En agosto, frío en rostro



En agosto, frío en rostro



 

Hello and welcome to Spanishpodcast, I am mercedes speaking to you from Barcelona. In our 179th episode (En agosto, frío en rostro) we review some saying, some proverbs about holidays, about the beach, and about the summer and summer months.

Hola queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio nº 179 (En agosto, frío en rostro) vamos a repasar varios dichos, proverbios o refranes sobre las vacaciones, la playa, el verano y los meses de verano.


Esperamos que disfrutéis mucho con ellos.






Hola queridas amigas y queridos amigos, ¿qué tal va todo?, ¿cómo estáis?, ¿acabando vacaciones o iniciándolas?, ¿de vuelta al curro o sin curro? Cada cual con nuestros asuntos, ¿verdad?, unos bien y otros no tanto, como suele pasar.

Bueno, vayan como vayan las cosas, aquí seguimos creando podcasts para vosotros con el fin de que sigáis teniendo ayudas para seguir progresando con vuestro español, y si es posible, que continuéis manteniendo la ilusión por conseguirlo.

Recordaréis que en el anterior episodio, el 178, hablamos de la playa, de lo que nos llevamos a la playa en el cesto, un día de tórrido verano en vacaciones, de lo que nos encontramos al llegar, de lo que hacemos allí durante el tiempo que estamos en la playa, o de lo que hacemos después para redondear un buen día playero.

Hoy completamos el tema con unos cuantos dichos y refranes relativos a las estaciones, a las vacaciones, a la playa, al calor o a los calurosos meses del verano.

Os diré que no ha sido fácil, ya que en este tema hay menos dichos que en otros temas, pero aún y así, los que hemos reunido son muy descriptivos, muy sabios, muy certeros, e incluso algunos muy divertidos.

Vamos a empezar con los dichos relativos a:


  • las vacaciones


Nuestro primer dicho es muy fácil de entender porque lo dice todo muy explícita y concisamente. Este dicho reza así:


- Veraneando, el tiempo se va volando


Obvio. Evidente, ¿verdad, amigos?

Cuando lo pasas mal, el tiempo se alaaaaaargaaa, se vuelve elástico, se hace eterno, parece no tener fin. Cuando lo pasas bien, como en vacaciones, el tiempo pasa muy deprisa, te sorprendes de la rapidez con que pasan los días. Pasan tan deprisa que parece que se van a toda velocidad, parece que se van volando, que pasan volando. Es así, el tiempo vuela, el tiempo pasa volando.

¿Y veraneando? ¿Qué verbo es éste? Veranear es pasar las vacaciones de verano en un sitio distinto de aquel en que vives habitualmente. El verbo es veranear y el sustantivo el veraneo.

Por lo tanto, si estás veraneando, si estás disfrutando de tus vacaciones de verano, bañándote en la playa, paseando, saliendo por la noche, etc. Si lo estás pasando bien, el tiempo pasa deprisa, los días se van volando. De ahí el dicho:


  • Veraneando, el tiempo se va volando


o: 


  • Veraneando, pasa el tiempo volando 



Hay otro dicho menos conocido pero también muy cierto, que dice:


  • Con vacaciones y juerga, ¿del trabajo, quién se acuerda?


Ja ja ja...Claro, si durante tus vacaciones estás disfrutando, te lo estás pasando en grande, tienes juerga a tu alrededor (vas con tus amigos, vas a bailar, vas al cine, sales a cenar, vas de marcha alguna noche, conoces a la chica de tus sueños, has conocido a un chico increíble, te das unos baños fantásticos en la playa, comes fenomenal, etc.)...eso, si hay un poquito de juerga en tu vida y estás de vacaciones, ¡no te vas a poner a pensar en el trabajo! Noooo, ...Si lo hicieras, estarías muy malito de la azotea...-de la cabeza-. No, ni te acuerdas, el trabajo del resto del año no está en tu agenda vacacional, no existe. No te acuerdas del trabajo...¡no, señor! De ahí, este dicho:

  • Con vacaciones y juerga, del trabajo ¿quién se acuerda?


