¡Eras una monada!

¡Eras una monada!




Hello and welcome to Spanishpodcast. I´m Mercedes, from Barcelona. Today we are going to learn and to review the both uses of the spanish “imperfecto”, when we want to describe past situations or repeted facts in the past.We review it with explanations and exemples that able you easier to underestand it and to incorporate it to your speaking spanish.

Hola amigos, y bienvenidos a Españolpodcast. Soy Mercedes. En nuestro episodio de hoy vamos a seguir repasando los diversos usos del pretérito imperfecto del español. Para ello, os vamos a proporcionar explicaciones sencillas que os permitan comprenderlo fácilmente, así como ejemplos que os permitan generalizar su uso e incorporarlo a vuestro lenguaje habitual.



Episodio nº 36. 


Montse ha llevado a Luis, su novio, a comer a casa de sus padres. Después de comer, van a tomar el café a la sala de estar. La madre de Montse quiere enseñarle a Luis, las fotos de Montse de cuando era pequeña.


Madre : -Mira, Luis, ésta es Montse, de pequeña.

Luis : -¡No puede ser! ¡Pero si era totalmente rubia!

Montse : -Sí, “era”. Pero ya ves, se me empezó a oscurecer el pelo hasta quedarse como lo tengo ahora, castaño.

Madre : -¡Ay, Luis! Si la hubieras visto entonces. Parecía un querubín, con sus rizos rubios.

Montse : Mamá, no hace falta que te excedas…

Madre : -Pero si no exagero, hija. Mira, cuando venía gente a visitarnos, siempre comentaban el aspecto de ángel que tenías.

Luis : -Realmente…,¡eras una monada!

Montse : -¡Venga, Luis! ¿Tú también!

Madre : -Mira, mira esta foto. Aquí estamos todos en el parque. Montse es ésta, la que está saltando a la comba.

Montse : ¡Ah, qué tiempos! Siempre estábamos en la calle. Jugábamos en la calle todo el día. Nos pasábamos el día yendo de aquí para allá, sin peligros, sin miedos.

Madre: -¡Cómo para dejar ahora a los niños solos en la calle!

Luis : -¿Qué hacías aquí?

Montse : -Jugaba al escondite con mis hermanos. Yo siempre contaba hasta 20 y no miraba dónde se escondían…¡y claro!, tardaba horas en encontrarlos. Ellos siempre hacían trampa; sólo contaban hasta 10 y miraban de reojo  para ver dónde me escondía.

Madre : -Los tres eran unos trastos, pero eran muy buenos niños, como ahora.

Montse : -Mira, mamá, mi vestido preferido. (Dirigiéndose a Luis): Tenía un vestido azul que me chiflaba. Me lo ponía constantemente y todo el mundo me decía que estaba muy guapa con él.

Madre :-Es que eras muy guapa, hija, no sólo lo estabas con ese vestido.

Montse : -Bueno, mamá, que me vas a sacar los colores…. Ya está bien por hoy. Eeeeeh…Bueno, tenemos que marcharnos. Hemos quedado con Alejandra y Coral para ir al cine.

Madre : -Ay, se me ha hecho muy corto. A ver si venís más a menudo.

Luis : -Muchas gracias por esta deliciosa comida, Montserrat.

Madre : -Gracias a ti, hijo, por las flores. Ven aquí, dame un beso.


  *         *        *


Si recordáis, Montse y su profesor de yoga están saliendo juntos. Desde hace un año. Montse les presentó a Luis a sus padres hace un par de meses. Hoy han vuelto a comer a casa de los padres de Montse.

Con los cafés, la madre de Montse (que se llama Montserrat) ha sacado el álbum familiar de fotos, para enseñárselas a Luis.

A la primera foto de Montse, la madre dice:

- Mira, Luis, ésta es Montse de pequeña.

“De pequeña” equivale a decir “cuando era pequeña”. Se usan indistintamente y quieren decir lo mismo.

Luis se queda muy sorprendido porque Montse, en la actualidad, tiene el pelo de color castaño, pero en la foto lo tiene rubio como el oro.

