Soy feliz y estoy feliz




Soy feliz y estoy feliz

(Ser y Estar 11)



Hello and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 215th episode (Soy feliz y estoy feliz/ Ser y Estar 11), David and Lorena are talking about the David´s new job and why he feels him self relaxed because his job is relaxing to, but in spanish trying the alternance “ser” o “estar” with the same adjective and why.

Very important topic but we are going to explain it clairly and with a lot of examples, as usual.


Hola queridos amigos y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio nº 215: Soy feliz y estoy feliz / Ser y Estar 11, David y lorena están comentando el nuevo trabajo de David y por qué él se siente relajado como consecuencia del buen ambiente que hay en este trabajo, cordial y relajado a su vez. Esto nos sirve para meternos ya de lleno en cuándo usamos ser o estar con un mismo adjetivo y por qué. Vamos a explicarlo con toda claridad y, como siempre, con todos los ejemplos necesarios.





David:Lorena, ¿qué tal? Ya tenía ganas de hablar contigo.

Lorena:Hola, amigo londinense, ¿qué cuentas?

David:Todo va mucho mejor. No podía continuar con el trabajo todas las tardes, pero tampoco quería dejarlo del todo. Hablé con los jefes y he logrado reducirlo a dos tardes a la semana. Después del verano, quizás tres.

Lorena:Ya se nota. Estás mucho más relajado. Estoy contenta por ti.

David:Claro. Estoy relajado porque también el ambiente de trabajo es cordial y relajado. Y además estoy feliz porque no he vuelto a tocar eltabaco. Estoy muy satisfecho de haber cortado en seco.

Lorena:Era necesario, David. Con las adicciones no se puede actuar a medias tintas. Sólo es efectivo cortar, parar definitivamente.

David:Llevas razón. Si te lo planteas como una duda, el resultado puede ser catastrófico.

Lorena:Con estas cosas es mejor ser drástico.

David:Cuéntame de ti.

Lorena:Mira, estos días estoy eufórica porque hemos creado un grupo para leer y comentar novelas. Somos diez y somos todos amigos. Y yo, leyendo novelas, soy feliz. Me apasiona. Si además puedo comentarlas en grupo, tope.

David:Es genial.

Lorena:Sí, la idea es leer la novela que elijamos durante dos semanas. Y a la tercera semana nos reunimos para comentarla. La primera será La Ciudad de los Prodigios, de Eduardo Mendoza, de 1986. Una de las protagonistas es Barcelona.

David:¡Qué ganas me están entrando de leérmela!

Lorena:Oye, pues sería una gran idea. Mira, podemos hacer una cosa: léetela y la comentamos cuando tú quieras.

David:¡Hecho! Estoy muy motivado de poder comentarla contigo.

Lorena:Claro. Este minigrupo (tú y yo) va a estar interesante. David, te dejo, tengo que irme a clase.

David:OK, guapa. Nos llamamos la semana que viene. Chao.

Lorena:Hasta pronto.


Lorena y David contactan para explicarse nuevas cosas.

  • Lorena ¿qué tal? Ya tenía ganas de hablar contigo.


Y Lorena le dice:

  • Hola, amigo londinense, ¿qué cuentas?


Que se puede decir de tres maneras:

  • ¿Qué cuentas?
  • ¿Qué te cuentas?
  • ¿Qué me cuentas?


Y que equivale a:

  • ¿Qué explicas?
  • ¿Qué me explicas?
  • ¿Qué tal va todo?
  • ¿Cómo te va?
  • ¿Qué tal estás?
  • ¿Qué hay, cómo va?

Etc.


David dice:

  • Todo va mucho mejor.


“Mejor” en relación a la última conversación que mantuvieron y en la que David estaba bastante mal con el nuevo trabajo y también estaba tenso y con culpas por haber vuelto a fumar.

David añade:

  • No podía continuar con el trabajo todas las tardes, pero tampoco quería dejarlo del todo.

¡Claro! David va a clases por las mañanas. El trabajo le ocupaba todas las tardes. Y por la noche: estudiar, leer, repasar, etc. Le quedaba muy poco tiempo para otras cosas.

