Barcelona 17-08-2017





Barcelona 17-08-2017



Me encanta Barcelona, amo esta ciudad. No importa cuántas veces haya paseado por sus barrios, sus calles, sus plazas, sus paseos, sus misteriosas callejuelas del Barrio Viejo, no importa, siempre me gusta, siempre me encuentro bien en mi ciudad, siempre me resulta interesante, bella, luminosa o misteriosa, mediterránea, plural, abierta, diversa, cosmopolita (sí, cosmopolita).

Barcelona es el lugar donde he vivido, vivo y quiero seguir viviendo.

En Barcelona he crecido como adolescente, como profesional, como adulto. En Barcelona me he divertido como en ningún otro sitio. Me he bebido sus calles, sus risas, sus noches, su capacidad de pasarlo bien. Aquí he disfrutado de los más diversos placeres intelectuales que puedes encontrar en una ciudad cruce de culturas, llena de culturas, repleta de cultura, en constante ebullición por el conocimiento, el saber, el arte, la vanguardia.

En Barcelona me he enamorado, tengo mi familia. Aquí están mis amigas y amigos de toda la vida, gente estupenda con la que comparto muchas de las facetas de mi vida cotidiana.

En Barcelona hay convivencia, mezcla de culturas que se respetan las unas a las otras, religiones diversas que conviven, formas distintas de mirar el mundo que se mezclan y se enriquecen mutuamente, lenguas diferentes que usamos y disfrutamos. En Barcelona hay libertad, belleza compartida, alegría por compartir, pasión por la vida.


Todo eso no cabe en la perspectiva de quienes desprecian estos valores. Ni la alegría, ni el saber, ni el respeto, ni la convivencia, ni la libertad, no caben en su perspectiva. Tampoco cabe la vida. Nada de eso tiene sentido para quienes sólo lo ven como un objetivo aniquilable que permita que se hable de ellos a partir del terror.

El jueves 17 de agosto del año en curso, 2017, anteayer (estoy escribiendo esto en sábado), una furgoneta asesina conducida por un yihadista sin entrañas, entró a toda velocidad en el paseo más libre, alegre, diverso y bello de la ciudad: La Rambla; las Ramblas, para la mayoría.

La furgoneta del terror bajó desde la Plaza de Cataluña, desde la parte más alta de Las Ramblas, hacia abajo, hasta el mosaico del pintor Joan Miró, situado junto al Liceo, en la misma Rambla. Fue haciendo eses, conduciendo en zig-zag para llevarse por delante el mayor número posible de paseantes, para arrollar y matar al mayor número posible de personas.


Todo empezó dos días antes, en una localidad de Tarragona, Alcanar, en la que tres individuos manipulaban bombonas de gas butano que les explotaron en las manos causando dos muertos y un herido. Este fue el primer punto del mortífero y siniestro mapa que habían trazado los terroristas yihadistas. Aquí se pretendía cargar tres furgonestas (tres) con las suficientes bombonas de butano como para provocar una masacre aún mayor que la que ha ocurrido, al hacer explotar las tres furgonetas al mismo tiempo, cargadas de butano, al final del criminal recorrido llevándose por delante el mayor número posible de víctimas.

Al frustrarse este plan, los terroristas yihadistas optaron por matar el mayor número posible de gente en el paseo más concurrido de Barcelona, Las Ramblas, entrando desde arriba y bajando hacia el puerto a toda velocidad y zigzagueando con el vehículo.


Y así lo hicieron. Terror en estado puro, como en nuestras ciudades hermanas: Nueva York, Madrid, Niza, Londres, París, Berlín, y tantas y tantas otras ciudades de países árabes en las que el mismo terrorismo (el mismo) ha golpeado con la misma crueldad, con los mismos abominables métodos.

Dolor inmediato, apenas tiempo para el estupor, apenas un segundo para notar cómo el terror te invadía el cuerpo, la cabeza, el corazón.

Ciudadanos saltando por los aires embestidos por esa furgoneta diabólica, ciudadanos atónitos mirando la escena, paseantes en shock ante la embestida criminal en directo...Gritos, llanto, horror en los ojos, estupefacción...La furgoneta paró en el Liceo, tantos eran los cadáveres que frenaron su marcha y el yihadista que la conducía huyó corriendo.

Este fue el segundo punto del siniestro mapa, el brutal y despiadado ataque en las Ramblas de Barcelona.

El tercero se situó en Ripoll, localidad catalana donde se practicaron nuevas detenciones de otros componentes de esta célula terrorista yihadista.

En la madrugada del jueves al viernes, se estableció el cuarto punto del mapa asesino: Cambrils, una localidad de la costa catalana. De madrugada, un coche con cinco yihadistas embestía el control policial con el fin de entrar a toda velocidad en el Paseo Marítimo con el objetivo de perpetrar una matanza similar a la de Barcelona. 

Pero la policía reaccionó deprisa y los abatió cuando les dieron el alto y no sólo no se detuvieron, sino que fueron hacia ellos buscando el enfrentamiento directo. Uno de ellos, herido ya, tuvo aún tiempo de apuñalar a seis personas, una de las cuales resultó mortalmente herida de una puñalada en el cuello. El coche iba lleno de cuchillos y hachas.

