Bésame mucho




Bésame mucho


Hello dear friends and welcome to Spanish Podcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 238th episode: Kiss me a lot, we are going to attend the conversation between Lola and Adriana about some inconveniences that may surround the act of kissing, that is, things that can make kissing something not so pleasant and that is basically in function of your partner.

The title of this episode is a tribute to the famous and magnificent song Bésame Mucho, which treats the act of kissing, the love kissing.


Hola queridos amigos y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio nº 238: Bésame mucho, vamos a asistir a la conversación entre Lola y Adriana sobre algunos inconvenientes que pueden rodear el acto de besar, o sea, cosas que pueden hacer de los besos algo no tan agradable y que depende, básicamente, de los partners.

El título de este episodio es un homenaje a la famosa y magnífica canción Bésame Mucho, que gira en torno al acto de besar, al beso de amor.




Queridas amigas y queridos amigos, en los últimos episodios hemos tratado los besos, el besar y el besarse, tocando los temas de:

  • el beso
  • verbo recíproco besarse
  • tipos de besos
  • los besos según las culturas
  • algunos de los más famosos besos del celuloide

Hoy vamos a tocar el tema con 2 cuestiones más que intereantes:

  • las preguntas más frecuentes sobre los aspectos positivos, pero también negativos, en torno a los besos

Y:

  • oír y comentar la canción Bésame mucho

Para ello, asistiremos al diálogos entre dos amigas, Lola y Adriana, quienes tienen puntos de vista muy diferentes sobre el beso y sobre besarse con un chico. Así es que, vamos a ver qué nos cuentan.


Lola:Béeeeeesame, bésame muuuuchooo...Como si fuera esta noche la última veeeez. Bésameee, bésame muuuchoo, que tengo miedo a perderte, perderte después.

Adriana:Muy puesta te veo en asuntos de besos. Y por lo que cantas, románticos.

Lola:Huy, no creas, es más bien al revés. Últimamente estoy preocupada con este tema.

Adriana:¿Con los besos? No te entiendo, ¿por qué?

Lola:Pues porque ya me ha pasado dos veces que cuando Luis y yo nos estamos besando, estoy pensando en otro.

Adriana:Hija, Lola, eso son cuernos de pensamiento.

Lola:No, no son cuernos. Luis me gusta y me gusta estar con él. Pero sus besos no son...no sé...

Adriana:No son...¿cómo?

Lola:No son como los de Miguel.

Adriana:¡Acabáramos! No puedo creer que aún pienses en tu ex.

Lola:Bueno, no es que piense en él todo el tiempo, pero en sus besos , sí. Sus besos eran una pasada, muy placenteros.

Adriana:¿Y los de Luis?

Lola:Pues es que Luis...es muy soso besando. Siempre le huele el aliento a lo que ha comido, y además suelta demasiada saliva al besar.

Adriana:¿Quéeeeee? Nunca había oído nada así.

Lola:Pues porque no te has encontrado en esa situación.

Adriana:Probablemente.

Lola:Las dos últimas veces que nos hemos besado, no han sido especialmente placenteras. Y las dos veces he recordado a Miguel, deseando que él ocupara el lugar de Luis.

Adriana:Pues...por lo que dices...puede ser un problema en vuestra relación. Tendréis que hablarlo.

Lola:Ya..., pero son cosas difíciles de hablar en una pareja, aunque seguro que habrá que hablarlo...O cortar.

Adriana:Huy, huy,huy...La cosa pinta mal.

(Riiiiinnng, riiiiiinnng...)

Teléfono, voy yo. ¿Sí? ¿Diga? ¿Lola? Sí, sí está. Aaaah...ya...Ahora se pone.

Lola:¿Es para mí?

Adriana:(tapando el auricular) Síiii...ja ja ja...Hablando del rey de Roma, por la puerta asoma. Es Miguel...ja ja ja...

Bien. Ya estamos entrando en materia. Sorprendemos a Lola ordenando su habitación y canturreando una preciosa canción que se llama Bésame mucho.

