Besos de película






Besos de película


Hello dear friends and welcome to Spanish Podcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 237th episode: Movie kisses, let´s check the most passionates, heat and erotic kisses from movies.


Hola queridos amigos y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio nº 237: Besos de película, vamos a recordar algunos de los más apasionados, tórridos y eróticos besos a través de otras tantas películas.


Episodio nº 237: Besos de película...¡Vaaamos allá!




María, estudiante de 15 años, tiene una asignatura en el Instituto en la que se trabajan relaciones personales y algunos temas de sexualidad. La profesora les ha pedido que hagan una lista de los 10 besos de película que más les gustan (5 clásicos y cinco modernos) y que explique por qué.

María no sabe por dónde empezar. Y por eso va a la sala de estar, en busca de su hermana mayor,Olga, de 21 años, y la abuela de ambas, Carmina, de 78, para pedirles ayuda.


María:Olga, abuela, ¿podéis ayudarme con un trabajo del cole?

Abuela:No sé yo si sabré...

Olga:Un trabajo ¿sobre qué?

María:Sobre besos.

Olga:¿Perdón?

María:Tenemos que hacer una lista de besos, unos de películas clásicas, antiguas, y otros más modernos, y explicar un poco qué nos parece cada uno.

Abuela:Ah, bueno, en eso puedo ayudar.

María:¡Qué bien, abu!

Abuela:Mira, a mí el beso que más me gusta es el de la película Casablanca. Yo me quedaba hipnotizada cada vez que lo veía.

María:Abu, esos besos eran muy inocentes...¡Pero si la cámara sólo enfocaba los sombreros!

Olga:Pues eso es lo que tienes que decir en el trabajo, cómo era un beso de una película de los años cuarenta.

Abuela:Bueno, bueno, hubo otros besos de película que no eran tan inocentes. Por ejemplo, los de la película Gilda, o los de  De aquí a la Eternidad, fueron besos muy atrevidos para aquellos tiempos. Por no hablar del de Encadenados, que era como un beso eterno que nos dejaba clavados en la butaca del cine. También inolvidable el beso de Lo que el viento se llevó...un beso apasionado y atrevido, claro que sí...

María:Casablanca y Gilda las he visto contigo, abuela. Pero las otras tres las tendré que ver para opinar.

Y...¿más modernitas?

Olga:A mí me gustó mucho Ghost.

María:¡Pssst! No está mal.

Olga:Tiene dos besos memorables; uno, cuando están haciendo una jarra de cerámica juntos y el otro cuando él ya no está en este mundo.

María:Bueno...Vale, no está mal. Los comentaré. A mí el que me gusta es el beso de El diario de Noa.

Olga:Genial, ponlo en tu lista. Y también es muy bueno el del Drácula de Coppola.

María:Ay, no, Olga, que es una película muy gótica y muy sangrienta. No me apetece.

Olga:Claro, sólo era una sugerencia. También está el beso de Match Point o del de Lost in Translation.

María:Ay, sí, esa peli mola. El beso final es un poquito inocente, pero también quiero incluír uno así en películas recientes.

Abuela:Uf, estoy muy desfasada, estas pelis que estáis nombrando, no las conozco.

María:Bueno, abu, pero ya me has dado unas cuantas pistas de pelis clásicas, que es en lo que estoy más verde.

Gracias a las dos. Ya os leeré el trabajo a ver qué os parece.

Abuela:Estupendo, nena.



Querida amiga, querido amigo, seguro que si te preguntan qué beso de cine recuerdas como el más erótico o el más apasionado, recordarás algún beso que a ti te impresionó por sus características, por su sensualidad, por la historia que lo enmarcaba, o por cualquier otra razón que hizo que ese beso quedase grabado en tu memoria.

Eso nos ha pasado a todos. Y también le ha pasado a Carmina, la abuela de Olga y de María, cuyos recuerdos de los besos más memorables de su juventud, incluyen películas como Casablanca.

Hemos visto que nuestra conversación de hoy empezaba con la ayuda que María les pide a su hermana mayor y a su abuela, con el fin de recoger datos de besos de película.

  • Olga, abuela, ¿podéis ayudarme con un trabajo del cole?