Pero dice que tampoco quería dejar el trabajo del todo, ya que estar de ayudante en un despacho de arquitectos le da la oportunidad de hacer prácticas pagadas, de reforzar sus estudios en contacto con profesionales.

  • Hablé con los jefes y he logrado reducirlo a dos tardes por semana, quizás tres después del verano.

Lorena dice:

  • Ya se nota

Es decir, es evidente que estás mejor y no como la última vez que hablamos. Yo te lo noto, lo percibo, se nota.

  • Ya se nota, estás mucho más relajado. Estoy contenta por ti.

Y David le dice:

  • Claro, estoy relajado además porque el ambiente de trabajo es cordial y relajado.

¡Ay, ay, ay, Madre del Amor Hermoso! (expresión de mi abuela...). Hemos llegado al quid de la cuestión. Hemos llegado al punto del asunto “ser y estar” que necesita aspirina por los dolores de cabeza que provoca...ja ja ja ja... Y ese punto caliente essssss la alternancia de ser y estar con un mismo adjetivo. Y todo esto...

  • ¿por qué?
  • ¿cómo?
  • ¿cuándo?
  • ¿es necesario “liarla” tanto”
  • ¿es un asunto sádico del español para con los no nativos? Ja ja ja ja...
  • ¿es una conducta masoquista de Mercedes meterse en este “embolado”? Ja ja ja ja...

Noooo, qué vaaaa. Lo vamos a hacer fácil, pero para que os sea fácil, hay que explicarlo bien.

Lorena le dice a David:

  • Estás mucho más relajado.

Haciendo referencia directa al estado de ánimo de David, en relación a su anterior estado de ánimo durante el anterior encuentro, que era pesimista, tenso y culpabilizado.

De ahí que le diga: ahora, después de reducir tu jornada de trabajo, estás mucho más relajado. Tú, David, persona sujeta a circunstancias cambiantes, estás ahora, tras tomar decisiones y adoptar cambios, estás mucho más relajado que en nuestro último encuentro.

Y ciertamente, todas las cosas que vamos a citar influyen en la elección de “ser” o “estar”, en este caso “estar” porque hablamos de:

  • Estado de ánimo
  • Situación previa cambiante
  • Dependencia de unas u otras circunstancias
  • Comparación con el anterior estado de ánimo
  • Resultado final tras el proceso de cambios

Cuando se dan todas estas circunstancias, el adjetivo adquiere un sentido de transitoriedad y de proceso cambiante que nos pide el verbo estar.

Lorena añade:

  • Estoy contenta por ti.

Sentimiento provocado por la nueva situación de David, con este adjetivo, “contenta”, que hay que recordar que sólo puede acompañar a “estar”, y nunca a “ser”: yo soy contenta no es posible.

Sí podría decir:

  • Hoy estoy alegre

O:

  • Siempre estoy alegre, soy alegre por naturaleza

Pero con el adjetivo “contento”, no. Hay que recordar, queridas amigas y queridos amigos, los episodios que hemos dedicado a los adjetivos que van exclusivamente y solo con el verbo ser, así como los que van exclusivamente y solo con el verbo estar.

Pero hemos entrado en otro territorio, el de los adjetivos que pueden ir con ambos. Y es en esa elección, en esa alternancia, donde tenemos que sumergirnos para aprender, de una vez por todas, como elegir y por qué.

David responde:

  • Claro, estoy relajado porque también el ambiente de trabajo es cordial y relajado.

“Es relajado”, ahora, en este caso, definiendo una cualidad estable de la atmósfera de ese trabajo. Podría haber dicho “es relajante”, pero eso se usa no tanto para definir un ambiente cómodo y tranquilo, como para definir ambientes que generan o producen relajación, o relax, como un spa, un centro de yoga y meditación, etc.

Pero, en este caso, lo que queríamos resaltar es que es un ambiente tranquilo, con relaciones amables entre los que trabajan allí, un ambiente no tenso, sino relajado.

