Mi vecina Julia



Mi vecina Julia


Hello dear friends, and welcome to Spanish Podcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 173th episode (My neighbor Julia), Julia´s neighbor -Daniel- goes down to her floor to ask her for some sugar because he is making a cake for his birthday. Julia´s surprise is huge. Daniel invites her to his birthday party and Julia accepts. This leads to a situation where we will be able to review the uses of the verb "hacer" in Spanish. The story is very fun. And the linguistic work is an essential work to improve your spanish skills. Let´s go, we start.


Hola queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio nº 173 (Mi vecina Julia), Daniel, el vecino de Julia, baja a pedirle azúcar porque está haciendo una tarta para su cumpleaños. La sorpresa de Julia es mayúscula. Daniel la invita a su fiesta de cumpleaños y Julia acepta. Esto nos plantea una situación en la que podemos empezar a revisar los usos del verbo “hacer” en español. La historia es muy divertida y estimulante. Y el trabajo lingüístico, imprescindible para seguir avanzando. Venga, empezamos.




Hola queridas amigas y queridos amigos. En nuestro episodio nº 173, continuamos desarrollando el diálogo  entre Daniel y Julia -vecinos de escalera e íntimos en los sueños de Julia- justo en el punto en el que lo habíamos dejado. Ese punto era que a Daniel le está gustando mucho charlar con Julia. Es cierto que acaban de conocerse, pero él nota que hay empatía entre ambos, hay...¡buen rollito! Por eso se anima e invita a Julia a su fiesta de cumpleaños.

Le dice:


  • Oye, ¿por qué no vienes mañana por la tarde a mi fiesta de cumpleaños? Así, nos iremos conociendo un poco más.


Julia, alucinando en colores, no acierta ni a contestar:


  • Bueno..., es que...


Daniel se apresura a invitar también a sus amigas, por si a Julia le da corte ir sola.


  • Tú y tus amigas, por supuesto. Haremos algo normalito: unas birras, música, la tarta, cava,... Y a lo mejor proyectamos el último corto de uno de mis amigos. ¡Venga, anímate y ven! Hace mucho que nos cruzamos por la escalera y va siendo hora de que nos conozcamos.


¿Veis?


  • Haremos algo normalito.


Dice Daniel. Es decir, algo normal: “Organizo una fiesta sencilla”, o “Montaremos una fiesta en la que te sentirás cómoda”; “algo normalito”.


Y después, le dice:


  • Hace mucho que nos cruzamos por la escalera


Fijaos, queridas amigas y queridos amigos, que éste es un nuevo uso muy, muy frecuente del verbo “hacer”, en su forma impersonal. La secuencia es:


  • HACE + TIEMPO ESPECÍFICO + QUE + VERBO


En esta frase, el tiempo es “mucho”, que es “mucho tiempo”. Pero ya sabéis que siempre decimos: “Huy, hace mucho que no te veo”, “Hace mucho que no vienes por aquí”, o “Hace mucho que no hacemos un viaje exótico”, o “Hace mucho que no nos vamos de juerga”, o “Hace mucho que no vamos de cena con los amigos”, etc. etc.

Es decir, acompañamos “tiempo” con un adverbio o con un adjetivo, que puede ser...pues...“mucho”, “poco”, “bastante”, etc.

  • Hace mucho que no voy al cine (enfatizando: hace mucho tiempo que...)
  • Hace poco que visité el Museo Picasso (hace poco, hace pocos días, hace poco tiempo, hace pocas semanas, hace pocos meses, etc.)
  • Hace bastante que no viajo al extranjero (o: hace bastante tiempo...)

O, en otros términos:


  • Hace un momento que he estado hablando con el jefe. Está contento con nuestro trabajo.
  • O: (para exagerar que hace muchísimo tiempo)
  • Hace un siglo que no vamos de excursión al campo. En cuanto haga un buen fin de semana con sol, lo organizamos.
  • O:
  • Ahora hace mucho que estudié inglés. Tanto, que no me acuerdo de casi nada...
  • O:
  • Hace mucho que no nos vemos personalmente. Sólo nos comunicacamos por email y por teléfono. A ver si un día vamos a tomar algo y charlamos “presencialmente”.

