Perder el control

  

 

Perder el control

 

 

 

  Hello and welcome to Spanishpodcast. I´m Mercedes, from Barcelona. Today we are going to learn and to review expressions, verbs and specific vocabulary of the emotional language, the specific language when we have contradictions or doubts, when we want to express that we lost control of  our relationship and how to express it.

On the other hand, this week we start a new collection of photographs, the “Madrid Collection” where we include the first album named “Sceenes of Madrid” and we´re going to see la Plaza Mayor, the old Austrias´ Madrid, the Atocha station, we´re going to have an aperitif and to listen to a jazz performance in a public square and we´re going to have a coffee in the amazing Reina Sofía Museum Bar. We adore Madrid and we wish you see it with our own eyes, through our photos. We are going to give you some explanations in each photograph.

 

Hola amigos, y bienvenidos a Españolpodcast. Soy Mercedes. En nuestro episodio de hoy vamos a aprender y a repasar expresiones, verbos, frases hechas y vocabulario específico del lenguaje emocional, de cuando estamos llenos de contradicciones, de dudas, de tener o no tener el control de una situación o de una relación y de cómo buscar la forma precisa de expresarlo.

Esta semana iniciamos una nueva colección, la Colección Madrid, de la que incluimos un primer álbum que hemos llamado “Escenas de Madrid”. En él hemos ido a la Plaza Mayor, al antiguo Madrid de los Austrias, a la estación de Atocha, al Rastro, a tomar un vermut y a escuchar jazz en una plaza pública o a tomar un café en el Museo de Arte Reina Sofía, después de ver sus exposiciones. Madrid es una ciudad que adoramos y que nos gustaría que viérais con nuestros propios ojos, a través de nuestras fotos. Os explicamos, además, aspectos que esperamos sean de vuestro interés, en cada fotografía.                             

                     *     *     *     *

 

Toni                           : - Bueno, el otro día le hablé de…, bueno…, le comenté que estaba en crisis, que…

¡Uf! ¡Cómo cuesta hilvanar el hilo otra vez!

Psicoanalista : - Lo dejamos en que usted creía estar perdiendo su autonomía.

Toni                           : - Sí, sí, justo, eso es. Bueno, pues es eso, sí; tengo la sensación de que le estoy diciendo adiós a una vida muy confortable que yo mismo me había construido.

Psicoanalista         : - ¿A una “vida”?

Toni                           : - Bueno, es exagerado decirlo así; quiero decir que es decirle adiós a una etapa de la vida que me resultaba muy cómoda.

Psicoanalista         : (Silencio)

Toni                           : - La razón se la dije, ¿recuerda? Me he enamorado como un colegial, me paso el día con mariposas en el estómago, como poco y cada día cuento los minutos que faltan para encontrarme con ella.

¡Jolín! Dicho así, suena un poco cursi.

Psicoanalista         : - ¿Qué es lo que le parece “cursi” concretamente?

Toni                           : - No, no es que sea cursi, realmente es lo que me pasa, pero…,¡me siento incómodo al decirlo!

Psicoanalista         : - ¿Incómodo?

Toni                           : - Bueno, no sé si incómodo, quizás no es ésa la palabra, pero…, me siento raro, me siento…Mmmm….¿Cómo lo diría? Eeeeh…

¡Esclavo! Sí, ésa es la palabra, me siento esclavo de mis propios deseos.

Psicoanalista         : - ¿Qué es, para usted, ser esclavo de su deseo?

Toni                           : - Pues esto que me pasa. Pensar todo el día en Alice, desear verla a todas horas, sentir miedo a que no esté,…

Psicoanalista         : - ¿Miedo?

Toni                           : - Bueno, para ser honesto, también tengo miedo a comprometerme y a que la relación no salga bien.

Psicoanalista         : (Silencio)

Toni                           : - Ya sé que nadie puede saber cómo irá una relación, pero tengo miedo a sufrir.

Psicoanalista         : (Silencio)

Toni                           : - La última vez que me enamoré fue durante el último año de carrera. Estuvimos dos años juntos. Cuando lo dejamos, estuve seis meses hecho polvo; incluso tuve que medicarme porque tuve una pequeña depresión.

Psicoanalista         : - ¿Cuánto hace de eso?

