¡Malditas vacaciones!

 



¡Malditas vacaciones!



Hello my friends, this is a new episode of Spanishpodcast. In this our 58th episode we are going to find out what happens to some people when they are on holiday (in UK English) or on vacation (in USA English). Most people rest and enjoy themseves but there is a percentage who don´t enjoy their holidays. They don´t feel well: they are nervous, bored and in a bad mood. They miss their personal computer. Finally, they show a collection of symptoms called “holiday syndrome” or “vacation syndrome”. It is worse if one of the couple thinks that the other is responsible for what´s happening. In this case, trouble is coming...

Hola amigos. En este nuestro episodio nº 58 vamos a saber qué les pasa a algunas personas cuando están de vacaciones. La mayoría de ellas, disfruta y descansa. Pero hay un porcentaje de personas a las que las vacaciones no les sientan bien: se ponen nerviosas, se aburren, están de mal humor, echan de menos su ordenador,…en fin, manifiestan un conjunto de síntomas que ha dado en llamarse “el síndrome vacacional”. Lo peor, además, es si crees que el culpable de una buena parte de lo que te pasa es…¡tu pareja! En ese caso, el conflicto está servido…





Jorge y Silvia estaban deseando tomarse las vacaciones de agosto. Jorge, porque estaba agotado. Silvia, pues…para hacer las cosas que se hacen en vacaciones: pasear, bañarse en el río, leer, descansar,…

Al cabo de nueve días, Jorge está de muy mal humor. La pareja habla de ello.



Silvia : -¿Y si fuéramos de pesca?

Jorge : ¿De pesca? ¡Menuda juerga! Tres horas allí, mirando el agua, sin que pique un triste pez.

Silvia : -Hombre, tres horas de relax, de silencio, de naturaleza,…

Jorge : -Silvia, llevamos nueve días de relax, silencio y naturaleza; y ya se me ha muerto un millón de neuronas.

Silvia : -Mira Jorge, no te entiendo. El mes pasado te morías por que llegasen las vacaciones y ahora parece que sean una tortura.

Jorge : -Puestos a decir verdades, lo estaba deseando, sí. Pero tú te negaste a que nos trajéramos el ordenador y ahora estoy de los nervios sin poder conectarme.

Silvia : -Tío, estás peor de lo que me pensaba. Había leído cosas sobre eso del “síndrome vacacional”, pero ahora veo que existe.

Jorge : -Oye, guapa, no saques las cosas de quicio. Simplemente echo de menos algunas cosas.

Silvia : -¿Qué echas de menos, aparte del ordenador?

Jorge : -Pues echo en falta otras cosas. En este pueblo no hay nada: ni cines, ni bares,…¡nada de nada!

Silvia : -Pero vamos a ver…,¿no fuiste tú quien eligió el pueblo más apartado de la civilización?

Jorge : -Un error lo tiene cualquiera.

Silvia : -Bueno, a ver, habrá algo que te apetezca hacer, ¿no!

Jorge : -Sí, volver a casa y acabar las malditas vacaciones en la ciudad.


* * *


Silvia está encantada de estar en un lugar lleno de naturaleza, un pueblo pequeñito, con río, con montañas, con poca gente. Ve a Jorge pasivo, ausente, malhumorado, aburrido. Le hace una propuesta:


- ¿Y si fuéramos de pesca?


Le pregunta que qué le parecería ir de pesca, esta tarde, o mañana, cuando sea…


Silvia usa una expresión muy, muy común en español, que:

 

- empieza por “y

- Le sigue un “si” condicional

Y

- Más un pretérito imperfecto de subjuntivo.


Este tipo de frase la oiréis mucho entre nativos porque es una forma habitual de proponer alguna cosa, o de hacer una propuesta, de hacer una sugerencia, tras un tiempo de estar pensando diversas opciones. Y empezamos por:

- ¿Y si…?

Puede usarse también con indicativo (“¿Y si nos vamos de marcha?”), pero con subjuntivo tiene más carácter de sugerencia, de posibilidad que puede ser -lógicamente- aceptada o rechazada.


No podemos usarla sin esta “y” inicial. No podemos decir:


- ¿Si fuéramos de pesca?


No se puede, no existe esta pregunta como sugerencia, ¿veis? Esta minúscula y solitaria “y” griega, llena la frase de significado porque es como decir:


- ¿Qué tal si mañana fuéramos de pesca?

O:

- ¿Qué te parecería si fuéramos de pesca?


Pero se dice solamente: “¿Y si fuéramos de pesca?”, usando, como veis, un tiempo pasado de subjuntivo, para sugerir una posible actividad futura. Los misterios del lenguaje.