O:

  • ¿Bruno? Hace poco que le vi y estaba muy feliz con su nuevo amor.
  • O:
  • Sí, sí, ahora me cuido más. Hace poco que voy al trabajo en bicicleta y hago yoga tres veces por semana.
  • O:
  • Hace bastante que no salgo a bailar. Y tengo muchas ganas.
  • O:
  • Hace un momento que he visto a Sonia, pero iba muy deprisa y no hemos podido hablar


También precisamos el periodo de tiempo en este tipo de frases. Por ejemplo:


  • Estoy muy contenta. Hace cuatro meses que no fumo.

Pero ¿veis, verdad? Siempre con nuestra fórmula de poner primero “hace”, después “el tiempo”, después “que” y por último la acción, el verbo con el que explicamos algo.


  • Hace tres años que no le veo. Desde que se casó.
  • O:
  • Hace un año que Raquel y yo nos separamos. Y aún no lo he superado.
  • O:
  • Hace un buen rato que te espero, casi 40 minutos. Podrías haber llamado.
  • O:
  • Hace unos minutos que he estado hablando con el jefe. Parece que la situación financiera de la empresa, se está recuperando.
  • O:
  • No quiero volver a ver esa película en la tele. Hace sólo dos semanas que la he visto en el cine.
  • O:
  • Hace tres meses que hago gimnasia y ya me siento mucho más ágil.
  • O:
  • Hace ocho años que vivo en Barcelona.
  • O:
  • Hace un montón de tiempo que no te veo, ¿cómo estás?
  • O:
  • En abril hizo tres años que murió tu padre. ¡Cómo pasa el tiempo!
  • O:
  • En Navidades hará cinco años que compramos esta casa. Pero aún nos quedan otros diez de hipoteca.
  • O:
  • Hace dos días que estoy sin calefacción en casa. Se ha estropeado. ¡Qué desastre, con el frío que hace!
  • O:
  • Cariño, el mes que viene hará un año que nos casamos. ¿Cómo lo vamos a celebrar?
  • O:
  • El año que viene hará diez años que me trasladé a California. 
  • O:
  • Hace dos años que no llevo coche. Voy con la moto a todos lados. Es mucho más cómoda porque la aparcas en cualquier sitio.


Bien. A Julia, le parece un buen plan la propuesta de Daniel: una fiesta en el piso de su vecino del alma; unas birras (forma coloquial de “cervezas”), la tarta, el cava (el champán, en Cataluña, es el cava), ver el último corto de un amigo de Daniel, etc. (un corto es un película de corta duración, puede ser de 5, 10, 15 o veinte minutos).

Y Daniel tiene razón, cuando dice:


  • Hace mucho que (ellos dos) se cruzan por la escalera...


Cruzarse” por la escalera, o por la calle, o en otro sitio, es encontrarse casualmente, sin detenerse a hablar, por ejemplo.

  • El otro día me crucé con Luis en la Plaza de Cataluña. Nos dijimos hola, pero sin pararnos a hablar. Lo vi muy delgado. Se nota que ha tenido un problema grave de salud.
  • O:
  • Hace mucho que no hablo con Luisa. Solemos cruzarnos en el supermercado, pero siempre tenemos prisa y no nos paramos a charlar un rato.


Por eso, como hace mucho que Julia y Daniel se cruzan por (o “en”) la escalera, pues...ya va siendo hora de que se conozcan.

Ya va siendo hora...” quiere decir que “ha llegado el momento” de conocerse mejor, que es el momento oportuno, después de un tiempo.

Por eso dice:


  • Hace mucho que nos cruzamos por la escalera y ya va siendo hora de que nos conozcamos.


Julia también se anima:


  • Mirado así, no es mala idea. Vale, ¿a qué hora vamos?