Catorce víctimas mortales entre los dos ataques, catorce muertos en este atentado terrorista (13 en Las Ramblas, 1 en Cambrils). Más de cien heridos, entre los que dieciséis de ellos aún están en estado crítico y se debaten entre la vida y la muerte. Víctimas de 36 nacionalidades. El mundo entero estaba en Las Ramblas.

Muchos barceloneses lloramos el jueves, lloramos el viernes, y aún hoy lloramos. Las imágenes están grabadas en nuestra retina. Los gritos no dejan de resonar en nuestros oídos. El horror nos oprime el pecho y nos nubla la mente. El dolor de las víctimas nos golpea el corazón directamente.

El viernes se convocó un minuto de silencio por las víctimas en la Plaza de Cataluña.

Se convocó también en multitud de ciudades españolas y europeas. Barcelona toda, la ciudad en pleno fue a la plaza neurálgica de la ciudad. Y se guardó silencio. Al final, un grito unió a todos los asistentes como una sola persona:

  • No tinc por

En catalán.

En castellano quiere decir:

  • No tengo miedo

Y ese grito unánime otorgó todo su apoyo y su fuerza a las víctimas, a sus familiares, a sus amigos. Los barceloneses se guardarán este dolor en sus corazones. Pero aquí estarán, sin miedo, llenos de libertad, de solidaridad, de vida, para consolar a los que se han visto afectados por el ataque, y para recibir con las puertas de la ciudad abiertas a todos los que vengan a Barcelona a compartir con nosotros su mediterráneo, sus maravillosos paseos y monumentos, sus alegres terrazas, su respeto a la diversidad, su libertad, su pasión de vivir, su respeto a todas las formas de pensamiento y a todas las creencias, su capacidad ilimitada de convivencia solidaria. 

Y aquí estaremos los barceloneses para recibir con los brazos abiertos a todos aquellos que quieran volver a pasear por sus Ramblas llenas de quioscos de libros y de quioscos de flores, llenas de museos, de arte, de árboles, de terrazas al aire libre, llenas de historia y de diversidad. 

Y sin miedo. Volveremos a pasear sin miedo. Y volveremos a bajar por la Rambla para disfrutarla, para saber cómo huele Barcelona, cómo habla, cómo ríe y cómo vive esta maravillosa ciudad mía, que es la de todos.

Al día siguiente del atentado de La Rambla, circuló este mensaje en las redes:

  • Orgullo de Barcelona: los hoteleros ofreciendo sus hoteles gratuitamente.
  • Ogullo de Barcelona: los taxistas llevando a la gente gratuitamente.
  • Orgullo de Barcelona: los huelguistas de El Prat paran la huelga para que la gente pueda viajar de vuelta a casa.
  • Orgullo de Barcelona: los bancos de sangre de Barcelona ya no necesitan más sangre.
  • Orgullo de Barcelona y su gente.

Orgullo total, gente maravillosa la de mi ciudad, que empezó a ofrecer sus servicios y su solidaridad inmediatamente después del atentado, todos a uno, como un sólo indivíduo, todos formando una piña de solidaridad y de atención a las víctimas que fue el primer revés definitivo a unos asesinos que pretendían justo lo contrario.

 Nuestra alcaldesa, Ada Colau, en declaraciones a la cadena Ser de radio, habló de esta manera:

También en las redes empezó a circular un fragmento de un escrito de Federico García Lorca que decía lo siguiente:

  • ...”La calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros, antigua de sangre: Rambla de Barcelona.”

Gracias, queridas amigas y queridos amigos, por vuestros mensajes de afecto y de apoyo. También con todos vosotros puedo compartir este dolor, este espanto, y también esta necesidad de luchar contra este sádico sinsentido, para encontrar los caminos por los que seguir adelante.

Te quiero, Barcelona. T´estimo, Barcelona. Os quiero, amigos.

También aquí un minuto de silencio, aquí, sí, en Spanishpodcast. Un minuto de silencio por los catorce muertos de España, Italia, Portugal, EE UU, Alemania y Bélgica, que han sido asesinados en Barcelona y en Cambrils.

Y todo nuestro apoyo, solidaridad y cariño para los heridos y sus familiares, por los que el personal sanitario de los hospitales de Barcelona se está dejando la piel para ayudarlos a recuperarse.

Barcelona ha sido siempre crisol de lenguas, de culturas y de civilizaciones. Nunca sobró nadie. Y así seguirá siendo. Barcelona seguirá siendo abierta, plural, cosmopolita, alegre, libre, divertida, llena de culturas y de cultura, respetuosa y solidaria, pero sobre todo libre, libre, libre..., llena de gente sin miedo, con mucho dolor en su corazón, con mucha indignación e impotencia dentro, con muchas lágrimas derramadas, pero con su gente que seguirá bajando y subiendo Las Ramblas para expresar todo esto y para no entregar nuestra libertad a la barbarie. Nunca lo haremos. Llorando lo digo...


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