Por otro lado: “ir de pesca” (tres palabras) significa ir a pescar, pero en español se dice mucho así, de esta forma:


- Ir + de + la actividad propuesta


Por ejemplo:


- Me voy de compras, ¿me acompañas?

O:

-¿Que te vas otra vez de marcha? ¡No paras!

O:

- Nos vamos de paseo, ¿te apetece venir?

O:

- ¿Os vais de viaje? ¡Qué envidia!

O:

- No, hoy no están. Están todos de boda.

O:

- ¡Qué gusto, estoy de vacaciones hasta el 31!


Así, pues, decíamos que Silvia, ilusionada, le propone a Jorge ir de pesca, diciéndole:

- ¿Y si fuéramos de pesca?

Jorge contesta:


- ¿De pesca? ¡Menuda juerga!


Cuando decimos “menudo” o “menuda+ un nombre, en tono de exclamación, lo hacemos para elogiar, o para alabar, o para criticar o exagerar algo;  pero, incluso siendo positivo, dependiendo del tono y del contexto, ese elogio se puede convertir en un sarcasmo, en una burla

En este caso, “¡menuda juerga!” es justamente una crítica, un comentario de desaprobación al hecho de ir de pesca.

En sentido negativo, sería:

- Antonio y Berta se casan. Se han metido en una hipoteca, se han comprado un coche, y Berta está en el paro…¡En menudo lío se han metido!


En sentido positivo y de ponderación del hecho, sería:

- Le han tocado dos millones de euros, ¡menuda suerte!


Y en sentido sarcástico, sería:

- Los vecinos de arriba hicieron una fiesta en el piso hasta las seis de la madrugada. ¡Menuda nochecita! No hemos pegado ojo.


Jorge, al oír la propuesta de la pesca, dice:


- ¡Menuda juerga!


Recordad que la palabra “juerga” la hemos trabajado ya previamente en episodios anteriores, como en el nº 6 (“Doy una fiesta”), en el nº 11 (“La Playa”), en el 32 (“Barça-Real Madrid, 2º Tiempo” o el nº 49 (“Estuve en Manhattan”), y en esos episodios también hemos trabajado los sinónimos correspondientes (fiesta, juerga, jarana, diversión, etc.).


Juerga es diversión, fiesta, es pasarlo bien. 


Pero cuando Jorge dice: 


- ¡Menuda juerga!

Con ese tono, en realidad quiere decir exactamente lo contrario:

- ¡Menudo aburrimiento!

O:

- ¡Menuda pesadez!

O:

- ¡Menudo hastío!

Etc.


Pero si usamos una palabra como “fiesta” (“¡Menuda fiesta!”) o “diversión” (“¡Menuda diversión!”), el efecto sarcástico es mayor.


La juerga a la que se refiere Jorge es, para él:

- Tres horas allí

- Tres horas mirando el agua

- Tres horas sin que pique un triste pez


Bueno, ¿lo veis, no? Estamos de suerte, a pesar del mal humor de Jorge, porque tenemos aquí una nueva forma de usar el subjuntivo:


La preposición “sin” + la conjunción “que” + presente de subjuntivo + Complemento Directo

¡Vale, vale…! Ya lo vamos a decir normal y facilito.


La frase:

- Sin que pique un triste pez


Otros ejemplos, para entenderlo bien, serían:


- Cada noche vuelve a casa sin que lo oigamos.

O:

- Llevamos negociando dos horas sin que podamos llegar a un acuerdo.

O:

- La vida pasa sin que nos demos cuenta

O:

- Le escribo cartas de amor sin que ella sepa que soy yo.


Bueno, pues Jorge dice eso:

- “Una eternidad” allí, sin que pique un triste pez.

Ponemos “triste” delante de un nombre y precedido de “ni”, para expresar que no tenemos ni un poquito de lo que esperábamos, o de lo que queríamos, o sea, nada de nada. Tenéis tres ejemplos de este uso en la Guía Didáctica; si los miráis, lo entenderéis mucho mejor.


Por ejemplo:

- En la lotería, no le ha tocado ni un triste euro.

O:

- Ha visitado tres países y no le ha traído ni un triste regalo a su madre.

O:

- Desde que nos separamos, no ha vuelto a decirme ni una triste palabra.


Silvia le da la vuelta a los argumentos de Jorge diciendo que son tres horas de relax, de silencio y de naturaleza.