Vamos con otra frase hecha sobre las vacaciones que es bastante cierta:


  • Las vacaciones son no tener nada que hacer y todo el día para hacerlo


Chulo, ¿eh? Pero es que es un poco verdad. Siempre llega un día en vacaciones en el que dices:


  • Hoy no voy a la playa, ni a comprar porque tengo la nevera llena, y no he quedado con nadie...Mmmmm, qué delicia, no tengo nada que hacer...


Y te invade una sensación de placer total al no tener ningún compromiso en la agenda, y tener todo el día por delante...¡para no hacer nada!, ¡para no pegar sello!, para rascarte la tripa o para hacer lo que te dé la gana en cada momento, sin estar sujeto a ningún programa previo. ¿Verdad que sí, amigos, que eso da mucho gusto? ¿Y verdad que es una sensación maravillosa la de abandonarte a lo imprevisto, a lo que salga, o directamente a no tener nada que hacer?

Pues por eso se inventó esta definición de vacaciones:


  • Las vacaciones son no tener nada que hacer y todo el día para hacerlo


El cuarto y último dicho sobre las vacaciones, está referido a cuando las vacaciones no han ido bien, no ha sido ese tiempo soñado, lleno de cosas bonitas, sino todo lo contrario: ha sido un periodo con problemas, con discusiones familiares, o te has hartado de familia, de niños, de tíos, de primos, de suegros,... o te has quedado sin blanca y lleno de deudas, o no has podido pegar ojo por las noches por el jaleo que se oía desde el apartamento, ...o por...¡por equis! Por lo que sea no han ido bien y vuelves a casa cansado, harto, agobiado, malhumorado y hecho polvo. Cuando las cosas van de esta guisa, el próximo dicho viene que ni peripintado:


  • Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas


Si aquel o aquella que acaba de tener unas vacaciones, las ha tenido desastrosas, al volver necesita descansar de esas horribles vacaciones, necesita hacer nuevas vacaciones para dejar atrás esas otras que han sido una mala experiencia. Por eso:


  • Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas



Bueno, cambiemos de tercio. Ahora vamos a las:


  • estaciones del año


 Y nos centraremos más en la estación veraniega, aunque la mayoría de dichos establece un contraste entre el invierno y el verano. 

Hay un primer dicho, a caballo entre el tema vacaciones y el  tema estaciones, que dice:


  • En verano, agua viene y baño va; y entre la una y el otro, el verano pasará


Muy gráfico, ¿verdad? En los veranos mediterráneos bebemos mucha agua porque el calor te deshidrata y tienes más sed. Bebes más líquido en general, pero también mucha agua.

También nos duchamos más. Te puedes dar un par de duchas al día para estar más fresco. Y te bañas tanto como puedes: en la playa, en el mar, en el río, en la piscina,...donde te quede más cerca el sitio de baño. 

Pero sí, te pasas el verano entre refrescos, horchata, agua, limonada, cerveza fresquita, zumos de fruta, duchas, baños, ...agua y baños, sobre todo.

De ahí esta frase hecha tan descriptiva y tan cierta:


  • En verano, agua viene y baño va; y entre la una y el otro, el verano pasará


Ahora abordamos otro dicho, lleno también de verdad. Dice así:


  • Frío en invierno y calor en verano, eso es lo sano


Es decir, en vierno hace frío y en verano hace calor, y eso quiere decir que la meteorología funciona con nomalidad, que los productos del campo, de la tierra, o del mar, tienen sus ciclos de frío y calor, cuando y como corresponde, que las cosas son como tienen que ser.

