¿Estás en el ajo?




¿Estás en el ajo?

(Ser y Estar 18)



Hello and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 222nd episode (¿Estás en el ajo?/ Ser y Estar 18),  let´s review some idioms more, some idiomatic expressions and some colloquialisms with the verb estar. This is  the second part of the previous episode. Let´s go to enjoy again.


Hola queridos amigos y bienvenidos a español podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio nº 222: ¿Estás en el ajo? / Ser y Estar 18, vamos a repasar, o a conocer, algunas frases hechas más, algunos nuevos modismos, algunas otras locuciones y otras tantas expresiones coloquiales exhaustivamente usadas en el español coloquial diario y que siempre se articulan en torno al verbo estar. Esta será la segunda parte, del tema que iniciamos en el anterior episodio (Está pez). Así que, ¡vengaaa chicos! A disfrutar de nuevo.

Vamos a por esos modismos, hasta que los dominemos. ¡A por ellos!  Episodio 222: ¿Estás en el ajo?. Venga: queremos seguir pasándolo bien con estos episodios. Váaaaamonos...





Aquí estamos de nuevo, amigos, e iniciamos esta segunda parte del tema dedicado a frases hechas con el verbo estar, y lo hacemos con la frase que da título a este episodio:

  • Estar en el ajo.

Bueno, bueno, bueno,...Y ¿qué es un ajo? Pues es una planta que usamos como condimento para las comidas. El ajo crudo es picante y tiene un olor intenso y característico (in english: garlic; l´ail français; l´aglio italiano; knoblauch, en alemán).

Y ¿por qué esta frase tan extraña de “estar en el ajo”? ¿Tú pones un ajo en el suelo, te subes encima y ya estás en el ajo? Ja ja ja ja...¿Cómo se puede estar en un ajo? Puesss...no se puede estar de ninguna manera, efectivamente. 

Pero como modismo que es, estar en el ajo, no tiene el sentido que se desprendería de las palabras que lo forman, sino que tiene un sentido figurado que es el siguiente: estar en el ajo es estar enterado de un asunto reservado que sólo saben algunas personas.

Si tú estás en el ajo es porque estás al corriente de un asunto semi secreto cuya información no todos conocen. Si estás en el ajo, conoces un tema que no es del dominio público. Es conocer una situación, un hecho o una información compartida sólo por unas cuantas personas. Significa también, podríamos decir, compartir el secreto de un asunto, saber la verdad de un tema oculto. Y, en ocasiones, quiere decir estar implicado o involucrado en una situación compleja o peligrosa.

Quiero que sepáis, queridos amigos y queridas amigas, que ésta es una de las expresiones más usadas en español, y es interesante que aprendáis a reconocerla -si la oís- y a usarla.

Vamos con unos ejemplos:

  • Luego seguimos hablando, Ana. Se está acercando Lidia y no sabe nada. / Aah, no te preocupes. Podemos seguir. Lidia está en el ajo. Se lo conté todo ayer.
  • Mató a su mujer para cobrar la Póliza del Seguro. Lo peor es que la cocinera y la sirvienta también estaban en el ajo. Ya están los tres detenidos.

No sé cómo lo decís en inglés, ¿quizás To be in on it? Y en francés: ¿Être dans le coup? Quizás sea Essere al corrente, en italiano. Y Mitwisser sein en alemán. Como me gustaría saberlo seguro...

  • Sí, Roberto y yo salimos juntos. Pero no lo diremos públicamente hasta que él obtenga su divorcio. Bueno, ahora tú también estás en el ajo, pero no te chives, ¿eh?
  • Será una gran fiesta sorpresa para María. Pero cuidado, sólo nosotros estamos en el ajo. Sus amigas no saben nada, de momento.
  • Ha sido una estafa generalizada a los clientes. Todos los jefes y empleados estaban en el ajo y todos tenían su parte de beneficios. ¡Qué vergüenza!

¿De acuerdo, chicos? Espero que os haya quedado claro el significado de este modismo tan español y tan frecuentemente usado.

Otra frase que tenemos que aprender a decir es:

  • Le está bien empleado

que es:

  • Algo le está bien empleado a alguien.