Por eso dice: “¡No puede ser!”, para expresar que no acaba de creérselo. Podría decir igualmente:


¡No puede ser!

¡No puedo creerlo!

¡Parece imposible!

- ¡Es increíble!


Expresiones todas ellas que muestran sorpresa o asombro, independientemente de que lo creas o no.

Y añade.


- … Si eras totalmente rubia.


Hemos entrado, como veis, en las descripciones de algo o de alguien, en el pasado. Y para ello nos servimos del imperfecto de indicativo, del pretérito imperfecto de indicativo.

Con este tiempo del verbo (ya lo dijimos en episodios anteriores) no especificamos cuánto tiempo exacto tuvo Montse el pelo rubio, ni cuándo empezó a tenerlo rubio, ni cuándo dejó de tenerlo así (principio y final de su pelo rubio), tampoco cuántos años de su infancia fue rubia.

Describimos un hecho que se extendió durante un tiempo, que duró a lo largo de una etapa de la infancia de Montse, pero que no estamos interesados en delimitar en el tiempo.

Nos interesa describir algo que duró años mientras Montse era pequeña. Nos interesa que:


- Era rubia, de pequeña.


Si quisiéramos delimitar o concretar los periodos de tiempo, entonces usaríamos  -entre otras posibilidades- el pretérito indefinido y nos ayudaríamos de expresiones temporales de delimitación, como por ejemplo: 


- ¿Durante cuántos años fuiste rubia?

- ¿Hasta qué edad tuviste el pelo rubio?

- ¿Cuánto tiempo te duró el rubio?

- ¿Cuándo dejaste de ser rubia?

- ¿Cuándo empezaste a tener el pelo castaño?


Con estas expresiones temporales (cuándo, cuánto tiempo, durante cuánto tiempo, desde cuándo,etc.) delimitamos el hecho. Y si lo delimitamos (lo concretamos, lo especificamos), entonces necesitamos este otro tiempo del pasado, el indefinido.

Si no concretamos el periodo de tiempo, sino que hablamos de periodos indeterminados, que duraban…lo que duraban, y de los que lo que menos nos importa es la exactitud de la duración, entonces pasamos a describir personas o situaciones en el pasado, con el imperfecto.

¿Lo veis, verdad? Describimos procesos que duraron, que se extendieron en el tiempo y cuyo núcleo semántico es lo que ocurrió en ellos, no lo que duraron.

En este caso, evidentemente, todos sabemos a qué nos referimos cuando decimos:


- Cuando era pequeña…

O:

- De pequeña…

O:

- En mi infancia…

Etc.


Montse, con una cierta resignación, dice:

- Sí, era.

“Era rubia”, lógicamente. Y justamente, en ese momento, marca un hecho que rompe ese proceso de ser rubia, porque dice:

-…Se me empezó a oscurecer el pelo hasta quedarse como lo tengo ahora, castaño.

Este “se me empezó”, podría estar acompañado de un:

- “En un momento dado, se me empezó a oscurecer el pelo…” (indefinido)

Pero lo omitimos porque se sobreentiende sin problemas.

El pelo rubio es un pelo de color dorado, claro. Cuando se oscurece, tiende a perder claridad y tiende hacia el color marrón claro, o, lo que en cuestión de cabellos, se llama “castaño claro” (cabello y pelo es lo mismo). Si se oscurece más, tenemos el pelo “castaño oscuro”. Y el más oscuro de los cabellos es el moreno, el de color negro.

Se puede decir que una persona es rubia, castaña, morena o pelirroja. Pero decimos que tiene el pelo rubio, que lo tiene marrón o castaño, o que lo tiene moreno o negro.

La madre de Montse continúa describiéndole a Luis cómo era Montse cuando era pequeña. Por eso le dice:


_ Parecía un querubín, con sus rizos rubios.


 Parecía, era como un querubín, con esos rizos rubios, de oro.

