Explicación (Octubres en España III)




Explicación didáctica de Octubres en España III Gramática y Vocabulario


Hello dear friends. Back with you to devote this 176 th episode to explain in detail all the interesting linguistic aspects that have come out in our conversation with Michael Curtin on his trips to Spain. This is his trips´ third delivery, that allows us travel with Dr Michael Curtin to Cordoba, Granada, Málaga and Valencia. You know that this conversation can be found in the previous episode, the 175th episode, entitled "Octobers in Spain III: Córdoba, Granada, Málaga and Valencia".

Hola queridos amigos. De nuevo con vosotros para dedicar este episodio nº 176 a explicar en detalle todos los aspectos lingüísticos interesantes que han salido en la conversación con Michael Curtin sobre sus Viajes a España. Esta es la tercera entrega de sus viajes, y en ella podemos viajar con el Dr Michael Curtin a Córdoba, Granada, Málaga y Valencia. Ya sabéis que esta conversación la encontraréis en el episodio anterior, el número 175, titulado “Octubres en España III : Córdoba, Granada, Málaga y Valencia”.





Pues bien, amigos, ya en la primera respuesta que nos da Michael, nos explica la sugerencia de la joven taquillera de la estación de trenes de Atocha (en Madrid) sobre comprar un pase con el que obtener un descuento en el precio del billete de tren.

Creo que os gustará recordar que “taquillera” es una empleada que trabaja en una t-a-q-u-i-l-l-a, es decir, quien vende billetes -o tiques- a los usuarios de un tren, del cine, del teatro, del Metro, del autobús, de cualquier espectáculo, etc. También os gustará saber que la palabra “ticket” en inglés, con “ck” y “t” final, y que se pronuncia casi igual en castellano, se escribe no obstante con “qu” y sin t final, y que así consta en el diccionario de la RAE. Ess decir, la palabra es “tique”, en español.

Bien, pues decíamos que la taquillera trabaja en la taquilla. Y la taquilla suele ser una habitación más bien pequeñita -muy pequeñita a veces-, o un sitio habilitado para que se siente una persona y pueda vender billetes, tiques o entradas -en el caso de los espectáculos, cines y teatros, es más común “sacar las entradas”. 

Taquilla, taquillera,…¿lo recordábais?

Bien. Decíamos que la taquillera de Atocha le había sugerido a Michael que comprara un “pase dorado”, para personas mayores, con el que obtener un descuento en el precio del billete, o sea, obtener una rebaja en ese precio, pagar menos de lo habitual. Un descuento (d-e-s-c-u-e-n-t-o) es la cantidad que se rebaja, que se quita, al importe o al valor de algo. Si te hacen un descuento en algo, pagas menos de lo habitual.

Y tras eso, nos situamos ya en Córdoba, una ciudad llena de luz, de Historia, de monumentos excepcionales y hermosos, y con una gastronomía exquisita, le comento yo a Michael. Porque cuando queremos decir que el conjunto de la comida, los platos, los guisos, las tapas, etc. de un lugar, es muy bueno, hablamos de su “gastronomía”. Y ese término lo engloba todo: la cocina típica del lugar, sus preparados culinarios, sus platos, sus especialidades, su gusto por la buena comida, su cultura culinaria, etc. Todos esos conocimientos y todas esas actividades, toda esa singularidad de esa cocina específica, y todo ese placer por la buena comida, todo eso es la gastronomía de un sitio, de una ciudad, de una región, de un país.

Y Michael dice que sí, que es cierto que Córdoba tiene una historia impresionante que podemos contemplar y reconstruir gracias también a los numerosos vestigios que en ella encontramos y porque esa ciudad fue realmente un hito en la historia de España.


Los vestigios de una cultura pasada son los monumentos, las ruinas, las señales, las huellas,..todo lo que nos habla de aquel pasado, de aquellas pasadas épocas, de aquellas gentes y de aquellas culturas, todo lo que nos ayuda a conocerla, comprenderla, estudiarla. Todo eso son los vestigios, las huellas de lo pasado.

Y esta palabra que usa Michael, la de que Córdoba fue un “hito” en la historia de mi país, de España, ¿qué significa? ¿Qué es un hito? Pues un hito es un hecho, o una época, o una cultura fundamental, clave en un contexto o en un ámbito dado. 