Y tenéis que aprender a decirla exactamente así (le está bien empleado,  te está bien empleado, os está bien empleado, nos está bien empleado, me está bien empleado, etc.) porque ya sabéis que si cambiamos o nos olvidamos de algún elemento de la frase hecha, ya no se entiende. En este caso lo único que cambia es el pronombre personal que nos indica sobre quién recae esa acción.

Cuando decimos que algo malo que le pasa a alguien le está bien empleado, expresamos que se lo merecía, que lo que le ha pasado es justo (aunque sea malo), o que es una consecuencia de sus actos. También que quien lo dice, no siente lástima ni compasión por quien lo está pasando mal: “le está bien empleado” es “lo tiene bien merecido”, “mereces lo que te pase”.

Seguro que con unos ejemplos lo cazáis en seguida;

  • Juan se presentó al examen sin haber estudiado. El suspenso le está bien empleado, por vago.
  • Ese partido político ha perdido las elecciones. Le está bien empleado por corrupto y mentiroso.

Os fijaréis, amigos, que añadimos “por” (le está bien empleado por...) para explicar la razón por la que creemos que se merece lo que le pasa. 

  • Han despedido a Luis del trabajo. Le está bien empleado por incompetente e informal. Llegaba siempre tarde y trabajaba la mitad que el resto. 
  • Jorge ha dejado a Susana definitivamente. Pero le está bien empleado por ponerle los cuernos tantas veces. Esa relación era insostenible. Ella nunca ha sabido asumir el compromiso.
  • Mira, Pablito, te está bien empleado por comer tantos dulces. Si abusas tanto de las chucherías, después te duele la tripa...¡Claro!
  • Si sabes que se enfada cuando le preguntamos por su novio, ¿por qué le preguntas? Te ha mandado a la porra y te está bien empleado por burlarte de ella. Es tu hermana, hombre,...
  • A Jorge le está bien empleada la multa que le han puesto por correr más allá del límite permitido: iba a 220 por la autopista. Se merece la sanción.

Bueno, a repasar los ejemplos y a aprender a decir esta frase tan y tan usada en español para decirle a alguien que se merece algo negativo.

Otra frase genial que me encanta y que es muy expresiva, es:

  • No estar para cuentos

En esta frase, esos cuentos no son narraciones breves de ficción, sino más bien mentiras, engaños.

Cuando le dices a alguien que no estás para cuentos, en realidad le estás diciendo que no le crees porque te está contando mentiras y que tú no estás para escucharlos, que estás harto.

Empecemos con algún ejemplo:

  • Mira, me da igual que lo sientas. Anoche me dijiste cosas terribles. Por favor, déjalo ya, hoy no estoy para cuentos.

Equivaldría también a otras locuciones que también se dicen mucho, tales como:

  • No me vengas con cuentos

O:

  • No me cuentes cuentos

Como:

  • Mira, hija, no me vengas ahora con cuentos. Has suspendido dos materias y tendrás que trabajar en verano. Déjate de historias.
  • Sí, ya, que Olga está enamorada de Juan, pero lo deja por Jorge. Anda, no me cuentes cuentos, que no me los creo
  • Ahora vendrá a verme mi suegra y no sé cómo decirle que hoy no estoy para cuentos. Es que se pasa dos horas criticando a sus vecinas y a parte de la familia. Me resulta muy pesada.

Hay muchas más frases hechas con cuentos, como “irle con el cuento a alguien”, “aplicarse el cuento”, “ser el cuento de nunca acabar”, “tener mucho cuento” o “vivir del cuento”.

Irle con el cuento a alguienes chivarse:

  • Le fue al jefe con el cuento de su deseo de ocupar un puesto superior. Y el jefe ni le escuchó.

Aplicarse el cuento es tomar un asunto como ejemplo y sacar conclusiones para uno mismo.

  • Ya has visto que si gastas más de lo que tienes, te llenas de deudas. Así que, aplícate el cuento, hija, y lleva bien tus cuentas.

Ser -algo- el cuento de nunca acabar” proviene de la tradición de los cuentos que nunca se acaban porque tienen un final que se repite y se repite. Es ese típico cuento infantil que desespera a los niños porque le pregunta:

  • ¿Quieres que te cuente un cuento recuento que nunca se acaba?