La abuela, Carmina, al oír lo de “trabajo del colegio” o “trabajo del cole”  se siente insegura y por eso dice:

  • No sé yo si sabré...

Olga, antes de nada, pregunta por el tema del trabajo:

  • Un trabajo ¿sobre qué?

Y María contesta:

  • Sobre besos

Olga cree no haber oído bien:

  • ¿Perdón?

Y María ya entra en detalles:

  • Tenemos que hacer una lista de besos, unos de películas clásicas, antiguas, y otros más modernos, y explicar un poco qué nos parece cada uno.

Hacer una lista” es enumerar una serie de cosas, personas o elementos de cualquier tipo, con un propósito concreto. Lo usamos mucho en español. Mira estos ejemplos para mejor comprender:

  • Sonia, hazme la lista de la compra, que esta tarde me paso por el supermercado. 

Hacer una lista, consultar una lista, tener una lista...En este caso, con este sentido, siempre en femenino. El adjetivo listo/a se refiere a una persona inteligente. 

Los ejemplos:

  • Voy a hacer una lista con todas las cosas que tenemos que hacer el sábado, que si no, luego nos olvidamos.
  • Es tremendo. Dicen que la policía tiene una lista negra con los nombres de todos los potenciales terroristas que pueden cometer un atentado.
  • Sí, Carlos y yo ya hemos hecho la lista de bodas para que todos nuestros amigos y familiares puedan hacernos el regalo que mejor les parezca.
  • Me voy a hacer una lista con todo el nuevo vocabulario que he aprendido este trimestre en las clases de español.
  • Chicos, aquí tenéis la lista de libros que tenéis que consultar para el trabajo de la asignatura.
  • Lo siento, no puede entrar usted, no está en la lista de las personas convocadas al examen.

Eso es lo que Maria les explica, que tienen que elaborar una lista de besos de películas, unas cuantas antiguas y otras tantas modernas, y explicar un poco qué les parece cada uno.

La abuela se pone contenta porque en ese tema se ve capaz de ayudar. Y dice:


-Mira, a mí el beso que más me gusta es el de la película Casablanca. Yo me quedaba hipnotizada cada vez que lo veía.


A ella, a la abuela, y a mucha más gente le gusta la historia romántica y los besos de Casablanca, una de las películas que está grabada en la retina de muchos cinéfilos.

Casablanca es una película dirigida por M. Curtiz en 1942 (hace 75 años). Ambientada en la década de la Francia dividida a raíz de la Segunda Guerra Mundial. El film narra el drama romántico que vive una pareja en la ciudad marroquí del mismo nombre: Casablanca.

El protagonista es Rick Blaine (Humphrey Bogart), un americano duro, pero leal, que administra un Café cercano a la ciudad en la Francia del gobierno de Vichy, gobierno apoyado y tutelado por los nazis.

Un día aparece en ese café su ex amante, Ilsa Lund (Ingrid Bermang), casada con un líder de la resistencia checa, infatigable luchador contra el nazismo (Viktor Lazlo en la película) y que figura en las listas negras de la Gestapo.

Rick posee unos documentos que son salvoconductos. Su ex pareja se los pide y ahí surge el dilema: dárselos para que huya con su actual marido o negárselos para recuperarla y que se quede con él.

La película se centra en ese conflicto: escoger entre el amor y la ética, entre su amada o hacer lo correcto, entre ayudarla, o no, a escapar de Casablanca.

Ambos se siguen amando, pero la decisión final la conoceréis al ver la peli. Aquí no vamos a hacer un spoiler.


En esta película hay varios besos para recordar, pero hay tres espectaculares:

  • Uno, cuando los amantes se han conocido en París, y están viviendo un sueño maravilloso. Pero a ella le llega una terrible noticia y decide no decirle nada a su amante, a Rick. Y entre champán y miedos, se besan en el café parisino de Rick, se besan...digo...como si no hubiera un mañana.
  • Otro, cuando se encuentran a solas y a escondidas en Casablanca. 
  • Y el tercero en el aeropuerto: el beso del sacrificio, el beso del triunfo de la ética sobre el interés amoroso, el beso del triunfo de la virtud sobre el amor y sobre el fuego erótico.

