Hablando con ritmo




Hablando con ritmo





(Suena el teléfono: Riiiinnnng, riiiiinnnng!)

Dominique : -¿Mercedes?

Mercedes : -Sí, soy yo misma, ¿eres Dominique?

Dominique : -Sí, soy yo. Mira, quiero pedirte un favor. Necesito que me aconsejes algunas cosas para mejorar mi habla. No avanzo en pronunciación.

Mercedes : -Estaré encantada de echarte una mano. ¿Quieres venir a casa?

Dominique : -Sí, claro, ¿cuándo?

Mercedes : - Pues…A ver…Pasado mañana, si te va bien. A partir de las 6.

Dominique : -Me va fenomenal. Hasta pasado mañana.

—————

(Suena el timbre de la puerta: Riiiiiinnnn)

Mercedes : Hola guapo, adelante, pasa.

Dominique : -Hola Mercedes. Aquí me tienes, con mis problemas con el idioma, como siempre.

Mercedes : -A ver, cuáles son esos problemas.

Dominique : -Mira, llevo un año en España, pero llevo tres estudiando español y noto que no tengo fluidez y que todavía pronuncio muy “afrancesado”.

Mercedes : -Pero chico, que eso es normal. Mira, yo aprendí francés durante años, he ido a Francia varias veces, me veo con amigos franceses y lo hablamos, y sin embargo pronuncio mal, sigo sin saber hacer la erre francesa.

Dominique : -Ya, pero es que yo, cuanto más me esfuerzo en pronunciar bien, menos se me entiende.

Mercedes : -Suele pasar, Dominique. Es una cuestión…¡de ritmo!

Dominique : ¿De ritmo?

Mercedes : Sí, y de entonación.

Dominique : Hombre, Mercedes, y de fonética también,¿no?, de sonidos.

Mercedes : -También, claro que sí, pero sólo si todos estos aspectos van juntos.

Dominique : -Mercedes, no acabo de entenderte.

Mercedes : -Mira, cuando tú hablas, pones en funcionamiento muchos factores al mismo tiempo.

Dominique : -¿Cuáles?

Mercedes : -¿De verdad quieres que te lo explique?

Dominique : -¡Por favor!

Mercedes : -Vale. Mira, lo primero que hay que entender es que el habla se compone de ritmo, de entonación, de una tensión determinada, de un tiempo, de pausas, de intensidad, de frecuencias,…y muchos otros parámetros que no te voy a comentar para no marearte…ja ja ja…

Dominique : -Ya, muy interesante, pero si no te explicas mejor…

Mercedes : -Voy, voy…, dame tiempo. Mira, hoy te explico el primer punto. Empecemos por el ritmo. Mira, cada lengua tiene un ritmo propio que los hablante de esa lengua aprenden y reproducen de forma natural, de forma inconsciente.

Dominique : -¡Ah!

Mercedes : -Pero los aprendices de otra lengua -que no la propia- olvidan que el ritmo de esa otra lengua es lo que la hace más inteligible, más comprensible, y además es lo que le otorga una buena parte de su significación.

Dominique : -Anda, bonita, ponme un ejemplo.

Mercedes : -¡Claro! Mira, tú puedes decir con una perfecta pronunciación:

que-ga-nas-ten-go-de-a-pren-der-bi-en-es-pa-ñol

Y puede que no  te entiendan.

Dominique : - Jo, jo, …Claro, dicho así…, ¡no se entiende!

Mercedes : -Ya, pero piensa por qué

Dominique : -Pues…a ver… ¿el ritmo?

Mercedes : -Sí, señor, el ritmo. Mira, vamos a quitar las palabras para que lo veas claro y meridiano. Lo vamos a hacer con la sílaba “ta”. La frase anterior, en una estructura rítmica, sería:

Ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta ta

Dominique : -¡Ca…Caray, Mercedes!

Mercedes : -Ahora vamos a decir la frase normal, y aislaremos su estructura rítmica.

Dominique : (…)


Mercedes : -Mira, si yo digo:

¡Qué ganas tengo de aprender bien español!


Ahora te diré sólo el ritmo de esta frase:

Tátatatáta tatatátá tatatá


Dominique : -¡Alucinante!

Mercedes : Sí, ¿ves? Si lo digo así, el otro percibe una estructura rítmica, en este caso del español, con tres unidades:


- “Quéganasténgo”……………..tátatatáta

- “Deaprendérbién”…………….tatatátá

- “Españól”…………………….....tatatá


Ja…ja…No pongas esa cara, Dominique, por favor. Dilo conmigo.

Dominique : -Tía, que yo no sé decir eso.

Mercedes : -¡Y tanto que sabes! Ja ja ja…¡Venga!


Los dos:

Tátatatáta tatatátá tatatá

Otra vez:

Tátatatáta tatatátá tatatá


Ja ja ja ….Parecemos dos tontos.


Mercedes : -Bueno, ahora, la frase. Atrévete y hazla tú.

Dominique : -Qué ganas tengo de aprender bien español…¿qué tal?