La letra de la canción empieza con un imperativo usado como ruego, y acompañado del adverbio de cantidad “mucho” para matizar la intensidad del verbo:

  • Bésame mucho

Y añade qué tipo de beso quiere:

  • Como si fuera esta noche la última vez

Un ejemplo claro y común de oración comparativa hipotética:

  • Como si fuera
  • Parecido a una hipotética última vez

Si hubiera dicho:

  • Bésame mucho
  • Como nos besamos aquella última noche

Estaría comparando este beso de ahora con los besos reales que hubo en una última noche en el pasado, real.

Pero:

  • Como si fuera esta noche la última vez

Con este subjuntivo, para marcar la contingencia improbable de que exista esa última noche. Pero si existiera, los besos serían muy románticos, apasionados, de despedida, dramáticos...

Y repite:

  • Bésame
  • Bésame mucho
  • Que tengo miedo a perderte
  • Perderte después

Le está pidiendo besos de película, besos maravillosos, besos inolvidables, porque tiene miedo de perder a su amado, de no volverlo a ver.

La otra estrofa es:

  • Quiero tenerte muy cerca
  • Mirarme en tus ojos
  • Verte junto a mí
  • Piensa que tal vez mañana
  • Yo ya estaré lejos
  • Muy lejos de aquí (o: “muy lejos de ti”, ambos)

Y después vuelve a repetirse el estribillo primero: bésame, bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez...etc.

Esta canción fue creada, fue compuesta en 1940 por una famosa compositora mexicana, Consuelo Velázquez (1916-2005), autora de muchos otros boleros famosos como Quizás, quizás, quizás, Cachito y multitud de otra piezas famosas, bandas sonoras para películas, etc.

Curiosamente, Consuelo compuso esta canción con sólo 16 años, y rápidamente se convirtió en una de las canciones más populares del siglo XX. De hecho, en 1999, esta canción fue reconocida como la más cantada y grabada en español, y quizás como una de las canciones españolas más traducidas.

Vamos a escuchar la primera versión grabada de esta canción, del famoso bolerista de Cantabria, español, Emilio Tuero, de 1941. Mirad qué maravilla...

La canción ha sido traducida a 20 lenguas y se han hecho más de 1000 versiones diferentes de la misma. Escuchad un pequeño fragmento de la melodía en saxo.

O esta preciosa versión de Cesaria Evora.

Y la maravillosa versión de Diana Krall.

O la voz portentosa y dulce a un tiempo del tenor Andrea Boccelli.


Incluso los Beattles hicieron su propia versión de Bésame mucho, en el 62. Realmente ha sido una de las canciones más versionadas de todos los tiempos.

Bien pues...decíamos que Lola estaba canturreando esta canción. Y a su amiga, Adriana, le choca que esté tan absorta y tan concentrada en la canción y en la letra. Por eso le dice:

  • Muy puesta te veo en asuntos de besos. Y por lo que cantas, románticos.

Mirad, cuando le decimos a alguien que le vemos “muy puesto” en un tema, le estamos diciendo que le vemos muy bien informado en ese tema, o que domina un asunto, que está enterado a fondo.

Adriana oye cantar a Lola y comprueba que conoce la letra de la canción al dedillo, o sea, perfectamente, sin fallos, y por eso le dice:

  • Te veo muy puesta en asuntos de besos

O:

  • Muy puesta te veo en asuntos de besos (que tanto da el orden aquí...)

Y como es obvio, besos románticos, porque ésta es una de las canciones más románticas y apasionadas que pueden cantarse sobre los besos.

Lola para de ordenar libros y cambia totalmente de tono para decirle a su amiga:

  • Huy, no creas, es más bien al revés. Últimamente estoy preocupada con este tema.

No creas”, una expresión que decimos al otro para indicarle que está un tanto equivocado, que su apreciación no es del todo correcta. Es una forma suave de decirlo. Y también le dice que últimamente está preocupada con este tema.

