Que le den





¡Que le den!

(Fórmulas para expresar deseos negativos.

Oraciones independientes.

Subjuntivo 2)



Hello, dear friends, and welcome to Spanish Podcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. With our 243rd episode: Fuck you, we continue today reviewing the formulas we use in Spanish to express desires, wishes, this time bad desires, negative wishes, included into the independent sentences with subjunctive.


Hola, queridos amigos y queridas amigas, y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. Con nuestro episodio nº 243 Que le den, continuamos hoy repasando las fórmulas que usamos en español para expresar deseos, esta vez malos deseos, deseos negativos, estructurados en oraciones independientes  cuyo verbo va en subjuntivo. 





Episodio nº 243: Que le den. Venga, amigos, vamos a aprenderlo bien, a repasarlo mejor, y a incorporarlo a nuestro español con toda confianza y fluidez. Venga, ánimo, vamos a ello.


Sofía y Roberto se han casado hace un año. Quieren comprarse un piso, pero no tienen suficiente dinero para ello. Así que, se dirigen a un Banco para pedir un préstamo inmobiliario, una hipoteca.


Empleado:Buenos días, señores, tomen asiento por favor.

Sofía:Buenos días. Hemos venido porque queremos negociar una hipoteca con el Banco.

Roberto:Sí, queremos comprar un piso.

Empleado:Bien. Empezaré por comentarles que el Banco puede prestarles hasta el 80% del valor del inmueble. ¿Han hecho ustedes cuentas a partir de este dato?

Sofía:La verdad es que no. Venimos en busca de información básica. Aún no tenemos mucha idea.

Empleado:Bien, entonces pasaré a informarles de las condiciones económicas en general: comisión de apertura y cancelación, tipo de interés, plazos de devolución, vinculaciones necesarias (domiciliación de sueldos y recibos), condiciones para conceder el préstamo, amortización (o número de cuotas), y otros gastos complementarios.

(El empleado bancario y nuestra pareja hablan durante una hora. Cuando salen de allí, Sofía y Roberto mantienen el siguiente diálogo):

Roberto:¡Ojalá les parta un rayo a los Bancos! ¡Cuántos abusos!

Sofía:Es lo que hay, cariño. Lo estudiaremos despacio y veremos si podemos asumir sus condiciones.

Roberto:¡Que les den! Estoy de muy mala hostia. Parecía el contrato entre un amo y sus esclavos.

Sofía:Tienes que calmarte, Roberto. Sólo hemos venido a pedir información. Y no hay que olvidar que los Bancos siempre ganan.

Roberto:Así no tuvieran ni un cliente para que se les bajasen los humos.

Sofía:Bueeno, tranquilo, haremos cuentas y tomaremos una decisión.

Roberto:Ya, cielo, disculpa, pero nunca imaginé tantas condiciones opresivas para el que pide una hipoteca.

Sofía:Ni yo, pero todo el mundo pasa por el aro si quiere un piso en propiedad.

Roberto:Ya, pero….¡así se arruinen y tengan que salir a la calle a buscar clientes!

Sofía:¿Tomamos un capuchino y nos calmamos?



Queridas amigas y queridos amigos, en el episodio anterior conocimos a Paula y Sergio, que acababan de ser padres de Álvaro, el recién nacido. Y pudimos oír todos los buenos deseos que familiares y amigos les expresaban por la feliz noticia. Creo que recordaréis que trabajamos todas las fórmulas fundamentales para expresar deseos que, en este caso, eran todos buenos deseos. Y los expresábamos con fórmulas incluidas en oraciones independientes. 