Tres besos en blanco y negro, tres besos en los que imaginas, más que ves, y cuyo erotismo, sin embargo, ha marcado la historia de los besos de cine, convirtiéndose en uno de los referentes más relevantes de la historia del celuloide.

En la Guía Escrita os dejo unas cuantas direcciones electrónicas para que podáis ver algunos fragmentos en Youtube, subtitulados en español. Y también algunos fotogramas para que los disfrutéis.

Queridas amigas y queridos amigos, una especial recomendación para aquellos de vosotros que aún no hayáis visto la película Casablanca: vedla, no os la perdáis; es especial, es mágica, es única. No es la mejor película de la historia del cine, pero sí es uno de sus iconos más fascinantes. Vedla, ¿de acuerdo?

Por eso la abuela de María dice que ella, cada vez que veía la película, se quedaba como hipnotizada.

María no está muy convencida, porque:

  • Abu, esos besos eran muy inocentes...¡Pero si la cámara sólo enfocaba los sombreros!

María dice que esos besos eran muy inocentes, adjetivo que significa que algo o alguien no hace daño, no tiene culpa, no ofende. Inocente es ingenuo, cándido, fácil de engañar.

Y a María esos besos le parecen cándidos, inofensivos,...e incluso comenta cómo el cine de esos años no mostraba a las claras el acto del beso en sí mismo, el juego de las bocas, sino que se limitaba a enfocar ligeramente el beso y el resto eran miradas, entorno, pelo..., y en este caso -en el aeropuerto- los sombreros de los dos protagonistas.

A la hermana de María, Olga, le parece una buena oportunidad justo para comentar cómo podían ser los besos de las películas de los cuarenta, por eso le dice:

- Pues eso es lo que tienes que decir en el trabajo, cómo era un beso de una película de los años cuarenta.

La abuela no está conforme con que aquellos besos no fueran maravillosos, eróticos y un tanto explícitos, por eso se anima a dar más opiniones sobre las películas de su juventud. Comenta:

  • Bueno, bueno, hubo otros besos de película que no eran tan inocentes. Por ejemplo, los de la película Gilda, o los de  De aquí a la Eternidad, fueron besos muy atrevidos para aquellos tiempos. Por no hablar del de Encadenados, que era como un beso eterno que nos dejaba clavados en la butaca del cine.

Carmina, la abuela, comenta los besos que aparecen en películas como Gilda o De aquí a la eternidad como besos muy atrevidos para aquellos tiempos. 

En este caso, atrevido significa osado, arriesgado, insolente en algunos casos. Besos atrevidos son besos audaces, besos...mmm...descarados, podríamos decir.

Y es que ciertamente, la abuela acaba de mencionar cuatro películas alucinantes. 

Gilda (Charles Vidor, 1946), cuya famosa bofetada se ha convertido en un mal recuerdo machista y maltratador, inconcebible en la actualidad. Pero también una película que rebosa deseo y erotismo a caballo entre el odio y la pasión sin control.

Este tipo de historias, reales como la vida misma, dan mucho juego en el cine, sobre todo si son amores más allá de este mundo, sostenidos por un deseo irrefrenable, una pasión sin límites, y al mismo tiempo la imposibilidad de vivir ese amor sin hacerse daño el uno al otro.

Glen Ford se enamoró perdidamente de Rita Hayworth en la realidad. Dicen que tenía una foto enmarcada de Rita en su casa, a la que ofrecía una rosa roja fresca cada día. Y que cuando ella murió, una tristeza infinita se apoderó de él, aunque la sobrevivió 20 años más.

La verdad es que esos dos actores están maravillosos en esa película. Glen está joven, atractivo, masculino, seductor...Rita brilla como una diosa en pantalla; su pelo, su cuerpo, su gestualidad..., todo en ella es deseo y pasión, todo en ella es culpa, rencor y dolor.

Y todo eso se plasma en ese beso único, irrepetible, propio de criaturas divinas, un beso de película que ha pasado a la categoría de beso épico, mítico, arrebatador.

Glen y Rita, una pareja con una química explosiva (5 películas juntos) y que vivieron un real y tórrido romance durante el rodaje de Gilda. Después, Rita fue su amor imposible el resto de su vida (aunque se casara cuatro veces, Glen, digo...). 