Adriana se queda un poco atónita y un poco cortada, porque le parece extraño que alguien diga que está preocupado con el tema de los besos. No acierta a comprender a qué puede referirse Lola. Y por eso le dice:

-¿Con los besos? No te entiendo, ¿por qué?

Y Lola se explica. Porque en realidad tiene muchas ganas de hacerle a Adriana una serie de confesiones y confidencias íntimas que parecen estar oprimiéndola:

  • Pues porque ya me ha pasado dos veces que cuando Luis y yo nos estamos besando, estoy pensando en otro.

¡Tacháaaaaan! ¡Lío a la vista! El cacao está servido. Lola no ha podido expresarse con mayor claridad y contundencia. Cuando está besando a Luis, su actual novio, está pensando en otro...

Con una construcción de frases que denota la sincronía entre ambas acciones: mientras pasa la una, también pasa la otra. Cuando (en el momento en que) besa al uno, en ese mismo momento, piensa que besa al otro.

Y además le ha pasado dos veces. Huy, huy, huy, esto pinta mal, esto huele a conflicto de pareja. Por eso Adriana no se corta y le espeta en la cara lo que piensa:

- Hija, Lola, eso son cuernos de pensamiento.

Ja ja ja...¡Más claro, agua! Creo que recordaréis que poner cuernos, o ponerle cuernos a alguien, es serle infiel. Se usa en plural:

  • Poner cuernos
  • Ponerle cuernos a alguien

Cuando uno de los dos miembros de un pareja le es infiel al otro/a (se enrolla con otro o con otra), decimos que el infiel le ha puesto los cuernos al otro. Poner cuernos: ser infiel a la pareja.

La manera corriente de decirlo es:

  • Ser(le) infiel a alguien

La manera coloquial:

  • Poner(le) los cuernos a alguien

Por ejemplo:

  • María está muy deprimida. Paco le fue infiel con su mejor amiga y ella no se enteró de nada. Ayer cortaron.

O:

  • María está hecha polvo. Paco le ha puesto los cuernos con su mejor amiga. Y María, la última en enterarse. Ayer rompieron.

Bien.Pues no es que Lola le haya puesto cuernos (o los cuernos, también, da igual) a su novio, al menos no cuernos reales. Pero sí es cierto que cuando le besa, piensa en su ex y le gustaría besarse con Miguel, su ex, en lugar de con Luis, su actual novio. Por eso Adriana le dice:

  • Hija, Lola, eso son cuernos de pensamiento.

Lola protesta:

- No, no son cuernos. Luis me gusta y me gusta estar con él. Pero sus besos no son...no sé...

Adriana no alcanza a comprender a qué se refiere su amiga, por eso pregunta:

  • No son...¿cómo?

Y Lola, sin darse cuenta, contesta de una manera clara y precisa:

- No son como los de Miguel.

Comparación contundente que no deja lugar a dudas:

  • Los besos de Luis no son como los de Miguel.

Y por lo que nos lleva contado hasta ahora, Luis sale mal parado en esta comparación: no son iguales, sus besos   son peores.

Adriana usa una expresión que decimos cuando por fin entendemos algo que era confuso:

  • ¡Acabáramos!

Sí, sí, este subjuntivo plural, difícil aparentemente, que todo el mundo, en España, usa para decir:

  • Al fin lo entiendo
  • Ahora lo comprendo del todo

Pero con esta expresión hecha, se dice con mucho énfasis:

  • ¡Acabáramos!

Y añade:

- No puedo creer que aún pienses en tu ex.

Adriana fue testigo de la relación entre Lola y Miguel, y también de su ruptura, hace ahora un año. Por eso se sorprende de que aún lo tenga tan presente.

  • No puedo creer que aún pienses en tu ex.

Ex” es la persona que ha dejado de ser pareja sentimental de otra.

Lola se resiste a aceptar lo que le dice su amiga:

  • Bueno, no es que piense en él todo el tiempo, pero en sus besos , sí. Sus besos eran una pasada, muy placenteros.