Mercedes : -Muy bien, muy bien, pero tienes que olvidarte “un poquito”, sólo un poquito, de estar tan pendiente de la pronunciación.

Dominique : -Pero…

Mercedes : -¡Tranquilo! Sólo un poquito, y de momento, para que puedas dedicarte a reproducir el ritmo también.

Dominique : -Vale, venga, ayúdame.

Mercedes : -Claro que sí, hagámoslo los dos.


Tátatatáta…………..qué ganas tengo

Tatatátá……………..de aprender bien

Tatatá………………..español


¿Lo ves?


Fíjate que las unidades de ritmo son:

- Queganastengo deaprenderbien español


Dominique : -No doy crédito.

Mercedes : Pues es así. Incluso con el “ta” éste, hay que hacer un continuum…eso es el ritmo.


Fíjate que yo no digo:

Tá ta ta ta tá ta…

Sino:

Tááaaataaaataaatááátaaaa...


Y en la frase, igual. Yo no digo:

Qué    ga   nas    ten  go


Que sería un ritmo sin enlaces,   sin “liaisons” en tu lengua, sino…


Dominique : -Ya veo, ya veo, sí, sí, sigue, sigue,…

Mercedes : -Bueno, pues eso, sino que digo:


- Queeeegaanaasssteennngoo


¿Lo ves? El ritmo tiene su propia dinámica y no es el número de palabras de una frase, sino las unidades de ritmo que hay dentro de esa frase, en cualquier lengua.

Dominique : -Estoy impresionado. Esto…¿te atreverías con un ejemplo en francés?

Mercedes : - Mmmm, no sé..bueno, podemos intentarlo.A ver, ponlo tú.


Dominique: -Je suis en train d´apprendre l´espagnol.

Mercedes : -Muy bien, a ver. Tú dices:


- Je suis en train

- Tátatatá


- D´apprendre

- Tatáta


- L´espagnol

- Tatatá


Toda la frase sería:

Táataataatáa taatáataa taataatáa

¿Oui?


Dominique : -¡Oh, mon dieu! Esto es un tesoro para mí, ¿podemos seguir practicando?

Mercedes : -Claro, un poco más. Venga, busca otra frase en español.

Dominique : -Eeeh… Ce nuit ci, j´irais au cinema. Sí, ésta:


- Esta noche, iré al cine.


Mercedes : -Ahora, sólo el ritmo.

Dominique : -tátatá tatá tá tatá


Mercedes : -Sí, pero fíjate, Dominique. Tú dices:

- “Esta noché iré al ciné”


Así es como tú lo pronuncias. Pero…mira cómo lo digo yo:


- Esta noche iré al cine


Con las unidades rítmicas:


- “Estanochei realcine”


Y el ritmo, aislado, sería:

Tatatáta tatáta


¿Ves la diferencia?, ¿o es muy difícil…?

Tú le aplicas el ritmo de tu propia lengua, de la lengua francesa, a una frase en español. Tienes que “escuchar” cómo la decimos nosotros e intentar decirla parecida.


Dominique : -¡Mon dieu!

Mercedes : -Espera, escucha bien y verás como percibes la diferencia.

“Estanochei réalcine” ……. tátatáta tatáta


Con ritmo francés:

- “Esta noché iré al ciné” …. tata tatá tatá ta tatá


Con ritmo español:

- Tátatáta tatáta


 Sin separar palabra por palabra, y mucho menos sílaba por sílaba. Puedes no pronunciar totalmente bien, pero si intentas reproducir el ritmo de la lengua que aprendes,  se te entenderá mucho mejor.


Dominique : - A ver….Esta noche iré al cine.

Mercedes : -¡Bingo! Lo has captado, ¿lo ves? Si se entiende y se practica, llegarás a hacerlo casi automáticamente.

Dominique : -¡Oh, Phantastique! ¡C´est…formidable! Mercedes, por favor, ¿practicamos un poco más, sí? Me encanta esto.


*             *             *


En nuestro episodio de hoy, Mercedes recibe una llamada de su amigo Dominique, el cual está preocupado por lo que él cree su falta de progresos en español hablado.

Dominique está preocupado por su pronunciación. Le dice a Mercedes que cuanto más se esfuerza, menos se le entiende. Aspecto común a muchos estudiantes de segundas lenguas que creen que solamente una buena pronunciación les permitirá ser mejor entendidos.

Dominique le dice a Mercedes que necesita que le aconseje. Aquí tenemos un verbo de necesidad + que + subjuntivo en una equivalencia de tiempos: presente - presente. Le dice que necesita que le aconseje, es decir, que le dé consejos, pautas, para desbloquear esta falta de progresos en el habla.

Mercedes le dice que estará encantada de echarle una mano. “Echar una mano” es una de las formas coloquiales de decir “ayudar” y es muy usada en español.

Quedan en casa de Mercedes. Y Dominique le dice que viene con sus problemas con el idioma, como siempre; es decir, que viene acompañado de sus problemas con el idioma, con la lengua, tal y como suele ser habitual en él.