Esto es sólo un ejemplo: “estar relajado” (estado de ánimo personal) y “ser relajado” (situación, ambiente) de esa alternancia que nos vamos a encontrar muchas veces en relación a un mismo adjetivo.

No hay muchos adjetivos que puedan combinarse con los verbos ser o estar sin cambiar apenas de significado, pero algunos hay y tenemos que mencionarlos porque sé que os provocan dudas y confusión.

Es también el caso de la segunda frase de David:

  • Y además estoy feliz porque no he vuelto a tocar el tabaco. Estoy muy satisfecho de haber cortado en seco.

Con “satisfecho” no hay dudas: siempre acompaña a “estar”. Es imposible decir “soy satisfecho”. Sin embargo, con “feliz” es diferente. En español se usa mayoritariamente con “ser”, “ser feliz”. Sin embargo, también lo oímos con “estar” para marcar su dependencia de una circunstancia, en este caso: no haber vuelto a fumar.

  • Estoy feliz porque no he vuelto a tocar el tabaco.

Pero esto no es una norma. No lo es porque tenemos ejemplos que así lo indican. Amanda y Ernesto acaban de casarse. Ya son marido y mujer (no están marido y mujer) y Amanda dice:

  • Soy feliz. Hoy es el día más feliz de mi vida.

No dice:

  • Estoy feliz porque acabo de casarme.

Dice:

  • Soy feliz

¿Por qué? Mmmm...qui lo sa...porque es tal la intensidad de su felicidad que le parece que no es algo circunstancial, sino que será eterna; porque cree que es un estado que formará parte de sus sentimientos de por vida...Mil cosas. En cualquier caso, bien dicho está “soy feliz”; y bien dicho estaría “estoy feliz”. Por eso lo vamos a oír con ambos verbos sin apenas cambios en el sentido.

Podemos oír:

  • Estoy feliz por la victoria del Barça.

O:

  • Soy feliz por la victoria del Real Madrid.

O:

  • Estoy feliz de tener al fin mi título de profesor.

O:

  • Soy feliz por haber terminado mis estudios.

O:

  • Estoy feliz por haber conocido a la chica de mis sueños.

O:

  • Soy feliz por haber encontrado a mi hombre ideal.

Y también por eso vamos a encontrar a Lorena, al final del episodio, diciendo:

  • Yo, leyendo novelas, soy feliz.

Y está perfectamente bien dicho, y entraña el mismo significado que si dijera: “Yo, leyendo novelas, estoy feliz”.


Una primera cuestión a diferenciar es que cuando describimos un rasgo de personalidad estamos hablando de una cualidad estable, de un componente inherente al carácter. Como en este caso:

  • Pedro es muy hablador.

Aludiendo a que es una característica de su personalidad, en el sentido de que suele hablar mucho en cualquier circunstancia: en su casa, con su familia, con los amigos, en reuniones sociales, etc. Es decir, el ser hablador es un rasgo definitorio, un componente estable de su carácter, es que le gusta hablar mucho, independientemente de la situación o de los interlocutores. Por eso decimos:

  • Pedro es hablador

Pero supongamos que Pedro es una persona normal, que habla más o menos como todos. Pero esta noche ha ido de cena con los amigos, ha tomado bastante vino de Rioja y la verdad es que tiene un verborrea inusual, un tanto sorprendente. Por eso, dos de sus amigos comentan:

  • Pedro está muy hablador esta noche

Esta noche: delimitación temporal.

En esta cena: delimitación de una situación sujeta a un tiempo y a un espacio -el restaurante- específicos.

Tomando vino de Rioja: circunstancia nueva añadida (gran ingesta de alcohol).

Contexto: compañía de amigos, confianza, diversión.

Él no es tan hablador habitualmente. Por lo tanto, comparamos esta conducta, que es la habitual en Pedro, con su estado actual que es el resultado de un cambio de situación espacial (está en el restaurante), de compañía (está con sus amigos de toda la vida), física (ingesta de alcohol), etc. Y de esta comparación, surge esta apreciación:

  • Pedro está muy hablador esta noche

Pedro no es hablador siempre, y por lo tanto ése no es un rasgo definitorio de su carácter. Está hablador esta noche porque se han dado una serie de circunstancias que “lo han vuelto” hablador durante ese rato.

