¡Al ladrón!

 


¡Al ladrón!


Hello and welcome to Spanishpodcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 110th episode (¡Al ladrón!), Robert is a tourist that is spending some days in Barcelona. One day he is having a coffee in a terrace of Las Ramblas when suddenly he has been mugged. A regular pickpocket mugs him his backpack and runs away from there. Robert chases the thief and asks for help. A young man helps him and Robert can recovering his backpack. This is an unusual situation, but some times it is possible to recover your bag. Let´s go to know what´s the matter.


Hola queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Os habla Mercedes desde Barcelona. En nuestro episodio nº 110 (¡Al ladrón!), Robert es un turista que pasa unos días en Barcelona. Un día, sentado en Las Ramblas, es víctima de un robo. Un chorizo de la zona le roba la mochila y sale corriendo. Robert le persigue y pide ayuda. Un joven le ayuda y puede recuperar su mochila. Es una situación excepcional que casi nunca se da, pero a veces pasa. Conozcamos cómo sucede este robo y cómo se desarrolla.


Episodio nº 110: ¡Al ladrón! Empezamos nuestra historia.



Robert está agotado. Lleva cinco horas paseando, visitando museos y disfrutando de los lugares más interesantes de Barcelona. Pero ya no puede más, está muy cansado. Se sienta en la terraza de un bar de La Rambla (o Las Ramblas, como mucha gente la llama).

Deja la mochila debajo de la silla y hace una foto de la gente que pasea por La Rambla. Pide una cerveza y un sándwich. Dos hombres se ponen a discutir acaloradamente a unos metros de su mesa; la cosa parece ir a peor, se están dando empujones, gritan, están muy agresivos.

Justo en ese momento, Robert nota que alguien ha pasado muy cerca de su mesa. Instintivamente, lo mira. Y cuál no será su sorpresa cuando ve a un individuo corriendo…¡con su mochila en la mano!


Robert :-¡Al ladrón!, ¡al ladrón! ¡Ayúdenme! ¡Me han robado! Es ese hombre, ¡párenlo!, ¡me ha robado!


Un chico ve al ladrón, le da un empujón y le hace caer al suelo. En ese momento llega Robert y le arrebata la mochila


Robert :-Esto es mío, cabrón


Robert quiere sujetarlo y llamar a la policía. El joven le ayuda, pero el caco logra huir a patada limpia y a puñetazos, zafándose finalmente de las manos de Robert y del joven que lo ha ayudado


Joven :-¿Estás bien?, ¿te ha hecho daño?

Robert :-No, no, estoy bien, ¿y tú? Muchas gracias por tu ayuda. Si no llega a ser por ti, esta mochila estaría ahora bastante lejos de aquí

Joven :-Nada, hombre, pero por aquí, hay que ir con cuidado, ¿cómo ha sido?

Robert :-Yo estaba tomando una foto, sentado en una terraza y…

Joven :-¿Y la mochila?

Robert :-Debajo de mi asiento

Joven :-Eso nunca, hombre. En las terrazas de La Rambla, las mochilas colgadas o cogidas con la mano. Además, si haces una foto, ya les has dicho a todos los chorizos de alrededor que eres un turista y que no estás pendiente de que puedan robarte.

Robert :-Es verdad, no sé cómo no lo he pensado. Además, me he distraído porque dos tíos discutían muy agresivamente cerca de mi mesa

Joven :-Probablemente era una maniobra de distracción para atraer tu atención y llevarse tu mochila más fácilmente.

Robert :-¡Joder!, ¿en serio?

Joven :-Claro, hombre, ¿crees que son angelitos? Conocen todas las técnicas

Robert :-Oye, gracias, déjame invitarte a una cerveza

Joven :-No puedo, tengo que irme, pero no te preocupes. Hoy ha salido bien de chiripa. Casi nunca los coges.

Robert :-Bueno, gracias de nuevo. Acabo de aprender una lección que no olvidaré.

Joven :-¡Seguro! Que vaya bien lo que te queda de viaje.