El pobre e inocente niño dice:

  • .

Y tú le dices:

  • Yo no te digo ni que sí ni que no, sólo que si quieres que te cuente un cuento recuento que nunca se acaba.

Cuando la criatura ha contestado que sí varias veces, obteniendo la misma cantinela por respuesta, termina enviándote a la porra, frustrado y enfadado.

Por eso se aplica esta frase a un asunto que parece no tener fin, siempre aparecen nuevas complicaciones, nunca se da por concluido, por cerrado.

Por ejemplo:

  • Pues sí, Arturo y Violeta han vuelto a romper. Pero da igual, es el cuento de nunca acabar. Han roto tropecientas veces y han hecho las paces otras tantas.

También se dice que:

Alguien tiene mucho cuento” cuando se le conoce por exagerar las cosas, por falsear la realidad o por poner falsas excusas para obtener un beneficio:

  • Olaya no vendrá a la fiesta. Dice que se encuentra mal.
  • ¡Menuda cuentista! Ayer me dijo a mí que no iría a esa fiesta porque estaría su ex. Tiene mucho cuento y se inventa cualquier cosa para justificarse.

Y una última frase que nos gusta mucho es:

Vivir del cuento que significa vivir sin trabajar e inventar estrategias para aprovecharte de los demás y obtener beneficios de ellos con engaños y malas artes. 

  • Luis no tiene justificación. Tiene 30 años, no trabaja y aún estudia. Sus padres se lo pagan todo, hasta las juergas. Y claro, él vive del cuento sin ninguna culpa.
  • Mira, te voy a explicar mis trucos para vivir del cuento: el primero, tienes que aprender a dar lástima. El segundo, asóciate a unos emprendedores. El tercero, tienes que ser simpático, seductor y convincente. Cuarto...
  • No soporto a Juan Manuel. Es un vago y un aprovechado que vive del cuento.

Bien, amigos, ya lo veis, hay muchas frases hechas con “cuento” que son sumamente descriptivas en situaciones como las que os describo en los ejemplos. 

Vamos ahora con otras frases muy populares y muy frecuentes con el verbo estar, que sirven para designar la locura de manera coloquial, o para decir que alguien tiene comportamientos extremados o criticables propios de una persona poco cuerda, de una persona loca, poco coherente. 

Fijaos, llamarte “loco” o “loca” se puede decir de todas estas maneras y todas con el verbo estar:

  • Estar para que te encierren (“José se comporta como un psicópata. Nadie quiere salir con él. Está para que lo encierren”).
  • Estar de atar 

O:

  • Estar loco de atar

(“¿Cómo puede montarle una bronca a su novia por llevar minifalda? ¡Está de atar!”).

  • Estar loco
  • Estar pirado
  • Estar zumbado
  • Estar loco de remate
  • Estar majara

(“No quiero trabajar con él. Está pirado. El primer día ya me pidió para salir, sin conocernos. Está zumbao, en serio, loco de remate”).

Haciendo referencia a la cabeza en sí misma, se dice:

  • Está mal de la cabeza
  • Está mal de la chaveta
  • Está mal de la azotea

(“Bueno, no es extraño que haga esas cosas tan tremendas. Todos sabemos que Oscar está mal de la cabeza y que necesita ayuda”).

Asimismo, se usan muchas frases en modo comparativo, referidas también a lo locura de alguien:

  • Estar como una regadera
  • Estar como una cabra
  • Estar como una chota
  • Estar como un cencerro

(“¡Pobre hombre! Está como una chota, desnudándose en la calle como si nada...”).

Otro ejemplo:

  • Eugenio se ha despedido de todo: de su novia, del trabajo y del mundo. Dice que se va a vivir solo a una cueva y que comerá de lo que le den sus vecinos. ¡Qué extraño!
  • ¡Nada de extraño! ¡Está como una regadera! En dos semanas, estará otra vez aquí.