Algo o alguien es “una pasada” cuando es sorprendente, extraordinario o genial. 

Adriana quiere saber la diferencia:

  • ¿Y los de Luis?

Y Lola intenta que su amiga comprenda, pero es obvio que tiene que entrar en detalles:

  • Pues es que Luis...es muy soso besando.

Alguien que es soso besando es anodino, sin gracia, sin atractivo.

Cuando decimos que alguien es soso, definimos a una persona insulsa, apática, monótona, aburrida, apagada y con poca vida.

En las comidas, algo soso es lo que no tiene sal, o no tiene sabor, o está insípido, poco sabroso, sin sustancia.

Así es que decir que Luis es soso besando, es decir bastantes cosas como podéis comprobar. Los besos de Luis parecen no tener gracia, ser apagados y anodinos, poco atractivos, sin aliciente. Pero es que la cosa no acaba ahí. Lola añade:

- Siempre le huele el aliento a lo que ha comido, y además suelta demasiada saliva al besar.

Huy, huy, huy...¡Mamma mia! Es una confesión desnuda, fuerte, sin disimulo..., directa al grano, al meollo de la cuestión.

Aquí salen dos temas de los que no suele hablarse porque son difíciles de tratar, pero que pueden estropear el beso más romántico, convirtiéndolo en algo vulgar e insoportable:

  • el aliento

Y:

  • la saliva

El aliento: el aire que expulsas por la boca al respirar.

La saliva: el líquido alcalino y un tanto viscoso que producen las glándulas salivales de la boca, destinado básicamente a ablandar los alimentos para ser bien masticados, tragados y digeridos.

Ambas cosas, aliento y saliva, son inseparables de un beso. Ambas cosas siempre presentes en el acto de besar.

¿Por qué pueden volverse problemáticos estos dos aspectos? ¿Por qué? 

Pues, el aliento, por cómo huele. Puede oler bien (a fresas, a menta, a boca limpia); puede oler normal (sin que resalte ningún olor, neutro); o puede oler a perros muertos, dependiendo de si has bebido mucho alcohol, si has comido ajo o cebolla en la comida anterior al beso, si tienes problemas digestivos y tu aliento los refleja, si has fumado como un cosaco, si..., en fin, ya entendéis, ¿verdad, amigos?

Desde luego que hay unas personas más sensibles que otras a este factor “olor del aliento”, pero también es cierto que se prefiere, en general, un beso de olor neutro o de olores normales, y no un aliento en el que al acercarte al otro, empieces a percibir olores a alcohol, a digestión, a ajo, etc. ja ja ja...

Pero resulta que Lola es bastante sensible (que no sensitiva, falso amigos, cuidado...)... es bastante sensible, decíamos, a los olores con los que suele estar impregnado el aliento de Luis. 

Pero, ¿y la saliva? ¿Qué decir del exceso o del defecto de saliva? Cierto es que hay partenaires (ja ja ja ...perdón...) que te inundan con su saliva, y cierto también que eso puede darte un poco de grima, un poco de repelús..., o resultarte erótico y provocativo por lo que tiene de intercambio de fluídos, de intercambio húmedo e íntimo. Va como va, chicos. Depende siempre de cada persona.

Parece ser, incluso que la bioquímica del beso ligada al emparejamiento, pasa por un generoso intercambio de saliva, el cual pondría en funcionamiento un ejército de hormonas. Lo que para uno es virtud, defecto es para el otro. Y ya sabéis el dicho: para gustos, los colores.

En este caso, a Lola le parece que Luis tiene mucha saliva en la boca y le traspasa demasiada cuando se besan.

Así es que, en estas frases, Lola describe 3 aspectos negativos -para ella- en los besos de Luis:

  • Mal aliento o aliento fuerte (siempre huele a lo que ha comido)
  • Exceso de saliva
  • Ser soso, insulso, sin atractivo al besar

Dicho más corrientemente:

  • Es muy soso besando
  • Le huele el aliento
  • Suelta demasiada saliva

Adriana se queda atónita. Ni por un momento hubiera imaginado que iban a salir esos temas. Por eso dice:

- ¿Quéeeeee? Nunca había oído nada así.