Robert :-Gracias. Hasta siempre




Os hemos explicado la historia de nuestro amigo Robert, el cual ha sido víctima de un robo en plena Rambla de Barcelona.

En las grandes ciudades españolas (Barcelona, Madrid, Sevilla, Valencia, San Sebastián,…y tantas otras) hay muchos rateros dedicados, sobre todo, a robar a turistas, también a los nativos, claro, pero más a los turistas.


A los ladrones que hacen robos de este tipo se les llama de varias formas:


- Rateros

- Chorizos

- Cacos

- Ladronzuelos

- Carteristas 

- Mangantes


Todos ellos nombres alternativos al de “ladrón”, que es la persona que roba. El verbo es “robar” (apropiarte violentamente de algo que no es tuyo y contra la voluntad de su dueño); el sustantivo es “robo” (o sustracción violenta de lo ajeno); y la persona que comete el delito es el ladrón; el ladrón es quien roba a otro, quien le arrebata a otro algo por la fuerza, sea una cartera o sean cincuenta millones de euros en un Banco.


Pero cuando hablamos de ladrones de carteras, bolsos, mochilas, siempre echamos mano de la jerga y usamos estos términos: ratero, chorizo, caco o carterista. Estos son los que más oiréis.


Podríamos decir que el chorizo, o el ratero, hace robos de menor envergadura, digamos, aunque robos son, por supuesto. El chorizo roba:


- Carteras  (objeto rectangular de piel, por ejemplo, que se lleva en el bolsillo y en el que se guardan billetes, tarjetas de crédito y monedas)

- Billeteros (cartera pequeña de bolsillo en la que se lleva dinero en billetes)

- Bolsos de mujer (bolsa de mano en la que se lleva el monedero, o el billetero, u otros objetos personales)

- Mochilas (bolsa que se sujeta a la espalda mediante correas y en la que se transportan objetos personales)


Robert está en la típica situación del turista: ha visitado muchos sitios, está cansado, y una terraza de Las Ramblas le parece un pedacito de cielo donde descansar.


Cuando se sienta, toma sus precauciones: pone su mochila debajo de su sillón, creyendo que así la protege de alguna manera.


La Rambla de Barcelona es tan bonita y tan pintoresca, que lo primero que haces es coger tu cámara de fotos y empezar a tomar instantáneas de recuerdo.


¡Ajá! Ahí tenemos ya una primera foto de Robert, foto que los chorizos que hay alrededor, a la caza de turistas, interpretan sin error: alguien con mochila, la cámara en la mano, gorra, deportivas, la mochila bajo el asiento, y entretenido con su cámara…¡un turista relajándose! Un turista pendiente de sus fotos, no de sus pertenencias.


Y sucede algo más: dos hombres discuten acaloradamente a pocos metros de su mesa: discuten a gritos, dándose empujones, haciendo gestos agresivos…Todos los ojos se fijan en ellos, atraen la atención de todo el mundo…¡también la de Robert! Robert les mira, siente curiosidad por lo que está pasando, centra su atención en ellos…y…¡en ese momento!, justo en ese momento, Robert nota, percibe que alguien ha pasado muy deprisa a su lado.


Decimos que lo nota, que lo percibe, no que lo ve claramente, porque ha pasado tan deprisa que no lo ha visto realmente, sólo lo ha notado, lo ha percibido.


Pero instintivamente, sin ponerse a analizar la situación, sino por puro instinto, mira hacia atrás  y ve a alguien corriendo…¡con su mochila!


Todo pasa muy deprisa, en unos segundos, pero nuestra mente, a veces, reacciona con toda celeridad ante una situación inesperada, sorprendente y estresante.


Robert se levanta de un salto, tirando el sillón hacia atrás. Afortunadamente domina bastante el español y sabe gritar de inmediato:


- ¡Al ladrón!, ¡al ladrón!


Grita, mientras empieza a correr frenéticamente persiguiendo al caco que le ha birlado su mochila.


Fijaos. Podemos llamarles cacos, rateros, chorizos o carteristas, pero el grito de alerta es sólo uno, y es con “ladrón”:


- ¡Al ladrón!


