Octubres en España III



Octubres en España III

(Viaje a Córdoba, Granada, Málaga y Valencia)


Hello, dear friends, and welcome to Spanish Podcast. I am Mercedes speaking to you from Barcelona. In our 175th episode: "Octobers in Spain III: traveling to Córdoba, Málaga, Granada and Valencia", Dr. Michael Curtin, a Spanishpodcast´s close friend, and I, Mercedes, got a lively and interesting discussion of the third stage of his trips to Spain, this time touring Andalucia and Valencia. In the following episode, the 176th, we do the explanation of all new or outstanding aspects of the conversation, so that you can delve into them, memorize them and incorporate them into your communication in Spanish.


Hola, queridos amigos, y bienvenidos a Español Podcast. Soy Mercedes y os hablo desde Barcelona. En nuestro episodio número 175: “Octubres en España III : Viaje a Córdoba, Málaga, Granada y Valencia”, el Dr. Michael Curtin, un querido amigo de Spanishpodcast, y yo, Mercedes, mantenemos una animada e interesante conversación sobre la tercera etapa de sus viajes a España, esta vez recorriendo Andalucía y Valencia. En el siguiente episodio, el 176, llevamos a cabo la explicación didáctica de todos los aspectos nuevos o sobresalientes de la conversación, para que podáis profundizar en ellos, memorizarlos e incorporarlos a vuestra comunicación en español. 




Mercedes:

Hola Michael, muchas gracias por haber accedido a charlar con Spanishpodcast para explicarnos, de nuevo, algunas de tus experiencias en tus viajes a España.

Hoy hablaremos de tus viajes a cuatro ciudades españolas muy interesantes. Tres de ellas andaluzas, Córdoba, Málaga y Granada. Y la última, mediterránea: Valencia.

Iniciamos este viaje donde lo dejamos después de explicar tu primera estancia en Madrid. Recuerdo que te dejamos en la estación de Atocha, listo para coger un tren a Córdoba.

Michael:

Sí, después de mis tres primeros días en Madrid, me fui a Atocha para coger un tren a Córdoba, efectivamente.

Le pedí ayuda a una joven taquillera, allí en la estación. Esta joven fue muy graciosa y muy cordial, y me sugirió que comprase el “pase dorado” para personas mayores, y así obtendría un descuento en el precio del tren, dado que yo era un ciudadano mayor…

Mercedes:

¡Qué preciosa ciudad, Córdoba! Entre el río Guadalquivir y Sierra Morena, llena de arte, de luz, y con una gastronomía exquisita.


Michael:

Bueno, es que Córdoba fue realmente un hito en la historia de tu país, de España. Y las huellas del pasado están por todas partes. De hecho, desde el mismo momento en que mi taxi entró en el barrio judío, sentí como si realmente estuviera en otro mundo.

Mercedes:

No me extraña. Las piedras, los monumentos de la antigüedad, nos hacen retroceder en el tiempo, a veces casi de forma automática. Las dimensiones, los materiales, la forma en que filtran la luz, la suntuosidad y belleza de lo que antes se construía,… todo nos lleva hacia atrás. Y es maravilloso dejarse impregnar por esas sensaciones e intentar completar nuestros conocimientos de historia con todas estas percepciones. 

Pasando a cuestiones más pragmáticas, ¿encontraste un buen alojamiento?


Michael:

La verdad es que sí. Mi hotel estaba situado en la calle que toca la pared sureste de La Mezquita, la pared paralela al río. Así que estaba sólo a unos pasos del monumento a San Rafael, el Puente Romano y la Puerta Romana. Era emocionante que la ventana de mi habitación estuviera tan cerca de la pared de la Mezquita, porque prácticamente podía acercarme a ella y tocarla.


Mercedes:

Coincido contigo en que eso es emocionante. La cercanía te permite verla cuanto quieras, tocarla, pensarla, olerla, etc., en cada momento que te apetece. Bueno, hay para contar y no parar, pero, a ver, cuéntanos brevemente tus visitas en Córdoba.

Michael:

Bueno, supongo que la visita que nadie puede perderse es la Mezquita de Córdoba. Y claro, por supuesto que visité La Mezquita.


Mercedes:

Es que no puedes ir a Córdoba y no visitar la Mezquita. Eso sería un pecado.