Un querubín es un adjetivo que se aplica con frecuencia a los bebés que son preciosos, sonrosados, con la cabecita llena de rizos rubios. Esos preciosos bebés que parecen angelitos y que tienen un pelo (¡ay, qué monada!) lleno de bucles, de caracolitos dorados más propios de un cuadro de Murillo que de una criatura real.

Montse protesta y le dice a su madre que no se exceda, es decir, que no exagere tanto y que no deje traslucir tan abiertamente su pasión de madre. 

Y su madre, erre que erre, insiste en que no exagera. Y explica que cuando venía gente de visita, siempre comentaban el aspecto angelical que Montse tenía.


- Cuando venía gente…


De nuevo, nuestro imprescindible imperfecto para describir hechos repetidos en el pasado:


- Cuando venía gente…


En este caso, “cuando”, equivale a:


- Siempre que nos visitaban los amigos…

O:

- Cada vez que venía una visita…


Marcadores temporales para indicar, aquí, una determinada frecuencia en:


- Acciones

- Hechos

- Situaciones 

Etcétera, en el pasado.


Luis exclama:


- ¡Realmente, eras una monada!


Realmente, de verdad, “eras” una monada: eras muy mona, eras guapa, eras graciosa, tenías el pelo lleno de bucles dorados y parecías realmente un querubín.

Sí, sí, todo eso le ha querido decir Luis a Montse al describirla como que era “una monada” cuando era pequeña.

Fijaos en que la madre, cuando está describiendo una acción puntual concreta de una foto, puede usar una perífrasis de presente con gerundio para indicar lo que estaba pasando en la foto, qué es lo que Montse hacía. Por eso dice:


- Montse es la que está saltando a la comba.

O puede decir también:

- Montse es la que salta a la comba.

“Saltar a la comba” es un juego infantil en el que dos niños sostienen una cuerda por los extremos, haciéndola girar en el aire, mientras que otros niños la saltan, saltan por encima de ella, al son de cancioncillas infantiles.

Y Montse recuerda aquel tiempo de su infancia, con la exclamación:


- ¡Ah, qué tiempos! Siempre estábamos en la calle. Jugábamos en la calle todo el día. Nos pasábamos el día de aquí para allá (de un lado a otro), sin peligros (sin riesgos, con más seguridad que ahora).


De nuevo, descripciones y de nuevo situaciones frecuentes, o repetidas, en el pasado.

La madre de Montse dice:

Como para dejar ahora a los niños solos en la calle.

Iniciar una frase así, con un:

- Como para…

Se usa para enfatizar que eso entraña riesgos, que algo es difícil de hacer.

Ahora, las calles son lugares inseguros para los niños. Hay demasiados coches y también hay miedo de que algún desaprensivo pueda hacerle daño a un niño, o simplemente, llevárselo… cosas impensables, terribles, que hacen difícil que los niños jueguen o corran libremente y sin riesgos, por las calles.

Luis le pregunta a Montse:

- ¿Qué hacías aquí?

Y Montse le explica:

- Jugaba al escondite con mis hermanos.

“El escondite” es otro juego infantil en el que un niño, poniéndose la mano sobre los ojos  -para no ver- cuenta en orden (1,2,3,4,5,6,7....etc.), mientras otros niños se esconden. El niño que cuenta, después, debe encontrarlos a todos. 

Montse ha dicho que jugaba al escondite con sus hermanos. Es decir, que, como era habitual, como tantas otras veces, en esa foto también estaba jugando al escondite. Y que:

- …Nunca los encontraba

O:

- Habitualmente no les encontraba

- Normalmente no les encontraba

Casi nunca les encontraba

Sigue diciendo Montse que ella:

- …Siempre contaba hasta 20 (1, 2, 3, 4, 5 , 6, …………..18, 19 y 20)

Y que ellos, sus hermanos:

 - …Siempre hacían trampa

Ellos hacían trampa, engañaban a Montse de forma habitual, o “siempre”, como recuerda ella.

¡Qué tramposos! Sólo contaban hasta 10 y además miraban de reojo (con disimulo) para ver dónde se escondía Montse y encontrarla de inmediato.