Y por eso, nuestro querido amigo Michael recuerda que “desde el mismo momento en que mi taxi entró en el barrio judío, sentí como si realmente estuviera en otro mundo”.

Y es que…¡es así! Al entrar en algunos de los lugares históricos de Córdoba, tienes un poco la sensación de que el tiempo se detiene, se para, y puedes asomarte a otros mundos que estuvieron allí en otro tiempo.

Seguimos charlando y, en otro momento, le pregunto si encontró un buen alojamiento, “alojamiento” como nombre genérico que usamos en español para referirnos al sitio donde dormimos y donde tenemos nuestras pertenencias  (maleta, ropa, portátil, etc.) cuando estamos visitando un lugar lejos de casa, o sea, cuando estamos haciendo turismo lejos de nuestro hogar, cuando estamos de viaje y estamos visitando lugares por ahí, por el ancho mundo.

El alojamiento (nombre) es el lugar donde nos alojamos (verbo alojarse) y puede ser un hotel, un hostal, una pensión, un albergue, una residencia estudiantil, un piso de un amigo, etc. O sea, el lugar donde estamos cuando no estamos en casa.

Recordad este nombre genérico, alojamiento, para referirnos a hotel, hostal, pensión, apartamento, residencia, etc. Si quieres saber dónde alguien ha pagado por estar y dormir, preguntas:

- ¿Dónde te alojas?

O:

- ¿Has encontrado alojamiento? ¿Había hoteles con plazas libres?

O:

- ¿Qué tipo de alojamiento buscarás, hotel o apartamento?


Y Michael nos dice que encontró un buen alojamiento, un hotel cuyas paredes tocaban las de la Mezquita, en una habitación desde cuya ventana podía tocar la pared de uno de los monumentos cordobeses más bellos y universales: La Mezquita de Córdoba.

La Mezquita fue un tempo árabe del estilo llamado Renacimiento arábigo, convertido en catedral católica tras la Reconquista de los Reyes Católicos. Junto con La Alhambra de Granada, la Mézquita de Córdoba es el monumento más importante de la arquitectura andalusí.

Imaginaos: 23.000 metros cuadrados de superficie, la segunda mezquita más grande del mundo, después de La Meca. Después, la Mezquita Azul de Estambul ocupó ese segundo lugar y la de Córdoba ocupa ahora el tercer lugar. Su construción, la de la Mezquita de Córdoba, duró nueve siglos (¡novecientos años!) si repasas todas las diversas fases de su construcción.

El interior de la Mezquita de Córdoba está lleno de tesoros, puedo asegurároslo, lleno de maravillas pertenecientes a los diversos estilos imperantes en las sucesivas épocas históricas de su construcción. La belleza de sus puertas, de sus techos, de sus patios, o la riqueza de sus artesonados, la convierten en uno de los monumentos más bellos y exquisitos de la arquitectura musulmana española. En fin, amigos, si venís a Córdoba, no podéis perderos esta visita.

Acabo de haceros una pequeña trampa…, sí, sí. Uso esta frase como lo hace Michael al preguntarle por los monumentos y lugares que ha visitado en Córdoba, con la frase:

- Bueno, supongo que la visita que nadie puede perderse en Córdoba es su Mezquita.

Y poco después:

- En Córdoba hay muchas más cosas que no puedes perderte.

Y es que usamos mucho esta frase en español: “no puedes perderte esto o aquello” para señalar algo único, muy importante, o de gran interés que debes visitar o tener en cuenta. En este caso, lugares y monumentos únicos, impresionantes, que tienes que ver, conocer y visitar en esta preciosa ciudad andaluza, Córdoba.

Pero también lo usamos con cualquier otro asunto. Lo vais a ver más claro con unos cuantos ejemplos:


- ¿Has visto la nueva saga de Spiderman, Amazing Spiderman? Ya han hecho la segunda película. Es muy entretenida. Con lo que te gusta este superhéroe, no puedes perdértela (la peli, claro…).

O:

- Venga, anímate, que este catarro de primavera no tiene importancia. Y además tienes que estar bien para el sábado, no puedes perderte la fiesta de cumpleaños de Víctor.