Michael:

Sí, es cierto, pero hay muchas más cosas que tampoco puedes perderte. Así, pues, también visité el Alcázar de los Reyes Cristianos y otros sitios igual de interesantes, tales como el Museo Arqueológico Etnológico de Córdoba, que está en un palacio renacentista y que contiene multitud de vestigios de las épocas romana e hispanovisigótica. Allí encuentras muchos objetos de cuando Córdoba era la capital de Al-Andalus.


Mercedes:

Estoy de acuerdo contigo. Este museo es una preciosidad y lo que contiene es increíble. Piensa que el contenido del museo es de tal calibre, que se han ido comprando edificios adyacentes junto al palacio, para poder ir almacenando la espectacular colección de hallazgos que contiene el museo. 

Continúa, Michael, ¿qué otras visitas nos recomiendas en Córdoba?

Michael:

Mira, visité el Palacio de Viana, una casa nobiliaria antigua que contiene una rica decoración y que además tiene doce patios muy bien conservados. Creo que ésta es una experiencia cultural y artística casi única.  Como dice el lema del Palacio: 

VIANA INSPIRA

5 Siglos, 12 Patios e Infinitas Sensaciones


Más tarde al andar hacia mi hotel me encontré con la Plaza del Potro y pude visitar el Museo Julio Romero de Torres.

Mercedes:

Para que nuestros amigos sepan de quién hablamos, les diré que Julio Romero de Torres fue un pintor cordobés, español, que pintó numerosos cuadros de figuras humanas, pero sobre todo retratos de mujeres andaluzas de una gran belleza.

Como anécdota, yo recuerdo que antes, cuando aún existía la peseta en España, antes del euro, todos reconocíamos la figura de Julio Romero de Torres porque estaba en una de las caras de los billetes de cien pesetas; en la otra cara, estaba la morena andaluza de uno de sus cuadros y que gracias a esta profusión de la imagen, se hizo famosísima.

Sigue, Michael, por favor.

Michael:

Bueno, pues, otro día pude visitar el Museo Vivo de Al-Andalus, en el que se exponen multitud de objetos, piezas y reproducciones en tres dimensiones. Una de las exposiciones es bastante conmovedora, con frases de la filosofía de Averroes, Maimónides, Alfonso X El Sabio e Ibn Arabi. 

Puedes ir concentrando tu atención de una inscripción a otra, y vas oyendo las palabras de estos filósofos sobre el sentido de la vida en Al-Andalus.

Mercedes

Oye, Michael, museos aparte, ¿tuviste la oportunidad de ver algún patio cordobés en este viaje? Supongo que sería más complicado, porque tengo entendido que cuando los abren al público es en primavera. Pero si pudiste ver alguno, seguro que lo recuerdas.

Michael:

Pues no te lo vas a creer, pero aunque es cierto que mayo es el mes en el que se celebra la “fiesta de los patios”, resulta que, aunque era octubre cuando yo estaba en Córdoba, pude ver varios de estos patios, que son auténticos jardines.

Mercedes:

Tenemos que decirle a nuestros amigos que muchas casas cordobesas tienen un patio, un espacio interior o exterior, grande o pequeño, pero con luz natural, que los propietarios de las casas llenan de plantas y flores preciosas, llenando el suelo y las paredes de tiestos con flores.


Michael:

Sí, es una cosa muy típica de Córdoba. Nos dijeron que mucha gente visita Córdoba en mayo para poder asistir a esta fiesta tan especial en la que durante muchos días, los cordobeses y cordobesas muestran, orgullosos, sus patios y los abren a los turistas para que puedan disfrutarlos. Tengo entendido que el patio de una casa cordobesa es un lugar en el que se descansa del jaleo de la calle y del calor, el sitio donde la gente se sienta a charlar, o donde  te refugias del ruido y del calor sureño.


Mercedes:

Figúrate si son importantes que los patios cordobeses fueron declarados Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad hace no mucho tiempo, un par de años quizás. 

Hay patios que son una auténtica obra de arte. Son una explosión de color y de variedad de flores que los cordobeses cuidan y miman a lo largo de todo el año. Así  que, amigos, si queréis visitar Córdoba en primavera, tenéis otro estímulo más añadido: la posibilidad de visitar numerosos patios llenos de flores, algo que no se olvida fácilmente.