La madre describe a sus tres hijos pequeños así:


- Eran unos trastos.


“Trasto” puede ser un mueble viejos (¿recordáis el episodio de la Verbena de San Juan? Allí buscábamos trastos viejos para el fuego). Pero aquí se aplica a los niños queriendo decir que eran muy movidos, que eran muy juguetones, un poco traviesos, etc. 

Cuando un niño es así, un trasto, que no para, que se mueve de aquí para allá, que juega a todas horas, que hace travesuras, etc. decimos que es “un trasto”.

Pero la madre añade inmediatamente que también:

- …Eran muy buenos niños, como ahora, es decir, ahora también son buenos hijos.

Finalmente, Montse le describe a Luis el que era su vestido preferido cuando era pequeña: un precioso vestido azul que le chiflaba, que le gustaba muchísimo, que le encantaba.

Cuando algo te chifla, es porque algo te encanta, te enamora, te enloquece.

Ese era el vestido que Montse, de pequeña, se ponía constantemente y con el que todo el mundo le decía que estaba muy guapa.

A su madre le falta tiempo para corregirla y decirle que no sólo “estaba” guapa con ese vestido concreto, sino que ella “era” guapa, muy guapa, siempre y con cualquier ropa.

Montse le dice a su madre:

- …Que me vas a sacar los colores

Es decir, que la va a poner colorada a base de piropos y frases de elogio.

Finalmente, se despiden porque quieren ir al cine con Alejandra y Coral.


Bueno, recuperando buenas y viejas costumbres, vámonos ahora a la sala de estar de la casa de los padres de Montse, para escucharles de cerca:


Madre : -Mira, Luis, ésta es Montse, de pequeña.

Luis : -¡No puede ser! ¡Pero si era totalmente rubia!

Montse : -Sí, “era”. Pero ya ves, se me empezó a oscurecer el pelo hasta quedarse como lo tengo ahora, castaño.

Madre : -¡Ay, Luis! Si la hubieras visto entonces. Parecía un querubín, con sus rizos rubios.

Montse : Mamá, no hace falta que te excedas…

Madre : -Pero si no exagero, hija. Mira, cuando venía gente a visitarnos, siempre comentaban el aspecto de ángel que tenías.

Luis : -Realmente…,¡eras una monada!

Montse : -¡Venga, Luis! ¿Tú también!

Madre : -Mira, mira esta foto. Aquí estamos todos en el parque. Montse es ésta, la que está saltando a la comba.

Montse : ¡Ah, qué tiempos! Siempre estábamos en la calle. Jugábamos en la calle todo el día. Nos pasábamos el día yendo de aquí para allá, sin peligros, ni miedos.

Madre: -¡Cómo para dejar ahora a los niños solos en la calle!

Luis : -¿Qué hacías aquí?

Montse : -Jugaba al escondite con mis hermanos. Yo siempre contaba hasta 20 y no miraba dónde se escondían…¡y claro!, tardaba horas en encontrarlos. Ellos siempre hacían trampa; sólo contaban hasta 10 y miraban de reojo  para ver dónde me escondía.

Madre : -Los tres eran unos trastos, pero eran muy buenos niños, como ahora.

Montse : -Mira, mamá, mi vestido preferido. Mira Luis: tenía un vestido azul que me chiflaba. Me lo ponía constantemente y todo el mundo me decía que estaba muy guapa con él.

Madre :-Es que eras muy guapa, hija, no sólo lo estabas con ese vestido.

Montse : -Bueno, mamá, que me vas a sacar los colores…. Ya está bien por hoy. Eeeeeh…Bueno, tenemos que marcharnos. Hemos quedado con Alejandra y Coral para ir al cine.

Madre : -Ay, se me ha hecho muy corto. A ver si venís más a menudo.

Luis : -Muchas gracias por esta deliciosa comida, Montserrat.

Madre : -Gracias a ti, hijo, por las flores. Ven aquí, dame un beso.


        *        *


Queremos acabar nuestro episodio de hoy, un par de canciones en las que se utiliza éste pasado o pretérito imperfecto, de una manera excelente. 