Bien. También con el verbo estar construimos infinidad de frases para decir que alguien está distraído, muy distraído. Tenemos varias locuciones con el verbo estar que han dado en expresiones coloquiales con las que hacer referencia a este estado:

  • Estar en Babia
  • Estar en la inopia
  • Estar en la luna de Valencia
  • Estar en las nubes
  • Estar pensando en las musarañas

Un par de ejemplos:

  • (En clase) Señor González, ¿puede usted contestarme a lo que le he preguntado? Nooo, claro, está usted en Babia, como de costumbre.
  • Oye, que te estoy hablando y no me haces ni caso. ¿Qué te pasa? Siempre estás en la luna de Valencia. ¡ Venga! ¡Vuelve a la realidad!
  • Desde que se ha enamorado, está siempre en la inopia. Parece que lo haya abducido un OVNI.
  • Hijo mío, por cuarta vez, ¿me ayudas? ¿Por qué estarás siempre pensando en las musarañas? Siempre estás en las nubes. ¡Flotas!

¿Y al contrario? ¿Qué dichos tiene el español para decir que alguien está nervioso, tenso, acelerado, impaciente o inquieto? Pues como el español es un tesoro de frases hechas y modismos, también los tiene para estos aspectos. Y son dichos graciosos, expresivos y curiosos, tales como:

  • Estar como una moto

Que quiere decir estar muy acelerado, actuar con mucha intensidad y poco freno. Como en esta frase:

  • Mi padre está como una moto: lleva los dos negocios, duerme poco y se toma cinco cafés al día. Está de los nervios.

Esa es otra de las frases:

- Estar de los nervios.

También usamos mucho esta otra:

  • Estar a la que salta

Estar a la que salta quiere decir que aprovechas cualquier cosa que dice el otro para discutir con él. También significa estar atento a cualquier oportunidad que te reporte beneficios, estar dispuesto a aprovechar cualquier ocasión que te pueda beneficiar.

  • Oye, es que pareces mi enemigo, en lugar de mi novio. Estás a la que salta conmigo. Si no te gusta el vestido, dímelo, pero no te rías de mí.
  • Acabarás consiguiendo trabajo porque estás a la que salta y te enteras de cualquier oportunidad. ¡Ojalá te salga algo!

También hay muchos dichos con el verbo estar para expresar que uno está harto de algo y que no puede más.

Estar harto es estar frito. Y esa es nuestra primera frase:

  • Estar frito
  • (“Tengo al vecino de arriba haciendo fiesta todos los fines de semana, con música disco toda la noche. Estoy frito. Acabaré poniendo música yo, a las siete de la mañana, cuando él se vaya a dormir”).

La mayoría de las expresiones para decir que se está harto se construyen con:

  • Estar hasta...

Estar hasta...algún sitio de arriba, como si el hartazgo (mirad esta palabra, que es preciosa: hartazgo, en el sentido de saciedad, fastidio, saturación,...)...como si el hartazgo, decíamos, fuera subiendo y subiendo hasta llegar arriba y ponernos al límite.

Veamos estas expresiones y pongamos unos ejemplos fáciles para que las comprendáis perfectamente.

  • Llegar hasta arriba
  • ¡Estoy hasta arriba del vecino y de su música!

*Estar hasta la coronilla

  • Luis ha vuelto a pedirme dinero otra vez. Estoy hasta la coronilla de prestarle pasta, que yo también voy muy justo.
  • Estar hasta el gorro
  • No puedo seguir viviendo en casa de mis padres. Estoy hasta el gorro de sus normas.
  • Estar hasta el moño
  • Estoy hasta el moño de Rosa. No para de presumir de sus casas, sus coches y sus novios. Es insorportable.
  • Estar hasta las narices
  • Estoy hasta las narices de tu familia, Paco. Todo lo que hago les parece mal.

Y luego tenemos las expresiones informales vulgares, que no por serlo, se dicen menos. Son expresiones referidas normalmente al aparato genital masculino, sobre todo a los testículos, vulgarmente llamados:

  • los huevos
  • las pelotas

No hace falta que especifique más, ¿verdad, amigos? Que me da un poco de apuro... Ja ja ja ja...

Por eso, cuando alguien está muy cabreado, muy mosqueado, super enfadado y harto, puede llegar a decir:

  • Estoy hasta los cojones de aguantarte, me largo de aquí.
  • Estoy hasta los huevos de gritos y reproches. Me voy de casa.
  • Estoy hasta las pelotas de este trabajo. Me están explotando vilmente.