Pero Jorge salta como un gato para decir que llevan nueve días de relax, silencio y naturaleza, y que ya se le ha muerto un millón de neuronas, frase divertida que decimos cuando alguien o algo nos “mata” intelectualmente, nos destroza el cerebro con su estupidez.

Se dice que algo o alguien te destruye unos cuantos millones de neuronas, o que nos quedamos con unos cuantos millones menos.


Por ejemplo:


-   Después de la publicidad de la tele, se me han muerto dos mil neuronas.

O:

- Después de la conversación con ese tío tan burro, me he quedado sin neuronas.

Etc.


Silvia le dice:


- Mira Jorge, no te entiendo. El mes pasado te morías por que llegaran las vacaciones.


Correlación entre los tiempos.

* Imperfecto de indicativo + por + que + imperfecto de subjuntivo:

- Te morías por que llegaran las vacaciones

Cuidado con este por + que: son dos elementos separados que significan:

- Te morías por el hecho de que llegaran las vacaciones.


Tenéis más ejemplos escritos de este uso en la Guía Didáctica de www.spanishpodcast.org.

- El año pasado te morías por que te dieran la beca, y ahora parece no importarte.

- La semana pasada te morías por que viniera tu novio y ahora que está aquí, estáis enfadados. ¡No hay quien te entienda!


Y ahora:

-…Parece que sean (una tortura)

Cuando decimos “parece” decimos que, en nuestra opinión, las vacaciones no son una tortura, pero podrían parecerlo por la actitud del otro. El sentido de “parecer” aquí es cómo Silvia percibe mentalmente la actitud de Jorge, por lo cual supone que para él, las vacaciones parecen una tortura. Usamos la forma impersonal: “parece” + “que” + presente de subjuntivo.

Con otros ejemplos lo veréis más clarito:

- ¡Qué aspecto tan desastroso! Parece que venga de la guerra (no viene de ella, pero lo parece).

O:

- ¡Qué desagradable! ¡Cómo lo trata! Parece que no lo quiera en absoluto (se supone que lo quiere, pero por cómo lo trata, parece que no).

O:

- ¡Qué calor! Sólo estamos en abril, pero parece que haya llegado el verano (al ser abril, el verano no ha llegado aún, pero parece que lo haya hecho).


Es cierto que esta fórmula “parece que”, suele acompañarse de indicativo en la mayoría de ocasiones, pero, en nuestro caso, se remarca el carácter no real del hecho: las vacaciones no son una tortura, pero, en el caso de Jorge, lo parecen.

La diferencia del último ejemplo, para usar indicativo:

- ¡Qué calor! Ya estamos a 21 de junio. Parece que ya ha llegado el verano (ha llegado realmente, sin ninguna duda).



Pues eso, amigos, resulta que ahora parece que las vacaciones sean una tortura para Jorge, un suplicio, un tormento.

Jorge lo admite:

- Puestos a decir verdades, sí.

“Puestos a decir verdades” es como decir:

- Como los dos estamos diciendo la verdad, aprovecho para decir yo también que…


- ¡Pues sí! Me moría por que llegaran las vacaciones, pero…


¡Ay, madre mía! ¡Menudo “pero” prepara Jorge! Un “pero” envenenado y culpabilizador dirigido como una flecha con curare, hacia Silvia:


- Tú te negaste a que nos trajéramos el ordenador….

(Fijaos lo que le dice…)


Correlación de tiempos:


* Pretérito indefinido + que + pretérito imperfecto de subjuntivo.


Porque negarse a algo es un verbo que indica un acto de la voluntad de Silvia, una actitud: la de negarse a llevarse el ordenador de vacaciones. O un verbo con el que se expresó una opinión negativa hacia este hecho. Por eso dice Jorge:


- Tú te negaste a que trajéramos el ordenador y ahora estoy de los nervios sin poder conectarme.


Bueeeeeno, ya sabemos qué pasa. Jorge “no puede conectarse” (al buscador, al correo electrónico,…)y eso le produce nerviosismo, inquietud, desasosiego,…


Silvia se queda de piedra. Y no puede evitar decirle:


- Tío, estás peor de lo que me pensaba.


Frase que también hay que retener, por usarse muchísimo.

Podemos decir, por ejemplo:


- Es más guapa de lo que me pensaba.

O:

- Esta casa es mucho más grande de lo que me imaginaba.

O:

- Vivir en pareja es mejor de lo que creía.



Silvia dice que había leído algo sobre el “síndrome vacacional”. Un síndrome es un conjunto de síntomas, de señales, que suelen indicar que hay problemas, o enfermedades (lo hemos trabajado en los episodios 22 -Tengo que ir al médico-, Episodio de Práctica Auditiva nº 9, Episodio 33 -Perder el control-, entre otros).