¿Por qué se debió crear un refrán así? Pues, amigos míos, porque somos unos quejicas. Nos pasamos el invierno quejándonos del frío y nos pasamos el verano quejándonos del calor, porque el invierno es muy largo y muy frío, y el verano es muy caluroso. Pero esa normalidad es lo que permite los ciclos de la vida y que las cosas vayan a su ritmo según su naturaleza. Y eso es lo normal, lo sano en definitiva. De ahí:


  • Frío en invierno y calor en verano, eso es lo sano


Y ahora más, con los siniestros efectos del cambio climático. Uno desea más que nunca que las estaciones estén bien deferenciadas entre sí y que se sucedan durante el año con sus características propias.

Por eso, cuando alguien se queja del calor en verano o del frío en invierno, siempre hay alguien cerca que dice: “Frío en invierno y calor en verano, eso es lo sano”.


Otro proverbio muy, muy conocido en español es el que dice:


  • Una golondrina no hace verano


¿Por qué esta frase? Pues porque esos pajarillos preciosos que son las golondrinas emigran siempre a países más cálidos cuando llega la primavera. Las golondrinas recorren miles de kilómetros en bandada (muchas juntas) para llegar a zonas templadas donde poner sus huevos y tener sus crías, y todo eso en primavera e inicios del verano.

Pero el caso es que llegan muchas golondrinas juntas, muchas, y no una sola, despistada y única, que se ha adelantado a las otras. Si viniera una única golondrina, no podríamos decir con total certeza que el verano está cerca. Sólo cuando llegan las enormes bandadas de miles de golondrinas, sabemos realmente que la primavera se está transformando en verano.

Decimos este dicho cuando no podemos sacar conclusiones concluyentes a raíz de un hecho aislado. Igual que una sola golondrina no anuncia la proximidad del verano, un solo aspecto de un asunto complejo, no nos da toda la información sobre él. O lo que es lo mismo: de un caso particular, no podemos extraer una regla general. O también que para conocer bien la naturaleza de una cosa, hay que conocer todos los datos, e incluso si algo sucede con una cierta frecuencia, con una cierta regularidad.

Mirad, este proverbio ya se cita en obras clásicas de la literatura clásica española, en obras como La Celestina o El Quijote. Fijaos si es antiguo.

Pero se usa actualmente, sí, sí, se usa. Muchas veces lo usamos para hablar de que una empresa tiene éxito (sean estudios, trabajo, relaciones personales,...lo que sea) cuando hay un esfuerzo constante y repetido, un cuidado permanente, y no un solo gesto, o el esfuerzo de un solo día, va a ser lo que te lleve al éxito de esos estudios, o de ese trabajo o de esa relación.

Por eso, este proverbio se ha ampliado para ejemplificar mejor su sentido. Y así, es posible que oigáis también:


  • Una golondrina no hace verano, ni una sola virtud bienaventurado.



Una sola virtud en una persona, no la convierte en una buena persona, en una persona virtuosa (bienaventurada), noble, generosa, comprensiva,...Para nada. Es más, una persona puede tener una virtud notable, pero ser un asquito de persona, ja ja ja... porque el resto de su personalidad es deleznable.

Seguro que estáis deseando oír unos ejemplos. Ahí tenemos el primero:


A:Mi ex me está dando pruebas de que quiere volver conmigo...Estoy ilusionada.

B:Oye, oye, más despacio, que una golondrina no hace verano. Que te haya mandado flores por tu aniversario, no significa que vaya a tratarte bien, que sea responsable con vuestros hijos, que deje el alcohol definitivamente...haría falta que cambiasen muchísimas cosas para que volvieras con él, ¿no?


O:


A:La prima de riesgo ha bajado muchísimo, hemos salido de la crisis.

B: Oye, por favor, ¿pero qué dices? La prima de riesgo es sólo uno de los muchos aspectos que han configurado la crisis, pero sólo uno. Y la verdad, una golondrina no hace verano y sólo las variaciones de la prima de riesgo no indica que hayamos salido de la crisis.


O:


A:Joé, no hay manera de memorizar todo este tocho. No voy a poder pasar este maldito examen.