¿Lo veis?


- Al …ladrón

Todo junto:

- Al ladrón


Es así y no de otra forma. No es:


- ¡El ladrón!

O:

- ¡Un ladrón!

O:

- ¡Ladrón!

O:

 ¡Es un ladrón”


Ni ninguna otra locución. Es “¡al ladrón!”, expresión en la que cualquier verbo supuesto (“¡Paren al ladrón!” o “¡Detengan al ladrón!”) queda omitido. 


Robert añade:


- ¡Ayúdenme!


Imperativo de “ayudar”: ayuden ustedes a mí:


- ¡Ayúdenme!


Y la tercera expresión imprescindible en este tipo de situaciones, para informar a la gente de lo que está pasando y de que necesitas ayuda, es:


- ¡Me han robado!


Así, y de ninguna otra forma. No decimos:


- El ratero ha robado mi mochila

O:

- Un chorizo ha robado mis pertenencias

O:

- Un carterista ha cogido mi cartera


Mientras dices todo eso, el chorizo desaparece. Necesitamos las fórmulas de cada lengua que contienen la información precisa, corta y significativa que informa de inmediato a todo el que lo oye, de que tú estás siendo víctima de un robo.


Estos son los tres gritos de alerta claves:


- ¡Al ladrón!

- ¡Ayúdenme!

- ¡Me han robado!


Robert sabe bastante español y lo dice todo seguido, deprisa y en voz muy alta para atraer la atención. Añade:


- ¡Es ese hombre!  

Señalando al hombre que corre con su mochila


Y:


- ¡Párenlo!


Pide ayuda directa con el imperativo de “parar”:


- Paren (ustedes) al ladrón

- ¡Párenlo!


Un chico joven reacciona con la misma rapidez con la que está pasando todo. Mira a Robert, oye lo que dice, y ve que en ese instante el ratero pasa por su lado corriendo. El joven le da un empujón y le hace caer al suelo.

Todo está pasando en unos segundos. Por eso, un  instante después de que el chorizo cae al suelo, llega Robert y se abalanza sobre él, arrebatándole la mochila y diciendo:


- Esto es mío, cabrón


Cabrón” es una adjetivo que puede tener muchos sentidos dependiendo de cómo y dónde se usa. Puede aplicarse a un marido engañado por su mujer -que le es infiel-, pero también se usa mucho en la jerga juvenil, de manera amistosa:

- ¿Que ligaste anoche con la rubia?, ¡qué cabrón!

O puede ser un insulto ofensivo dirigido a alguien a quien consideramos una mala persona, como en nuestro episodio:

- Cabrón, esto es mío


A continuación todo sigue pasando muy deprisa. Robert y el joven intentan sujetar al ratero hasta llamar a la policía, pero éste aprovecha la confusión del momento y, a patadas y a puñetazos, logra zafarse de las manos de quienes le sujetan.


Robert le agradece sinceramente su ayuda al joven, quien le pregunta qué cómo ha pasado todo:


- ¿Cómo ha sido?


Y Robert le explica que estaba haciendo una foto, que tenía la mochila bajo el asiento y que… el joven le interrumpe, diciéndole:


- Eso nunca, hombre


“Eso”: exhibirte tomando fotos con la mochila suelta, eso nunca, hombre.


En las terrazas de La Rambla, las mochilas colgadas a la espalda o cogidas con la mano, igual que los bolsos o que cualquier otra cosa donde lleves tus pertenencias, tu cartera, tu dinero, tu cámara, tus gafas de sol, … lo que sea.

Si tomas una foto, ya les has dicho a todos los chorizos de la zona que eres un turista y que no estás pendiente de que puedan robarte.


Robert reconoce su error:


- Es verdad, no sé cómo no lo he pensado


Y añade:


  • Además, me he distraído porque dos tíos discutían muy agresivamente cerca de mi mesa.