Repasamos:

  • Ojalá

Y:

  • Ojalá que

Acompañados de todos los tiempos de subjuntivo (presente, imperfecto, pretérito perfecto y pluscuamperfecto, haciendo referencia a:

Deseos probables:

  • ¿Teléfono? Ojalá sea él
  • Ojalá quiera salir conmigo

Deseos improbables:

  • Ojalá fuera él quien llama, pero ya sé que no…
  • Ojalá quisiera salir conmigo, pero siempre me da calabazas (me dice que no)

Deseo cuyo desenlace aún no conocemos en el presente:

  • Ojalá esta mañana me haya llamado Jorge (aún no he llegado a casa y no he podido comprobar los mensajes de mi contestador telefónico)
  • Ojalá ayer me tocara la lotería (aún no he podido comprobar si mi número está premiado)
  • Ojalá que hayan resuelto el problema (no sé aún cómo acabó la reunión de ayer)

Deseo cuyo desenlace sí conocemos y sabemos que no será posible:

  • Ojalá me hubiera tocado la lotería (pero he mirado mi boleto y sé que no)
  • Ojalá hubieran resuelto el problema en la reunión de la semana pasada (pero por la información que tengo en el presente, hoy, sé que no lo resolvieron)
  • Ojalá me hubiera casado con Paco (pero Paco falleció, así que…)


También repasamos las fórmulas introducidas por “quién…”, acompañado siempre de imperfecto o de pluscuamperfecto de subjuntivo (no con presente):

  • Quién pudiera vivir una larga y saludable vida
  • Quién pudiera disfrutar de un amor apasionado
  • Quién fuera millonario
  • Quién viviera en una casa rodeada de naturaleza
  • Quién tuviera superpoderes
  • ¡Quién estuviera en tu lugar! (Eres joven, feliz y guapo)
  • Quién hubiera conseguido ese trabajo
  • Quién hubiera heredado la mansión de la abuela (pero la donó a la beneficencia)
  • Quién hubiera estado en tu lugar (cuando eras joven y diste la vuelta al mundo)

Repasamos asimismo las fórmulas introducidas por “que” + presente de subjuntivo:

  • Que te mejores (salud)
  • Que aproveche (para la comida)
  • Que todo salga bien (situación especial)
  • Que lo paséis bien (situación de ocio)
  • Que os divirtáis (situación de ocio)
  • Que descanséis (descanso, dormir)
  • Que soñéis con los angelitos (descanso, dormir)
  • Que no sea nada (salud)
  • Que te recuperes pronto (salud)
  • Que cumplas muchos más (cumpleaños)
  • Que disfrutes (viajes, fiesta, salida fuera, etc.)
  • Que te vaya bien (la entrevista de trabajo, el viaje, la cita…)
  • Que sea leve (problemas, salud)
  • Qué seáis felices (recién casados) 
  • Que tengas mucha suerte (examen, nuevo trabajo, inversión económica…)
  • Que te cunda (que progrese el trabajo que estás haciendo o cualquier tarea dura que tienes que hacer)

Y también vimos: Ah, si…, para expresar deseos hipotéticos, poco probables o imposibles, con imperfecto y pluscuamperfecto de subjuntivo:

  • Ah, si yo fuera joven
  • Ah, si me hubieran ofrecido a mí ese puesto de trabajo
  • Ah, si tuviera un coche deportivo
  • Ah, si pudiera viajar durante un año entero
  • Ah, si hubiera podido conocer a aquella mujer que vi en un museo…aún la recuerdo

Pero resulta que los deseos que estamos aprendiendo a expresar, no siempre son buenos. Cuando los otros nos fastidian, o nos ofenden, o nos agreden, no le deseamos nada bueno al otro; al contrario, podemos llegar a desearle lo peor.

Por eso estamos asistiendo a una situación en la que Sofía y Roberto han ido al Banco para informarse de las condiciones de una hipoteca que querrían pedir para comprarse un piso. Y la verdad es que han salido bastante cabreados, sobre todo Roberto, quien ha empezado a soltar “malos deseos” dirigidos a los Bancos, o sea, auténticas maldiciones, con las mismas fórmulas que usábamos para los buenos, y alguna otra nueva, que vamos a ver a continuación.

Sofía le explica al empleado del Banco que han ido a verle para conocer las condiciones de las hipotecas, ya que quieren comprarse un piso.