Daniel le dice:


  • Cuando queráis, a partir de las siete


Y Julia, que sólo piensa  ya en la fiesta de mañana, se despide de Daniel:


  • De acuerdo, hasta mañana.


Daniel sonríe, porque aún no tiene aquello por lo que ha bajado al piso de su vecina: el azúcar.


  • OK, pero ¿me pasas el azúcar?


Julia quiere fundirse, como el queso caliente:


  • ¡Oh, Dios mío, no me hagas caso! Soy una despistada.


Bueno, tenemos aquí un nuevo uso de “hacer”, éste:


  • Hacer caso o no hacer caso


Hacer caso” es prestar atención a algo, fijarse en un asunto, darse cuenta de algo, tener en cuenta y respetar una opinión, etc.

Esta expresión es también muy usada en el español diario común. Pero sé que unos ejemplos os ayudarán a clarificar este uso:


  • Oye, te estoy explicando mi rollo con Jorge y tú estás con el móvil. Hazme caso, por favor, que este tema es importante para mí.
  • O:
  • No sé por qué Mireia está tan colgada de Bruno, porque él no le hace ni caso. Vamos, es que no existe para él.
  • O:
  • Oye, no me hagas mucho caso estos días. Me olvido de muchas cosas, sin querer. Desde que me han dicho que tengo que operarme del corazón, tengo la cabeza en otro sitio.
  • O:
  • Julio, no le hagas demasiado caso a nuestro hijo. Está en plena adolescencia y se pasa el día protestando contra todo y contra todos. Hay que hacerle el caso justo, pero sin neuras.
  • O:
  • Oye, el niño lleva llorando diez minutos, ¿por qué no le haces un poco de caso y averiguas qué le pasa?
  • O:
  • No le hice caso a mi médico cuando me dijo que tenía que hacer ejercicio. Y ahora lo estoy pagando. Tengo artrosis en la columna.
  • O:
  • Hazme caso, ponte a dieta. Has ganado mucho peso últimamente y te cansas incluso de subir una escalera.
  • O:
  • Si me hicieras caso, no tendrías tantos fracasos sentimentales. Siempre te digo lo mismo: conoce bien a un hombre, antes de enrollarte con él.
  • O:
  • Sí, le he dicho a Catalina muchas veces que no puede trabajar doce horas al día. Pero no me hace ni caso. Y tanto estrés acabará por enfermarla.
  • O:
  • En relación a Pedro, hazle caso a tu corazón, que te dice que no es tu hombre. Llevas 6 meses hablando de que no te conviene, de que no le ves enamorado y de que crees que te miente. Lo dicho: haz caso a tus sentimientos y daros un tiempo para pensar vuestra relación.


No olvidéis este uso porque vais a oirlo muy a menudo cuando participéis en conversaciones con nativos españoles, y tenéis que saber cómo se usa y con qué sentido.

Bueno, continuamos. Para que Julia no se sienta incómoda, Daniel le dice que también a él se le olvidaba el azúcar...(este chico es un solete...¿no?). La secuencia es:


Julia Oh, Dios mío, no me hagas caso! Soy una despistada.

Daniel :Tranquila, yo también me olvidaba.


Daniel mira a Julia y sonríe. Y explica por qué sonríe:


  • Verás, me hace gracia... Tanto tiempo cruzándonos por la escalera y hoy, al fin...


Y Julia:


  • Sí, al fin...


Nos ha aparecido aquí, en la última frase de este diálogo que abarca dos episodios (el 172 y el 173), nos ha aparecido, digo, un nuevo uso del verbo “hacer”:


  • Me hace gracia
  • Hacer gracia


Que puede significar que algo te hace reír, pero también -como aquí- que algo te resulta curioso o sorprendente.