O:

- Sí, sí, vamos a invertir nuestros ahorros en un piso. La vivienda ha bajado casi un 50%. No podemos perder esta oportunidad.

“No puedes perderte…tal cosa” es una recomendación más enfática que cuando usamos sólo el imperativo de “perder”, en negativo, y por tanto usando subjuntivo:

- No te pierdas…tal o tal cosa”, como en:

- Oye, no te pierdas el debate político de esta noche en la televisión catalana: todos los partidos políticos hablarán sobre “Independencia o Estado Federal”.

- No me lo perderé, seguro.

O:

- No te pierdas las rebajas de invierno. Este año la ropa está muy barata.

Fíjate bien en que estamos usando el verbo pronominal todo el tiempo:

- No te pierdas el debate político de esta noche

- No te pierdas las rebajas

- No puedes perderte la película de Spiderman

- No puedes perderte la fiesta

- No podemos perdernos esta oportunidad


Si no lo hiciéramos así, el verbo (sin la reflexividad) significaría simplemente “perder” algo, en el sentido de dejarlo, olvidarlo, extraviarlo, etc.  Este otro sentido más habitual y conocido es el de los siguientes ejemplos:

- He perdido mi reloj ¡qué disgusto!

- Pierdes el tiempo intentando convencerme

- Hemos perdido poder adquisitivo con la maldita crisis

- (Por teléfono) ¡Hola? Luis, llegaré un poco tarde, pues he perdido el primer tren. Cogeré el siguiente.


¿De acuerdo? Por eso hablamos de las visitas que no puedes perderte en Córdoba. La primera, la Mezquita. Pero también muchos otros monumentos, como el Alcázar de los Reyes Cristianos, o el Museo Arqueológico Etnológico, del que nos cuenta Michael que guarda muchos vestigios de la época romana e hispano visigótica.

De nuevo la palabra vestigio, que vale la pena que aprendáis para cuando expliquéis vuestros viajes a vuestra familia, o a vuestros amigos. Vestigios, lo que queda del pasado, las señales, los monumentos, las ruinas, las huellas, las impresiones, las reliquias,…todo aquello que nos habla de un pasado remoto, todo lo que nos informa de lo que hubo en otro tiempo y de cómo fue.

Bien. Entre otras visitas que merecían la pena, sabemos también que en Córdoba está el Museo de Julio Romero de Torres, en el que se encuentra la obra pictórica del pintor Julio Romero, ese pintor de la mujer andaluza, esa mujer morena de enormes ojos oscuros, pelo azabache, piel de porcelana y alma indomable que Romero de Torres retrató sin descanso a lo largo de su vida artística.

Decíamos que son muy conocidos sus retratos de mujeres. Un retrato (r-e-t-r-a-t-o) es una fotografía, una foto de alguien, pero también es una pintura, o un dibujo, un cuadro, una figura…, en definitiva, una imagen que representa una persona o cosa. Los pintores retratan personas cuando las pintan (la cara, la cara y parte del cuerpo, o de cuerpo entero) con mucho detalle y precisión.

Recordad: el sustantivo es el retrato. Y el verbo, retratar.

Conocemos también el Museo Vivo de Al-Andalus, en el que hay una exposición con frases de sabios, filósofos, médicos, astrónomos, matemáticos, etc. de la época, entre los que los más conocidos son Averroes, Maimónides, Ibn Arabi y Alfonso X el Sabio. Michael nos ha dejado algún folleto de esta exposición para que podamos conocer algunas de estas reflexiones.

Bueno, conocer la historia de Al-Andalus, una historia de encuentros y desencuentros entre judios, cristianos y musulmanes, es uno de los retos más apasionantes para estudiar la historia de España en general y de Andalucía en particular. 

Aunque no es cosa fácil, ya que hablamos de una convivencia de ocho siglos (ochocientos años!). Pero ahí están las claves de la convivencia, del fanatismo, del saber, la cultura, el arte y la ciencia de etnias y culturas en contacto, y también las claves de las creencias, las religiones, el poder, el amor, el odio, las guerras, las traiciones o el dolor.

Si queréis acceder a la parte más lingüística de esta época (en una pequeña aproximación, of course) podéis escuchar y repasar el episodio de Spanishpodcast nº 135, titulado justamente Al-Andalus).