Ante la pregunta del empleado sobre si ya han hecho cuentas, sobre si han calculado gastos, Sofía le dice que no, que parten de cero y que necesitan información básica. 

El empleado empieza a hablarles de lo que pagarán por abrir la hipoteca (comisión de apertura), de lo que tendrán que pagar como intereses (lo que te cobra el Banco por prestarte dinero), de los plazos de tiempo para devolver el dinero prestado (el préstamo bancario), de que ambos tendrán que recibir sus sueldos en ese Banco (domiciliación de nóminas) y de muchas otras condiciones necesarias para que el Banco les preste dinero.

Sofía y Roberto salen de allí con la cabeza como un bombo. Roberto se ha sentido molesto y agobiado por tantas condiciones y por el montante de gasto mensual que puede suponerle. Dice:

  • ¡Cuántos abusos! ¡Ojalá les parta un rayo a los Bancos!

Un abuso es un uso indebido de algo o de alguien, con perjuicio de terceros. Puede haber un mal uso, o un abuso, de poder, de la autoridad (abuso de autoridad), de la confianza (abuso de confianza), de la honestidad, de la moral, etc. etc. Un abuso puede ser un atropello, una injusticia, una ilegalidad o un despotismo. 

Roberto cree que el Banco comete varios abusos al consumidor, al cliente, al conceder un préstamo, y por eso les lanza una maldición muy usada en español:

  • ¡Ojalá que te parta un rayo!

Recordad que un rayo es la descarga eléctrica que se produce entre las nubes y la tierra durante una tormenta.

Y si un rayo te parte es que te corta en dos, te parte por la mitad, te mata.

Si digo “que te parta un rayo”, me dirijo a ti como interlocutor, así:

  • ¡Ojalá te parta un rayo!

U:

  • ¡Ojalá que te parta un rayo!

Si digo:

  • Ojalá que les parta un rayo

Me estoy refiriendo a ellos, en este caso a los Bancos.

Si dijera:

  • Ojalá las parta un rayo

Me estaría refiriendo, pongamos por caso, a las dos brujas que viven en la montaña y que hacen conjuros contra el pueblo mediante rituales de magia negra…ja ja ja…

Si digo:

  • Ojalá le parta un rayo

Me estoy refiriendo a él: a mi jefe que acaba de despedirme del trabajo; o al tío guaperas que acaba de robarme la novia o al político que acaba de decir en la televisión que habrá nuevos recortes en Sanidad.

Y si digo:

  • Ojalá que os parta un rayo

Me estoy refiriendo a vosotros, a vosotros que me habéis insultado, o a vosotros que sois malos compañeros de trabajo y me ignoráis.

Siempre tendremos en cuenta la persona a la que va dirigido ese mal deseo para elegir el correspondiente pronombre.

  • yo (a mí)………………… me (¡Ojalá me muera!)
  • tú (a ti)……………………te 
  • él/ella (a él, a ella)………le/lo, la  (o se)
  • nosotros/as (a nosotros/as)… nos
  • vosotros/as (a vosotros/as)… os
  • ellos/as (a ellos o a ellas) ….. les/los, las (o se)

Si le deseas a alguien que le parta un rayo es porque alguien te ha molestado profundamente, te ha fastidiado, te ha hecho daño o te ha provocado un mal o una desgracia. En todos estos casos, se dicen maldiciones o se expresan malos deseos para aquél, o aquella que nos ha infligido el daño. 

El español es rico en expresiones de este tipo, la mayoría bastante divertidas, aunque algunas son fuertecillas de contenido, como éstas:

  • Ojalá te parta un rayo
  • Ojalá te muerda un perro
  • Ojalá te rompas una pierna
  • Ojalá te pille un tren
  • Ojalá nunca seas feliz
  • Ojalá la vida le haga pagar todo el daño que ha hecho
  • Ojalá se caiga por las escaleras y se rompa una pierna, el burro ése…

En fin, aquí caben todas las perrerías imaginables para desearle mal a alguien que te cae fatal, o que te ha hecho una mala jugada o que lo consideras deleznable.