Este uso de hacer es similar a los verbos:

  • producir
  • causar
  • crear
  • ocasionar
  • motivar
  • generar o
  • provocar


Decimos:


  • Hacer ruido
  • Hacer preguntas 
  • Hacer donaciones 
  • Hacer el bien
  • Hacer el mal
  • Hacer concesiones
  • Hacer reproches
  • Hacer caso
  • Hacer daño
  • Hacer gracia
  • Hacer mal efecto
  • Hacer buena impresión
  • Hacer mala impresión
  • Hacer gozar
  • Hacer sufrir
  • Hacer mella


A ver, unos ejemplos con “Hacer ruido”:


  • Hay obras en la calle. Las máquinas excavadoras hacen un ruido espantoso. Y todo el día, sin parar.

Podríamos decir:


  • Las máquinas producen mucho ruido
  • Las máquinas causan mucho ruido
  • Las máquinas generan mucho ruido
  • Las máquinas provocan mucho ruido

Pero, habitualmente, vamos a oír:


  • Las máquinas hacen  mucho ruido 
  • O:
  • Las máquinas hacen un ruido espantoso


Otro ejemplo:

  • No estoy contento con el frigorífico que hemos comprado. Hace mucho ruido. Y por la noche se oye una barbaridad.
  • O:
  • Este coche híbrido es una delicia. El motor no hace nada de ruido.



Ejemplos con “hacer donaciones”:


  • Es cierto que la familia Solé  tiene mucho dinero, pero también que han hecho numerosas donaciones a ONG.
  • O:
  • Voy a hacer una donación a Médicos Sin Fronteras. Hacen un trabajo magnífico en países muy conflictivos.






Ejemplos con “Hacer preguntas”:


  • He ido a una conferencia sobre Sostenibilidad y Medio Ambiente. Al final, la gente ha hecho un montón de preguntas.
  • O:
  • Sí, Ángela está fatal desde que Alberto la dejó. Oye, es mejor que no le hagas ninguna pregunta sobre el tema, porque en seguida se pone a llorar.
  • O:
  • No me hagas más preguntas sobre mi decisión de dejar mi actual trabajo. Ya te lo he dicho: demasiadas horas por un sueldo miserable.
  • O:
  • Me ha ido muy mal el examen oral. Me han hecho justo las preguntas que no me había preparado.


Ejemplos sobre “Hacer el bien” o “Hacer el mal”:


  • Ese hombre es un santo. Ha dedicado su vida a hacer el bien a los demás, sin pedir nada a cambio.
  • O el refrán:
  • Haz el bien y no mires a quién.

O:

  • Es un hombre despreciable. Durante toda su vida ha hecho el mal a diestro y siniestro. Es un auténtico demonio.


Ejemplos con “Hacer concesiones”:


Hacer concesiones es consentir, o aceptar algunos aspectos que antes no eran negociables, o que eran inamovibles e innegociables. Se aplica a posiciones ideológicas, a opiniones, a actitudes, etc.

Por ejemplo:


  • La negociación de los Hospitales españoles con el Gobierno, parece una “misión imposible”. El Gobierno no está dispuesto a hacer concesiones en los recortes y los hospitales están asfixiados por la falta de presupuesto.
  • O:
  • No voy a hacer ni una sola concesión en mi divorcio. Paco quiere llevarse la mejor parte, pero no cederé ni un milímetro.
  • O:
  • Se ha alcanzado un acuerdo entre israelíes y palestinos, porque las dos partes han hecho concesiones. (¡Ojalá!)


No confundir con, por ejemplo, con “obtener una concesión” de una empresa a otra, pongamos por caso.

Con “hacer”, es lo que hemos dicho: ceder en algo, aflojar una posición ideológica, flexibilizar una actitud, consentir en algún aspecto que antes era intocable, inamovible.





Ejemplos con “Hacer reproches”:

“Hacer reproches”, o reprocharle algo a alguien, es criticarle a alguien un mal comportamiento, una mala acción; es afearle su conducta, culpabilizarle,...Es lo contrario de “disculpar”.

Cuando le haces reproches a alguien, le censuras su conducta, le afeas lo que ha hecho, le criticas y lo haces con acritud, sin disculpas.