Mirad, amigas y amigos míos, quiero que sepáis también que en la cuestión de “ser y estar” tenemos que introducir la subjetividad, sí, sí, que sí, el punto de vista personal, el contexto, la intención de los interlocutores, su estilo discursivo, y los procesos de cambio a que se someten los estados de las personas o de las cosas.

Si repasáis los primeros episodios sobre este tema, veréis que hemos dado algunas normas gramaticales para el uso de estos dos verbos. Tenemos, a estas alturas, reglas lingüísticas con las que saber usar con precisión el verbo ser o el verbo estar.

Pero ahora nos metemos en el terreno de la alternancia o de si usamos uno u otro verbo con la misma palabra. Y ahora tendremos que pasear entre normas, pero también entre puntos de vista más subjetivos, más sujetos a:

  • circunstancias diversas
  • contextos comunicativos
  • intenciones de los hablantes
  • situaciones interpersonales específicas
  • cambios en las personas o en las situaciones
  • comparaciones con uno mismo en otra etapa anterior o con la situación habitual de alguien
  • procesos cambiantes con principio y final

Todo ello movible, cambiante, transitorio, accidental, intencional. Y todo ello va a requerir hablar de “estados” con el verbo “estar”.

Pero antes de continuar en esta linea, hay que especificar algo: bien es cierto que, a veces, alternamos el uso de ser o estar sin que cambie sustancialmente el significado.

Es el caso, por ejemplo, de los estados civiles de las personas. A ver, ¿cómo sueles hablar tú de los solteros, de los casados o de los divorciados? ¿Eres casado o estás casado? ¿Eres viuda o estás viuda? ¿Eres divorciada o estás divorciada?

Ahhhhh, duda existencial que puede resolverse fácilmente porque ambos son correctos y ambos significan lo mismo.

Entonces, ¿por qué elegir uno u otro si ambos son correctos y el significado del adjetivo permanece inalterable? Pues es que mucha gente lo usa con uno u otro verbo sin pensar, automáticamente. Pero en algunas circunstancias, puede haber una intencionalidad del hablante, dependiente del contexto en el que se ecuentra, y el hecho de que esté dando prioridad a este estado como una cualidad vital que le define o como un estado transitorio que ha sufrido un proceso y que, incluso, puede cambiar.

Supongamos que Pedro estuvo casado (aunque en pasado no se puede usar “ser”, no puedo decir “fue casado”). Su mujer falleció hace dos años. Por tanto, Pedro es viudo. Él suele decir:

  • Ahora que soy viudo, la soledad de la casa me resulta insoportable.

Sin embargo, ha ocurrido algo -pequeño aún- en la vida de Pedro. Hoy ha ido a la fiesta de su mejor amigo, Miguel. Allí, ha conocido a una chica muy agradable, Alicia, con la que ha empezado a conversar y con la que se ha establecido una corriente de empatía y buen rollo inmediato.

Cuando empiezan a hablar sobre ellos mismos, Alicia dice:

  • Yo estoy soltera. He tenido una relación de dos años, pero acabó.

Pedro le cuenta:

  • Yo soy viudo.

Pero añade, temporalizando:

  • Estoy viudo desde hace dos años. Estuvimos casados cinco años. Pero la vida te golpea cuando menos te lo esperas.

Etc.

Primero ha expuesto lo que ha venido siendo un estado vital para él, además de una pertenencia a la clase “viudos”. Ahora también puede hablar de ello como de un estado (quién sabe si transitorio) que podría cambiar y derivar en otro estado diferente. O no, está por ver.

La única relación con “ser” es el noviazgo, “ser novios” (aunque en algunos pueblos se hable todavía de que un chico y una chica “están de novios”). Decimos:

  • Juan y Lorena son novios.
  • Juan es el novio de Lorena.
  • Lorena es la novia de Juan. 
  • Han sido novios durante muchos años.
  • Son novios desde pequeños.
  • Rafael y yo no somos novios, sólo somos buenos amigos.