Ya veis, amigos, que es mejor que nunca os digan cosas tan terribles, porque son de lo peor. Sofía no está tan enfadada. Se lo toma con más filosofía:

  • Es lo que hay, cariño. Lo estudiaremos despacio y veremos si podemos asumir sus condiciones, o no.

Es lo que hay” quiere decir “Eso es lo que pasa”, o “No hay otra opción”, o “es la realidad”, o lo que es lo mismo y se dice mucho: es lo que hay.

Y Roberto, iracundo, suelta:

  • ¡Que les den!

Ay, ay, ay, cuidadín, cuidadín, amiguitos, que esta es una expresión muy muy usada en situaciones de gran enfado o cabreo, pero tenéis que recordar que es una expresión vulgar, fuerte ruda, malsonante, que suele decirse en ambientes de suma confianza, y cuando no hay confianza, en una situación donde alguien está muy muy enfadado y no le importan las consecuencias de decir algo tan fuerte.

Que te den, ya lo sabéis, quiere decir que te den por culo o que te den por saco, o que te jodan, y decir solo “que te den” es eliminar la parte más malsonante de la frase, y por lo tanto hacerla más pasable, aunque todo el mundo sabe lo que falta.

Es similar a vete a tomar por saco, o vete a tomar viento, o vete a freír monas (imagínate, pobres monas), o vete a freír espárragos, o vete a la mierda, o…bueno, lindezas por el estilo, creo que os hacéis una idea de lo que significan este tipo de deseos “indeseables”, podríamos decir.

Y sí, que te den, que le den, que les den, o que os den, son fórmulas de deseos negativos que se dicen muchísimo como expresiones coloquiales vulgares y malsonantes, equivalentes a “que te jodan” o “que te den por ahí”.

Roberto dice:

  • Estoy de muy mala hostia

Forma coloquial vulgar de expresar que uno está muy enfadado y de muy mal humor.

Y añade:

  • Parecía el contrato de un amo con sus esclavos.

Sofía intenta tranquilizarle:

  • Tienes que calmarte. Sólo hemos venido a pedir información. Y no hay que olvidar que los Bancos siempre ganan.

Pero Roberto sólo tiene ganas de desahogarse contra el Banco, lanzándole improperios y maldiciones. Por eso añade:

  • Así no tuvieran ni un cliente, para que se les bajasen los humos.

Esta es la nueva fórmula con: así + subjuntivo, y que funciona exactamente igual que “ojalá” en cuanto al uso de los tiempos del subjuntivo, pero en deseos negativos.

Es decir, puede funcionar con presente:

  • Así le parta un rayo
  • Así lo echen del trabajo (por pelota y mal compañero)
  • Así la novia lo deje plantado (lo abandone)

O con imperfecto de subjuntivo:

  • Así no tuvieran ni un cliente (para que se les bajasen los humos, para que no fueran tan prepotentes)
  • Así se le rompiera el coche en pedazos a ese presumido

Con pret. perfecto:

-Así lo hayan suspendido en el examen (es un caradura que no da golpe, no se mira un libro)

Con pluscuamperfecto:

  • Así lo hubieran encerrado 20 años en prisión

Sofía sabe que cuando Roberto se pone así, lo único que ella puede hacer es intentar que se calme:

  • Bueno, tranquilo, haremos cuentas y tomaremos una decisión.

Roberto sabe que Sofía lleva razón:

  • Ya, cielo, disculpa, pero nunca imaginé tantas condiciones opresivas para el que pide una hipoteca.

Y Sofía dice que es verdad, que son muchas y agobiantes, pero que todo aquel que quiere ser propietario de un piso con la ayuda de un Banco, tiene que pasar por el aro.