La segunda película que nombra la abuela es De aquí a la eternidad (From here to eternity), dirigida por Fred Zinneman en 1953, en la que podemos disfrutar de una escena ineludible en este clásico cinematográfico.

De aquí a la eternidad es un drama de 2 horas de duración en el que se describe la brutal vida que se desarrolla en un campo militar de Hawai, en 1941, así como los sentimientos extremos que rigen las relaciones entre las personas que viven en él, hombres y mujeres.

Hay una escena entre los personajes de Burt Lancaster y Deborah Kerr en la que se besan apasionadamente. Ambos están en traje de baño, tumbados a la orilla del mar y en mitad de las olas que rompen sobre sus cuerpos, cubiertos por la blanca espuma que provocan las olas al chocar contra ellos...Y es una pasada esa escena y eso besos.

Es una secuencia de varios besos apasionados, arrebatados, tórridos, una secuencia que es mucho más erótica que algunas escenas de sexo explícito de otras películas.

Parece ser que Lancaster y Kerr también vivieron un romance real durante el rodaje, extremo que parecería cierto al observar la secuencia de la playa. En esa secuencia, Burt sale del agua fuerte, viril, seguro, y va hacia ella, cayendo de rodillas a su lado. Bueno, no cae, de hecho se desmonta, se desmorona, desfallece de amor y deseo.

La abraza, se besan; anudados los cuerpos, ruedan por la arena y sellan su amor prohibido con un beso inmortal, legendario, sublime. Ese beso entre la espuma de las olas que costó tres días de rodaje y 90 técnicos trabajando desde diferentes puntos de la playa para hacer coincidir la explosión erótica de los personajes con la de las olas sobre sus cuerpos. Explosión ésta que se convirtió en una metáfora visual que no pasa inadvertida para nadie...ja ja ja...

La abuela también ha citado el beso de la película Encadenados. Y ha dicho:

  • Por no hablar del de Encadenados, que era como un beso eterno que nos dejaba clavados en la butaca del cine.

Ahora veréis por qué ese beso eterno te deja clavado en la butaca del cine. Encadenados (Notorious) fue dirigida por Alfred Hitchcock en 1946, cuyo argumento gira en torno a dos espías que viven un romance en una compleja operación de espionaje, justo tras la Segunda Guerra Mundial.

Interpretada por Cary Grant e Ingrid Bermang, en este film, la atmósfera de riesgo y peligro que envuelve la escena del beso que comentaremos, lo hace aún más apasionado. El descubrimiento de la verdad entre los dos protas y el surgimiento de ese amor-pasión hasta entonces reprimido, culmina en un apasionado, erótico, sensual y largo beso en el que la cámara se recrea y el espectador queda preso de la magia y sensualidad del momento.

El beso entre sus dos protagonistas parece ser que es el más largo de la historia del cine. Como era habitual en Hitchcock, llevó a cabo una filmación genial y logró -esto es importante- esquivar la censura de la época con una maestría y unas estrategias insuperables.

Tres segundos. Ese era el tiempo máximo de duración de un beso que la censura permitía a los directores de cine. Si duraba más, el censor (¡terrible palabra!) metía la tijera en el celuloide. 

En los años 30, Josep Breen ejercía como censor -con celo inquisitorio- con el llamado Código Hays (apellido del anterior censor). En ese tiempo estaban prohibidas las reflexiones profundas, los tacos, las relaciones adúlteras, las relaciones entre personas de diferente raza, las relaciones homosexuales, las camas, y también los...besos apasionados.

Pero Hitchcock era un virtuoso de la cámara y un maestro en burlar la censura. Os estaréis preguntando cómo logró filmar un beso de 2 minutos e impedir que la tijera censora cortara su negativo.

Pues el director consiguió mantener literalmente pegados físicamente a sus dos estrellas (Grant y Bermang) besándose constantemente, pero separando sus labios exactamente cada 3 segundos, pero siempre pegados los cuerpos, enlazadas las manos, cogidos por la cintura, besándose mientras hablan, mientras caminan, mientras se acarician, mientras telefonean..., todo el tiempo, y así durante dos minutos y medio...¡un prodigio!

Todos esos besos que llenaron esos casi tres minutos, conforman una escena sensual donde las haya, en una atmósfera de erotismo y deseo innegables. 