Bien. En otro momento, le preguntamos a Michael si tuvo la oportunidad de ver algún patio cordobés. Y sí, tuvo esa fortuna, a pesar de estar en el mes de octubre. Pero, amigos, es en mayo, cuando la ciudad se llena de visitantes que pasean encantados entre los patios que cordobeses y cordobesas abren al público y que están llenitos, llenitos de plantas preciosas, de flores en plenitud de color y de olor; tiestos, plantas y flores que tapan las paredes en una explosión primaveral que llena del aire de aromas florales y la vista de colores vibrantes. Una maravilla, de verdad.

Michael nos comenta que uno de esos patios, en particular, le encantó.  Era el patio de un artesano (a craftsman) que estaba trabajando, a mano, el cuero en su taller.

Este trabajo consistía en grabar imágenes en el cuero. Recordad que el cuero es la piel de los animales (en este caso, de las vacas), ya curtida (seca, limpia y trabajada).

Los artesanos que repujan el cuero, graban en él -con la ayuda de un martillo y un cincel- figuras en relieve, no planas, sino en relieve, y que son las mismas imágenes que puede haber en un cuadro, por ejemplo: figuras humanas, escenas de caza, bodegones, u objetos de la más diversa índole.

El artesano que repuja el cuero es como un escultor del cuero, como un grabador que graba la piel curtida y hace de ello un arte. Ahora recuerdo que también se repujan las sillas de montar a caballo…

Recordad: repujar -palabra exótica donde las haya…-, cuero repujado, cuero grabado en relieve. 

Tras eso, aparece, como no podría ser de otra forma, la gastronomía, la cocina andaluza, los platos cordobeses en este caso. Y a la cabeza de los platos típicos cordobeses está el “estofado de rabo de toro”, o de vaca, o de buey. Pero el nombre del plato es “rabo de toro”. 

Yo le pregunto a Michael porque no sabía si lo habría probado.

La cosa de la comida es muy cultural, y es posible que alguien que no está acostumbrado, le suene rarísimo lo de comerse el rabo del toro, o sea, la cola de este animal. Ya…ya…pero tenéis que saber que al ser una parte llena de huesos, produce una salsa melosa, gelatinosa y llena de sabor. Es una carne tierna, gustosa, suave, que cuece un par de horas con el rabo cortado en trozos, con vino tinto, vino blanco, cebollas, ajos, tomates, pimienta, sal, harina y aceite de oliva. Todo eso en cazuela, haciendo chup-chup un par de horitas, a fuego lento. El resultado: una carne melosa, exquisita, tierna; una salsa oscura, espesita, muy, muy sabrosa, …¿no se os hace la boca agua? A mí, sí, y sólo la estoy recordando…Pues sí, es que es un plato exquisito hecho con una de las partes más humildes del animal: el rabo.

Y hacemos la broma con el verbo “atreverse o no atreverse” a hacer algo. Atreverse, verbo pronominal porque lo vamos a usar siempre con pronombres personales. Como en estos ejemplos:

- Yo no me atrevo a decirle nada a Rosa sobre su nuevo novio, pero creo que no le conviene.

O:

- ¿Te atreves a probar un curry picante? A mí me apetece probarlo desde hace tiempo.

O:

- No nos atrevimos a subir hasta la cima de la montaña. Eran dos horas más a pie y subiendo. ¡No hubiéramos podido!

O:

- ¿Cómo te atreves a contestarme así? Soy tu madre. No me hables de esa forma.

Atreverse, u osar hacer algo, es tomar la decisión de hacer algo que implica un riesgo, pequeño o grande, pero que implica que no vamos totalmente sobre seguro.

Atreverse es intentar algo de cuyo resultado no estamos seguros, es arriesgarse a hacer algo, decidirse a pesar de todo, emprender algo un tanto arriesgado. O, como en el ejemplo de la madre, también significa ponerse insolente.

- ¡Venga, atrévete! Pero si sabes nadar, sólo tienes que perderle el miedo al agua. Venga, uno…, dos… ¡y tres!

O:

- Miguel no se ha atrevido a decirle a sus padres que ha suspendido tres asignaturas.

O:

- Lola y Pedro no se atreven a pedir una hipoteca para un piso. Con la crisis, los empleos no son seguros, como antes. 