B:Pero hijo, tranquilo, sólo llevas dos días estudiando. Y ya sabes el proverbio: una golondrina no hace verano. Pero si sigues a este ritmo y estudias todos los días varias horas, ya verás como asimilarás perfectamente los contenidos. Te lo garantizo.



Vamos ahora con otro refranillo sobre las estaciones. Dice así:


  • Cuando el invierno es lluvioso, el verano es abundoso.


La interpretación es sencilla. En invierno tiene que hacer frío y tiene que llover para traer una primavera espléndida y un verano caluroso, lleno de cereales, de frutas, abundante (abundoso) en productos naturales que la naturaleza nos regala pródigamente en verano.

Se puede decir de dos maneras:


  • A invierno lluvioso, verano abundoso.


O:


  • Cuando el invierno es lluvioso, el verano es abundoso.


Hay otros dichos más antiguos que aún puedes oír en algunas zonas rurales del país, como por ejemplo éste:


  • Un placer cruzar el río en verano con las sandalias en la mano.


Has tenido un día de campo, te has ido con la peña (los amigos) a bañarte y a comer al lado del río de tu pueblo, y en un momento dado te apetece atravesar el río de parte a parte. Así es que te descalzas, y coges tus sandalias con la mano, para que no se mojen. Y cruzas (atraviesas) el río pisando el agua fresca que te refresca los pies y las piernas y te quita el calor en un plis plas. Bueno, si ya has hecho la digestión, claro...


Este otro proverbio también pertenece a otro tiempo y también se generó en torno a las faenas del campo que eran el centro de la vida de muchas familias. Dice:


  • El que en verano no trilla, en invierno no come.


Un refrán, decimos, ligado a las formas de supervivencia de otros tiempos, cuando el campesino y su familia tenía que trillar el trigo seco y cortado para separar el grano de la paja, y así tener cereal con el que alimentarse durante los meses de frío e invierno.

Os contaré un recuerdo mío de hace muchos años. Yo recuerdo la trilla del trigo, cuando era pequeña. Mis amiguitas y yo íbamos a la  era a pedirle al campesino, amigo del padre de una de ellas, que nos montara en el trillo, un tablón grande de madera arrastrado por una mula, que pasaba una y otra vez sobre el trigo, separando los granos del resto de la espiga.

Allí nos montábamos, en el trillo, y aquel buen hombre de campo nos dejaba estar un buen rato divirtiéndonos, porque aquello, entonces, era para nosotras como un tiovivo, como la mejor atracción de una feria.

Después la paja se prensaba en balas de paja, que se usaba como forraje para los animales. Y el grano se metía en sacos para llevarlo al silo de los cereales, a la espera de ser molido en el molino. ¡Qué tiempos aquellos!

Ahora, una máquina enorme y psicodélica atraviesa los trigales y hace ese mismo trabajo en mucho menos tiempo y con mucho menos esfuerzo, obviamente.

Pero antes ese proverbio era el reflejo de una realidad: quien no trillaba en verano, no tenía grano ni sustento para el invierno. De ahí el proverbio:


  • El que en verano no trilla, en invierno no come.


Evidentemente la significación de este proverbio puede ampliarse en el sentido de que si no haces lo que toca en el momento que toca, puede que comprometas negativamente el futuro por no haber hecho las cosas a tiempo.

Es como defender la previsión, la planificación de las cosas, el esfuerzo a largo plazo, la constancia en superar las dificultades. Si no haces algo esforzado y difícil (como trillar el trigo bajo el tórrido sol del verano) puede que no tengas éxito en la empresa que de ello dependía (tener alimento para todo el invierno).

Seguro que queréis oír un par de ejemplos:


  • Ay, abuela, no ahorro nada cada mes. El viaje a China se vuelve cada vez más improbable.
  • Hija, es que te lo gastas todo en ropa y en salir. Si no ahorras dinero cada mes, no tendrás suficiente para el viaje de aquí a un año. El que en verano no trilla, en invierno no come, ya lo sabes.