Pues, Michael, me alegro de que pudieras visitar estos jardines-patios, incluso en otoño.

Michael:

Sí, me gustó mucho uno en particular, que estaba situado en un taller artesanal de cuero   muy famoso. La tienda y sus patios, se extendían de una calle (Calle Encarnación) a otra (la estrechita Calleja de las Flores). Un auténtico espectáculo. Ademas, compré un pequeño panel decorativo de cuero repujado que representa a un caballo en movimiento para regalarle a mi mujer.


Mercedes:

Los trabajos en cuero repujado son espectaculares. Para nuestros amigos diremos que un repujado es un trabajo hecho sobre metal o sobre cuero en los que se trabajan figuras en relieve, figuras de personas, animales, escenas de todo tipo,…todo aquello que el artesano quiera reflejar en su obra.

Oye, no puedo dejar de preguntarte si probaste uno de los platos más famosos de la gastronomía cordobesa: el rabo de toro. Te lo pregunto porque hay gente que al saber que la carne de este guiso es el rabo de un toro, no se atreve a probarlo. ¿Te atreviste tú?


Michael:

Sí, lo hice. Por supuesto que me atreví. Y me gustó mucho. De hecho, una tarde cené en un restaurante del barrio judío y tomé las cosas típicas de la cocina cordobesa: gazpacho, salmorejo y rabo de toro. Todo ello, delicioso.


Mercedes:

¡Menuda cena! ¡Qué rica! Aunque potente, ¿no, Michael?

Michael:

Bueno, no siempre ceno tanto. Otra noche tomé sólo unas tapas en un pequeño restaurante justo encima de la calle de mi hotel. Pero aquella noche, la del plato de rabo de toro, quería probar lo más típico y famoso de Córdoba y me atreví a hacer una cena especial para mí, muy contundente, la verdad. 

Mercedes:

Pues para haber pasado tan pocos días en Córdoba, creo que conociste lo mejor de la ciudad.

Bueno, después, Málaga, una ciudad andaluza al oeste del Mediterráneo y a unos 100 kilómetros del extremo sur de nuestra península. Con su clima subtropical y mediterráneo a un tiempo, es uno de los destinos más deseados tanto para españoles como para turistas. Cuéntanos un poquito de tu visita a Málaga.


Michael:

Bueno, no estuvimos exactamente en la ciudad de Málaga, sino en un pequeño pueblecito de la provincia Granada, llamado La Herradura, ubicado a unos 75 km al este de Málaga en la Costa Tropical.

Mira, mi hijo y yo estuvimos en un condominio que recordaré siempre, con un balcón  que daba a una pequeña bahía del Mediterráneo. La vista del mar era espectacular. Estuvimos la mayor parte del tiempo descansando en el condominio.  Sin embargo, cada día íbamos al “centro” de la pequeña ciudad costera donde llegamos a hacernos amigos de los dueños de un restaurante en el que servían una comida excelente y ,además, desde el que podíamos acceder a Internet. Estas personas nos comentaron que cogían pescado y marisco muy fresco a diario. 

Mercedes:

Bueno, auténtico descanso lleno de mar, de buena comida marinera y vistas espectaculares que te relajan y te renuevan, ¿verdad?

Y después, a la ciudad de La Alhambra, a otra ciudad preciosa de Andalucía, a Granada, situada también, como Córdoba, entre un río -el Genil- y una cadena montañosa -Sierra Nevada-.

Michael:

 Mi hijo y yo llegamos a Granada en coche, por la Autovía de la Costa Tropical. 

Fuimos hasta nuestro hotel que estaba cerca de El Albaicín y no muy lejos de la puerta en la que los moros se rindieron ante los reyes españoles Isabel y Fernando.

Mercedes:

Para quienes nos escuchan, diremos que El Albaicín es uno de los barrios más típicos de Granada, situado en una colina a una altura de unos 800 metros. Es uno de los núcleos de la antigua Granada musulmana. La casa típica de este barrio es “el carmen”, una vivienda rodeada de un alto muro, y con huerto o con jardín en su interior. Desde algunos puntos de El Albaicín se dominan unas vistas preciosas de la ciudad y de La Alhambra.

Michael:

Por descontado que nosotros también pasamos una buena parte del día en La Alhambra y en los Jardines del Generalife.