La orden de Hitchcock es que no podían separarse físicamente hasta que el espectador percibiese que les era imposible hacerlo debido a la salvaje atracción y al intenso deseo que ambos sentían hacia el otro.

Si no habéis visto la peli, os aconsejo que lo hagáis. Una intriga de espías con un romance “de película” y un beso que no podréis olvidar.

La abuela tiene muy claro cuáles fueron las películas de su juventud que más la impresionaron y de las que guarda un recuerdo imborrable, por eso también menciona esta otra:

- También inolvidable el beso de Lo que el viento se llevó...un beso apasionado y atrevido, claro que sí...

Y es cierto. Es otro clásico del cine. Esta película titulada en español Lo que el viento se llevó (Gone with the Wind, en inglés) es una película norteamericana de 1939, y cuyo género podría enmarcarse en un cine épico, histórico y romántico. Fue dirigida por Victor Fleming.

La actriz Vivian Leigh dio vida al personaje de Escarlata O´Hara. Y el actor Clark Gable, al de Rhett Butler.

Es una película larguíiiiisima (222 minutos), pero merecedora de los 10 Oscar que se le otorgaron.

En una de las escenas de amor entres sus protagonistas, hay un beso realmente apasionado entre ellos, que ha pasado también a la historia de los besos de cine más votados. 

Sin embargo, los que conocían la relación real entre los dos actores, cuentan que ese beso (y otros) estuvieron rodeados de conflicto, justo al contrario del beso mítico que se veía en pantalla.

La actriz Vivian Leigh confesó que odiaba besar a Clark Gable a causa del mal aliento del actor, mal aliento motivado -parece ser- por la dentadura postiza que llevaba Clark por haber perdido sus dientes naturales al ser un fumador empedernido. Dicen que Gable fumaba 3 paquetes de cigarrillos diarios, pero dicen que Vivian Leigh, para fastidiarle ...¡fumaba cuatro cajetillas diarias! O sea, que el aliento de ambos debía ser poco propicio para seducir al otro. 

Cada uno intentaba fastidiar al máximo al otro, de ahí surgió la leyenda de que Vivian Leigh comía ajos crudos antes de besar a Gable, para fastidiarle a fondo con sus pestilencias bucales, tanto como él a ella, parece ser.

Sin embargo, cada vez que veamos esta película, nos olvidaremos del conflicto entre sus divos, y la disfrutaremos en lo que vale, como lo que es: un clásico del celuloide.

María le dice a su abuela que ha visto dos de estas pelis con ella, pero que las otras tres las verá y entonces podrá opinar. La opinión de la abuela le resulta muy valiosa, pero María cree que es el momento de hablar de películas más actuales, por eso dice:

- Casablanca y Gilda las he visto contigo, abuela. Pero las otras tres las tendré que ver para opinar.

Y...¿más modernitas?

Su hermana mayor, Olga, le sugiere:

  • A mí me gustó mucho Ghost.

Pero María no está mucho por la labor, y por eso contesta que esa peli, a ella, ni fu ni fa, no la entusiasma especialmente:

  • ¡Pssst! No está mal.

Cuando decimos que algo “ no está mal”, queremos decir que ni muy bien ni muy mal, que no nos lo cargamos, pero tampoco nos entusiasma.

Pero Olga insiste:

- Tiene dos besos memorables; uno, cuando están haciendo una jarra de cerámica juntos y el otro cuando él ya no está en este mundo.

Y, ciertamente, Ghost, una película estadounidense rodada en 1990, se plantea un drama-thriller fantástico y romántico, con algún matiz de comedia. Fue dirigida por Jerry Zucher en 1990.

Este film fue un gran éxito de público. En esta película, Patrick Swayze y Demi Moor son los actores que dan vida a la pareja protagonista de la película. 

Hay dos besos a comentar. El primero, mientras ella está haciendo una vasija de barro, él se sienta detrás y entrelazan sus manos para moldear el barro  a dúo...Se acarician, se miran, se besan en el cuello, en la nuca, se vuelven a acariciar, hasta que se funden en un beso sensual y apasionado en el que la cámara se recrea durante unos segundos.