Toni                           : - Siete años.

Psicoanalista         : - ¿Ahora es usted el mismo que hace siete años?

Toni                           : - Mmmm…, a ver…, eeeeeh…, creo que no, seguro que no, pero me lo he montado para no sufrir. He tenido relaciones esporádicas y siempre llevaba yo las riendas…,¿entiende, no? Yo tenía el control.

Psicoanalista         : ¿Y ahora?

Toni                           : - No, ahora ya no llevo las riendas de la situación. Ya no tengo el control…, lo he perdido… El asunto se me ha ido de las manos. De hecho, ahora sucede lo contrario…, ahora son mis sentimientos los que me controlan a mí.

Psicoanalista         : - Y ¿cómo le hace sentir eso?

Toni                           : - ¡Mal! ¡Y bien! Ya sé que es una contradicción, pero así es. Mal, porque no soy yo quien controla la relación. Mal, porque he perdido el control Y bien, porque no hay nada mejor que sentir algo así, es… es como…

Psicoanalista         : - Me lo cuenta el jueves, Sr. Ruiz. La sesión ha terminado.

Toni                           : ¡Por Dios! ¡Maldito reloj! Ahora mismo, lo único que quiero es seguir hablando. Me ayuda.

Psicoanalista         : - Adiós, Sr. Ruiz.

Toni                           : - Adiós, doctor.

 

 

                                      *   *   *   *   *   *

 

 

Toni está en su segunda sesión de análisis. Se dice así cuando alguien se está psicoanalizando; suele decirse que está en análisis, que su analista tal y tal y tal; que tiene tantas sesiones de análisis a la semana, etc.

Cuando ambos interlocutores saben que hablan de terapia psicoanalítica, puede omitirse el “psico” frecuentemente.

Toni le dice a su analista una frase en la que encontramos dos formas de pasado de los verbos:

- El otro día le hablé de … le comenté que…

El otro día hablé de tal o cual, o le comenté que… esto o lo otro. Eso pasó el otro día y allí terminó mi comentario. Por eso uso el pasado indefinido, o el pretérito indefinido: para expresar acciones que acabaron en un momento determinado…, y punto. Se lo comenté en la última sesión, el otro día, … acción iniciada y terminada en el pasado.

Sin embargo dice:

- Le comenté que estaba en crisis.

¡Vaya! ¿Por qué cambiamos el tiempo del verbo al aludir a la crisis? Pues porque estamos describiendo una situación continuada, que ya existía antes de la última sesión, que duraba aún ese día y que, aún ahora, todavía continúa: todavía estoy en crisis. No “estuve” (indefinido) en crisis el año pasado, o el mes pasado, o el otro día,…pero ya pasó, ya se acabó, no. Estaba y estoy en crisis.

Se lo comenté puntualmente el otro día, el comentario fue puntual…pero hice referencia a una situación continuada, por eso usé el imperfecto de indicativo.

Veamos unos ejemplos fáciles:

- La semana pasada le expliqué a todos mis amigos que salía con Álvaro desde hace cinco meses.

En este caso también podría decir:

- …Les expliqué que estoy saliendo con Álvaro desde hace cinco meses.

¿Lo veis? La semana pasada, puntualmente, les expliqué este tema a mis amigos, pero este tema (que estoy saliendo con Álvaro, que salía con Álvaro) estaba pasando cuando se lo expliqué, y continuó pasando después: es decir, hay una continuidad en estar saliendo juntos.

O:

- Ayer telefoneé al trabajo para decir que no iría porque todavía estaba en la cama con la dichosa gripe.

“Estaba” con la gripe todavía durante unos días más.

O:

- El mes pasado me di cuenta de que estaba sin blanca a día 20. Tenía números rojos en el Banco.

Es decir: estaba sin dinero, y estoy aún “sin blanca”; tenía números rojos en el Banco y aún los tengo; tenía números rojos antes de mirar el saldo, cuando lo miré, y posteriormente también, porque estaba sin blanca, sin dinero, y no podía ingresar dinero. Situación mantenida, continuada, de estar “sin pasta” (situación desesperada, la de nuestro amigo).

Volveremos sobre ello, pero hoy hacemos esta pequeña aproximación.