Por ejemplo:

  • En la clase ha habido un montón de suspensos. Pero los alumnos han impugnado el examen. Le hacen múltiples reproches al profesor: pocos días para preparar el examen, temas poco explicados,...¡A ver qué pasa!
  • O:
  • Mira, Juan, lo nuestro no funciona y por eso lo dejamos. Y no me hagas más reproches. No es sólo culpa mía. Una relación es cosa de dos.
  • O:
  • Mi padre se queja por todo. Siempre me está haciendo reproches, y la mayoría, injustos.


Frases con “Hacer daño”:


En ete caso podemos referirnos tanto al daño físico como al daño emocional.

  • A Miriam le explotó un cohete en la mano durante las fiestas. Le hizo mucho daño, pobre... Le provocó quemaduras importantes.
  • O:
  • La relación con Sergio me hizo mucho daño. No quiero volver a vivir una relación así, en la que uno es el amo y el otro, el esclavo.¡Ni hablar!


Ejemplos con “Hacer milagros”:

Tanto en el sentido eclesiástico o religioso, como en sentido metafórico, para decir que algo es extraordinario.

  • Ese cirujano ha hecho un milagro con Rosa. La operó del pecho y ahora, después de unos meses, apenas se le nota.
  • O:
  • A ese Papa le van a canonizar porque dicen que hizo un milagro aceptado por la Iglesia. No sé, no sé, ...


Con “Hacer mal efecto”:

Hacer mal efecto es lo contrario de causar buena impresión; hacer mal efecto es causar una mala impresión. Como en:

  • Sí, sí, ya sé que esta chica aporta buenos informes para cuidar niños. Pero no sé por qué, me ha hecho mal efecto. Quiero ver más chicas que puedan cuidar a nuestros hijos.


Hacer sufrir: o hacerlo pasar mal, provocar dolor físico o moral, causar daño.

  • Sí, es cierto que estuve saliendo con Lola 4 años, pero me hizo sufrir todo el tiempo. Es una mujer que no sabe vivir en pareja, y hace sufrir al compañero.
  • O:
  • La situación de mi país me hace sufrir. Mucha gente sin trabajo, mucha corrupción política, económica, moral, ...de todo tipo. Todo eso me hace sufrir.
  • O:
  • Mi padre nos pegaba mucho cuando éramos pequeños. Nos hizo sufrir mucho a mí y a mis hermanos.


O la frase “hacer mella”. Hacer mella quiere decir influir en algo o en alguien, afectar, dejar una huella, producir un efecto notable.

Ejemplos:

  • Jorge tuvo una juventud muy rebelde. Pero los consejos que le daba su padre, hicieron mella en su personalidad y se volvió una excelente persona.
  • O:
  • Rebeca es increíble. Ninguna de las numerosas enfermedades que ha tenido, han hecho mella en su optimismo. Vive la vida como si no hubiera tenido ningún trauma.
  • O:
  • La muerte de sus dos maridos no ha hecho mella en su ánimo. Melisa sigue diciendo que está dispuesta a enamorarse de nuevo.


Bien, decíamos que Daniel se despedía de Julia sonriendo y mostrándose gratamente sorprendido por haberse conocido al fin.

Cuando Julia cierra la puerta, se pone a hablar sola, -bajito, claro- pero tiene que descargar la emoción de alguna manera. Por eso dice:


  • Párate, corazoncito, no es para tanto...¡Dios, qué casualidad! ¡Uf! A ver...Tendré que hacerle un regalo, aunque sólo sea un detalle. ¡Madre mía! ¡Qué guapo y qué agradable! Mañana..., vale..., mañana,...


Porque para nuestra querida Julia eso será mucho más que conocerse después de haberse cruzado por la esclaera durante mucho tiempo. Será conocerse, después de haber soñado con él durante siglos interestelares...., y siempre con sueños inexplicablemente subiditos de tono...O no tan inexplicablemente, dada la taquicardia de Julia al marcharse Daniel.

Está emocionada y gratamente sorprendida por el encanto de su vecino. Y viceversa, Daniel está encantado de haber conocido un poco más a su vecina y de haberla invitado a su fiesta de cumpleaños.