En nuestro caso, estos síntomas que se manifiestan cuando alguien empieza a disfrutar de sus vacaciones (o a “sufrirlas”), estos síntomas -decíamos- suelen aparecer en personas un tanto adictas a la ciudad, al trabajo, al ritmo vertiginoso de la vida urbana, a sus estímulos, a la “vida digital”,…en fin, todos sabemos de qué hablo. Síntomas como:

- Nerviosismo 

- Inquietud

- Aburrimiento

- Sensación de “síndrome de abstinencia”

- Desmotivación

- Agresividad 

- …………………Etcétera, etcétera, etcétera.


Silvia dice que lo había leído, pero que ahora, al oír a Jorge, “ve”—->verifica que este síndrome, este síndrome vacacional, existe.

A Jorge le molesta mucho esta opinión de Silvia y le dice:


- Oye, guapa, no saques las cosas de quicio.


“Sacar las cosas de quicio” o “sacar algo de quicio” es violentarlo, exagerarlo sin medida. Se usa mucho en relación a personas. Cuando alguien te pone muuy nervioso, le dices: “¡no me saques de quicio!”; o los niños, cuando te están molestando y molestando, y acabas diciendo: “¡es que me sacan de quicio!”, para expresar que se exaspera a alguien, que se le hace perder la serenidad y el sentido común. Se dice mucho, os lo aseguro; lo oiréis mucho. 

Jorge dice que se trata sólo de que echa de menos algunas cosas. Silvia, muy molesta ya por la discusión, le espeta:


- ¿Sí?¿Qué echas de menos, aparte del ordenador?


Y entonces Jorge también se pica y dice lo que lleva nueve días reprimiendo: que en el pueblo no hay nada, ni cines, ni bares,…¡nada de nada!

Silvia alucina en tecnicolor:


- Pero ¿no fuiste tú quien eligió el pueblo más apartado de la civilización?


El más apartado, el que estaba más lejos de lo urbano, de lo típico de la ciudad.

Y Jorge, cogido in fraganti en su propia trampa, admite que:


- Un error lo tiene cualquiera (cualquier persona)


Silvia le pregunta si hay algo que le apetezca hacer. “Hay + nombre + que + subjuntivo”; id a los episodios 53 (“¿Hay wifi?”) o en el nº 46 (“Pago impuestos”), donde está trabajado.

Y Jorge dice, lacónico:


- Sí, volver a casa y acabar las malditas vacaciones en la ciudad.


Amigos, así son las cosas. Y sobre gustos…¡no hay nada escrito!


* * *



Bien, repasemos ahora el diálogo de nuestros amigos, ahora, a velocidad normal.



Silvia : -¿Y si fuéramos de pesca?

Jorge : ¿De pesca? ¡Menuda juerga! Tres horas allí, mirando el agua, sin que pique un triste pez.

Silvia : -Hombre, tres horas de relax, de silencio, de naturaleza,…

Jorge : -Silvia, llevamos nueve días de relax, silencio y naturaleza; y ya se me ha muerto un millón de neuronas.

Silvia : -Mira Jorge, no te entiendo. El mes pasado te morías por que llegasen las vacaciones y ahora parece que sean una tortura.

Jorge : -Puestos a decir verdades, lo estaba deseando, sí. Pero tú te negaste a que nos trajéramos el ordenador y ahora estoy de los nervios sin poder conectarme.

Silvia : -Tío, estás peor de lo que me pensaba. Había leído cosas sobre eso del “síndrome vacacional”, pero ahora veo que existe.

Jorge : -Oye, guapa, no saques las cosas de quicio. Simplemente echo de menos algunas cosas.

Silvia : -¿Sí?¿Qué echas de menos, aparte del ordenador?

Jorge : -Pues echo en falta otras cosas. En este pueblo no hay nada: ni cines, ni bares,…¡nada de nada!

Silvia : -Pero vamos a ver…,¿no fuiste tú quien eligió el pueblo más apartado de la civilización?

Jorge : -Un error lo tiene cualquiera.

Silvia : -Bueno, a ver, habrá algo que te apetezca hacer, ¿no!

Jorge : -Sí, volver a casa y acabar las malditas vacaciones en la ciudad.




Bien amigos, una vez más esperamos que el episodio os haya sido útil y que hayáis repasado y/o aprendido muchas cosas que os ayuden a seguir progresando en español. Aquí estaremos para seguir ayudándoos tan bien como sepamos hacerlo. Con nuestro mejores deseos, saludos cariñosos. Adiós.



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