Bueno, volvemos a la sesión de análisis de Toni. Y lo que estamos viendo es que Toni está bastante titubeante.

Él quiere conectar rápidamente con lo que estaba diciendo el último día, pero eso cuesta, es difícil, hay que hacer un gran esfuerzo.

El lenguaje del titubeo, de la duda, está lleno de paradas: hablo, me paro, pienso, hablo, me paro, pienso,…

Tras mencionar la crisis, dice:

- Le comenté que estaba en crisis, que…(se para, se detiene)

Y exclama:

- ¡Uf!

Una exclamación, la de “¡Uf!”, que implica un suspiro (expulsar de golpe el aire por la boca), soltar el aire para descargar la tensión de buscar cómo decir lo que queremos decir.

Y por eso, después de retomar, titubeante (sin estar seguro) el tema del último día, Toni exclama:

- ¡Cómo cuesta hilvanar el hilo otra vez!

Esta es una expresión coloquial, una frase hecha, o un dicho, en español, que quiere decir, literalmente, unir, juntar dos partes de una prenda de ropa con un cosido provisional, a puntadas gruesas: eso es hilvanar, o hacer un hilván, o pasar un hilván por esas dos partes, con aguja e hilo, claro.

Sueles hilvanar algo todo seguido, seguido. Cuando hilvanas una tela, o una prenda de ropa, lo haces rapidito, seguido, sin titubeos, hasta que luego lo coses definitivamente.

Pues, a veces, comparamos un buen discurso con un buen hilván. Si logras unir bien lo que está suelto, y lo haces fluidamente, sin titubeos, “estás hilvanando” un buen discurso. Pero a veces dudas, te cortas, titubeas, estás inseguro,… y te cuesta hilvanar el hilo de lo que quieres decir:

- ¡Cómo cuesta hilvanar el hilo otra vez!

El psicoanalista le recuerda el momento final de la anterior sesión, cuando Toni le comentó que creía estar perdiendo su autonomía.

Y Toni le dice que sí, que es eso justamente. Cuando decimos que “justamente”, o “justo”, en español, hay que diferenciarlo muy bien del “just” inglés (“sólo”, “acabar de..”, “reciente”,etc.) porque significan cosas diferentes en ambas lenguas.

En español quiere decir:

 

- Precisamente es eso

O:

- Es eso exactamente

O:

- Sí, sí, es eso justamente

O:

- Eso es, justo eso.

 

Y Toni le dice que es cierto, que tiene la sensación de estar diciéndole adiós a una vida muy confortable que él mismo se había montado.

Es decir, que siente que se está despidiendo de una vida muy cómoda que él mismo se había fabricado, que él mismo se había organizado.

No es una frase tajante, del tipo de:

- “Estoy perdiendo mi cómoda vida”

Sino que usa esta expresión:

- Tengo la sensación de decirle adiós a una vida muy cómoda

Como diciendo: esto puede, o no, ser así, pero yo lo siento así, lo experimento así, tengo la sensación de que así es.

Al preguntar el analista:

- ¿Una “vida”?

Toni piensa que ha dicho algo que tiene que revisar. Repasa, revisa sus palabras y vuelve a dudar. Quizás explicar que su actual situación es decir adiós a una vida confortable, es pasarse. Por eso dice:

- Bueno, es exagerado decirlo así.

Usamos esta frase para decir que nos hemos pasado de la raya al decirlo así, que hemos exagerado lo que nos pasa.

Y añade:

- Quiero decir que

Una frase con la que corregimos un poco lo que hemos dicho antes, matizamos nuestra opinión.

 

Podemos decir:

 

- Quiero decir que…

O:

 - Lo que quiero decir es que…

 

Y dice que la causa de todo esto es que:

- Me he enamorado como un colegial

 

Un colegial es un chaval (a guy), un chico que  va al colegio, un estudiante muy jovencito. Y sabemos que los estudiantes, chicos o chicas, entre los 10 y los 16 años, más o menos -según los casos-, se enamoran como locos, apasionadamente, con una fuerza y un ímpetu propios de la adolescencia y de las hormonas jóvenes.