O:


  • Pues sí, estoy pagando la hipoteca de mi piso con muchísimo esfuerzo, porque es más de la mitad de mi sueldo. Pero en 20 años, el piso será mío. Es una inversión de futuro. Y como decía mi padre, el que en verano no trilla, en invierno no come.



Y ahora vamos ya con los dichos referidos a:


  • los meses


De los que hemos elegido sobre todo los de verano, y alguno de la primavera. Hay refranes para todos los meses del año, pero en este episodio estamos trabajando refranes relativos al verano, a las vacaciones, a las estaciones (verano, sobre todo) y a los meses propios de la estación veraniega: junio, julio y agosto, sobre todo.

Por ello empezamos con un dicho del mes primaveral por excelencia, el mes de abril. Y dice así:


  • En abril, aguas mil


Así se dice y así hay que decirlo. En cuanto caen las primeras gotas de lluvia en abril, siempre oirás a algún nativo/a español/a que dirá, satisfecho:


  • En abril, aguas mil


Algunas zonas cambian “aguas” por “lluvias”:


  • En abril, lluvias mil


Pero es más normal y frecuente el primer enunciado. 


El otro refrán primaveral también está en uso en la actualidad y sigue diciéndolo mucha gente:



  • Marzo ventoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso.


O lo que es lo mismo: una buena primavera incluye un mes de marzo donde hay ventoleras cada dos por tres, o sea, días ventosos en los que los fuertes vientos son el protagonista.

Abril es conocido como el mes de las lluvias, bendita agua que prepara los campos para explotar llenos de hortalizas, cereales, frutas y todos los maravillosos productos que nos regala la tierra en verano.

Cuando en marzo hay bastantes días ventosos y en abril hay bastantes días llvuiosos, solemos disfrutar de un mes de mayo lleno de flores, de color, de aire perfumado que huele a mimosas, a jazmín, a lavanda, o a azahar, según las zonas. Un mes delicioso, hermoso, preludio del verano, lleno de promesas. De ahí, el refrán:


  • Marzo ventoso y abril lluvioso, sacan a mayo florido y hermoso.


Hay un refrán que se sitúa a caballo de dos meses, entre mayo y junio, aunque sólo se nombre el primer mes, el de mayo. Es archipopular, muy conocido y muy usado, y dice así:


  • Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo.


¿Qué es el cuarenta de mayo? Pues es el 10 de junio, pero quien lo inventó, hizo la rima entre mayo y sayo. ¿Y qué es un “sayo”? Pues es una camisa grande, una camisola antigua, sin botones, ancha, amplia, que llegaba a las rodillas, y que se usaba normalmente en zonas rurales y normalmente entre campesinos.

Este refrán viene a decir que, aunque entremos en el mes de junio y nos acerquemos al verano, seamos prudentes en no quitarnos demasiada ropa demasiado pronto, no vayamos a resfriarnos o a coger frío.

Fijaos en que el origen de este refrán se remonta a la Edad Media, atribuido en muchas ocasiones a ambientes rurales. Y establece que hasta mediados de junio, el tiempo puede ser traicionero. Hay que ponerse la ropa adecuada hasta que el frío se vaya definitivamente.

Como podéis comprender, se usa cuando alguien se queja de que hace frío en junio. Siempre habrá alguien cerca que le recordará:


  • Hasta el 40 de mayo, no te quites el sayo.


Es verdad que muchas veces corremos a guardar la ropa de invierno antes de que el calor sea estable. Y podemos observar que es cierto, que durante un par o tres de días hace mucho calor, nos ponemos de verano, y al día siguiente...frío, viento, lluvia y ¡apa! corriendo al armario otra vez a recuperar ropa de abrigo, a rescatar la ropa adecuada. 

Es un proverbio muy bonito, ¿verdad?


  • Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo.



El mes de junio tiene otro dicho, éste:


  • En junio, el día 21 es largo como ninguno.


Efectivamente, el 21 de junio, primer día del verano meteorológico, es una pasada. Amanece muy pronto y la luz del día dura y dura, aquí en España. Dura hasta pasadas las diez de la noche. El día más largo, la noche más corta. El día con más horas de luz de todo el año.

Justo a partir de esos días de junio, 21, 22, 23, 24,... la luz del día empieza a acortarse, empieza a disminuír un poquitín cada día, hasta el 21 de diciembre, fecha del inicio del invierno, día en el que se da la noche más larga y el día más corto. Anochece muy pronto (aquí, a las 5.30 de la tarde) y más con el reajuste horario que hacemos en España para ahorrar energía. 

Por eso:


  • En junio, el día 21 es largo como ninguno.


Del anterior dicho se deriva el siguiente, referido al día 24 de junio, festividad de San Juan en España, y en cuya madrugada se celebra la verbena de San Juan, una de las fiestas más bonitas del país. Dice así:


  • Por San Juan, los días comienzan a acortar.


Acortar es hacerse más cortos, durar menos. Y es lo que acabamos de explicar. Por San Juan, en torno a los días 21, 22 y 23 de junio, sin que nos demos cuenta, muy paulatinamente, la luz del día se irá acortando hasta llegar a su mínimo en diciembre.

Entramos en julio, mes que se caracteriza sobre todo por el enorme calor que hace en la zona mediterránea. Tenemos un refrán referido justo a eso:


  • En julio, beber y sudar, y el fresco en balde buscar.


La primera parte, clara como el agua: beber y sudar. Sí, se bebe mucho con el calor: agua, horchatas, limonada, refrescos, zumos de fruta, cerveza con o sin alcohol, tónicas..., líquidos mil, siempre fresquitos, que nos refresquen el cuerpo y nos bajen la temperatura que sentimos en verano. 

Y sudar, claro, tú dirás, todos empapados en sudor durante el verano, sudando a chorros.

¿Y la segunda parte?


  • ...y el fresco en balde buscar.


El fresco, buscar --> buscar el fresco...Sí, sí, eso se entiende, buscamos el fresco, pero la clave está en la expresión “en balde”, que quiere decir inútilmente, sin éxito. Hacer una cosa en balde es fracasar, no conseguir lo que te propones. Como buscar el fresco en el mes de julio..., sí, sí, lo buscarás, pero inútilmente, en balde o en vano, sin conseguirlo, porque hace un calor sofocante en todos sitios, y sólo recurriendo al aire acondicionado puedes mitigar un poco ese calor rabioso.

Por eso:


  • En julio, beber y sudar, y el fresco en balde buscar


Es buscar el fresco en vano, sin lograrlo.


Otro proverbio referido a julio va por el mismo camino:


  • Julio caliente, quema al más valiente.


Que quiere decir que te guste o no el sol, si estás mucho rato expuesto al astro rey, sin ropa o sin protección, te quemarás. Es un sol que se agarra a tu piel sin piedad, y la tuesta, la quema, si la exposición es de mucho rato.

Por ello, el que te quemes o no, no depende de si eres atrevido -valiente- o no a la hora de tomar el sol, porque te vas a quemar igual si no tomas precauciones:


  • Julio caliente, quema al más valiente.


Otro proverbio divertido, pero cierto, con este  mes es:


  • En julio es gran tabarra el canto de la cigarra.


Si veraneas en algún sitio lejos de la ciudad, en el campo, en algún lugar con pocas casa, pues....¡ya verás, ya! Acabarás hasta el gorro del canto de la cigarra que “canta” (mira que llamarle “canto”...) hasta que tu cabeza ya no puede más, y, o te vas a pasear, o sales a buscar a la cigarra con el tirachinas...Uf, sé de lo que hablo, y os aseguro que el canto de las cigarras, en algunas zonas, llega a ser insoportable y estresante. Ese canto es una molestia, una lata, una tabarra. La cigarra puede dar la tabarra durante horas y quedarse tan ancha. Así se dice: dar la tabarra, ser muy insistente, pesado y molesto.