Etc.etc.

Bueno, pues cuando le pregunto a Michael:

- ¿Te atreviste a comer rabo de toro?

Él contesta:

- Por supuesto que me atreví. Y me gustó mucho.

“Me atreví”, aquí, es:

- No sabía si me gustaría o no, pero tomé la decisión de probarlo.

- A pesar de ser un plato nuevo y exótico para mí, quise tomar el rabo de toro.

O:

- Decidí arriesgarme y probar el rabo de toro.

¿De acuerdo?

Cuando Michael nos explica la cena de esa noche, nombra algunos de los platos más típicos de la cocina cordobesa:

- El gazpacho 

(¿Recordáis que le tenemos dedicado un episodio enterito al gazpacho? Es el número 16 y se llama “Gazpacho”.)

Y:

- El salmorejo (una especie de crema de gazpacho espesa, exquisita, que se toma con trocitos de huevo duro y jamón del bueno).

Y:

Por supuesto…

- …El guiso de rabo de toro.

Y nos dice que:

- Todo estaba delicioso

Una de las formas de decir que un plato nos ha gustado mucho es ésta:

- ¡Mmmm! Estaba delicioso

Pero hay otras formas, como por ejemplo:

- ¡Qué rico! ¡Está buenísimo!

O:

- Este guiso está exquisito

O:

- ¡Mmm, qué sabor! Está delicioso

O simplemente:

- ¡Muy bueno! ¡Exquisito!

Y también:

- ¡Me encanta este plato! ¡Qué sabor!

O:

- ¡Cómo me gusta este plato! Me lo pido siempre que puedo

O:

- ¡Me muero por comerlo! ¡Me encanta!

O:

- ¡Menudo plato! ¡Qué rico!

A veces también decimos:

- ¡Qué buena mano tienen aquí para la cocina! Cocinan como los ángeles…

O:

- ¡Este guiso está de muerte! ¡Qué rico!


¿De acuerdo?


Bien, amigos, después nos vamos con Michael a Málaga. Él estuvo en un pueblecito de la provincia de Granada, un pueblo llamado La Herradura. En la habitación tenían un balcón que daba a una pequeña bahía del Mediterráneo.

Quiero que os quedéis con este uso del verbo dar, que no es el habitual, y que significa que una cosa, o un sitio, está orientado hacia otro determinado lugar. En este caso, el balcón de la habitación daba a una bahía mediterránea, es decir, desde el balcón se veía esa bahía y se veía el mar.

Me gustaría que aprendiéseis este uso porque cuando estéis entre nativos, lo vais a oír muchas veces y en diversos contextos. Como en los siguientes ejemplos:

- Estoy encantada con mi nueva casa. Todas las ventanas dan a la calle, o sea, luz natural en todas las habitaciones.

O:

- En esta discoteca ¿hay salida de emergencia?

- Sí, por supuesto, esa puerta de atrás da a la calle.

O:

- Ese piso de Paseo de Gracia es una pasada. Los balcones dan a La pedrera de Gaudí y las ventanas de atrás dan a un patio super tranquilo y silencioso.

O:

- Estoy harta, la terraza de mi casa da a una calle llena de tráfico y ruido. Y no podemos aprovecharla para comer o cenar en ella porque es un mareo.

Cuando hablamos de que una cosa:

- Da a…

Recordad: Verbo dar + la preposición “a”…Eso, cuando hablemos de que una cosa “da a tal o tal lugar”, es posible que hablemos también de “las vistas” o “la vista” que podemos contemplar desde ese sitio.

En el caso de Michael, su balcón daba al Mediterráneo y desde allí, la vista del mar era espectacular.

Otro término, en singular o en plural (la vista, las vistas) usado muy frecuentemente para hablar de lo que vemos desde un lugar concreto, sobre todo si hablamos de algo especial, un panorama peculiar, un paisaje bonito, una panorámica espectacular de una ciudad, etc. etc. Lógicamente, los lugares más altos son los que ofrecen mejores vistas. 

Por eso, en Granada, también decimos que desde uno de los barrios más altos, el Albaicín,  se dominan unas vistas preciosas de la ciudad.