Por eso, cuando alguien se enamora locamente de otra persona, cuando se pasa el día pensando en la otra persona y experimenta sensaciones corporales fuera de todo control, decimos que:

- Se ha enamorado como un colegial

Fijáos que no decimos: “Como un estudiante”, porque coloquialmente le atribuimos más edad a un estudiante. Un estudiante puede ser un adolescente, pero también un joven universitario. Por eso decimos: “enamorarse como un colegial”, o “enamorarse como un adolescente”(a teen).

Toni dice que se pasa el día con “mariposas en el estómago”. Sentir mariposas en el estómago es experimentar sensaciones “estomacales” típicas del enamoramiento: cosquilleos, extrañas corrientes nerviosas…, sensaciones diversas e inconfundibles que todo el mundo ha experimentado alguna vez y que hace que nuestro enamorado estómago parezca un mariposario en el que docenas de juguetonas mariposas no cesan de revolotear ni de día ni de noche.

También dice que “come poco”, inapetencia también típica de los estados de enamoramiento y que, normalmente, sobreviene…¡justo cuando eres joven, fuerte y delgado…¡y no necesitas adelgazar (hacer dieta)!

Dice también Toni, como el típico enamorado que es, que cada día “cuenta los minutos” que faltan para encontrarse con Alice.

Es también una expresión coloquial muy usada:

- Contar los minutos (que faltan para algo)

Y que denota la impaciencia de alguien ante un acontecimiento.

Por ejemplo:

- Cuento los minutos que faltan para mi boda. ¡Al fin ha llegado! Me caso mañana y estoy muy feliz.

O:

- Mañana llega mi hija. Hace dos meses que no la veo. Estoy contando los minutos que faltan para abrazarla.

O:

- Esta noche es mi primera cita con Diego. Cuento los minutos que faltan para encontrarnos. ¡Qué emoción!

 

Cuando ha dicho todo esto, Toni suelta un:

- ¡Jolín! 

Que es una palabra usual…¡qué digo! Hiperusual en español, que se dice mucho, en todos sitios, a todas las edades, en cualquier situación, y que es un eufemismo más de el taco real que ya hemos comentado en otros episodios.

Usamos “¡Jolín!” cuando queremos expresar de forma enfática, por ejemplo, asombro, o enfado, o disgusto, o fastidio, o admiración, o sorpresa, o conmoción, o susto, o desconcierto, o extrañeza, o chasco, o sobresalto,… en fin, la lista es interminable y los contextos de uso, incontables.

Hay muchas interjecciones que vienen a significar los mismo, todas ellas palabras que suenan mejor (eufemismos) que el taco original, y que no son estrictamente palabrotas, no, no lo son; son exclamaciones de todos esos estados que decíamos más arriba.

Otras interjecciones similares:

- ¡Jolín!

- ¡Jolines!

- ¡Jopé!

- ¡Jo!

- ¡Joé!

- ¡Jobá!

(Algunas de ellas no están en el diccionario de la RAE, pero se dicen)

 

 Toni titubea de nuevo. De nuevo duda sobre si las palabras que acaba de decir son las adecuadas. Por eso añade que: “dicho así…”, como él lo ha dicho, “suena un poco cursi”.

Cursi (c u r s i) suele decirse de una persona que intenta aparecer ante los demás como una persona fina, refinada, elegante,… sin serlo. Una persona cursi es una persona afectada, a veces ridícula, y muchas veces presuntuosa.

Por eso, cuando algo suena un poco cursi, es porque se oye como forzado, con un refinamiento artificial, altisonante…,no natural.

Toni dice que “dicho así, suena un poco cursi”, como para justificarse delante del psicoanalista, disculparse por haber dicho todo lo que suele decir un personaje enamorado de novela barata o de película de serie B.

Y es cierto que, en ocasiones, palabras, expresiones o frases del lenguaje amoroso, según y cómo se digan, pueden resultar un tanto cursis y, a veces, muy, muy, muy cursis.

Cuando el psicoanalista le pregunta qué es, concretamente, lo que le resulta “cursi”, Toni se echa atrás, se desdice:

- No, no, no es que sea cursi, realmente es lo que me pasa, pero…¡Me siento incómodo al decirlo!

¡Ah! Ahora vemos lo que ocurre. Todo eso que ha dicho  (lo del colegial, los de las mariposas, lo de contar los minutos,…etc.) es realmente lo que le pasa de verdad, pero que “se siente incómodo al decirlo”.