En español, idioma es lo mismo que lengua. Id con cuidado porque sabemos que no sucede lo mismo en inglés, lengua en la que “idiom” quiere decir “modismo”, o similar. Pero en español usamos indistintamente “lengua” e “idioma”.

Dominique se queja, se lamenta, de que lleva tres años estudiando español y un año viviendo en España, pero que no tiene aún la suficiente fluidez (soltura) y que además todavía pronuncia “muy afrancesado”, es decir, que al hablar en español, una parte de su fonética es francesa.

Mercedes le quita importancia diciéndole que a ella le pasa lo mismo cuando habla francés, es decir, que asimila los fonemas franceses que el español no tiene, a los que más se parecen de su propia lengua, del español.

Dominique insiste en decirle que cuanto más se esfuerza, menos se le entiende. 

Mercedes le dice, simplemente, que eso suele pasar, que es habitual que pase, porque:

- Es una cuestión…¡de ritmo!

Dominique repite la palabra, incrédulo:

- ¿De ritmo?

Y Mercedes añade:

- Sí, y de entonación.

Dominique protesta:

- Hombre, Mercedes, y de fonética también, ¿no?, de sonidos.

Mercedes le dice que sí,que por supuesto, pero que todos estos aspectos tienen que funcionar juntos, que hay que usarlos simultáneamente, que hay que intentar no aislarlos. Y se dispone a explicarle este asunto del ritmo del habla a Dominique.

Le dice que abemos que cuando aprendemos nuestra lengua materna, lo hacemos por audición y que la vamos integrando como un todo, de forma natural, inconsciente.

Pero cuando aprendes otra lengua, sueles no darte cuenta de la importancia que tiene captar el ritmo de esa lengua. Si trabajas también ese aspecto, tu habla será cada vez más inteligible, más comprensible y, por lo tanto, te harás entender mucho mejor.

Dominique le pide un ejemplo. Estas cosas de lingüística le gustan mucho, pero eso no quiere decir que le resulte fácil lo que le explica Mercedes. 

Bueno, Mercedes le pone un ejemplo con una frase cualquiera: “¡Qué ganas tengo de aprender bien español!”. La dice pronunciando de forma correcta todos los sonidos, pero sin ritmo (que - ga - nas - ten - go - de - a - pren - der - bi - en - es - pa - ñol), sin ritmo ninguno, sin la estructura rítmica que le correspondería. Lo hace -lógicamente- de forma muy exagerada, aislando totalmente la pronunciación para que Dominique entienda bien lo que ella le está explicando.

Después de decirle:

Que - ga - nas - ten - go - de - a - pren - der - bi - en - es - pa - ñol

en plan robot, le dice:

Así, quizás no te entiendan.

Mercedes lo que hace es extraer el ritmo de esa frase y la reproduce con la sílaba “ta”, para que Dominique pueda entender del todo lo que le explica.

Después retoma la frase normal y repite el proceso. 

Poco a poco, Dominique va tomando conciencia de que la lengua que se aprende tiene sonidos diferentes a la propia, claro, pero también un ritmo diferente que hay que escuchar y que hay que intentar reproducir, en la medida de lo posible.

Por eso, Mercedes le dice que no esté tan pendiente solamente de la pronunciación, al menos, de momento. Que se relaje y que escuche atentamente el ritmo de las frases de la lengua española y que practique con él.

Como habéis podido ver en el episodio, y tras practicar “largo y tendido”, conjuntamente, con Mercedes, Dominique entiende perfectamente la importancia de captar y de intentar reproducir el ritmo de las frases. Está gratamente sorprendido, por eso dice:

- No doy crédito. 

Que es como decir: “No puedo creerlo”.

Mercedes le explica, además, que el ritmo implica enlaces -esto es muy importante-, uniones, “liaisons” (en la lengua de Dominique) y lo más importante: las unidades del ritmo de una frase no coinciden (o no tienen por qué coincidir) con el número de palabras, ni de sílabas, de esa frase.

Eso es lo que hay que entender: que el ritmo no marca el acento de las palabras, sino que distribuye los acentos rítmicos especiales con los que cada lengua produce sus frases.

Dominique lo entiende completamente. Está entusiasmado.

La parte más difícil será que Dominique sea capaz de detectar como, muchas veces, le imprime, él mismo,  el ritmo del francés a las frases que dice en español.

Practican con un nuevo ejemplo para que Dominique pueda comprender lo que Mercedes intenta demostrarle.

Al final de la sesión, Mercedes está agotada. Pero Dominique dice que esto es un tesoro para él, que es formidable, que…Y le pide a Mercedes que sigan practicando, que digan frases y más frases para seguir practicando con el ritmo.

¡Ay!¡Esto sólo se hace por un buen amigo!


    *     *     *



Bien amigos, practicad de nuevo vuestra segunda lengua con todo lo que habéis aprendido en este episodio. No es fácil, ni se produce rápidamente, pero dentro de un tiempo, veréis cómo ha valido la pena.

Hasta muy pronto. Saludos cariñosos y nuestros mejores deseos desde Barcelona.



 http://www.spanishpodcast.org

info@spanishpodcast.org




 © Spanishpodcast, 2007-2017