Julia piensa que esto es sólo el principio. ¿Y mañana? ¿Será todo normal? ¿Surgirá una amistad normal entre vecinos? ¿O...surgirá algo más? Quién sabe...El tiempo lo dirá.

Y  si hay algo más, mis queridos amigos, no dudéis de que vendré a contároslo. Prometido.

Repasemos el diálogo:



Puerta (timbre)

Vecino :Hola, soy ...

Julia :Si, ya, mi vecino, ¿qué tal? Pasa, pasa,...

Daniel :Gracias. Bueno, me llamo Daniel.

Julia :Yo, Julia. Pero pasa, no te quedes ahí.

Daniel :Bueno, sólo quería pedirte un poco de azúcar.

Julia :¿Azúcar? ¿De...de...de verdad?

Daniel :¡Ay, perdona! Quizás te he cogido en mal momento.

Julia :¡No, qué va! Yo..., bueno, me he sorprendido porque..., el otro día, yo..., bueno, también estuve a punto de subir a pedirte azúcar.

Daniel :¡Huy, qué dulcecitos los dos! Ja ja ja...

Julia :Sí, ja ja ja...Esto..., ¿cuánta azúcar necesitas?

Daniel :Pues es que estoy haciendo una tarta y necesito 250 gr de azúcar. Y sólo tengo unos 50 gramos.

Julia :No hay problema. Puedo dejarte una taza. Pasa, acompáñame a la cocina. ¿Conque una tarta, eh?

Daniel :Sí, es que mañana es mi cumpleaños y hago una pequeña fiesta en el piso.

Julia :¡Vaya! ¡Felicidades! Y ¿cuántos haces?

Daniel :Veintiocho tacos de nada...

Julia :¿Quieres un café?

Daniel :¡Genial!

Julia :¿Y qué haces?, ¿en qué trabajas?

Daniel :En estos momentos estoy haciendo de camarero, hasta que me salga algo de lo mío. Soy guionista.

Julia :¿De cine?

Daniel :De cine, de televisión, de documentales,...¡De lo que salga! ¿Y tú qué haces?

Julia :Yo soy diseñadora gráfica...¡en el paro! Voy haciendo cositas sueltas que van saliendo, pero para vivir hago de Guía Turística.

Daniel :Oye, ¿por qué no vienes mañana por la tarde a mi fiesta de cumpleaños? Así nos iremos conociendo un poco más.

Julia :Bueno..., es que...

Daniel :Tú y tus amigas, por supuesto. Haremos algo normalito. Unas birras, música, la tarta, cava,...Y a lo mejor proyectamos el último corto de uno de mis amigos.

Venga, ¡anímate y ven! Hace mucho que nos cruzamos por la escalera y ya va siendo hora de que nos conozcamos.

Julia :Mirado así, no es mala idea.Vale, ¿a qué hora vamos?

Daniel :Cuando queráis, a partir de las siete.

Julia :De acuerdo. Hasta mañana.

Daniel :OK, pero...¿me pasas el azúcar?

Julia :Oh, Dios mío, no me hagas caso, soy una despistada.

Daniel :Tranquila yo también me había olvidado. Hasta mañana.

(Daniel sonríe) Verás, me hace gracia,...tanto tiempo cruzándonos por la escalera y hoy, al fin,...

Julia :Sí, al fin...Adiós, hasta mañana.

(puerta que se cierra)

Julia :Párate, corazoncito, que no es para tanto. ¡Diosss! ¡Qué casualidad! ¡Uffff...! A ver..., calma..., a ver... Tendré que hacerle un regalo, aunque sólo sea un detalle. Madre  mía, ¡qué guapo y qué agradable!

Mañana, vale, mañana...



Bien, amigos, hasta aquí con nuestra clase de español con la que espero que hayáis aprendido algunas cosas, repasado muchas otras, y que os hayáis entretenido mientras seguís ampliando vuestro español.

Un besito.

Mercedes  (diciembre de 2013)


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