“Se siente incómodo” es como decir que “no se siente a gusto al decir esas cosas”, o que “le cuesta decirlas”, o que “expone su intimidad al decirlas”, etc.

El estrés de la duda, la necesidad de precisar bien lo que se dice. Titubea, una y otra vez:

- No…no es que sea cursi, realmente es lo que me pasa, pero…

Y añade que…:

- …Se siente raro, o…

Y busca la palabra exacta que define sus sentimientos:

- ¿Cómo lo diría?

Esta frase es la que decimos cuando estamos buscando decir exactamente lo que pensamos. Decimos: “¿Cómo lo diría?”

O:

- ¿Qué expresión sería la más adecuada?

O:

- ¿Cómo decirlo con más precisión?

O:

- ¿Cuáles serían las palabras justas?

 

¡Eureka! ¡Lo encontré! :

- ¡Esclavo!

Dice:

- ¡Esclavo! Ésa es la palabra: me siento esclavo de mis propios deseos.

Ahora no duda, parece haber encontrado el término que buscaba, el que define exactamente lo que siente: esclavo, aquél que no tiene libertad, aquél que está bajo el dominio de algo o de alguien.

El psicoanalista le pide que defina que significa sentirse esclavo de su propio deseo.

Toni vuelve a repasar sus síntomas: sentirse esclavo de esta situación es:

- Pensar todo el día en Alice

- Desear verla a todas horas

- Contar los minutos que faltan para encontrarse

- Sentir miedo a que no esté

 

Cuando el analista rescata este concepto, “miedo”, y le pregunta por él, lo que sale de nuevo es el miedo a comprometerse, y el miedo a que la relación salga mal, fracase.

Toni se dice a sí mismo que nadie puede saber cómo irá una relación, pero…

- …Pero tengo miedo a sufrir

¡Aah! Importante cuestión para todo el mundo, en torno a la cual gira una importante parte de nuestra vida: evitar el sufrimiento emocional, evitar las pérdidas traumáticas, evitar el desamor, evitar que se nos rompa el corazón,..ja ja ja… ¡como si eso fuera posible! ¡Qué ingenuos, verdad?

Y Toni revive su historia, su amor universitario, su ruptura, su depresión, todo, todo…, en pretérito indefinido. Todo pasó hace tiempo y acabó hace tiempo:

- La última vez que me enamoré fue durante el último año de carrera. Estuvimos dos años juntos. Cuando lo dejamos, estuve seis meses hecho polvo; incluso tuve que medicarme porque tuve una pequeña depresión.

Toni dice que estuvieron dos años juntos.

“Estar juntos”:

ésa es la forma de decir que su relación duró dos años, que estuvieron saliendo juntos durante dos años o que fueron novios dos años.

 

Y sigue:

- Cuando lo dejamos

Es decir, cuando la relación terminó, cuando rompieron el compromiso…Se dice:

- ¿Qué tal con Sonia?

- Pues mal, chico, lo hemos dejado.

“Lo hemos dejado” es “hemos roto nuestro compromiso”, “hemos finalizado nuestra relación””, “ya no salimos juntos”.

 

Toni dice que estuvo seis meses “hecho polvo”.

“Estar hecho polvo” es una expresión coloquial que usamos para decir que estás destrozado, que estás muy mal. Se usa mucho y en muchos contextos. Por ejemplo:

 

- He recorrido 3 kilómetros y estoy hecho polvo. Tengo que hacer ejercicio más frecuentemente.

- Había un coche en la vía del tren. Cuando el tren pasó, el coche quedó hecho polvo, ¡imagínate!

- Ha perdido a su novia y su trabajo la misma semana. Está hecho polvo, el pobre.

Etcétera.

 

Y Toni añade que tuvo que “medicarse” a causa de una pequeña depresión. Es decir, que tuvo que tomar medicinas para reponerse, para salir adelante.

¿Os habéis fijado,pues, en el tiempo del verbo con el que Toni explica estos sucesos pasados? Mira un momento:

 

- Me enamoré

- Fue

- Estuvimos

- Dejamos

- Estuve

- Tuve

Etc.

Pasado en pretérito indefinido. Pasó, acabó, allá quedó.