Cuidadín, cuidadín, amiguitos. Estas expresiones son vulgares, muy vulgares, no se pueden decir así como así, ante cualquier tipo de personas o en cualquier situación. Este tipo de expresiones se dicen habitualmente en situaciones en las que hay mucha confianza entre los interlocutores, o cuando la tensión y el enfado en una situación hace que te saltes todos los límites.

Una manera muy, muy divertida de decirlo es un eufemismo que suele usarse para hacer refferencia a todo lo que hemos dicho, pero sin nombrarlos, diciendo:

  • Estoy hasta los mismísimos...

Ja ja ja...¡No me digáis que no es divertido!

  • Estoy hasta los mismísimos de buscar trabajo y no encontrar nada. Si esto sigue así, emigro al extranjero.
  • Estoy hasta los mismísimos de aguantar tus reproches. No llevas razón. Son puros celos.

También lo dicen las chicas, aunque no tengan. Ah, y algunas dicen:

  • Estoy hasta los ovarios

Pero no suena igual, suena raro y no tiene tanta fuerza. Cosas de la genitalidad de hombres y mujeres...ja ja ja.

Bien, continuemos. ¿Cómo diríais coloquialmente que alguien os gusta mucho, mucho, mucho y que os parece guapo/a, atractivo/a, seductor/a o de fantásticas proporciones corporales? ¿Cómo lo diríais en español coloquial? Os lo desvelo...ja ja ja...

Lo primero y principal cuando vemos a alguien así, y se nos cae la baba al mirarlo, o al mirarla, decimos:

  • ¡Mira ese tío, qué bueno está!
  • ¡Qué curvas, Diosss...Esa morenaza está muy buena!

Alguien que está muy bueno/a (no que es bueno o bondadoso) es alquien a quien encontramos guapo, atractivo, seductor o -como decíamos- con proporciones físicas de locura.

Ya os comenté que ahora se dice mucho:

  • ¡Está buenorro!
  • ¡Está buenorra!
  • Sí, sí, el prota de la película está buenorro.

Otras expresiones que significan lo mismo, son:

  • Está cañón
  • Está como Dios
  • Está como el pan
  • Está como un tren
  • Sí, Lola sale con un buenorro que está como un tren. ¡Huy, qué cara, qué cuerpo y qué ojazos!

Cuando la cosa se pone así, entonces se dicen dos expresiones muy divertidas, que son:

  • Estar alguien para comérselo
  • ¡Qué bueno está Diego! Lo veo y me pongo a temblar. Está pa´comérselo.

Y esta otra frase tan divertida:

  • Está -como- para hacerle un favor

Frase que hay que decir tal cual, exactamente como la he puesto, para que tenga sentido y gracia. 

  • Pues sí, esa nueva amiga de Sonia, está impresionante. Está -como- pa´hacerle un favor.

Y la frase más vulgar, pero que se dice mucho (demasiado):

  • Está -alguien- que te cagas

Fea, fea, fea, esta frase. Pero si la oís, tenéis que saber que está en esta misma línea, la de considerar que algo o alguien está como para hacerle un favor, está impresionante o está para comérselo...

  • ¿El nuevo de la oficina? Una pasada. ¡Está que te cagas! No hago más que mirarlo...

Sin embargo, si hablamos de que algo está bueno en cuestiones gastronómicas, de comida, etc., las frases son otras:

  • Está de muerte
  • Está de unta pan y moja
  • Está de rechupete
  • Está (como) para chuparse los dedos
  • Mmm, con razón este restaurante es famoso. Esto está de muerte.
  • María, la salsa de los pimientos rellenos está de unta pan y moja. Me estoy acabando el pan...
  • Estos calamares en su tinta están de rechupete. Ponme más, por favor.
  • Este cordero al horno está para chuparse los dedos. Realmente delicioso.

Muy bien, amigos, ¿y cómo describes con frases hechas a personas gordas o a otras muy flacas, muy delgadas?