A pesar de ser octubre, hacía un tiempo cálido, casi veraniego, un tiempo perfecto para visitar la ciudad y hacer turismo. Por eso, mi hijo y yo pudimos hacer la mayoría de nuestras visitas a pie, paseando, porque a mi hijo le encanta explorar los barrios, las plazas y los mercados de las ciudades.

También subimos andando al mirador de San Nicolás, desde el que puede verse una vista excepcional de La Alhambra, así como una panorámica de toda la ciudad.

Después, bajamos por la colina de El Albaicín y disfrutamos del auténtico sabor de ese barrio granadino, de sus tiendas y de sus restaurantes.

Mercedes

Maravillosa Granada. Yo también tengo recuerdos muy queridos de esa ciudad. 

Bien. Y ya abordamos la última etapa de este viaje que hiciste con tu hijo en 2010: Valencia. ¿Por qué Valencia?

Michael:

Pues porque Valencia era el punto culminante de nuestro viaje. Por un lado, porque yo debía asistir a un Congreso Médico sobre el Diagnóstico y Tratamiento del Cáncer de Mama y por el otro -y esa era la razón primordial-, porque finalmente iba a conocer a mi amigo español con el que llevo manteniendo un intercambio desde hace años.

Mercedes:

Ahora lo entiendo. Por un lado, un Congreso sobre la especialidad médica a la que te dedicas. Por el otro, conocer, por fin, a tu amigo español, con el que llevas años de intercambio español-inglés. 

Michael:

Os lo explico. Quizás recordéis que os he hablado alguna vez de que hace años que mantengo un intercambio inglés-español con un profesor jubilado que vive en Valencia. Bien, mientras hacíamos planes para este viaje, organizamos un encuentro entre él, mi hijo y yo, para cuando estuviéramos en Valencia. 

Nos encontramos con mi amigo la primera noche, en la Plaza de la Virgen, y después de pasear por la zona de la Catedral y alrededores, fuimos a cenar, ya tarde, a uno de sus restaurantes favoritos.

Mercedes:

Supongo que eso hace mucha ilusión, ¿no? Después de años de contacto frecuente por el intercambio, se establece una verdadera amistad. Por lo tanto, el encuentro “real” es emocionante.

Michael:

Así es. Por eso te comentaba que Valencia era el destino fundamental del viaje: Pascual, mi amigo, y yo, íbamos a conocernos por fin.

Al día siguiente, por la noche, estuvimos paseando por la ciudad vieja. Paseamos por la Plaza del Ayuntamiento y por la Lonja. Pascual me enseñó algunas de las ruinas románicas y otras construcciones muy interesantes del centro de Valencia.

Es interesante que la ciudad fuese fundada por un emperador romano para recompensar a los soldados de la Armada Imperial,  y por eso se creó así la ciudad: como un retiro para los intrépidos y valientes soldados de la armada romana; de ahí, Valentia (“valientes”—>”Valentia” —> Valencia).

Mercedes:

Seguro que también me hablarás de la gastronomía valenciana, no sólo por sus arroces, por sus paellas y sus fideos, sino por los numerosos platos exquisitos que contiene.

Michael:

Sí, fuimos después a tomar unas tapas a un restaurante regentado por un amigo de Pascual.  Ellos eligieron  las tapas que creyeron que serían las más representativas de la zona, y que este restaurante preparaba de manera exquisita. Recuerdo especialmente la ración de rabo de toro (sí, sí, como en Córdoba), que estaba francamente deliciosa, muy rica.

Mercedes:

Michael, me hablaste de una anécdota muy curiosa que te pasó en la Catedral de Valencia, ¿verdad?

Michael:

Así es. La primera curiosidad es que, en la catedral, pude ver lo que se considera el Santo Grial.

Mercedes:

Ah, es cierto. Se dice que cada vez se tienen más “pruebas” de que es el auténtico Santo Grial, o sea, el cáliz de la Última Cena, la copa en la que Jesús y sus doce apóstoles bebieron, según la tradición, en esa última cena en el cenáculo de Jerusalén. Muy interesante.

Bien, ¿y la segunda anécdota?