 

El psicoanalista le pregunta:

- ¿Cuánto hace de eso?

Es decir:

- ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que vivió esa experiencia?

Eso pasó hace siete años y el psicoanalista hace que Toni se pregunte a sí mismo sobre si él es el mismo de antes o ya no lo es.

El tiempo pasa y las personas cambian, se supone que maduran, que maduramos…, (en fin,sólo se supone…).

Toni piensa sobre ello e intenta ordenar sus ideas en un mar de dudas.

- Mmmmm…a ver… eeeeeh…. Creo que… creo que no…

Usamos este tipo de producciones lingüísticas cuando estamos dándole vueltas a lo que queremos decir, pero no lo tenemos claro, no nos vienen a la cabeza las palabras justas que queremos y decimos cosas como:

- Mmmmmm….quizás….. Eeeeeeh….

O:

- A ver…….. Creo que …… bueno……….

O:

- Eeeeeeh……en realidad…… mmmmmm……bueno……

Y Toni evalúa estos siete años como un cierto “montaje” (organización) que él  mismo se ha hecho para no sufrir:

- … Me lo he montado para…

Claro, al módico precio de no enamorarse, de no tener relaciones estables (sólo esporádicas) y también “para llevar siempre las riendas y tener el control”.

“Llevar las riendas” de algo quiere decir controlar un asunto. “Llevar las riendas de algo” es una expresión coloquial, común  y corriente, que indica que quien lleva las riendas, tiene el control de algo.

Literalmente, las riendas son las correas con las que controlamos un caballo para dirigirlo, para frenarlo, para indicarle hacia dónde tiene que ir, qué debe hacer en cada momento.

Se pueden llevar las riendas de la propia vida, se pueden tomar las riendas de una empresa, alguien se puede apoderar de las riendas del Estado…, pero, en todos los casos, es tomar el control.

También se dice que hacer algo “a rienda suelta” es hacerlo sin control, a veces con toda libertad, a veces con violencia, a veces con desenfreno.

Toni llevaba las riendas de su vida porque controlaba lo que pasaba en ella, los personajes que entraban o salían de ella, el modo de relacionarse con ellos, el grado de compromiso que adquiría con ellos,… pero…, pero, pero, pero… ¡nada es eterno! Y resulta que…simplemente, aparece alguien en tu vida, y las riendas que has sujetado con firmeza durante años, se te van de las manos, se desintegran, se hacen polvo, ya no están más.

Esos son los significados similares:

 

- No controlar

- No tener el control

- Perder el control

- Irse(te) un asunto de las manos (“Esto se me ha ido de las manos”)

- No llevar las riendas

 

Y Toni dice, entre resignado y asustado:

- Ahora son mis sentimientos los que me controlan a mí.

Los sentimientos controlan ahora, no la cabeza, no un plan preestablecido.

Y eso le hace sentirse mal. Bueno… no mal exactamente…Bien y mal. Mal porque ha perdido el control, pero bien porque…:

-…No hay nada mejor que sentir algo así

Al principio, la duda. Luego, mal. Ahora certeza, mal y bien. Al final, bien, no hay como sentir algo así.

Ahora sí que está saliendo material, ahora sí que Toni está hilvanando el hilo con la destreza de un modisto, pero…la voz del psicoanalista le llega a los oídos como un gong:

- Me lo cuenta el jueves, Sr. Ruiz. La sesión ha terminado.

Toni se queja. No puede cortar ahora. Ahora es cuando está encontrando las palabras con las que expresar sus sentimientos, con las que aclararse, con las que…

- Adiós, sr. Ruiz.

La despedida del analista corta el aire como una catana afilada.

Y Toni se va, con la cabeza llena de palabras en desorden, pero con el corazón abierto a cualquier propuesta.

El amor, que diría cualquier cursi…

 

                             *   *   *   *   *

 

Y ahora, amigos, escuchamos de nuevo el diálogo entre Toni y el psicoanalista, como siempre, sentados en el sofá que hay al lado del diván, para no perdernos ni una coma.

 

 

 

Toni                           : - Bueno, el otro día le hablé de…, bueno…, le comenté que estaba en crisis, que…¡Uf! ¡Cómo cuesta hilvanar el hilo otra vez!