Lola le dice:

- Pues porque no te has encontrado en esa situación.

O:

  • Nunca has hablado de estos temas porque no has tenido la necesidad

O:

  • Porque no has estado en medio de una situación similar.

Y Adriana admite:

  • Probablemente.

Lola añade detalles: 

  • Las dos últimas veces que nos hemos besado, no han sido especialmente placenteras. Y las dos veces he recordado a Miguel, deseando que él ocupara el lugar de Luis.

Contundente confesión de Lola y contundente declaración de intenciones.

  • Las dos últimas veces, los besos con Luis no han sido especialmente placenteros (no demasiado...>no mucho...>no especialmente).
  • Esas dos veces, Lola estaba pensando en Miguel, su ex.
  • Las dos veces, las dos, Lola deseó que Miguel ocupara el lugar de Luis (verbo de deseo + que + subjuntivo, para expresar un deseo hipotético de improbable realización).

Pobre Luis, parece que no acierta, para Lola, claro...

Comprenderéis, queridas amigas y queridos amigos, que si los besos de tu pareja (o que si el besarte con tu pareja...) no te da placer, que si piensas en otro mientras os besáis y que si deseas que el otro, el ex, esté en el lugar del actual novio, las cosas se complican, seamos sinceros.

Amigos, ¿os parece que esta situación es poco común? ¿Creéis que no hay aspectos desagradables en torno a los besos? ¿Piensas que si estás enamorado/a de tu par eja, lo único que importa es ese amor y que -sean como sean- siempre te van a gustar sus besos?

Las estadísticas dicen que no es así...ja ja ja..., que los humanos somos muy selectivos con los besos y con el sexo, y que no todo vale con tal de estar enamorados. Noooooo, ni mucho menos...

Mirad, en publicaciones sobre el funcionamiento sexual de las parejas, hay encuestas para que lo evalúes. Y también hay muchas preguntas sobre los besos, para saber si son ese bocado exquisito de sensualidad y erotismo que buscas, o son una rutina más con tu pareja, no siempre placentera.

En esas encuestas se suele preguntar:

  1. ¿Cierras los ojos cuando besas?

Un porcentaje altísimo dice que sí, ¿por qué?, para mejor abandonarse al beso y a sus sensaciones.

  1. ¿Cuál es tu beso preferido?

Hay tantas respuestas diferentes como personas contestan la encuesta.

  1. ¿Comerías ajo o cebolla en la comida, si tuvieras una cita erótica por la tarde?

Casi todas las mujeres dicen que no, que lo evitarían, que no comerían. Algunos hombres no creen que eso sea importante.

  1. ¿Te sientes satisfecho/a con el beso de tu pareja?

El 70% de los encuestados dice que sí, pero...pero, pero, pero...el otro 30% dice sentirse poco o nada satisfecho....Ah, c´est la vie...

  1. (Pregunta comprometida)

¿Sueles tener fantasías o deseos de besar a otro/a que no sea tu pareja? (Tacháaaannn...)

En cuanto a tener fantasías de besar a otra, los hombres contestaron que sí en un 57 %. Las mujeres contestaron tener fantasías de querer besar a otro -que no su pareja- en un 21%, y un 79% dijo que no. Uf, menuda diferencia.

  1. En tu pareja, ¿quién suele dar el primer paso para besar, quién toma la iniciativa?

Parece ser que, habitualmente, son los hombres los que dan el primer paso, los que toman la iniciativa a la hora de besarse con la pareja, al menos en un 75% de los casos.

  1. (Otra pregunta crítica)

- ¿Qué es lo que más te molesta, o te irrita, o te desilusiona de tu pareja cuando os besáis?

a/El mal aliento

b/Los labios secos, resecos, agrietados, ásperos,...

c/Demasiada lengua

d/Demasiada saliva

e/La barba que pincha

f/Que tenga los ojos abiertos

g/Los pelos que asoman por la nariz

Ja ja ja ja ja...¡Muchas cosas van siendo! 