  • En julio es gran tabarra el canto de la cigarra


Eh, no confundáis, por favor, “cigarra” con “cigarro”. Este último se enciende y se fuma. Y la cigarra es ese insecto grande, de unos 4 cm, cabezón, de ojos saltones, de color verdoso amarillento, con la tripa en forma de cono, y que hace ese ruido estridente y monótono cuando tú descansas, o cuando haces la siesta, o cuando lees tu novela preferida o cuando pretendes dormir por la noche.

Aunque son un poco desgraciados estos bichos. Las cigarras, tras convertirse en adultos, sólo viven un verano. ¡Menudo destino!

Y ya estamos en agosto, rey del verano y de los proverbios, mes flexible, cambiante y lleno de contrastes.

Hay uno muy bonito que reza de esta guisa:


  • El sol de agosto cría aceite y mosto.


Aceite y mosto: dos líquidos de dos frutas. El aceite es el líquido graso que se obtiene al prensar las aceitunas, las olivas (aceite de oliva). Y el mosto es el líquido dulce que se obtiene al prensar las uvas, líquido aún sin fermentar, y al que la fermentación posterior convertirá en vino.

Durante el verano, y sobre todo con el sol de agosto, las aceitunas maduran y crecen para recogerlas en invierno y hacer aceite. Y lo mismo las uvas. A lo largo del verano, pero sobre todo bajo el sol mediterráneao de agosto, las uvas maduran, se endulzan, aumentan su tamaño, se llenan de jugo,...Si las comes, son deliciosas. 

Y cuando se vendimia, a primeros de septiembre (antes o después, según las zonas), los cestos rebosantes de uvas se llevan al lagar y allí “se pisa” la uva para obtener el mosto, el zumo de la uva, puro y sin aditamentos, riquísimo. Por ello:


  • El sol de agosto cría aceite y mosto.


Sería desastroso para el campo español un agosto frío, demasiado lluvioso, o sin el potente sol que hace madurar, que cría los frutos.


Y ahora el más famoso proverbio español sobre el mes de agosto:


  • En agosto, frío en rostro


Si recuerdas que el “rostro” es la cara de una persona, ya puedes entender el dicho. En agosto, notas el fresquito en la cara. Porque agosto es un mes muy suyo, lleno de contrastes, un mes de transición en el que pasamos del calor extremo (normalmente la primera quincena) a noches frescas y días desiguales, con calor y sin tanto calor, por lo que es un mes que viene -y es- del tórrido verano, pero discurre hacia el otoño (que empieza el 21 de septiembre, para ser exactos) y por lo tanto se va transformando, pasando de un clima a otro. Y hacia el final del mes, ya es otra cosa. Hay días y días, unos muy calurosos aún, otros más fresquitos; noches mucho más confortables, en las que duermes mucho mejor sin tanto calor.

Por eso, vas paseando con tu gente en un atadecer de finales de agosto, y comentas que te vas a poner la rebeca porque notas fresco. Y siempre va a haber alguien que dirá inmediatamente:


  • En agosto, frío en rostro.


Y todos conentos, porque lo estábamos pensando...

Sí, es un refrán super conocido, muy usado también en la actualidad y que muchísima gente conoce y dice:


  • En agosto, frío en rostro.


Bueno, amigos, empezad a usar ya estos proverbios y así también dominaréis una de las áreas lingüísticas más interesantes y hermosas del español: los dichos, proverbios y refranes en los que el español es rico, inmenso y precioso.


Un abrazo para todo y mis mejores deseos para que todos sigáis progresando con vuestro español, con el mismo entusiasmo e ilusión que el primer día.


Nos vemos. Chao.



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