O al hablar de “matrimonio”:

  • Rosa y Juan son matrimonio desde hace más de dos décadas.
  • Son un matrimonio muy bien avenido.
  • El de Ángeles y Tomás es un matrimonio de conveniencia. No se quieren, sólo han unido sus dos fortunas para formar un imperio económico.

Cuando rellenas un impreso oficial en el que te preguntan por tu estado civil, suele haber las dos opciones:

  • ¿Es soltero, casado, divorciado o viudo?

O también:

  • ¿Está usted casado?

Si te presentas a una chica en una discoteca y habláis del tema, quizás digas:

  • Bueno, estoy soltero y sin compromiso. Y espero que por poco tiempo.

Pero a lo mejor lo que quieres transmitirle es que no te gustan los compromisos, en cuyo caso quizás tu inconsciente te indicará decir:

  • Soy soltero, ¿y tú?

Lo importante: recordar que con ambos, es correcto.

¡Ah! Cuando decimos con quién está casado alguien, sólo lo hacemos con estar:

  • Juan está casado con Teresa.
  • Juan es casado.
  • Juan está casado.

Pero:

  • Juan está casado con Teresa.

El caso del adjetivo “interesante” forma parte  también de los que se usan indistintamente con ambos verbos, con similar significado.

Cuando vas al cine y te preguntan después por la película, dices, normalmente:

  • Ha estado interesante.

Aunque también puedes decir:

  • Ha estado bien. Es una película interesante.

Marcando una pequeña diferencia que no influye decisivamente en lo que queremos transmitir sobre esa película.

Obviamente, cuando pasa el tiempo y las películas pasan a formar parte de clasificaciones estables, entonces ya se usa más el verbo ser, como en:

  • Casablanca es una película mítica. 

O frases similares.

Si yo estoy leyendo una novela muy buena, de la que llevo leídas 50 páginas, y me pregunta mi amiga, puedo decirle:

  • Pues la verad es que está muy interesante, al menos lo que he leído hasta ahora.

Pero también y con igual corrección, puedo decirle:

  • Es una novela muy interesante. Me está gustando mucho.

Pero en muchas más ocasiones vamos a encontrar que podemos usar “ser” y “estar” con el mismo adjetivo y que el significado de éste no cambiará de manera fundamental, pero sí su valor de cualidad estable o de estado transitorio, con lo que obviamente el significado también se mueve.

Habrá ocasiones en las que veremos muy claro cuál usar, pero habrá otras en que tendremos dudas. En esos momentos tenemos que recordar que “ser” habla de las características más profundas e inherentes al sujeto, como cuando decimos:

  • Juan es alto, atractivo, es amable y es educado.

Y:

  • Pablo es bajito, no muy agraciado, bastante tímido y un poco huraño a veces.

Como podéis constatar, con adjetivos que definen y califican cualidades estables.

Y recordar asimismo que “estar” se conecta más a estados, a procesos o a circunstancias cambiantes, como en:

  • ¡Huy! Hay que ver qué alto está Juanito. Ha dado un buen estirón y a sus 15 años ya está hecho un hombrecito.

O:

  • ¡Mmm! Qué atractivo está hoy Juan con ese corte de pelo tan moderno y con esa piel morena de surfista.

O:

  • Un placer pedirle ayuda a Juan. Ha estado muy amable y me ha pasado todos los informes que le he pedido.

¿Veis el tema?

En ambas frases:

  • Juan es alto, atractivo, amable.