Michael:

En una zona un poco apartada de la iglesia, vi la reliquia del brazo izquierdo de San Vicente Mártir, situado en la Capilla de la Resurrección. Y francamente, una cosa es observar la nave central de la catedral e ir exclamando respetuosamente: “¡Oh, que ornamentos, qué altar tan espléndido, qué columnas tan majestuosas...!”, y otra muy diferente es curiosear por los lugares más apartados de la iglesia y encontrarte…¡el brazo de un santo! Pero, insisto, el brazo suelto, no conectado al cuerpo.

En fin, yo soy católico, y había leído previamente sobre este tipo de reliquias, pero aún y así, me sorprendió mucho; más aún, me impactó realmente; y en cierto modo, me provocó…, no sé cómo decirlo, una cierta extrañeza, una cierta gracia,…

Mercedes:

No me extraña, Michael. Una reliquia así, impresiona. Mira, cuando yo era muy pequeña, vivía en un pequeño pueblecito de La Mancha (sí, la tierra de Don Quijote). Bien, pues durante un tiempo una reliquia de Santa Teresa fue llevada a multitud de pueblos para que fuera venerada. ¿Puedes imaginarte cuál era la reliquia? ¡El brazo de Santa Teresa! Yo era pequeña y recuerdo el escalofrío que me recorrió todo el cuerpo cuando yo vi aquel brazo, efectivamente separado del cuerpo, recorriendo las calles del pueblo en procesión. La verdad es que me dio miedo y me pareció algo muy siniestro. El recuerdo que tengo de la visión de aquel brazo, no es nada grato, la verdad.

Michael, retomando vuestra visita a Valencia, seguro que tu amigo os llevó a ver la Ciudad de las Artes y las Ciencias, ¿verdad?

Michael:

Sí, fuimos en nuestro último día en la ciudad. Está construida muy cerca del puerto. Lo más llamativo es que todas las edificaciones las diseñó y ejecutó el famoso arquitecto español Santiago Calatrava.

Mercedes:

¿Te gustó Calatrava? Algunas de las edificaciones son espectaculares.

Michael:

Los edificios son impresionantes. Pero mi amigo me comentó que, para él, había “demasiado Calatrava” en el mismo sitio. Pero creo que merece la pena visitarla.

Mercedes:

¿Qué te pareció la playa valenciana? 

Michael:

Me encantó. Es grande y luminosa, enorme y muy ancha. Después de un paseo marítimo muy tranquilo fuimos a un famoso restaurante de la playa especializado en paellas. 

Esa noche, mi amigo y su mujer nos invitaron a su casa, donde compartimos una cena  acompañada de una agradable conversación en español, inglés e italiano. El uso de estos tres idiomas se debía a que mi hijo habla el italiano bastante bien y ellos entendían su italiano  mejor que su inglés.

Mercedes:

Fíjate qué curioso. Hacemos lo que sea para entendernos mejor y facilitarnos la comunicación. Y en este caso, es perfectamente comprensible lo que les pasaba a tus amigos. Por ejemplo, los españoles vamos cómodamente a Italia, porque -de una forma u otra- nos entendemos sin problema con nuestros amigos italianos. Obviamente, ni conocemos bien el idioma, ni podríamos mantener una conversación decente en italiano, pero tanto en el hotel, como en los restaurantes, como en otras situaciones, te defiendes perfectamente.

Bueno, Michael, vemos que fue un viaje fenomenal gracias a que pudiste estar mucho tiempo con tu amigo.

Michael:

Esta estancia en Valencia fue con mucho el destino culminante de mi viaje, y creo que pone de manifiesto cómo se puede mejorar un viaje si tienes un buen amigo en la ciudad que estás visitando. Además de contar con su conocimiento de la ciudad, al igual que mi amigo de Girona, que convirtió mi última noche en Barcelona en algo muy especial, mi amigo valenciano y su familia también hicieron que nos sintiéramos cálidamente acogidos, calidez que sólo puede proporcionarla un buen amigo.

Mercedes:

Qué bien, Michael, nos ha encantado lo que nos has explicado de Andalucía y de Valencia. Tus visitas turísticas, tus impresiones sobre la gente, las anécdotas de tus viajes,…en fin, ha sido muy agradable y muy entretenido.

Te damos las gracias de nuevo por tu amabilidad y por tu esfuerzo en hacer estos podcasts en español, para que todos nuestros amigos puedan seguirlos sin dificultad. Eternamente agradecidos.

Un abrazo y hasta siempre, Michael


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