Y ya en Granada, Michael nos comenta justo eso, que uno de los barrios más típicos y peculiares de Granada es El Albaicín, de nuevo uno de los núcleos musulmanes más importantes de la antigua Granada. Esta ciudad tiene asimismo uno de los más hermosos tesoros arquitectónicos de la antigüedad, La Alhambra, llena de salas, puertas, jardines, fuentes y paredes bordadas de inscripciones árabes, que te envuelve en su atmósfera de refinamiento, de belleza y de misterio. Hay que verla para creer que pueda haber cosas tan bonitas en las ciudades de Andalucía.

De nuevo sale aquí la cuestión de las vistas. Michael nos habla del mirador de San Nicolás, desde el que puede verse una vista excepcional de La Alhambra, así como una panorámica de toda la ciudad.

La etapa final de Michael y su hijo en este su tercer periplo viajero por España, termina en Valencia. Y le preguntamos a Michael por qué Valencia, por qué viaja desde Granada hasta Valencia.

Y podemos escuchar que esa ciudad se ha convertido en el punto culminante de su viaje por dos razones:

- La primera, porque en ella hay un congreso médico sobre El Diagnóstico y Tratamiento del Cáncer de Mama, especialidad médica del Dr. Curtin.

Y:

- La segunda razón, porque Michael conocerá, en este viaje, por fin, a su amigo español con el que lleva manteniendo un intercambio español-inglés, inglés-español, desde hace años. Pero aún no habían tenido la oportunidad de conocerse personalmente.


Por eso decimos que ”el encuentro real es emocionante”, ya que así oponemos “real” a “virtual” (por ordenador) o “a distancia” (teléfono, email,etc.). El encuentro real es conocerse en persona, que es como lo decimos en español: conocerse en persona es encontrarse juntos físicamente, en presencia, y no a distancia ni virtualmente.

Hablamos de las visitas que hace con Pascual, su amigo, de la gastronomía valenciana (con sus paellas, sus arroces, y sus fideuás) y hablando, hablando, Michael nos explica dos anécdotas bastante sorprendentes que le han ocurrido en la Catedral de Valencia.

Una es que hay mucha gente convencida de que el famoso Santo Grial de Indiana Jones, es decir, la copa de oro, o el cáliz en el que bebieron Jesucristo y sus discípulos en la llamada última Cena, se encuentra realmente en la Catedral de Valencia. 

La segunda anécdota es que en una zona apartada de la iglesia, Michael pudo ver una reliquia venerada por la iglesia, consistente en el brazo de un santo, San Vicente Mártir, el brazo suelto, sin estar ligado a ninguna otra parte del cuerpo del santo mártir.

Esta palabra, “reliquia”, quiere decir, en este caso, la parte del cuerpo de un santo. A veces también se le llama a algo que ha tocado ese cuerpo (una túnica, un trozo de tela, un objeto equis) y que por el hecho de haber estado en contacto con el santo cuerpo, es también digno de veneración. Es una cosa un tanto impactante, curiosa, singular, en este caso. Otras veces, llamamos anécdota a un suceso curioso, divertido y quizás sorprendente.

En este caso, la anécdota de encontrarte una reliquia tan peculiar, a Michael le impresionó. Y  a mí, observar el paso por las calles del pueblo donde yo vivía cuando era pequeña, de una reliquia idéntica, el brazo de Santa Teresa, no sólo me impresionó, sino que también me traumatizó un pelín, pero claro, es que yo era pequeñita…

También nos explica Michael la anécdota lingüística de la cena: su amigo y la mujer de éste, Michael y su hijo, mantuvieron durante toda la noche una conversación a tres bandas: español, inglés e italiano, ya que sus amigos entendían muy bien a su hijo cuando éste hablaba italiano, puesto que lo dominaba mejor que el español.

Bien amigos, podríamos seguir explicando más aspectos de esta conversación, pero creemos que de momento tenéis aquí un buen material para repasar cuestiones gramaticales, mucho vocabulario explicado, expresiones coloquiales  y que con este material podéis seguir afianzando vuestro español, ampliándolo y ganando competencia lingüística para poder comunicaros mejor en mi lengua materna: el español.

No olvidéis repasar previamente el episodio anterior en el que mantenemos íntegra la conversación con Michael. Después, el material de este episodio de explotación didáctica, os será doblemente útil.

Hasta la próxima. Un abrazo.




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