El otro beso es el que se dan Molly y Sam al final de la película, cuando el espíritu de Sam (asesinado previamente), a través del cuerpo de su amiga y pitonisa Oda Mae ( Whoope Goldberg), logra materializarse para dar un último beso de amor y de despedida a su amada, Molly. Ese amor, ese beso de amor y pasión, rompe las barreras entre la vida y la muerte y se materializa en un momento cinematográfico irrepetible. Imposible no emocionarse con esta escena.

- Bueno...Vale, no está mal. Los comentaré. A mí el que me gusta es el beso de El diario de Noa.

Dice María, a quien Olga ha convencido sobre incluír Ghost en su lista de Los Mejores Besos de Película.


María, adolescente, muestra claramente sus preferencias. A ella le gusta El Diario de Noa, The Notebook, en inglés. Una película dirigida por Nick Casavettes en 2004, que algunos consideran un tanto cursi y a otros les parece un vivo ejemplo de un relato de pasión bien narrado.

En cualquier caso, hay una escena en la que los dos protagonistas llegan al embarcadero tras atravesar el lago en mitad de una violenta tormenta, llegan mojados, discutiendo sobre la imposibilidad de recuperar su amor, deseándose por encima de todo...La oscuridad, la lluvia, los cuerpos mojados y el deseo hacen el resto, y se funden en un beso de violenta pasión y en pleno arrebato de descontrol erótico. Un beso mítico también, una escena de pasión arrebatadora.


A Olga le parece genial que María comente esta película, por eso le dice:

  • Genial, ponlo en tu lista. Y también es muy bueno el del Drácula de Coppola.

Pero María  comenta:

  • Ay, no, Olga, que es una película muy gótica y muy sangrienta. No me apetece.

Parece que a nuestra amiga María no le gusta demasiado esta película de Francis Ford Coppola, Drácula, ya que la encuentra “muy gótica”, que quiere decir del género de terror en películas, novelas, etc. Y muy sangrienta..ja ja ja...cómo no iba a ser sangrienta tratándose de Drácula...

Este Drácula, basado en la novela de Bram Stoker, de 1897, plantea un perfil de personajes extraordinariamente sensuales. El personaje de Lucy es el arquetipo de la sensualidad de la mujer. El personaje del conde Drácula (Gary Oldman) joven, el príncipe Vlad -antes de convertirse en vampiro-, es el arquetipo de la seducción masculina.

Sin embargo, cuando el príncipe se convierte en vampiro, es el mal en estado puro, el monstruo, el terror, pero su metamorfosis en su personaje inicial, el príncipe Vlad, le convierte en un amante único, excepcional, cuyos besos, cuya presencia, cuya voz, y cuyos besos y caricias hacen que Lucy desee sólo estar con él, entregarse a él, tenerle, gozar de su magia, experimentar constantemente ese placer, cueste lo que cueste, incluso si el precio es su propia alma. Ese goce sobrehumano le era desconocido, y no quiere volver a prescindir de él.

El beso entre Vlad-Drácula y Lucy es la perdición total para ella. Es un beso sobrehumano, adictivo, el más seductor y maravilloso beso posible, ¿por qué? Porque el beso del mal, el beso del diablo, es el beso perfecto: te conquista, te embriaga, te inunda del mayor placer, te hace perder el sentido. El beso de la boca del mal no tiene imperfecciones, es la quintaesencia del goce.

Chicos, ved esta película, si es que aún no la habéis visto...Es una versión sublime de Drácula. Es quizás la versión más sensual del mito del vampirismo, una de las de mayor carga erótica de la historia del cine, pero siempre exquisita, estética, elegante, seductora.

Coppola planteó el vampiro más elegante y romántico de la historia del celuloide y ese romanticismo, mezclado con el terror gótico, nos devuelve a un ser atormentado y enamorado que lo da todo para volver a tener a su amada (cuya historia ocurrió cuatro siglos antes).

Esa es la atmósfera y esa la intensidad de todos los actos amorosos de esta película, con ese beso posesivo, summum del placer erótico, adictivo, sexual, violento y sangriento que deja al espectador pegado a su asiento, preguntándose sobre la capacidad de seducción del mal...

Por eso ha llegado a decirse que el verdadero protagonista de esta película es el erotismo. Si la habéis visto, ya entendéis el porqué. Si la veis en el futuro, entenderéis entonces por qué.

