas y todo tipo de prendas destinadas a dar calor.

Alpaca es una palabra quechua. Las alpacas habitan y pastan todo el año en las mesetas de los Andes. Hay alpacas en parte de Argentina, en parte de Bolivia, en el noreste de Chile, en parte del Ecuador y en zonas del Perú.


Mercados. Compras.

En Santiago de Chile encuentras muchos mercados y puestos de artesanía en los que poder comprar prendas de alpaca. hay una enorme variación de precios y calidades, pero puedes tener prendas bonitas, con una calidad básica, por muy buenos precios. Si las compras en Europa, por ejemplo, al ser un producto importado multiplica por cinco o por diez veces su precio. Por eso, si vas allí, merece la pena conseguir esas prendas tan calentitas a tan buen precio.


Bien, qué más...qué más...me quedan, creo, sólo un par de aspectos por comentar.


El último medio siglo.

En realidad no podemos dejar de mencionar en esta ojeada a vista de pájaro, el pasado más reciente del país, Chile, y de su capital, Santiago. Cuando digo su pasado más reciente me refiero al último medio siglo, al periodo comprendido entre los años setenta y la actualidad.

Como decía, la historia de Chile y de su capital, Santiago, desde los años setenta, queda marcada por el golpe de estado que derrocó al presidente Salvador Allende el 11 de septiembre de 1973. ¿Y quién dio ese golpe de estado? Los militares. Los militares tomaron el poder por la fuerza de las armas e implantaron un régimen militar dictatorial dirigido por Augusto Pinochet. Fue el régimen del terror: miles de arrestos y detenciones ilegales de los opositores, de los ciudadanos que se oponían a esta dictadura militar. Decenas de miles de chilenos arrestados, retenidos a la fuerza, torturados, desaparecidos y asesinados.

Fueron años llenos de dolor y sufrimiento para la mayoría de los chilenos, años oscuros en los que se pisotearon los derechos humanos fundamentales y en los que se sometió al pueblo chileno a sufrimientos inimaginables y extremos.

En los 90 se restaura la democracia, tras 17 terribles años, con cuyo recuerdo los chilenos han tenido que aprender a vivir y a superar para seguir viviendo.

La historia de todo está está plasmada y reconstruida en los centenares de documentos gráficos, películas y grabaciones de audio que contiene el Museo de la Memoria Histórica y de los Derechos Humanos, un lugar pra recordar, para aprender y, en determinados momentos, para llorar.

Hay películas excelentes que relatan diversos aspectos del asalto al Palacio de la Moneda de Santiago de Chile, el golpe de estado que trajo el horror y la desesperación al pueblo chileno. Una de esas películas es Missing, de Costa Gavras, del 82, protagonizada por Jack Lemmon y Sissy Spaceck.  Otra es Machuca, una pelicula chilena de Andrés Wood rodada en 2004. Hay otra película titulada De Amor y Sombra, como la novela que la inspiró, de la escritora Isabel Allende, protagonizada por Antonio Bnaderas y Jennifer Connely. O el documental Acta General de Chile, rodada en el 86 por Miguel Littin, cineasta exiliado, que regresó de incógnito a Chile para poder realizar este documental sobre la realidad política del país. Hay muchas más, pero las que acabo de mencionar, os pueden proporcionar una valiosa información sobre los trágicos sucesos de aquellos años.


Vinos chilenos. Pisco.

Y vamos ya con el último aspecto que os quería comentar sobre Chile, y que nos hará acabar este podcast con una sonrisa en los labios. 

Digamos que básicamente, y entre mucho otros, los recursos naturales de Chile son sobre todo el cobre, la madera (16 millones de hectáreas de bosque), la pesca y el vino, es decir, la industria vitivinícola.

Si queréis presumir con vuestros amigos españoles de saber incluso palabras difíciles, además de lapislázuli, podéis aprender ésta: industria vitivinícola.  Repite conmigo: cola, cola, cola...Vinícola, vinícola, vinícola... Viti-viní-cola, vitivinícola, vitivinícola...Ja ja ja...no es fácil, ya lo sé. La industria vitivinícola es la que se ocupa del cultivo de la uva, de los viñedos o campos donde crecen las uvas, y de la transformación de la uva en vino.

¿Sabéis por qué se llama vitivinícola? Porque procede de dos palabras latinas: “vitis” que significa “vid” (la planta de la uva) y “vini” o “vinum”, que es “vino”.

De hecho, en latín, la uva se llamaba “vitis vinifera”, pero creo que vitivinícola está referida a los dos elementos del proceso, a la uva y a su transformación en vino.

Mucha gente habla de la industria vinícola, y está bien, pero está referido más al vino. Si incluimos también la uva, hablamos de industria vitivinícola, palabra esdrújula de seis sílabas: vi-ti-vi-ní-co-la.

Bien, pues la industria vitivinícola chilena ha crecido como la espuma desde las últimas décadas del siglo XX y hasta hoy.

La calidad de los vinos chilenos ha ido en aumento y estos vinos han ido escalando posiciones hasta situarse entre los mejores del mundo, ocupando el lugar número doce en el ranking mundial y convirtiéndose en el primer exportador a Estados Unidos y al Hemisferio Sur.

Los tintos más famosos en estos momentos son el Cabernet Sauvignon, el Carménère, el Merlot, el Pinot Noir o el Syrah.

Los vinos blancos son, en su mayoría, suaves, poco ácidos, afrutados, gustosos y con un precio estupendo, como el Sauvignon Blanc, el Chardonnay y otros muchos que se consumen masivamente dentro y fuera del país.

El buen humor de los chilenos hace que hayan creado una bebida llamada “terremoto”, elaborada con vino blanco, helado de piña y Fernet. Y otra llamada “tsunami”, con vino blanco, helado de piña y licor de menta. Parece que te lo tomas y al intentar ponerte de pie, experimentas algo así como un “tsunami corporal” que te hace comprender el por qué de su nombre.

En Chile hay decenas de “rutas del vino” para dar a conocer sus variedades al turismo. Eso es lo que se llama “enoturismo” (“enos” es vino).

Hay otra bebida típicamente chilena, el pisco, una bebida alcohólica de la familia de los brandis, que es en realidad un aguardiente, es decir, un licor fuerte, de mucha graduación, que se elabora con la variedad de uva llamada “moscatel”.

Hay piscos que van desde los 30º (Pisco Corriente o Tradicional), a los 35º del Pisco Especial, a los 40º del Pisco Reserva o a los 43 del Gran Pisco. 

Con el pisco se hacen muchos y diversos cócteles, del que uno de los más populares es el “piscola”, mezcla de pisco y cola. O el “pisco sour”, cóctel preparado con pisco y zumo de limón, dicen los puristas. Aunque otra fórmula muy popular de pisco sour es mezclar pisco, zumo de limón, clara de huevo espumosa, un poquito de azúcar, hielo y angostura.

Queridas amigas y queridos amigos, brindemos con un pisco sour IMAGINARIO, chin chin, para que sigáis avanzando con vuestro español y, sobre todo, disfrutando al comunicaros en esta hermosa lengua.

Un abrazo y hasta pronto.


























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Hasta la próxima, un abrazo. Chao, amigos.

Enero/Febrero de 2016.


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