Son de una cantante y autora de sus letras y música, llamada Cecilia. Desgraciadamente, esta magnífica cantautora murió hace ya muchos años (unos treinta) en un accidente de tráfico, pero cuyo legado musical y creativo, ha traspasado las barreras del tiempo y sus composiciones se escuchan aún en discos, en radios, en Youtube,… allí donde puede sonar buena música.

Una de las canciones fue archifamosa. Se llama “Un ramito de violetas” y la letra dice así:



Era feliz en su matrimonio
Aunque su marido era el mismo demonio
Tenía el hombre un poco de mal genio
Y ella se quejaba de que nunca fue tierno
Desde hace ya más de tres años
Recibe cartas de un extraño
Cartas llenas de poesía
Que le han devuelto la alegría

Quién la escribía versos dime quién era
Quién la mandaba flores por primavera
Quién cada nueve de noviembre
Como siempre sin tarjeta
La mandaba un ramito de violetas

A veces sueña y se imagina
Cómo será aquél que tanto la estima
Sería un hombre más fiel de pelo cano
Sonrisa abierta y ternura en las manos
No sabe quién sufre en silencio
Quién puede ser su amor secreto
Y vive así de día en día
Con la ilusión de ser querida

Quién la escribía versos dime quién era
Quién la mandaba flores por primavera
Quién cada nueve de noviembre
Como siempre sin tarjeta
La mandaba un ramito de violetas

Y cada tarde al volver su esposo
Cansado del trabajo la mira de reojo
No dice nada porque lo sabe todo
Sabe que es feliz, así de cualquier modo
Porque él es quien le escribe versos
Él, su amante, su amor secreto
Y ella que no sabe nada
Mira a su marido y luego calla

Quién la escribía versos dime quién era
Quién la mandaba flores por primavera
Quién cada nueve de noviembre
Como siempre sin tarjeta
La mandaba un ramito de violetas

Maravillosa Cecilia y maravillosa canción.Un poema precioso que podéis encontrar en Youtube, en:

http://www.youtube.com/watch?v=o1UhzRO-S60



Hay otra canción de Cecilia, aún más idónea, si cabe, para reforzar lo que hemos tratado hoy. Se llama: “Cuando yo era pequeña”.

Y la letra dice así:

Cuando yo era pequeña

y rezaba por las noches

para no morir sin duelo

sin deciros mis adioses

 

Cuando yo era pequeña era feliz

ahora qué será de mi

 

Cuando yo era pequeña

me metía en cada charco

me calaba hasta los huesos

mis zapatos eran barcos

 

Cuando yo era pequeña era feliz

ahora qué será de mi

 

Cuando yo era pequeña

a la vuelta del colegio

me creía que la lluvia

eran lágrimas del cielo

 

Cuando yo era pequeña era feliz

ahora qué será de mi

 

Cuando yo era pequeña

me contaron muchos cuentos

que si yo no era buena

me llevaban al infierno

 

Cuando yo era pequeña era feliz

ahora qué será de mi



De esta canción no hemos podido encontrar, como es lógico y dado el tiempo transcurrido, ningún video que poder visitar. Pero si tenéis el disco, o lo podéis conseguir vosotros, lo podéis comprar, o alguien que os lo pueda prestar, escuchadla, porque ya veis que es una canción que abarca de lleno el uso del imperfecto para describir situaciones, sentimientos y emociones de la infancia.



Todo lo relativo a la vida y obra de esta cantautora, en Wikipedia:

http://es.wikipedia.org/wiki/Cecilia_(cantautora)


Página oficial de Cecilia:

http://www.cecilianet.com/web/


Página homenaje:

http://perso.wanadoo.es/delriocab/



Bien, amigos, que tengáis una semana estupenda, que sigáis progresando con el español y que aprenderlo y repasarlo sea un placer para vosotros, como lo es para quienes lo compartimos con vosotros. Para nosotros es un placer hacerlo. Nos vemos prontito. Saludos cariñosos desde Barcelona. Adiós. Bye. Zaí jián.



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