Olga entiende que una película de estas características no le apetezca del todo a su hermana María. Por eso dice:

-Claro, sólo era una sugerencia. También está el beso de Match Point o del de Lost in Translation.

Y estas pelis parecen interesar más a María, sobre todo la segunda:

  • Ay, sí, esa peli mola. El beso final es un poquito inocente, pero también quiero incluír uno así en películas recientes.

Dice: 

  • Esa peli mola

Recordad que el verbo “molar” es la forma habitual que los jóvenes usan para decir que algo les gusta, les interesa o les parece interesante.

Y ciertamente, el beso de la película Lost in Translation es un beso precioso, para mí. El que se dan Bob (Bill Murray) y Charlotte (Scarlett Johansson) en la secuencia final del film.

Esta fue la segunda película de Sofía Coppola, una coproducción entre Japón y EE UU, ambientada en Tokio y estrenada en 2003.

Es la historia de la relación entre un actor maduro en plena crisis existencial, que va a Tokio para filmar un anuncio con el objetivo de alejarse de su convencional mujer y de su anodino matrimonio.

Y ella, una chica solitaria de veinte y pico de años, pendiente de las banalidades de su frívolo marido al que se pasa la vida esperando.

Estos dos seres a la deriva se encuentran y surge una chispa de ilusión, de vida, de suave deseo, de intimidad y confianza. Surgen entre ellos muchos sentimientos por compartir, muchas risas, mucha ternura.

En la última escena de la película, cuando él ya se va hacia el aeropuerto, y ella vaga por las calles de Tokio, vuelven a encontrarse sólo un momento. Bob la abraza con ternura, con amor. Charlotte tiene los ojos húmedos. En ese momento, Bob susurra unas palabras al oído de Charlotte, de las que sólo podemos oír el OK final. El hecho de no oír la frase, lo convierte en un espacio mágico en el que poner tantas y tantas frases como espectadores ven la película.

Cuando se separan, Bob deposita un beso en los labios de Charlotte (dicen que pactado a traición entre Sofia Coppola y Bill Murray) que provoca esa mirada final de la actriz, a caballo entre la sorpresa y la ternura.

Es una película sin noches locas, sin besos con lengua. Sólo hay sensaciones y emociones relacionadas con la intimidad y con el placer de lo que se puede compartir en un karaoke, tomando una copa, paseando por la calle o disfrutando de la complicidad que se comparte viendo una peli en la tele de la habitación del hotel.

Un descubrimiento amoroso contenido y elegante, ligero y vitalista a un tiempo, sobre la necesidad de amor.

Ese beso final nada explícito, un piquito leve y fugaz, condensa todo lo que ha pasado entre esos personajes y ese beso es capaz de transmitir promesas, complicidad, confianza, deseo, ternura, intimidad, magia..., amor, en definitiva. Es un beso emotivo, esperado, dulce, mágico. Un beso...¡de película!

Olga también ha citado una película de Woody Allen, escrita y dirigida por él, y la primera de las tres que realizó en Gran Bretaña: Match Point, estrenada en Cannes en 2005. 

Es un drama de 2 horas de duración, cuyo argumento gira en torno a un joven y ambicioso profesor de tenis con pocos recursos económicos. Gracias a sus contactos, se introduce en la alta sociedad londinense y logra enamorar a una joven guapa y rica.

Pero hete aquí que un día conoce a una chica americana que sale con su cuñado, una chica especialemente atractiva de la que se encapricha y a la que quiere poseer de forma delirante. Esto desencadena una trama de pasiones encubiertas, ambiciones, acciones miserables y jugadas del azar, que hacen de esta película una obra inigualable, una película redonda, una obra maestra.

Bien, hay una escena en la que se plantea el primer encuentro sexual de Chris (Jonathann Rhys Mayers) y Nola (Scarlett Johansson), la novia de su cuñado. Un primer encuentro solos y ambos marcados por el deseo recírpoco. Se van a pasear a los jardines de la mansión, empieza a llover a cántaros y la pasión se desata: caricias, miradas de salvaje deseo, los cuerpos mojados, fundidos... Ya no importa nada, sólo tenerse el uno al otro, dar rienda suelta a su pulsión..., poseerse recíprocamente.