Por ejemplo, si una persona ha adelgazado mucho, mucho, alguien le puede decir:

  • Claudia, ¿qué te ha pasado? Has adelgazado mucho. Estás en los huesos. ¿Has estado enferma?

Se dice:

  • Estar en los huesos

O:

  • Quedarse en los huesos

De las dos maneras. También se dice:

  • Estar como un fideo

Esta frase la vemos clara, ¿verdad? Si te comparan con un fideo, es que estás delgada.

  • Rosa está como un fideo. Toda la ropa le queda grande.

Otra típica frase hecha con “estar” para designar a alguien muy delgado, es:

  • Estar en el chasis

El chasis es el armazón, o el esqueleto de un coche

  • Hola, Pedro. Hace mucho que no nos veíamos. Te noto mucho más delgado. Estás en el chasis. Pero tan guapo como siempre.

También se dice:

  • Estar chupao (chupado)

Y más divertida aún:

  • Estar más chupao que la pipa de un indio

Sin embargo, cuando alguien está muy grueso, o muy gordo, es decir, con un sobrepeso importante, o pasado de kilos, los modismos suelen ser un poco ofensivos, porque se dicen cosas así:

  • Estar como una vaca (animal que da carne y leche)
  • Estar como una foca (animal de los mares fríos con mucha grasa bajo la piel).
  • Estar como una ballena (Mobby Dick)
  • Estar como un tonel (un tonel es una cuba enorme)
  • Estar de buen año
  • Estar metido en carnes
  • Si sigues comiendo así, te vas a poner como una vaca.
  • Miriam está como una foca. Se mete unas cinco mil calorías diarias y se pasa horas en el sofá, viendo la tele.
  • Pobre, tiene una enfermedad del tiroides, y está como una ballena. La van a medicar.
  • Si continúas comiendo tantas hamburguesas a diario, te pondrás como un tonel. Bueno, ya estás como un tonel.
  • Huy, qué buen aspecto, chico, estás de buen año. Se nota que ahora ya no haces deporte y que las comidas de tu mujer te encantan.

Estar de buen año” no suele referirse a personas extremadamente obesas, sino a esa gordura casi saludable, resultado de una buena vida y que te hace estar orondo, hermoso, robusto y saludable.

También es muy divertida la expresión:

  • Estar metido en carnes (o metida en carnes)
  • ¡Aah! ¿Aquél de allá es tu novio? ¿Aquél, el que está metido en carnes? Ah, sí, ya le veo, ya le veo. No te enfades, eh, pero está de buen año.

Y aunque no va con el verbo estar, otra frase tremendamente divertida es:

  • Pues sí, Miguel está pasadito de kilos. Es más fácil saltarlo, que rodearlo, ja ja ja ...

Si alguien está gordo, gordo, gordo, parece más fácil saltar por encima que no rodearlo, dando la vuelta a su alrededor. De ahí la frase.

Os lo advertí, amigos, las exageraciones y crueldades de los modismos...

Hay frases hechas muy saladas, muy graciosas, para expresar que estamos en una situación muy difícil, muy comprometida, a la que no vemos salida. Son:

  • Estar con el agua al cuello
  • Estar con la soga al cuello
  • Estar entre dos fuegos
  • Estar entre la espada y la pared
  • Estar en un brete
  • Estar en la cuerda floja
  • Estar pendiendo de un hilo o estar pendiente de un hilo

Entre dos fuegos” (estar entre dos fuegos) es bastante explícita y fácil de interpretar: estás en medio de dos situaciones comprometidas, ninguna de ellas, buena. Cuando estás entre dos fuegos, estás en un dilema de difícil solución. Es como estar en una guerra entre dos bandos contrarios que están disparando, hay fuego cruzado, los dos bandos disparan. De ahí, estar entre dos fuegos.

  • Si nos quedamos la empresa, hay que despedir personal y bajar sueldos. Si la vendemos será a bajo precio. Estamos entre dos fuegos y no sé cuál será la decisión final
  • Me he enamorado como un loco de mi compañera de trabajo. Pero todavía quiero a mi mujer. Estoy entre dos fuegos y no sé qué hacer.

Estar entre la espada y la pared” tiene un significado similar a estar entre dos fuegos. En una situación complicada, hay que elegir. Y no es fácil.