Parece ser que el mal aliento de tu partenaire se sitúa el primero en el ranking de las cosas que más molestan a la hora de besarse. Obviamente, depende de la intensidad de ese olor desagradable que el beso será posible y soportable, o lo estropeará sin remisión. Así que, cuidado con la higiene de esa boquita.

Para algunas personas, el exceso de saliva tampoco suele ser agradable. A ver, igual que en el caso anterior, dependerá. Los besos apasionados son besos húmedos, pero no hace falta que parezca que nos bañamos en baba de caracol...ja ja ja...Suficiente, no excesiva. Y digo suficiente porque en esta encuesta también se contabiliza lo contrario del exceso de saliva, es decir, la sequedad de boca (ay, qué divertido...).

Hay gente que se queja de que los labios de su amada/o son desagradables al tacto: son ásperos, están agrietados, están secos, o resecos -más que secos-, o tienen pieles,o...en fin, hay que cuidar un poquitín los elementos corporales que intervienen en el beso, y los labios son uno de los fundamentales. El papel de lija, para pulir madera, no para besar...ja ja ja ...

¿Y qué quiere decir demasiada lengua? (Espera, a ver si ya paro de reír...). Pues que en lugar de sentir la caricia de la lengua de tu amada, te parece que una vaca de lengua gigantesca y  descomunal te ha cogido en mitad del prado y te está repasando los labios, la cara o el cuello como si fuera a sacarte brillo...ja ja ja ...Como todo en esta vida, también el uso de la lengua en el beso, el apropiado.

Y también hubo personas que se quejaron de estos otros aspectos: que la barba de su amante le pinchaba en la cara y le resultaba desagradable. Que le asomaban unos pelos visibles y desagradables por la nariz. O también que su pareja permanecía con los ojos abiertos mientras se estaban besando.

Veis, amigos, que no todos los besos son siempre perfectos. Y que hay varios factores que los pueden convertir en una experiencia displacentera o, como mínimo, desagradable.

Por eso, los porcentajes se distribuyeron así. Lo que más desilusiona a los hombres:

  • mal aliento
  • pelos en la nariz
  • labios secos

Lo que más desilusiona a las mujeres:

  • mal aliento
  • demasiada lengua
  • barba mal afeitada
  1. Finalmente, hay una curiosa pregunta cuyas respuestas te sorprenderán:
  • ¿Qué te gusta más, el beso o el sexo?

Más del 70% de los hombres respondió que el sexo, y un 70 por ciento de las mujeres respondió que el beso.

Lo dicho, para gustos, los colores.

Así es que, retomando el diálogo con nuestras amigas, ahora sabemos que los peros que Lola pone a los besos de Luis, ni son tan raros ni tan poco frecuentes. Lo acabamos de ver. Y por eso Adriana decía:

  • Pues...por lo que dices...puede ser un problema en vuestra relación. Tendréis que hablarlo.

Lola se queja de que estas cosas son verdaderamente difíciles de hablar en una pareja ya que son críticas que, obviamente, suelen ser bastante mal recibidas por la persona implicada. Las hablarás, o no, dependiendo de cuánto te importe mantener esa relación, de cuán enamorado/a estés de tu pareja, de la habilidad que tengas para plantear temas tan delicados...en fin, dependerá de varias cosas.

Lola lo sabe. Y por eso dice:

  • Ya..., pero son cosas difíciles de hablar en una pareja, aunque seguro que habrá que hablarlo.

Pero añade:

  • ...O cortar.

“Cortar” una relación es darla por  finalizada, ponerle fin, acabarla.

Adriana dice:

  • Huy, huy, huy..., la cosa pinta mal.

Algo “pinta mal” cuando se ve difícil, complicado o de difícil solución. Se dice así:

  • Eso pinta mal (Por ej.: El asunto de la interferencia rusa en las pasadas elecciones USA, pinta mal, muy mal).