Psicoanalista : - Lo dejamos en que usted creía estar perdiendo su autonomía.

Toni                           : - Sí, sí, justo, eso es. Bueno, pues es eso, sí; tengo la sensación de que le estoy diciendo adiós a una vida muy confortable que yo mismo me había construido.

Psicoanalista         : - ¿A una “vida”?

Toni                           : - Bueno, es exagerado decirlo así; quiero decir que es decirle adiós a una etapa de la vida que me resultaba muy cómoda.

Psicoanalista         : (Silencio)

Toni                           : - La razón se la dije, ¿recuerda? Me he enamorado como un colegial, me paso el día con mariposas en el estómago, como poco y cada día cuento los minutos que faltan para encontrarme con ella. ¡Jolín! Dicho así, suena un poco cursi.

Psicoanalista         : - ¿Qué es lo que le parece “cursi” concretamente?

Toni                           : - No, no es que sea cursi, realmente es lo que me pasa., pero…,¡me siento incómodo al decirlo!

Psicoanalista         : - ¿Incómodo?

Toni                           : - Bueno, no sé si incómodo, quizás no es ésa la palabra, pero…, me siento raro, me siento…Mmmm….¿Cómo lo diría? Eeeeh…

¡Esclavo! Sí, ésa es la palabra, me siento esclavo de mis propios deseos.

Psicoanalista         : - ¿Qué es, para usted, ser esclavo de su deseo?

Toni                           : - Pues esto que me pasa. Pensar todo el día en Alice, desear verla a todas horas, sentir miedo a que no esté,…

Psicoanalista         : - ¿Miedo?

Toni                           : - Bueno, para ser honesto, también tengo miedo a comprometerme y a que la relación no salga bien.

Psicoanalista         : (Silencio)

Toni                           : - Ya sé que nadie puede saber cómo irá una relación, pero tengo miedo a sufrir.

Psicoanalista         : (Silencio)

Toni                           : - La última vez que me enamoré fue durante el último año de carrera. Estuvimos dos años juntos. Cuando lo dejamos, estuve seis meses hecho polvo; incluso tuve que medicarme porque tuve una pequeña depresión.

Psicoanalista         : - ¿Cuánto hace de eso?

Toni                           : - Siete años.

Psicoanalista         : - ¿Ahora es usted el mismo que hace siete años?

Toni                           : - Mmmm…, a ver…, eeeeeh…, creo que no, seguro que no, pero me lo he montado para no sufrir. He tenido relaciones esporádicas y siempre llevaba yo las riendas…,¿entiende, no? Yo tenía el control.

Psicoanalista         : ¿Y ahora?

Toni                           : - No, ahora ya no llevo las riendas de la situación. Ya no tengo el control…, lo he perdido… El asunto se me ha ido de las manos. De hecho, ahora sucede lo contrario…, ahora son mis sentimientos los que me controlan a mí.

Psicoanalista         : - Y ¿cómo le hace sentir eso?

Toni                           : - ¡Mal! ¡Y bien! Ya sé que es una contradicción, pero así es. Mal, porque no soy yo quien controla la relación. Mal, porque he perdido el control Y bien, porque no hay nada mejor que sentir algo así, es… es como…

Psicoanalista         : - Me lo cuenta el jueves, Sr. Ruiz. La sesión ha terminado.

Toni                           : ¡Por Dios! ¡Maldito reloj! Ahora mismo, lo único que quiero es seguir hablando. Me ayuda.

Psicoanalista         : - Adiós, Sr. Ruiz.

Toni                           : - Adiós, doctor.

 

 

                                      *    *    *    *

Well, my friends, it´s all for tody. I hope you enjoyed our episode and it be useful you can express your feeling in spanish language, of course. We´ll see you soon. Our best from Barcelona. Bye.

Bien, amigos, es todo por hoy. Deseamos que hoy hayáis aprendido un poquito más sobre cómo expresar sentimientos, contradicciones emocionales, afectos íntimos, etc.

 Escuchad podcasts en español, ved películas habladas y subtituladas en español, leed el periódico en español, chatead en español, repasad nuestras guías pdf en español, y seguiréis progresando.

Nos vemos prontito, en una semana. Saludos cariñosos. Adiós.

Wo zhongguo pengyou, zaijian.

 

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