  • Mi padre me puso entre la espada y la pared: o Sonia o la herencia. Si me caso con Sonia, me deshereda; si la dejo, tengo la herencia. Y yo quiero ambas cosas.

Antiguamente, cuando se luchaba con espadas, si uno perdía la suya en el duelo y el otro ponía su espada en el pecho, arrinconándolo contra la pared, ése estaba en una situación crítica. Es decir, si tienes una espada delante y una pared detrás, tu situación es muy comprometida, no hay escapatoria. Es una imagen de conflicto muy clara: no hay alternativa.

  • Mis padres están divorciados. Ambos hacen vacaciones en agosto y los dos quieren que yo esté con ellos, con la una y con el otro. Estoy entre la espada y la pared. Elija lo que elija, los dos se enfadarán.

La frase “estar con el agua al cuello” también se ve por dónde va: estás a punto de ahogarte, si sigue subiendo el nivel del agua, no hay esperanza. Y si estás con la soga al cuello (o tienes la soga al cuello) y alguien tira...¡RIP también!

Tanto si estás con el agua al cuello, como si estás con la soga al cuello, tienes problemas difíciles de solucionar. Estás en una situación angustiosa, extrema, de difícil resolución.

  • El padre de Rosa tiene graves problemas con Hacienda. Le debe mucho dinero al Fisco. Y además, su empresa también tiene deudas. Está con el agua al cuello. No sé qué pasará.
  • Pillaron a Nacho con droga. Es posible que vaya a la cárcel. En estos momentos está con la soga al cuello.

La frase “estar en un bretetiene también el sentido de estar en un aprieto, estar en una situación comprometida de la que es difícil salir. Estar en un brete es estar en un apuro.

Antíguamente, un “brete” era un cepo para los pies de los prisioneros, un instrumento de tortura que inmovilizaba, oprimía y causaba dolor.

  • Yo creo que si ahora firmas una hipoteca, estarás en un brete.No tienes trabajo estable y la situación económica es impredecible.

Se puede usar tanto:

  • Estar en un brete

Como:

  • Poner en un brete
  • La conferencia estuvo muy bien, pero hubo muchas preguntas comprometedoras y críticas. El conferenciante estaba en un brete y al final se le notaba agobiado.

Para terminar, unas  frases vulgarotas, pero divertidas, para decir que estamos desnudos; con estar, por uspuesto. Puedes decir:

  • Estar en bolas
  • Estar en pelotas / * Estar en pelota picada
  • Estar en cueros
  • Estar como Dios te trajo al mundo

En la actualidad, “estar en pelotas” se asocia al desnudo masculino, pero no siempre fue así. Hace siglos, “ir en pelota” (singular) era ir en ropa interior. Pero evolucionó equiparando “pelotas” (en plural) con “testículos”, por lo que mucha gente lo usa con esa intención.

  • Fuimos a un espectáculo de cabaret. Al final todas las chicas se quedan en pelotas.

O:

  • ...Al final, todas las chicas se quedan en pelota picada.
  • En esa revista gay hay un suplemento con un buenorro que está en bolas. La verdad es que impresiona..
  • Terrible. Salieron fotos en la prensa. Los dos cadáveres estaban tumbados en el suelo como Dios los trajo al mundo. Podrían haber evitado esa foto.
  • Mira esa pobre mujer, ahí en el balcón. Está en cueros y gritando. Algo le pasa. Voy a llamar a la policía.
  • ¿Quieres que vayamos a la playa nudista? Podemos bañarnos en pelotas y tomar el sol como Dios nos trajo al mundo. ¡Qué gozada!

Bien, amigos, hasta aquí nuestra recopilación de modismos con el verbo estar, en la que todos los que hemos incluido son muy, muy usados, muy populares y francamente bonitos, llenos de expresividad.

Recordad que hay que aprenderlos literalmente, no se les puede cambiar ni una letra (excepto cuando cambia el pronombre). Pero, poco a poco, lo conseguiréis. Nos vemos prontito y seguimos progresando con nuestro español.

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Hasta pronto, chicos. Un abrazo para todos.

Septiembre de 2016.

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