Pasar por el aro” quiere decir que te ves obligado a hacer algo con lo que no estás de acuerdo. Cuando pasas por el aro, accedes a las exigencias de alguien para obtener algo.

Por ejemplo:

  • Si quieres progresar en esta empresa, tendrás que empezar desde abajo. Hay que pasar por el aro y ocupar puestos inferiores a tus capacidades.

O:

  • Ya sé que tu suegro es un déspota y se mete en vuestras cosas. Pero si quieres casarte con Celia, vas a tener que pasar por el aro (soportarle).

Esta frase proviene del sometimiento de los animales fieros (leones, tigres, etc.) del circo a sus domadores, quienes les hacen pasar a través de un aro de fuego grande redondo, a base de látigo. O pasan por el aro o reciben un latigazo. Y claro, las fieras acaban pasando.

  • Si quieres adelgazar, tendrás que pasar por el aro: hacer dieta, olvidarte de los dulces y andar una hora diaria.

O:

  • Si quieres un piso en propiedad y vas al Banco, tendrás que pasar por el aro y aceptar sus condiciones.

Y Roberto acaba la conversación deseándoles, a los Bancos, lo peor que se les puede desear, que pierdan su dinero, que no tengan ganancias ni beneficios, que se arruinen.

  • Ya…pero…, ¡así se arruinen y tengan que salir a la calle a buscar clientes de rodillas!

Ja ja ja ja…como si los Bancos se pusieran de rodillas alguna vez…Si pierden dinero, el Estado les da un saco de millones y los rescata con el dinero de los ciudadanos…¡y todos tan tranquilos! Eso sí que es un abuso…

Pues, ya veis: así + subjuntivo, para los malos deseos en oraciones independientes de una sola cláusula:

  • Así se arruinen
  • Así tengan que salir a la calle a buscar clientes de rodillas

Y Sofía propone ir a tomar un capuchino y calmarse.

Oigamos de nuevo la conversación:


Empleado:Buenos días, señores, tomen asiento por favor.

Sofía:Buenos días. Hemos venido porque queremos negociar una hipoteca con el Banco.

Roberto:Sí, queremos comprar un piso.

Empleado:Bien. Empezaré por comentarles que el Banco puede prestarles hasta el 80% del valor del inmueble. ¿Han hecho ustedes cuentas a partir de este dato?

Sofía:La verdad es que no. Venimos en busca de información básica. Aún no tenemos mucha idea.

Empleado:Bien, entonces pasaré a informarles de las condiciones económicas en general: comisión de apertura y cancelación, tipo de interés, plazos de devolución, vinculaciones necesarias (domiciliación de sueldos y recibos), condiciones para conceder el préstamo, amortización (o número de cuotas), y otros gastos complementarios.

(El empleado bancario y nuestra pareja hablan durante una hora. Cuando salen de allí, Sofía y Roberto mantienen el siguiente diálogo):

Roberto:¡Ojalá les parta un rayo a los Bancos! ¡Cuántos abusos!

Sofía:Es lo que hay, cariño. Lo estudiaremos despacio y veremos si podemos asumir sus condiciones.

Roberto:¡Que les den! Estoy de muy mala hostia. Parecía el contrato entre un amo y sus esclavos.

Sofía:Tienes que calmarte, Roberto. Sólo hemos venido a pedir información. Y no hay que olvidar que los Bancos siempre ganan.

Roberto:Así no tuvieran ni un cliente para que se les bajasen los humos.

Sofía:Bueeno, tranquilo, haremos cuentas y tomaremos una decisión.

Roberto:Ya, cielo, disculpa, pero nunca imaginé tantas condiciones opresivas para el que pide una hipoteca.

Sofía:Ni yo, pero todo el mundo pasa por el aro si quiere un piso en propiedad.

Roberto:Ya, pero….¡así se arruinen y tengan que salir a la calle a buscar clientes, de rodillas!

Sofía:¿Tomamos un capuchino y nos calmamos?



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Hasta la próxima, un abrazo. Chao, amigos. Octubre de 2017

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