Es lo mismo que:

  • Tiene mal aspecto
  • No me gusta nada
  • No parece tener solución
  • Eso acabará mal
  • Pinta mal

Aprendedla, que es muy maja esta frase.

En ese mismísimo momento, suena el teléfono: Riiiinnnggg riiiinnnggg

Adriana dice:

-Teléfono, voy yo. ¿Sí? ¿Diga? ¿Lola? Sí, sí está. Aaaah...ya...Ahora se pone.

Lola pregunta:

  • ¿Es para mí?

Y Adriana -tapando el auricular- responde, partiéndose de risa:

  • Síiii...ja ja ja...Hablando del rey de Roma, por la puerta asoma. Es Miguel...ja ja ja...

Sí, sí, amigos, el ex de Lola, del que hace un momento hablaban nuestras amigas, el de los besos que son una pasada, el que besa proporcionando un gran placer, aquél al que Lola no ha podido olvidar...

Y ése es el dicho. Cuando se está hablando de algo y aparece la persona implicada, en este caso por teléfono. Se dice: hablando del rey de Roma, por la puerta asoma.

Pues...¡justo es él quien llama! ¡Uf! ¡Cómo nos gustaría enterarnos de esa conversación que van a mantener, aunque creo...que puedo imaginarla...ja ja ja.

Y ahora escuchemos de nuevo la conversación entre Adriana y Lola, ahora con un ritmo de elocución más normal, más ágil, y fijémonos en los detalles que hemos aprendido en el episodio. Venga, amigos, concentrémonos y mantengamos nuestra atención auditiva en posición de “alerta”:

Lola:Béeeeeesame, bésame muuuuchooo...Como si fuera esta noche la última veeeez. Bésameee, bésame muuuchoo, que tengo miedo a perderte, perderte después.

Adriana:Muy puesta te veo en asuntos de besos. Y por lo que cantas, románticos.

Lola:Huy, no creas, es más bien al revés. Últimamente estoy preocupada con este tema.

Adriana:¿Con los besos? No te entiendo, ¿por qué?

Lola:Pues porque ya me ha pasado dos veces que cuando Luis y yo nos estamos besando, estoy pensando en otro.

Adriana:Hija, Lola, eso son cuernos de pensamiento.

Lola:No, no son cuernos. Luis me gusta y me gusta estar con él. Pero sus besos no son...no sé...

Adriana:No son...¿cómo?

Lola:No son como los de Miguel.

Adriana:¡Acabáramos! No puedo creer que aún pienses en tu ex.

Lola:Bueno, no es que piense en él todo el tiempo, pero en sus besos , sí. Sus besos eran una pasada, muy placenteros.

Adriana:¿Y los de Luis?

Lola:Pues es que Luis...es muy soso besando. Siempre le huele el aliento a lo que ha comido, y además suelta demasiada saliva al besar.

Adriana:¿Quéeeeee? Nunca había oído nada así.

Lola:Pues porque no te has encontrado en esa situación.

Adriana:Probablemente.

Lola:Las dos últimas veces que nos hemos besado, no han sido especialmente placenteras. Y las dos veces he recordado a Miguel, deseando que él ocupara el lugar de Luis.

Adriana:Pues...por lo que dices...puede ser un problema en vuestra relación. Tendréis que hablarlo.

Lola:Ya..., pero son cosas difíciles de hablar en una pareja, aunque seguro que habrá que hablarlo...O cortar.

Adriana:Huy, huy,huy...La cosa pinta mal.

(Riiiiinnng, riiiiiinnng...)

Teléfono, voy yo. ¿Sí? ¿Diga? ¿Lola? Sí, sí está. Aaaah...ya...Ahora se pone.

Lola:¿Es para mí?

Adriana:(tapando el auricular) Síiii...ja ja ja...Hablando del rey de Roma, por la puerta asoma. Es Miguel...ja ja ja.


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Hasta la próxima, un abrazo. Chao, amigos. Agosto de 2017

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