O en las tres que acabamos de construir con los mismos adjetivos, pero con el verbo estar, el significado de:

  • alto
  • atractivo

Y

  • amable

Viene a ser muy similar con ambos verbos. Sin embargo, con el verbo ser, esos adjetivos se apoderan de un valor de cualidades inherentes a la persona:

  • Juan es alto

Es alto ahora y lo seguirá siendo. Ha alcanzado una altura que no variará según las circunstancias (si se moja, no se encogerá, ja ja ja). Es atractivo. Hace tiempo que es atractivo; lo es en la actualidad; y el rasgo “atractivo” forma parte de las cualidades con las que lo definimos. Es amable, lo es habitualmente, lo es con todos sus amigos y conocidos, lo es en el trabajo, en el ocio, y lo es cuando las circunstancias son favorables o desafortunadas. El ser amable forma parte de su personalidad, es un rasgo de carácter que lo define.

Sin embargo, cuando digo:

  • ¡Huy! Hay que ver qué alto está Juanito. Ha dado un buen estirón y a sus 15 años ya está hecho un hombrecito.

Estamos constatando que Juanito ha experimentado un cambio en relación a la última vez que lo hemos visto y también por comparación a la altura que suelen tener los chicos a su edad. Y en relación a todo esto, sobre todo a su estado de crecimiento anterior:

  • Juanito está alto

Ya se verá si será o no alto, si será o no un adulto alto, dependerá. Pero ahora está alto para su edad y porque ha crecido mucho en poco tiempo.

Y lo mismo con:

- ¡Mmm! Qué atractivo está hoy Juan con ese corte de pelo tan moderno y con esa piel morena de surfista.

Juan no siempre está atractivo, pero hoy ha aparecido con un nuevo corte de pelo que le favorece mucho y le hace atractivo. Y además, como lleva varios días haciendo surfing, se ha puesto muy moreno y eso también le da un aspecto más atractivo. Y por ello, y como resultado de esos dos cambios:

  • Juan está hoy atractivo

Y lo mismo con:

- Un placer pedirle ayuda a Juan. Ha estado muy amable y me ha pasado todos los informes que le he pedido.

En la oficina, Juan es un tipo normal. Pero hoy le he pedido ayuda. Me ha dedicado media hora buscándome los expedientes que le pedía y explicándome el estado de los más problemáticos. Y lo ha hecho con amabilidad. Por ello:

  • Juan ha estado amable conmigo.

En esta circunstancia, hoy, porque ha colaborado conmigo sin poner ni un solo obstáculo, por su disponibilidad a ayudarme. No siempre es así, ni lo es con todo el mundo, ni en cualquier circunstancia, pero hoy sí, hoy ha estado especialmente amable conmigo y me ha ayudado mucho.

Estas son algunas de las claves que tenemos que conocer y recordar para usar ser (rasgos que definen a las personas) o estar:

  • Implica que conocemos a la persona y establecemos una comparación.
  • Indicamos un cambio en su aspecto en relación con ella misma, o con otro momento de su vida, o en otra situación.
  • Hablamos de un estado resultado de un proceso, o de una transición que ha dado un nuevo resultado.
  • Hablamos de un resultado que es ese nuevo estado que comentamos.

Queridas amigas y queridos amigos. Vamos a quedarnos con estas ideas y con estos ejemplos. Vamos a repasar a fondo, y varias veces, este episodio para retener el sentido de la alternancia ser y estar y aprender a usarla cuando la necesitemos. Una vez aprendida y entendida, es para toda la vida...

Y  completaremos todo esto en los próximos episodios, en los que revisaremos una buena parte de todos estos adjetivos que tienen un significado similar con uno u otro verbo, pero que, sin embargo, tendremos que optar por ser o por estar para decir exactamente lo que queremos decir.

Chao, chicos, nos vemos prontito. Suerte con todo lo que tengáis entre manos y que que tengáis muchos progresos con vuestro español.

Con estos 11 episodios dedicados a los diversos usos de los verbos ser y estar, conexiones y diferencias, vamos incorporándolos a nuestro español, a nuestras conversaciones y a nuestros conocimientos sobre la lengua. Aún nos quedan unos cuantos episodios, con temas francamente interesantes que acabarán de despejar cualquier duda que aún podáis tener sobre este tema.

Chao, chicos, nos vemos prontito. Suerte con todo lo que tengáis entre manos y que que tengáis muchos progresos con vuestro español.

Hasta pronto. Un abrazo.

Junio de 2016.


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