Y ahí, Match Point nos ofrece un primer beso que logra traspasar la pantalla y dejar a millones de espectadores hipnotizados por la química sensual y sexual de estos dos personajes, regalándonos una pasión irrefrenable bajo la lluvia, con el añadido morboso y prohibitivo de saber que ambos novios (la novia de él y el novio de ella) esperan en la mansión sin sospechar nada de lo que está pasando en el bosque.

Os la recomiendo. Si aún no la habéis visto, vedla, tendréis un buen rato asegurado.

La abuela dice que no conoce ninguna de esas películas de las que están hablando sus nietas, pero María le dice que la ayudado mucho para elaborar ese trabajo pendiente y les promete -a la abuela y a su hermana Olga- que se lo leerá, para que le den su opinión.

Queridas amigas y queridos amigos, hasta aquí nuestro repaso por algunos de los besos más relevantes del cine. Pero quiero comentaros que quedan muchos más besos sensuales y eróticos de otras películas, como de Drive, el de Desayuno con Diamantes, el de Spiderman, el de Dirty Dancing, el de La Reina de África, el de la Dolce Vita o el de La ley del Deseo -de Almodóvar- por citar tan sólo unos cuantos más.

Cada uno de vosotros tendréis vuestro propio ranking de “besos 10” de película, pero estos son algunos de los que a mí me gustan y he aprovechado para compartirlos con vosotros, repasando al mismo tiempo una parte considerable del vocabulario cinematográfico.

Y ahora ya estamos en disposición de escuchar nuevamente la conversación entre María, Olga y la abuela de ambas sobre los besos diez de películas famosas.

 María:Olga, abuela, ¿podéis ayudarme con un trabajo del cole?

Abuela:No sé yo si sabré...

Olga:Un trabajo ¿sobre qué?

María:Sobre besos.

Olga:¿Perdón?

María:Tenemos que hacer una lista de besos, unos de películas clásicas, antiguas, y otros más modernos, y explicar un poco qué nos parece cada uno.

Abuela:Ah, bueno, en eso puedo ayudar.

María:¡Qué bien, abu!

Abuela:Mira, a mí el beso que más me gusta es de la película Casablanca. Yo me quedaba hipnotizada cada vez que lo veía.

María:Abu, esos besos eran muy inocentes...¡Pero si la cámara sólo enfocaba los sombreros!

Olga:Pues eso es lo que tienes que decir en el trabajo, cómo era un beso de una película de los años cuarenta.

Abuela:Bueno, bueno, hubo otros besos de película que no eran tan inocentes. Por ejemplo, los de la película Gilda, o los de  De aquí a la Eternidad, fueron besos muy atrevidos para aquellos tiempos. Por no hablar del de Encadenados, que era como un beso eterno que nos dejaba clavados en la butaca del cine. También inolvidable el beso de Lo que el viento se llevó...un beso apasionado y atrevido, claro que sí...

María:Casablanca y Gilda las he visto contigo, abuela. Pero las otras tres las tendré que ver para opinar.

Y...¿más modernitas?

Olga:A mí me gustó mucho Ghost.

María:¡Pssst! No está mal.

Olga:Tiene dos besos memorables; uno, cuando están haciendo una jarra de cerámica juntos y el otro cuando él ya no está en este mundo.

María:Bueno...Vale, no está mal. Los comentaré. A mí el que me gusta es el beso de El diario de Noa.

Olga:Genial, ponlo en tu lista. Y también es muy bueno el del Drácula de Coppola.

María:Ay, no, Olga, que es una película muy gótica y muy sangrienta. No me apetece.

Olga:Claro, sólo era una sugerencia. También está el beso de Match Point o del de Lost in Translation.

María:Ay, sí, esa peli mola. El beso final es un poquito inocente, pero también quiero incluír uno así en películas recientes.

Abuela:Uf, estoy muy desfasada, estas pelis que estáis nombrando, no las conozco.

María:Bueno, abu, pero ya me has dado unas cuantas pistas de pelis clásicas, que es en lo que estoy más verde.

Gracias a las dos. Ya os leeré el trabajo a ver qué os parece.

Abuela:Estupendo, nena.



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Hasta la próxima, un abrazo. Chao, amigos. Julio de 2017.

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