Me he distraído”, pasado de “distraerse”, que significa, en este caso, apartar tu atención de lo que es importante. Es como decir:


- Me he despistado

- He centrado mi atención en otra cosa

- No me he fijado en lo importante


El joven le dice que, probablemente, esa discusión era:


- Una maniobra de distracción


O sea, una estrategia de los rateros para atraer tu atención hacia ellos y alejarla de tu mochila, con lo que ellos podrán cogerla más fácilmente.

En este caso, una maniobra es una artimaña, una táctica intencionada para que mires, para que te centres en la discusión.

Si la maniobra es de distracción, está destinada a distraer a la víctima, a desviar su atención hacia algo externo, a provocar que centre su atención en la discusión y se olvide de su mochila.

Los rateros suelen organizarse así para facilitar el robo. Es una técnica muy conocida que no hay que olvidar.

Robert y el joven charlan un rato más y el joven le dice que el hecho de que haya recuperado la mochila ha sido pura casualidad:

- Hoy ha salido de chiripa

Es decir:

  • Hoy ha salido bien de casualidad


Porque:

- Casi nunca los coges

- Casi nunca atrapas al carterista


Robert no olvidará la lección, seguro.


.................


Bien, escuchémosles de nuevo:



Robert :-¡Al ladrón!, ¡al ladrón! ¡Ayúdenme! ¡Me han robado! Es ese hombre, ¡párenlo!, ¡me ha robado!


Un chico ve al ladrón, le da un empujón y le hace caer al suelo. En ese momento llega Robert y le arrebata la mochila


Robert :-Esto es mío, cabrón


Robert quiere sujetarlo y llamar a la policía. El joven le ayuda, pero el caco logra huir a patada limpia y a puñetazos, zafándose finalmente de las manos de Robert y del joven que lo ha ayudado


Joven :-¿Estás bien?, ¿te ha hecho daño?

Robert :-No, no, estoy bien, ¿y tú? Muchas gracias por tu ayuda. Si no llega a ser por ti, esta mochila estaría ahora bastante lejos de aquí

Joven :-Nada, hombre, pero por aquí, hay que ir con cuidado, ¿cómo ha sido?

Robert :-Yo estaba tomando una foto, sentado en una terraza y…

Joven :-¿Y la mochila?

Robert :-Debajo de mi asiento

Joven :-Eso nunca, hombre. En las terrazas de La Rambla, las mochilas colgadas o cogidas con la mano. Además, si haces una foto, ya les has dicho a todos los chorizos de alrededor que eres un turista y que no estás pendiente de que puedan robarte.

Robert :-Es verdad, no sé cómo no lo he pensado. Además, me he distraído porque dos tíos discutían muy agresivamente cerca de mi mesa

Joven :-Probablemente era una maniobra de distracción para atraer tu atención y llevarse tu mochila más fácilmente.

Robert :-¡Joder!, ¿en serio?

Joven :-Claro, hombre, ¿crees que son angelitos? Conocen todas las técnicas

Robert :-Oye, gracias, déjame invitarte a una cerveza

Joven :-No puedo, tengo que irme, pero no te preocupes. Hoy ha salido bien de chiripa. Casi nunca los coges.

Robert :-Bueno, gracias de nuevo. Acabo de aprender una lección que no olvidaré.

Joven :-¡Seguro! Que vaya bien lo que te queda de viaje.

Robert :-Gracias. Hasta siempre


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Bien, amigos, ya sabéis algo más sobre cómo cuidar vuestras cosas cuando hacéis turismo y qué decir si tenéis la mala suerte de ser víctimas de un robo. Esperamos que eso no suceda nunca y que todas vuestras experiencias como turistas sean estupendas. Recordad que podéis seguir disfrutando del español real que hablamos los nativos en nuestro Blog, en nuestro espacio Vocabulario y con nuestros álbumes de fotos (en www.spanishpodcast.org), así como que podéis reforzar los contenidos de muchos episodios con nuestros materiales de autoaprendizaje.

Desde Barcelona, con una temperatura de 22 grados en pleno noviembre, os deseamos una magnífica semana y muchos progresos con vuestro español. Afectuosos saludos. Hasta pronto.





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